Avanzar hacia una atención integral a las personas intersexuales en Cuba que garantice su bienestar físico y emocional, el respeto a sus cuerpos y su participación informada en las decisiones sobre sus propios tratamientos y sus vidas resulta todavía una meta pendiente.
La fecundidad adolescente en Cuba disminuyó en los últimos cinco años, en el grupo de 15 a 19 años, desde 48,5 nacimientos por cada 1.000 muchachas de esas edades en 2021 hasta a 43,2 en 2025, confirman datos publicados este mes de agosto por el Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género.
Casi cuatro décadas estudiando la fecundidad adolescente le han dejado a Matilde Molina Cintra una certeza: “hoy la fecundidad adolescente hay que verla como una violencia de género”, afirma a SEMlac esta psicóloga e investigadora del Centro de Estudios Demográficos (Cedem) de la Universidad de La Habana.
En una emergencia, saber reconocer a tiempo una hemorragia, un parto complicado o la necesidad de trasladar a una mujer al hospital puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En los campamentos de desplazados de Sudán, parteras capacitadas acompañan a las embarazadas incluso cuando las lluvias, las carreteras dañadas y la violencia dificultan el acceso a los centros de salud.
En 2025, en el mundo 1.2 millones de personas adquirieron el VIH, 570.000 murieron por enfermedades relacionadas con el sida y alrededor de 9 millones que viven con el virus no recibían tratamiento.
La fecundidad en Cuba se mantuvo en 2025 en 1,29 hijos por mujer por segundo año consecutivo, la cifra más baja registrada en la serie histórica desde 1958, según los Indicadores Demográficos de Cuba y sus Territorios 2025 presentados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei) el 21 de julio en La Habana.
En los últimos cinco años, la región latinoamericana ha registrado más de 19.000 feminicidios. Honduras y Guatemala se encuentran entre los países más afectados, mientras que más del 90 por ciento de las muertes violentas quedan impunes. Las organizaciones feministas denuncian la ineficacia del endurecimiento de las penas y reclaman prevención, investigaciones eficaces y políticas integrales contra la violencia de género.