Desde 2019, los gobiernos de extrema derecha en América Latina, desde Brasil y El Salvador hasta Argentina, han estado adoptando estrategias similares para atacar los derechos de las mujeres y la población LGBTQ+ y debilitar las políticas de salud sexual y reproductiva.
En los últimos cinco años, la región latinoamericana ha registrado más de 19.000 feminicidios. Honduras y Guatemala se encuentran entre los países más afectados, mientras que más del 90 por ciento de las muertes violentas quedan impunes. Las organizaciones feministas denuncian la ineficacia del endurecimiento de las penas y reclaman prevención, investigaciones eficaces y políticas integrales contra la violencia de género.
La iniciativa regional Salud Sin Miedos presentó un informe, en el contexto de la campaña “Por una salud sin miedos”, donde revela que el aborto prohibido viola los derechos humanos de las mujeres, niñas y adolescentes, criminalizándolas desde los sistemas de salud.