Mujeres y Política: La caída de Salomón

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Oaxaca, Mexico, agosto 29 de julio, 2026.- El cobarde y artero asesinato de Francisco Alejandro Leyva Aguilar, periodista crítico del actual gobierno que encabeza Salomón Jara, ocurrido el pasado 22 de julio en San Pablo Etla, municipio conurbado a la capital de Oaxaca, deja impotencia, rabia, tristeza y miedo entre el gremio periodístico y demuestra al mundo entero múltiples violaciones a los derechos fundamentales de quienes ejercemos esta profesión y de la sociedad.

En Oaxaca no se garantiza la vida de nadie que defienda derechos, como también sucede en el resto del país; la afirmación se basa en la realidad cotidiana. Los tres niveles de gobierno y los distintos poderes no cumplen con su obligación primaria de proteger la vida, lo que se protege son intereses de los grupos de poder.

Ocurrida la tragedia, viene la desconfianza; no es para menos, en México el 98 por ciento de los crímenes contra periodistas no ve nunca la justicia. Las fiscalías carecen de elementos indispensables, no hay cientificidad en las investigaciones. 36 horas después del crimen de Leyva Aguilar, es decir, después de su sepelio, la Fiscalía de Oaxaca cita a una conferencia de prensa, en resumen, califican de investigación científica el análisis de unos videos, luego sostienen como si fuera oro molido que ya tienen cuatro personas presentadas con quienes los victimarios hablaron en algún momento y la pieza clave: un retrato hablado. La fiscalía omite hablar de posibles autores intelectuales, pero reconoce como primera línea de investigación el trabajo periodístico de Alejandro Leyva.

Salomón Jara Cruz, así como el secretario de Gobierno, Jesús Romero López y el titular de Comunicación Social, Daniel Hernánez Juárez -solo faltó el consejero jurídico Giovany Vásquez Sagrero– para completar a tres señalados (gobernador, secretario de Gobierno y consejero jurídico) por Leyva Aguilar como los responsables de lo que pueda pasarme a mí, en mí libertad e integridad física, al igual que mi familia”, señaló en noviembre pasado en su video columna El Zumbido del Moscardón. Estos funcionarios se reunieron con algunos reporteros y reporteras 48 horas después; en conclusión: Jara sostiene que no dejará su cargo, cosa que todavía está en veremos y que es factible considerando que otros gobernadores cuestionados por otros delitos están en capilla, agazapados bajo el manto protector del gobierno federal ¡Claro! en tanto sean morenistas.

Entre un hecho y otro, la Fiscalía General de la República anunció que va a atraer la investigación. ¿Cuál es la diferencia? La verdad es que no cambia mucho, hay múltiples denuncias por opacidad, falta de transparencia, un rezago abrumador en las investigaciones y entre otros detalles. Paciencia es lo que necesitamos.

¿Por qué Jara es responsable? Es simple. Su responsabilidad es mantener el estado en paz y, con ello, reitero, proteger la vida de la ciudadanía. No sólo debería ser investigado de cajón por los señalamientos de Alejandro Leyva, o al menos así se piensa que debería ser. Es responsable porque, como ya se sabe, al menos dos de sus colaboradores con los que llegó a gobernar estaban ligados directa o indirectamente con el crimen organizado. Lo lamentable es que no son los únicos y, como dicen en la cuatroté, estos personajes evidentemente son generadores de violencia.

Si el gobernador de Oaxaca quiere recuperar algo de la confianza del pueblo, un poco de credibilidad y deslindarse de las acusaciones, tendrá que deshacerse de algunos de esos colaboradores, tanto de los señalados como de otros que también fueron mencionados en la última videocolumna de Alejandro. Si Jara no lo hace, gobernará bajo sospecha y con varios crímenes, en los que algunos funcionarios han sido señalados. Basta recordar la desaparición forzada y el feminicidio de Sandra Domínguez.

Es cierto, esta situación denunciada por Alejandro Leyva y otros periodistas no ha tenido efectos en el gobierno de Jara, quien asegura que esos portales o quienes están detrás de ellos lo odian, como dijo un día antes del asesinato del periodista y también amenazó con presentar en su mañanera una lista después de la guelaguetza. Fue una amenaza directa contra el gremio periodístico, a la que se sumó la hecha desde la cuenta de Facebook denominada comando lox: “Ahora sigue pedro Matías, jaja acaben con todos los pinches periodistas mierda que hay en el estado”.

Salomón, el de Oaxaca, debería pedir a Dios sabiduría para gobernar con justicia, igual que lo hizo el rey Salomón, 900 años antes de Cristo. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sabe lo que ocurre en Oaxaca y quizá otra vez esta entidad sea un laboratorio para probar qué podría ocurrir si toma la decisión que el pueblo exige.

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