Oaxaca, México (SEMlac).- La falta de justicia para las mujeres es la piedra de toque que marcó el nacimiento de Luna del Sur, una asociación civil con un propósito renovador y con una visión revolucionaria: cambiar la cultura jurídica cuya aplicación era diferente, desigual y hasta discriminatoria.
Como plantea el feminismo: “teníamos una sensación de malestar, pero no sabíamos que era”, una invisibilización cotidiana y normalizada específicamente para las mujeres indígenas, refiere Erika Lilí Díaz Cruz, coordinadora general de la asociación civil que este año cumple dos décadas de caminar con las mujeres de Oaxaca, 20 años de trabajo y “donde ellas mismas mandan y no aceptan imposiciones”.
Como mujeres vivimos esa discriminación, dice quien académicamente se preparó en género en universidades de Europa y América del Sur, teoría feminista que le ayudó a entender cómo las intersecciones son determinantes en la vida de las mujeres, “como si por nacer mujeres tenemos otros componentes que nos hacen padecer una serie de circunstancias que son determinantes en nuestras vidas”.
Hay similitudes entre todas las mujeres, de una u otra forma nos pasan las mismas discriminaciones y violencias, con las mujeres de los pueblos originarios reconocimos esa realidad, nuestras vidas y las suyas enfrentan problemas de una y otra forma, eso ayudó para que las mujeres de los pueblos originarios nos dejaran entrar.
Erika Lilí se recuerda junto con sus hermanas Aidé, Iliana, Dolores, Yésica, Jorge, Wendy Erika, Gladys Isabel recorriendo en aquellos primeros meses poblaciones de la mixteca y de la sierra Juárez, donde pululan municipios severamente afectados por la dispersión geográfica y la pobreza. Ahí, se dan a la tarea de analizar e investigar los procesos que permitan a las comunidades tener herramientas e información que fortalecen sus sistemas normativos indígenas.
El contacto con mujeres de los pueblos originarios no era nuevo, previamente esta singular familia había hecho trabajo de investigación para la Organización de las Naciones Unidas a través del relator Rodolfo Satavengen, así se acercaron al pluralismo jurídico, interculturalidad y antropología jurídica.
Algunos años después, su trabajo en la defensa de los derechos de las mujeres ya se notaba en el 2006, por lo que se sumaron a la encrucijada legal junto con otras organizaciones para defender fundamentalmente a mujeres que vivían persecución, tortura o detenciones arbitrarias. “En esos momentos hacían falta muchas abogadas ante la envestida del gobierno”, se refiere al movimiento político-social-magisterial y la represión policial ordenada en repetidas ocasiones por el gobernador Ulises Ruiz Ortiz.
La formación social y académica, así como lo que escuchó y aprendió en casa sin duda marcó la vida de Erika Lili, así como el contexto social y estudiantil. Siendo estudiante de Derecho de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca realizó prácticas en la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos y más tarde conoció el Movimiento Amplio de Mujeres (MAM) que floreció a finales de los noventa y en el que vio acciones que les gustaron.
El MAM fue conformado por diversas organizaciones y feministas que exigieron los derechos humanos de las mujeres, parar la violencia de género y favorecer la participación política de las mujeres, cuando la paridad estaba aún lejana.
Ayudar a las mujeres fue la razón por la que, junto con otras de sus hermanas, su mamá y su sobrina, la mitad de ellas abogadas, conforman Luna del Sur que legalmente nace en marzo de 2006. Durante estos 20 años la organización ha desarrollado cuatro ejes: investigación, litigio durante el conflicto político-magisterial-social, un programa educativo feminista y el litigio empresarial y laboral desde una perspectiva feminista.
El diplomado
En 2010 fortalecimos el programa educativo porque nosotras mismas necesitamos explicarnos qué estaba sucediendo y las razones de la discriminación por el hecho de ser mujeres, sin duda, fue una apuesta fue muy alta, lo que se explica desde el nombre: Diplomado Internacional de Estudios de las Mujeres, Feminismo y Descolonización, reflexiona en entrevista a unos días de celebrar el vigésimo aniversario.
