Cd. de México, julio (SEMlac).- En México se confirmó una caída histórica en la natalidad por debajo del reemplazo poblacional calculado en 2.1 hijos, reveló el Consejo Nacional de Población (Conapo) y documentó que la tasa de fecundidad descendió a un promedio de 1.6 hijos. Era de 1.8 hijos por mujer en la medición previa.
La baja fecundidad es uno de los cambios estructurales más importantes del siglo XXI para México. Refleja avances en educación, participación laboral femenina, planificación familiar y derechos reproductivos, pero también plantea retos mayores para el crecimiento económico y la sostenibilidad de la protección social.
En sesión ordinaria del Conapo, que encabezó la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, se dijo que la tasa de fecundidad es necesaria para mantener estable el tamaño de la población, aunque hay desafíos directos en áreas como la matrícula escolar, los sistemas de salud y las pensiones. Lo que significa, dijo la titular de Gobernación, que la política de población debía ajustarse a esta nueva estructura demográfica. Menos jóvenes, más personas mayores.
De mantenerse esta tendencia el país acelerará su proceso de envejecimiento. El cambio ya es visible: el índice de envejecimiento pasó de 21.3 por ciento en el año 2000 a 47.7 por ciento en 2025, lo que muestra una sociedad con menos nacimientos y cada vez más personas adultas mayores, lo que genera desafíos en salud y pensiones.
En la sesión la secretaria de Gobernación presentó las líneas generales del Programa Nacional de Población 2026-2030, que guiará la estrategia demográfica con base en evidencia científica, derechos humanos, igualdad sustantiva e interculturalidad. Precisó que es un eje estratégico para el desarrollo y exige coordinación permanente entre las instituciones que integran el Conapo.
La secretaria técnica del CONAPO Gabriela Rodríguez detalló las líneas generales del Programa Nacional de Población 2026-2030, que dijo es el instrumento que orientaría la política nacional en la materia durante los siguientes años.
La reducción de nacimientos también apareció en la matrícula de educación básica. Entre los ciclos 2019-2020 y 2024-2025 disminuyó 7.5 por ciento en preescolar, primaria y secundaria, con una caída más marcada en el primer nivel.
Para el ciclo 2025-2026 no se inscribieron 2.3 millones de niños de entre tres y cinco años. La Secretaría de Educación Pública atendió solo 3.8 millones, una cobertura de 61.5 por ciento para ese grupo de edad.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que en México, durante 2024, se contabilizaron 1 672 227 nacimientos registrados. La tasa de nacimientos registrados por cada mil mujeres en edad fértil (15 a 49 años) fue de 47.7. La disminución fue de 4.5 respecto al año anterior.
Las entidades federativas que presentaron las tasas más bajas de nacimientos registrados por cada mil mujeres en edad fértil fueron Ciudad de México, con 32.8; Yucatán, con 38.1; e Hidalgo, con 38.3. Mientras que las tasas más altas de nacimientos se registraron en Chiapas, con 86.7; Durango, con 58.9; y Nayarit, con 58.6.
El perfil de las entidades donde cayó la natalidad es diverso. CDMX con nivel alto de desarrollo económico; Yucatán, la entidad con menos inseguridad y crimen, pero con altas tasas de violencia doméstica; e Hidalgo, entidad de bajo desarrollo económico y altas tasas positivas de Educación.
Es ahí donde las tasas de nacimientos sigue muy alta, como Chiapas, en el sureste de México, una de las tres entidades de México de mayor pobreza; Durango, en el norte, es una entidad de alto desarrollo económico, pero con sistemáticas violaciones a los derechos humanos; y Nayarit, una entidad media, con altas tasas de ocupación y desarrollo.
Ello plantea una interrogante ¿qué está determinando la tasa de fecundidad?


