Aunque en Cuba hay señales de una mujer empoderada, falta mucho todavía para alcanzar ese escalón. Lo dice la doctora en Ciencias Psicológicas Patricia Arés Muzio desde la experiencia de su consulta, esa que escogió desde muy temprano en su vida y que, a sus 71 años, es una de las razones por las cuales se considera una cubana realizada.
Filóloga de profesión, la cubana Teresa de Jesús Fernández conoce el poder de las palabras. “Nombrar las cosas” es una máxima que defiende, pues “aquello de lo que no se habla, no existe”.
rque no sepan que lo que viven está mal, sino porque no encuentran a tiempo un lugar al cual ir, o porque ya contaron su historia una vez —ante la policía, un familiar, un vecino— y no recibieron la ayuda que necesitaban.
Envejecer, migrar, decidir cuándo tener hijos, cuidar o necesitar cuidados es parte de una misma realidad demográfica que Cuba enfrenta hoy, en medio de una profunda crisis económica.