Hay problemas que necesitan de una voz cerca del oído para poder decirse. La violencia que no se nombra en la mesa familiar, el miedo que no cabe en un titular, la pregunta que nadie hace en la radio tradicional porque “no hay tiempo de aire para la incomodidad”. El podcast ha encontrado su lugar precisamente ahí: en ese espacio íntimo entre unos audífonos y una historia que necesitaba ser contada de otra forma.
La periodista e investigadora argentina Norma Loto presenta un material fundamental que interpela los relatos hegemónicos y oficiales del narcomundo, a la par que propone una narrativa humanística y de derechos humanos frente a la cobertura del crimen organizado.
Especialistas del Instituto de Literatura y Lingüística (ILL) impulsan un proyecto de rescate de revistas feministas cubanas del siglo XX; la iniciativa pone a disposición del público un patrimonio invaluable que permite comprender la historia de las mujeres y del periodismo feminista en el país.
El cobarde y artero asesinato de Francisco Alejandro Leyva Aguilar, periodista crítico del actual gobierno que encabeza Salomón Jara, ocurrido el pasado 22 de julio en San Pablo Etla, municipio conurbado a la capital de Oaxaca, deja impotencia, rabia, tristeza y miedo entre el gremio periodístico y demuestra al mundo entero múltiples violaciones a los derechos fundamentales de quienes ejercemos esta profesión y de la sociedad.
Se acabó el mundial de futbol. Al margen de entretenimiento, ese evento de poco más de un mes dejó claro el tamaño del poder manejado por los hombres y la incomodidad que les producen las mujeres. Afloró el machismo.
El 21 de julio de 1917 nació en Pachuca, Hidalgo, una mujer de ojos azules que se confundían con el cielo cuando era de día y con el mar si era de noche. Carácter fuerte y personalidad carismática. Poeta por naturaleza, sus poemas estaban dirigidos al ser humano y abordaban los sentimientos más profundos que inspiran amar la vida. Se convirtió en periodista porque, al dejar la poesía, necesitaba seguir escribiendo lo que su corazón le dictaba.