Cd. de México (SEMlac).- El camino construido por generaciones de mujeres en México para mejorar sus condiciones de vida ha permitido alcanzar avances significativos; sin embargo, “persiste el desafío de consolidar una verdadera igualdad sustantiva donde todas las mujeres puedan ejercer plenamente todos sus derechos”, sostuvo la senadora Laura Itzel Castillo Juárez.
A dos semanas de que se convierta en secretaria de las mujeres en México, en un mensaje especial, cuenta quién es ella y qué ha hecho. Lo hizo junto con un grupo de mujeres de izquierda desde hace 38 años. Estas mujeres hoy militan en distintas expresiones políticas, pero todas ellas trabajan por transformar la vida de las mujeres.
Una vez que concluya su encargo como presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, se desempeñará, por designación de la titular del Poder Ejecutivo Federal, Claudia Sheinbaum Pardo, como responsable de la política de género. De acuerdo con una conversación con el podcast de La Lovera, está convencida que la izquierda ha favorecido el diálogo y la pluralidad.
La senadora detalló que en su trayectoria profesional y desde los diferentes cargos que ha asumido, promovió los derechos de las mujeres, la democracia, el medio ambiente y el desarrollo urbano sostenible, pero siempre con una visión a favor de las mexicanas. Arquitecta de profesión, ha tenido puestos que han favorecido sus intereses.
“Mi convicción feminista forma parte de una lucha social amplia por la igualdad y la justicia, una causa que he acompañado a lo largo de los años con certeza de que las mujeres tienen la capacidad, la fortaleza y el liderazgo para dirigir, emprender, sostener y transformar todos los ámbitos de nuestra sociedad”, enfatizó.
Detalló que, como fundadora e integrante del Partido Mexicano de los Trabajadores –fundado por su padre Heberto Castillo–, promovió la creación de la Asociación Nacional de Jóvenes y la Asociación Nacional de Mujeres, además de otras organizaciones femeninas. Se conocían como comités de Lucha, especialmente en el norte de la Ciudad de México.
Cuando formó parte de los partidos Mexicano Socialista y de la Revolución Democrática, afirmó que impulsó las cuotas de género para garantizar que al menos 20 por ciento del Consejo Nacional de los partidos estuviera integrado por mujeres. Formó parte de un grupo de feministas que llegaron al PRD, entre ellas Patria Jiménez, Amalia García, Rosario Robles, María Guerra.
“Las leyes se transformaron a partir de estas iniciativas; somos pioneras en estas ideas que ahora se han traducido en cuestiones de carácter legal y constitucional, y podemos decir que en estos momentos existe paridad y eso gracias a una larga lucha que hemos dado desde la izquierda para que las mujeres seamos visibilizadas y consideradas”, agregó.
Mujeres del PRD, pioneras en impulsar leyes que defienden derechos de las mexicanas
Las mujeres fundadoras del PRD fueron impulsoras de la reforma más trascendente sobre la violación sexual.
Los avances legales que cambiaron “sin retorno” la condición jurídica de los derechos de las mexicanas a partir de 1990 sólo fueron posibles por la convocatoria a trabajar juntas, todas las mujeres políticas y feministas, sin importar sus diferencias ideológicas y partidarias.
Ellas lideraron este proceso hace 37 años. Impulsaron la reforma más trascendente sobre la violación sexual; incluyeron el tipo penal del hostigamiento y el acoso, avance entonces reconocido internacionalmente. Ahí estuvo Castillo Juárez.
Lograron pasar del voto ciudadano a la cuota reglamentada y luego a la paridad electoral; de la prohibición a interrumpir el embarazo, a su descriminalización; del ocultamiento al reconocimiento de la violencia contra las mujeres y a su ley; del prejuicio a la afirmación jurídica de la libertad sexual y su libre opción: la diversidad.
Lo más importante de las perredistas feministas, recuerda la jurista Patricia Olamendi Torres, es “que rompimos para siempre lo de juntas ni difuntas, de ahí, con ese paso, no paramos” y es que para las mujeres las alianzas son clave para crecer.
Es la política feminista de coaliciones y redes entre mujeres, explica la ex gobernadora de Zacatecas, Amalia García, a pesar de la polarización que cundía en México en 1988-1990. Esa política hizo posible la construcción de leyes vigentes a favor de los derechos de las mujeres y la adopción de una política constitucional de promoción de los Derechos Humanos, en cuya negociación, estuvo la diputada, entonces perredista, Enoé Uranga (2011).
erederas de una tradición de izquierda feminista, dieron la batalla directa, de negociación, apertura y decisión, superando sus diferencias partidarias. En la fundación del PRD crearon la primera cuota (20%) para ocupar espacios de dirección partidaria que hoy es la paridad total.
“Nos decían en el PRI y en el PAN: ustedes propongan, nosotros votamos”, recuerda Olamendi Torres, quien con la ex gobernadora de Zacatecas, Amalia García Medina, promovieron que en la violación sexual se pasara de un texto en la ley, con una multa de 50 pesos, al de la violación equiparada; impulsaron un foro que derivó en las reformas y luego en políticas públicas, como las agencias de delitos sexuales.
García Medina presentó, casi 10 años antes del nacimiento del PRD, una iniciativa de maternidad libre y voluntaria, asunto que fue prioridad durante casi 30 años para las perredistas.
A partir de los años noventa, estas mujeres estimularon los grupos plurales de mujeres, la creación de una comisión interparlamentaria que elaboró la agenda de las mujeres (19909; la creación del Parlamento de Mujeres de México (1998), lo que fue “un hecho de gran trascendencia política para la historia y desarrollo de la vida democrática del país, convocado de común acuerdo por el total de las legisladoras y legisladores que integraron la Cámara de Diputados y el Senado”, publicó el INMUJERES.
