México: Limitar estancias turísticas amenaza ingresos de las mujeres

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Cd. de México (SEMlac).-. La decisión del gobierno de limitar al 50 por ciento las estancias turísticas en casas particulares u otras puede afectar a cerca de 6.000 mujeres que encontraron en la actividad de anfitrionía una alternativa flexible para obtener ingresos, mientras realizan labores domésticas y de cuidados.

Así lo dijo Magdalena García Hernández, fundadora de la Red de Mujeres Anfitriona (Rema), durante un encuentro con la prensa organizado por el Frente Unido por la Hospitalidad, donde se rechazaron los límites impuestos recientemente por la ley en la Ciudad de México.

García Hernández pidió que la regulación debe sustentarse en evidencia y considerar sus consecuencias económicas y sociales. La afectación a otras trabajadoras y la situación económica de todas las mujeres.

La restricción legal limita al 50 por ciento del año la operación de inmuebles destinados a estancias turísticas en la Ciudad de México, sin considerar la condición socio-económica de las mujeres, quienes no pueden hacer jornadas de trabajo formal, y buscan emprendimientos que les permitan horarios flexibles y atender su doble jornada.

El Frente Unidos por la Hospitalidad rechazó los límites de ocupación establecidos en la legislación capitalina y exigió nuevas mesas de trabajo con las autoridades.

García Hernández aclaró que las anfitrionas no buscan condiciones especiales ni privilegios por ser mujeres, pero consideró indispensable que cualquier regulación tome en cuenta la realidad laboral y familiar que enfrentan miles de ellas.

Explicó que las tareas de cuidado familiar, de niños y niñas, de personas mayores continúan recayendo principalmente en las mujeres, lo que reduce sus posibilidades de incorporarse a empleos tradicionales con jornadas fijas de varias horas en una oficina o centro de trabajo.

En ese contexto, señaló que la anfitrionía representa para muchas mujeres una opción para generar ingresos propios o complementarios sin abandonar sus responsabilidades familiares.

La flexibilidad de esta actividad, añadió, permite combinar el trabajo remunerado con el cuidado de hijas, hijos, personas adultas mayores u otros integrantes de la familia, una circunstancia que debe formar parte del análisis antes de imponer restricciones generales.

La representante de Rema destacó, además, que la actividad no beneficia únicamente a quienes ofrecen alojamiento, sino que genera cadenas económicas en las comunidades a través de servicios de limpieza, lavandería, mantenimiento, transporte y comercio local.

Por ello, sostuvo que reducir a la mitad del año -como lo propuso el Gobierno de la Ciudad de México- la posibilidad de trabajar puede impactar no sólo los ingresos de las anfitrionas, sino también los de otras personas que dependen directa o indirectamente de esta actividad.

“Es una actividad lícita”, planteó García Hernández, quien pidió que la regulación esté sustentada en evidencia y considere sus consecuencias económicas y sociales.

La representante de Rema insistió en que reconocer las condiciones particulares que enfrentan muchas mujeres no implica solicitar excepciones a la ley, sino incorporar una perspectiva más amplia sobre las formas actuales de trabajo y generación de ingresos.

Los inmuebles destinados a estancias turísticas en la Ciudad de México son viviendas particulares (casas, departamentos o habitaciones) con uso de suelo habitacional que se rentan de forma temporal a visitantes mediante plataformas digitales.

Estancias turísticas

Las estancias turísticas son inmuebles, casas o departamentos el hospedaje de corta estancia o estancias turísticas eventuales. Incluyen servicios como Airbnb, Booking u otros mecanismos de intermediación o aplicaciones.

La ley local limita ponerlos en renta a un máximo del 50 por ciento de las noches al año (aproximadamente 180 días) y creó un padrón simplificado. Actualmente hay 27.000 inmuebles para estos fines. La mitad están administrados por mujeres adultas. Las personas anfitrionas deben inscribir cada propiedad en el Registro digital Obligatorio a cargo de la Secretaría de Turismo de la CDMX.

Para diversas organizaciones como Voz de la Sociedad, la conversión masiva de viviendas residenciales en estancias turísticas ha generado discusiones sobre el costo de la renta y la disponibilidad de vivienda en zonas céntricas de la ciudad.

De acuerdo con la información oficial se estiman más de 27.051 espacios activos registrados en plataformas de renta temporal. Alrededor de 17.713 corresponden a viviendas completas (casas o departamentos enteros) y el resto a habitaciones privadas. El 81 por ciento de esta oferta se concentra en cuatro alcaldías capitalinas, del centro Cuauhtémoc (Roma, Condesa, Juárez), del poniente, Miguel Hidalgo y del sur, Benito Juárez y Coyoacán.

Existen más de 12.000 o 13.000 anfitriones registrados que administran estos espacios, de los cuales aproximadamente la mitad son mujeres y adultos mayores que obtienen su principal fuente de ingresos de aquí. Esta actividad sostiene empleos para más de 46.000 personas en sectores de comercio, alimentos y transporte, con estimaciones de asociaciones locales que elevan el impacto a más de 122.000 empleos indirectos vinculados a la proveeduría de servicios (limpieza, mantenimiento, plomería y remodelaciones).

La Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional (Apar), la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (Amvitur) y Rema manifestaron  su rechazo a cualquier porcentaje máximo de ocupación anual.

La habilitación del Padrón de Anfitriones, el pasado 22 de mayo, activó disposiciones aprobadas desde octubre de 2024, entre ellas el límite del 50 por ciento de ocupación anual y restricciones al número de habitaciones y propiedades que pueden administrarse.

De acuerdo con las organizaciones, las medidas pueden afectar a más de 68.800 familias que participan en esta actividad como fuente principal o complementaria de ingresos.

Informaron que durante alrededor de 24 meses han dialogado con autoridades; el Frente exigió la instalación de nuevas mesas de trabajo que permitan modificar los aspectos de la legislación que consideran desproporcionados.

Para Rema, esa revisión también debe reconocer una realidad que suele quedar fuera del debate: para muchas mujeres la posibilidad de administrar sus propios tiempos no es una comodidad, sino la condición que les permite participar en una actividad económica al mismo tiempo que continúan sosteniendo buena parte de las labores de cuidado en sus hogares.

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