Latinoamérica y el Caribe: Crecerá 2,2% en 2026, en medio de conflictos geopolíticos e impacto en mujeres

Quizá te interesa

Cd. De México, julio (SEMlac).- Las economías de América Latina y el Caribe crecerían en promedio 2,2 por cient en 2026, de acuerdo con las proyecciones de  la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), lo que representa una leve revisión a la baja respecto al 2,3 por ciento estimado en diciembre de 2025.

Debido al impacto de las crisis económicas y el desempleo, serán afectadas alrededor de 118 millones de mujeres en la región que  viven en situación de pobreza. El desempleo femenino ronda 10.5 por ciento y la informalidad laboral afecta al doble de mujeres que de hombres, dejándolas sin ingresos propios.

La desaceleración económica y la falta de autonomía financiera golpean a la población femenina de manera desproporcionada: lo que se agudizará con la baja del crecimiento que esta semana informó la CEPAL.

Este resultado refleja un entorno externo más complejo que el anticipado a finales del pasado año, caracterizado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a nivel global.

Según la comisión económica regional de las Naciones Unidas, el menor dinamismo proyectado se observa de manera generalizada. En 24 de los 33 países de la región se desaceleraría el crecimiento en 2026, mientras que solo siete (7) mostrarían una aceleración. En conjunto, de concretarse esta proyección, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas a 2,3 por ciento, evidenciando un patrón de baja capacidad para crecer.

Un contexto internacional más restrictivo

El deterioro del escenario externo es uno de los principales factores detrás de la revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento regional, señala la CEPAL.

Durante los primeros cuatro meses del presente año, el aumento de las tensiones geopolíticas y el conflicto bélico en Medio Oriente han elevado la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas.

En particular, el precio promedio del petróleo* en las tres primeras semanas de abril se ubicó en 74 porciento por encima del valor promedio de diciembre de 2025, generando presiones inflacionarias globales y encareciendo los costos de producción y transporte. A esto se suma el aumento de los precios de los alimentos a nivel global y una desaceleración del crecimiento de algunos de los principales socios comerciales de la región, como la Zona Euro, China e India, así como un menor dinamismo del comercio internacional. Para 2026, la Organización Mundial de Comercio (OMC) proyecta un crecimiento del volumen de comercio mundial de bienes y servicios de 2,7 por ciento, luego de haber crecido 4,7 por ciento durante 2025.

En este contexto de mayor inflación y de reducción de las perspectivas de crecimiento, los principales bancos centrales han adoptado posturas más cautelosas, manteniendo condiciones financieras menos favorables en comparación con las que se esperaban a finales del pasado año.

Se agudizará la situación femenina en varios aspectos,  destaca el reporte.

Brecha laboral: el desempleo y la pobreza limitan severamente a las mujeres jóvenes menores de 25 años, grupo donde una de cada cuatro se encuentra desempleada.

Carga de cuidados: hasta 30 por ciento del tiempo diario de las mujeres se destina a labores domésticas y de cuidados no remunerados, lo que les impide integrarse a empleos formales.

Ingresos y pobreza: alrededor del 25,3 por ciento de las mujeres en la región no cuenta con ingresos propios, y tres de cada 10 viven en pobreza, aclara la CEPAL.

 Demanda agregada interna contenida

A nivel regional, el crecimiento se vería limitado principalmente por un menor dinamismo del consumo privado, afectando a las familias y a las jefas de hogar. Si bien la inversión muestra señales de recuperación, esta continúa siendo moderada en la mayoría de los países.

Durante el segundo semestre de 2025 ya se había observado una desaceleración de la actividad económica, especialmente en las principales economías de la región, tendencia que se ha prolongado hacia 2026.

En línea con el menor dinamismo de la actividad, el empleo en las economías de América Latina y el Caribe también mostraría una expansión moderada, con un crecimiento estimado en torno al 1,1 por ciento en 2026, luego del 1,5 por ciento observado en 2025. Por su parte, los efectos de las presiones de la inflación a nivel global inducirían un incremento de la inflación en la región, ubicando la mediana en niveles superiores al tres por ciento durante 2026, que contrasta con el 2,4 por ciento observado en 2025.

Esta situación es especialmente relevante en las economías de América del Sur, donde persisten presiones asociadas a la volatilidad del tipo de cambio y al impacto del aumento de los costos de los insumos importados y del transporte.

Desempeño heterogéneo de la actividad económica entre países y subregiones

En total, nueve países crecerían cuatro por ciento o más, ocho países crecerían entre tres por ciento y menos del cuatro por ciento, 13 se expandirían por debajo de ese nivel y tres registrarían contracciones.

A nivel subregional, se proyecta que:

  • América del Surcrecería 2,4 por ciento en 2026, por debajo del 2,9 por ciento registrado en 2025, reflejando una desaceleración en la mayoría de las economías de la subregión.
  • En América Centralel crecimiento se moderaría en 2026 respecto a 2025, creciendo 2,2 por ciento en 2026 en comparación con 2,3 por ciento del pasado año. Este resultado se ve influenciado por las contracciones que se esperan en Cuba y Haití. Si se excluyen estas dos economías, el promedio sería de 3,9 por ciento en 2026, lo que representaría un ligero aumento del 3,8 por ciento observado en 2025.
  • En el Caribede habla inglesa o neerlandesa el crecimiento esperado para 2026 es de 5,6 por ciento, ligeramente superior al 5,5 por ciento de 2025. Este resultado está influenciado por el alto crecimiento que se espera en Guyana. Si se excluyera dicho país, el promedio regional esperado sería de 1,2 por ciento, en comparación con el dos por ciento de 2025.

Persisten riesgos relevantes

El balance de riesgos de la región contempla factores que, de materializarse, podrían incidir en ajustes a la baja en las proyecciones de crecimiento esperadas para el año. Entre estos riesgos destacan la persistencia de condiciones financieras restrictivas, presiones inflacionarias asociadas al alza de precios energéticos y de los alimentos, la volatilidad en los mercados internacionales, la vulnerabilidad de los países a choques externos y la debilidad de la demanda interna en varias economías de la región.

En algunos países, además, factores estructurales como restricciones externas, acotado espacio de políticas y debilidades institucionales podrían afectar el desempeño económico.

Desafíos estructurales

El actual escenario pone de relieve los desafíos estructurales que enfrenta la región, particularmente un bajo crecimiento tendencial, una alta exposición a choques externos y la necesidad de fortalecer los motores internos de crecimiento.

En este contexto, ampliar la movilización de recursos internos y externos, y fortalecer la gobernanza son factores fundamentales para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica, en un entorno global cada vez más incierto.

More articles

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Lo más reciente