“¿Qué es lo inevitable para ti, Bea?” —pregunta la narradora de esta historia—, y esta pregunta yo se la planteo también a nuestra querida autora: ¿qué es lo inevitable para ti, Michelle Ortiz?
En este mes el cineasta español Pedro Almodóvar cumple años y ese festejo es un buen pretexto para acercarnos a su cine, donde muchas de nosotras nos sentimos delatadas.
En una ocasión, Celia del Palacio me confió que, si pudiera regresar a 1978, cuando decidió estudiar Letras Hispanoamericanas en la Universidad de Guadalajara, y la Celia de hoy se pudiera encontrar con la jovencita que fue, está segura que se compartirían una sonrisa cómplice y, admirada, musitaría: “¿Esa señora, soy yo ahora?”.
“Bésame mucho” llegó a consagrarla; Consuelo Velázquez siempre declaró que la compuso sin haber sido besada todavía y que se inspiró en una ópera de Enrique Granados.
A juicio de Anilú Zavala Alonso en las cocinas creamos mundos. Sí, ese lugar a donde nos mandan por el simple hecho de ser mujeres, el mismo sitio del que algunas reniegan y se alejan para arrancarse la etiqueta de abnegadas o serviciales, el cautiverio donde hacemos magia con especias y recetas, aunque también con palabras e imaginación.
El 21 de julio de 1917 nació en Pachuca, Hidalgo, una mujer de ojos azules que se confundían con el cielo cuando era de día y con el mar si era de noche. Carácter fuerte y personalidad carismática. Poeta por naturaleza, sus poemas estaban dirigidos al ser humano y abordaban los sentimientos más profundos que inspiran amar la vida. Se convirtió en periodista porque, al dejar la poesía, necesitaba seguir escribiendo lo que su corazón le dictaba.