Uno de los problemas que Erika Lilí y el equipo de Luna de Sur pudieron observar fue la existencia de lo que llama “élites académicas” que prácticamente “cierran el paso a las organizaciones de la sociedad civil, a las mujeres del pueblo a las que dejan sin oportunidades para aprender.
Señala concretamente lo que ocurre en el CIESAS Pacífico Sur donde realizan estudios, pero solo convocaban a “grupos importantes” y dejaban fuera a las otras organizaciones, hay una permanente exclusión. Por otra parte, en la UABJO había muy poca investigación desde esta perspectiva de género, ni siquiera se tocaba, y quienes sí lo hacían, que eran poquísimas y estaban completamente aisladas.
Luna del Sur también recibió críticas, porque nos decían que nosotras anteponíamos los derechos de los pueblos por encima de los derechos de las mujeres. En realidad, nunca fue así, porque creemos que las mujeres tienen derechos y con el paso del tiempo se abren espacios poco a poco.
Considero que no se comprendía la dimensión de lo colectivo y la discusión era racista y también clasista, una discriminación histórica, naturalizada, no llegábamos a la discusión de los derechos colectivos de las mujeres.
Fueron los estudios de posgrado lo que le permitió ahondar en los derechos de las mujeres de los pueblos originarios, conoció a “mujeres bien chingonas” y comprendió que las problemáticas eran similares. Por eso decidimos que algo teníamos que hacer, de ahí nació el Diplomado Internacional de Estudios de las Mujeres, Feminismo y Descolonización, que contó con el aval académico de la UABJO, a través de la Facultad de Derecho y la aportación de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
El diplomado se repitió en cinco ocasiones, entre 2013 y 2016, en total participaron como alumnas unas 200 estudiantes que fueron tocadas por las teóricas, académicas y feministas mexicanas, latinoamericanas y europeas.
De las maestras feministas que vinieron a Oaxaca son muchos nombres, dice Díaz Cruz, entre ellos recuerda a Marcela Lagarde, Silvia Federicci, Rita Segato, Rosa Giles, Francesca Gargallo, Mercedes Olivera, Silvia Marcos, Judith Bautista, Julieta Paredes, Mónica Moreno, Alicia Castellanos, Liliana Vargas, Bárbara García Chávez, Jahel López Guerrero, Gabriela Linares Sosa, Lidia Aguilar, Felícitas Cruz Bautista, Erika Carbajal, Violeta Hernández Andrés, Carolina Vásquez García, Martha Aída Castañeda Pérez y muchas otras, incluyendo a nosotras mismas, dice refiriéndose a Erika Lilí y Jessica Díaz Cruz.
Lamenta que por falta de dinero los diplomados no pudieron continuar, además de los obstáculos que provocó la pandemia de Covid 19 y finalmente la crisis provocada con el arribo de la 4T en 2018, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador coloca candados a la sociedad civil organizada, además del cierre del financiamiento gubernamental.
Por otro lado, en el ámbito estatal tampoco hay interés en financiar a las organizaciones feministas, uno que otro apoyo para realizar un taller ocasionalmente, pero no hay secuencia y por tanto no hay un proceso real de enseñanza-aprendizaje, “a pesar de que varias compañeras que pasaron por alguno de los diplomados trabajan hoy en la Secretaría de las Mujeres. Es penoso que no valoren este trabajo, “como si el feminismo fuera algo gratis”.
A pesar de todo hemos logrado sostener la asociación civil, nosotras mismas somos las primeras donatarias, otro tanto viene de las propias organizaciones de la sociedad civil que han sido bastante solidarias y nos llaman para dar talleres.
La biblioteca feminista
Erika Lili Díaz Cruz insiste en que la formación es fundamental y a diferencia de otras universidades del centro del país, en Oaxaca no existía una biblioteca para consultar las obras emblemáticas del feminismo ni una producción propia. El CIESAS tiene actualmente una de las bibliotecas más interesantes, pero no deja de ser un sistema endógeno, producen el libro ahí, lo divulgan ahí, no es abierto, no es comunitario.
