Me gusta recordar que Laureana llegó a mi vida justo en el momento que más la necesitaba. Era una joven estudiante de la Licenciatura en Comunicación, inquieta e interesada en recuperar a las periodistas que nos abrieron camino en la prensa mexicana.
María Ignacia Javiera Rafaela Agustina Feliciana Rodríguez de Velasco Ossorio Barba Jiménez Bello de Pereyra Fernández de Córdoba Salas Solano Garfías nació el 20 de noviembre de 1778 y se convirtió en una protagonista significativa de la Independencia de México, que se celebra cada 16 de septiembre.
“¿Qué es lo inevitable para ti, Bea?” —pregunta la narradora de esta historia—, y esta pregunta yo se la planteo también a nuestra querida autora: ¿qué es lo inevitable para ti, Michelle Ortiz?
En este mes el cineasta español Pedro Almodóvar cumple años y ese festejo es un buen pretexto para acercarnos a su cine, donde muchas de nosotras nos sentimos delatadas.
En una ocasión, Celia del Palacio me confió que, si pudiera regresar a 1978, cuando decidió estudiar Letras Hispanoamericanas en la Universidad de Guadalajara, y la Celia de hoy se pudiera encontrar con la jovencita que fue, está segura que se compartirían una sonrisa cómplice y, admirada, musitaría: “¿Esa señora, soy yo ahora?”.
“Bésame mucho” llegó a consagrarla; Consuelo Velázquez siempre declaró que la compuso sin haber sido besada todavía y que se inspiró en una ópera de Enrique Granados.
A juicio de Anilú Zavala Alonso en las cocinas creamos mundos. Sí, ese lugar a donde nos mandan por el simple hecho de ser mujeres, el mismo sitio del que algunas reniegan y se alejan para arrancarse la etiqueta de abnegadas o serviciales, el cautiverio donde hacemos magia con especias y recetas, aunque también con palabras e imaginación.
El 21 de julio de 1917 nació en Pachuca, Hidalgo, una mujer de ojos azules que se confundían con el cielo cuando era de día y con el mar si era de noche. Carácter fuerte y personalidad carismática. Poeta por naturaleza, sus poemas estaban dirigidos al ser humano y abordaban los sentimientos más profundos que inspiran amar la vida. Se convirtió en periodista porque, al dejar la poesía, necesitaba seguir escribiendo lo que su corazón le dictaba.