Contar la violencia de género no es una tarea neutra. Implica adentrarse en un fenómeno social estructural, de raíces patriarcales, que ha sido históricamente normalizado, invisibilizado y confinado al ámbito privado.
La conquista de la ley fue el resultado de décadas de organización feminista, producción de conocimiento, acompañamientos territoriales y articulación entre organizaciones, profesionales de la salud, sindicatos, universidades y movimientos sociales.
El trabajo de prevención y la estrategia de seguridad del Gobierno de México han logrado una baja histórica del 36 por ciento en el promedio diario de feminicidios a nivel nacional.
El presupuesto para igualdad de género será del 3,4 por ciento del PBI; para ciencia, 0,47 por ciento; para salud, 0,53 por ciento y para educación, 1,3 por ciento.
El embarazo adolescente, el abandono escolar y las distintas formas de violencia contra niñas, niños y adolescentes se vinculan a un entramado de desigualdades sociales, de género y territoriales en Cuba, según una sistematización de estudios realizados entre 2015 y 2023.
Durante 2025, se registraron 7.887 nacimientos en niñas de entre 10 y 14 años en México (un promedio de 22 por día). En adolescentes de 15 a 17 años, la cifra fue de 86.828 nacimientos.