Mi mamá y mi papá nos inculcaron tener una biblioteca, así empezamos a formar biblioteca feminista una en nuestra propia organización, eso implicaba comprar libros, así que cada vez que teníamos un proyecto, considerábamos recursos para comprar más, una biblioteca que fue importante de manera especial durante el primer diplomado realizado entre 2013 y 2014.
De ahí surgió la idea de realizar la Primera Feria Internacional del Libro Feminista, Filmufe en 2014, que se hizo en un salón abierto de un templo católico porque ninguna institución les dio espacio. Estuvieron presentes varias librerías del país, en tanto las locales vieron que esos libros eran necesarios, ahora ya cuentan con una sección especializada. En esa ocasión las ponentes fueron Marcela Lagarde, Silvia Marcos, Silvia Federicci y Julieta Paredes. Las siguientes tres FILMUFE se realizaron en el otrora Museo de Arte Contemporáneo.
Una persecución permanente
De un tiempo para acá, las organizaciones enfrentamos una persecución a través de la inteligencia judicial…no es que sean inteligentes, sino que utilizan la ley a su favor en las instituciones de justicia para obstaculizar los procesos.
¿Desde cuándo experimentan esto?
Creo que todo empezó al mismo tiempo que la persecución ante la posibilidad de financiamientos, es decir en 2018, tratan de desalentar la defensa de los derechos humanos, porque eso lo vivimos varias organizaciones. Son actos de intimidación, imponiendo cargas procesales, presión por parte de los juzgadores, en mi caso varias veces he sido sancionada por juezas cuando les comento sobre los derechos de las mujeres y el marco legal internacional, se molestan y me sancionan.
“Recuerdo que una vez la jueza le dijo a la mujer estaba representando legalmente que mejor cambiara de abogada, yo me sentí mal porque la señora me exhibió delante de todas las personas que estaban en la sala de juicio oral. Entonces, mi defendida le dijo, que nunca haría eso que ella le pedía”.
Sin embargo, litigantes de organizaciones de la sociedad civil hemos compartido y analizado este acoso de parte de las instituciones judiciales, porque las cosas son difíciles para todas y todos. Son varios casos que no podemos olvidar, como sucedido a la defensora Claudia Uruchurtu en 2021, que fue desaparecida por exponer el desvío de recursos por parte de la munícipe morenista de Asunción Nochixtlán o la desaparición y feminicidio de Sandra Domìnguez, también defensora de mujeres ayuuk en 2024.
“En el equipo, sin temor a equivocarnos, la clave está en persistir”, dice la entrevistada quien ha emprendido, junto con otros y otras abogadas de diversas organizaciones, arduas jornadas de defensa de los derechos de trabajadores del MACO y pensionados de la CFE, a quienes derivado de la reforma al artículo 27 se pretende restar de sus pensiones; el derecho a la salud y la denuncia ante las condiciones en que se encuentran los hospitales en Oaxaca… tocamos temas de interés social porque creemos que es necesario llamar la atención del Ejecutivo (Salomón Jara Cruz) y se garantice el acceso a la salud de todas las personas.
El futuro es mañana
Nuestro sueño como Luna del Sur es establecer un instituto de formación feminista, en derechos humanos, con los temas que nadie quiere tocar, pero ha sido difícil, así que seguimos trabajando con la Facultad de Derecho y la Ciencias de la UABJO, en la primera mantenemos un convenio y la segunda es un espacio abierto para la sociedad civil.
La otra opción que estamos analizando es desarrollar un diplomado de forma virtual, pero nos cuesta mucho trabajo porque hemos aprendido en la importancia de vernos, de escucharnos y abrazarnos, en la educación la presencialidad es muy importante. Aunque ya tenemos algunas propuestas para la Sierra Juárez y la Sierra Sur. Ya veremos más adelante.
La celebración por 20 años
Luna del Sur cumple 20 años “caminando junto a las mujeres de Oaxaca” y para celebrar ese acontecimiento el próximo fin de semana, 21 y 22 de agosto, realizaran en la Biblioteca Pública Central “Margarita Maza” diversos conversatorios y talleres con temas de interés social, venta de productos, proyecciones.