Fue la forma activa de participación que buscó transitar de un régimen autoritario a uno de equilibrio de poderes, dice Amalia García Medina. “Una de las características al fundar el PRD era influir en los acontecimientos, sobre todo, en la lucha por acabar con un sistema de partido de Estado, con gobiernos autoritarios que no permitían ni respirar, ni abrirle espacio a la democracia”. Punto clave fue promover los derechos de las mujeres.
Las iniciativas –muchas- lograron nuevas leyes, ellas participantes activas en las conferencias internacionales. Ejemplos: la violación en el matrimonio; la modificación Constitucional y la política de Derechos Humanos; derechos laborales.
Participaron en los Parlamentos de Mujeres, al lado de las priistas y panistas. Según Olamendi Torres, el andamiaje jurídico “nos hizo también crear los mecanismos para hacer a las leyes efectivas”, sin los cuales no tendrían posibilidades para su aplicación.
Las perredistas inauguraron el primer instituto de las mujeres en la Ciudad de México, en 1997; fundaron las Unidades de Atención y Prevención a la Violencia por ley, con presupuesto. Hoy llamados puntos violeta, puntos naranja o lunas. Algunas de ellas hoy están en Morena, el partido oficialista. Desde distintas trincheras, muchas trabajan por el diálogo abierto y plural con la primera mujer presidenta y todas las mujeres que fueron, son o desean ser feministas.
De la misma forma, en 1997, cuando el PRI pierde la mayoría en el Congreso, las perredistas feministas, entre ellas Rosario Robles y Laura Itzel Castillo, crearon las comisiones de igualdad o de la mujer en los Congresos.
Patricia Ruíz Anchondo -embajadora ahora de México en Colombia- encabezó una iniciativa de Ley Ciudadana que dio estatura jurídica a las organizaciones de la sociedad civil, entre ellas las de las feministas dando lugar a financiamientos transparentes para empujar la ciudadanía femenina, fondos desaparecidos en febrero de 2019.
Las cuotas reglamentadas incluidas en el COFIPE (30/70) las presentó el 9 de noviembre de 2000 la diputada Hortensia Aragón Castillo, del PRD.
En el Senado (1993) fueron determinantes para la Ley de Igualdad, en la que participó Leticia Burgos, hoy dirigente de la red de alertistas.
Estas mujeres participaron en la ley que dio nacimiento al Instituto Nacional de las Mujeres (2000), primera Ley que reglamentó el artículo 4º. de la Constitución y garantiza la política de género.
Ese año se creó Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida sin Violencia y se realizó la primera investigación sobre el feminicidio, que hizo, presentó y logró la perredista Marcela Lagarde y de los Ríos, quien promovió la iniciativa de reformas a la Ley Federal del Trabajo con visión de género, que continuó y consiguió la perredista Rosario Ortiz.
Igual, Angélica de la Peña -todavía perredista- y Malú Micher, trabajaron y lograron La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que es reconocida internacionalmente.
De esa historia, estirpe, grupo viene la próxima secretaria. Y es claro, a decir de los hechos documentados y los puntos de vista consultados, el legado más importante de las perredistas, a 37 años, cuando ese partido está en proceso de desaparición, es que sus fundadoras feministas encabezaron la política de alianzas, el diálogo entre mujeres; las leyes fundamentales de sus derechos y la política de género que está rota por la política de la administración de la 4T.
La senadora/funcionaria
Igualmente, la senadora compartió que, como parte de la Asamblea de Representantes de la Distrito Federal en 1991, promovió que su Mesa Directiva estuviera conformada exclusivamente por mujeres, a diferencia de muchas décadas en las que sólo se conformó con varones.
Participó, además, en la conformación de la organización Mujeres en Lucha por la Democracia para promover la participación de ellas como candidatas a los diferentes cargos de elección popular, cuyo lema era “Listas con las Listas”, en referencia a las listas de las candidaturas.
Como primera mujer en encabezar la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del Gobierno del Distrito Federal, promovió políticas a favor de las mujeres, al igual que en su encargo en la Secretaría de Asentamientos Humanos y Vivienda, también de la capital del país.
“Cuando fui la titular de la Red de Transporte de Pasajeros, promoví también el uso de las Ateneas”, autobuses especiales para las mujeres, “con el objeto de brindarles una mayor seguridad y en contra de la violencia”, añadió.
Castillo Juárez dijo que, en la parte legislativa, impulsó la creación de la Comisión Especial de Igualdad y Género en la Cámara de Diputados, durante la LVII Legislatura al igual que la Subcomisión Especial para la Atención de los Feminicidios en Ciudad Juárez, además de promover la tipificación del delito de feminicidio en la LXI Legislatura. En esos años se la recuerda negociando, también, las listas de candidaturas para tener bancadas feministas.
Y como presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez propuso que la agenda legislativa promoviera el reconocimiento de los derechos de las mujeres, dar voz a las mujeres indígenas en tribuna y trabajar por la igualdad sustantiva bajo la convicción de que “Es Tiempo de Mujeres”.
Tal trayectoria en la política -destacó la senadora-, demuestra su esfuerzo por fomentar el reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres, así como el impulso a las diferentes propuestas de soberanía energética, de justicia social y de desarrollo urbano, mediante la transformación del marco legal e institucional, siempre con un enfoque feminista y con una profunda visión social.


