Los cambios que experimenta el sector productivo obligan a repensar la orientación vocacional a partir de las aspiraciones de las y los jóvenes. Las voces de la Generación Z indican la necesidad de impulsar trayectorias profesionales que integren a su vez propósito y cuidado.
Cuidar a un hijo, una madre o un padre no aparece en ninguna nómina ni deja el mismo rastro laboral que un empleo formal, aunque ocupe una vida entera y, en la práctica, sea un trabajo.
Las de Isabel Salas y Maritza Bonachea son apenas dos historias de las muchas mujeres que hoy en Cuba han abandonado sus empleos o parte de sus vidas para cuidar a otras personas, en medio de una dura crisis económica y social que genera muchas carencias cotidianas y ha intensificado la sobrecarga en los hogares.