América Latina: Voto de castigo más que un giro a la derecha, afirman expertos

Quizá te interesa

Cd. De México, julio  (SEMlac).- Los triunfos de los presidentes electos Abelardo de la Espriella en Colombia y de Keiko Fujimori en Perú precipitaron un giro a la derecha en los gobiernos de los países de América Latina.

Sin embargo, de acuerdo con académicos internacionalistas, eso no se trata de hegemonía ideológica, sino más bien de votos de castigo ante gobiernos ineficientes, populistas.

Este viraje pone en riesgo avances para las mujeres y las instituciones  que garantizan derechos femeninos largamente construidos, destacó la ex gobernadora  de Yucatán, Dulce Ma. Sauri.

Explicó que los gobiernos de derecha y extrema derecha en América Latina impactan los derechos de las mujeres mediante el desmantelamiento de políticas de género, recortes presupuestarios para la prevención de la violencia machista y restricciones en el acceso a la salud reproductiva.

Para la abogada Patricia Olamendi, además de la indiferencia que estos gobiernos  tienen hacia los acuerdos internaciones, como  la CEDAW,  hay  políticas concretas para la restricción de derechos: algunos gobiernos han buscado limitar o fragmentar el acceso a la interrupción legal del embarazo, así como frenar la educación sexual integral y el acceso a los anticonceptivos.

Muy grave, consideran las expertas, que se tienda la desarticulación institucional que pasa por  la reducción de presupuestos y la eliminación de ministerios o institutos dedicados específicamente a las mujeres, afectando programas de planificación familiar y prevención de embarazos adolescentes.

Igualmente, la promoción de políticas de corte ultraconservador y el desmantelamiento de programas sociales limitan las redes de apoyo y cuidados que respaldan el desarrollo y la autonomía de las mujeres.

Las ofensivas antigénero existen, según Patricia Olamendi. Las feministas y sus organizaciones han alertado sobre un momento crítico en la región, donde los avances legales chocan con discursos políticos que deslegitiman las luchas feministas y la igualdad de género.  La reducción de fondos para refugios, en gobiernos populistas, también afecta las  líneas de atención y protocolos de protección e incrementa la vulnerabilidad de las mujeres frente a la violencia machista.

Olamendi señaló que lo sucedido en países de gobiernos de derecha, como El Salvador o Argentina, es que se desmantela la operación de institutos o secretarías de la mujer.

También hay una tendencia a poner en riesgo los derechos sexuales y reproductivos.

Tipos de gobierno en América Latina
Lo que se observa en el panorama latinoamericano no significa un realineamiento ideológico. Lo que está ocurriendo, más bien, es que los votantes están ejerciendo un voto de castigo.

La ineficiencia

Además, al tratar de formarse una idea de lo que está pasando en la región, es conveniente considerar las particularidades de cada caso.

A partir de la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, en 1998, inició el periodo “La marea rosa”, que es la forma en que algunos analistas se refieren a la ola de gobiernos denominados progresistas o de izquierda, que surgieron en América Latina.

Se trató de gobiernos que se presentaron como la alternativa a las administraciones con una orientación neoliberal en la región.

De acuerdo con un recuento de las alternancias en la presidencia ocurridas en 20 países de América Latina, realizada por Álvaro Merono del sitio especializado El Orden Mundial, en enero de 2005 había 10 de derecha y 11 de izquierda.

El recuento considera a México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Cuba, República Dominicana, Haití, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina.

En enero de 2006 había ocho de derecha y 10 de izquierda.

Se asumían como gobiernos de izquierda los de República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Panamá, Cuba, Brasil, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay. De derecha: Paraguay, Colombia, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y México y, de centro, Perú y Haití.

Para 2012 se consideraban seis de derecha y 13 de izquierda.

De derecha estaba México, Honduras, Colombia, Haití y Chile; de centro, Costa Rica y, de izquierda, Nicaragua, Cuba, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina

En 2018 eran 10 de derecha y 10 de izquierda. En el grupo de la derecha: México (que ese año dio un viraje a la izquierda), Guatemala, Honduras, Haití, Panamá, Colombia, Perú, Brasil, Paraguay, Argentina.

En el grupo de izquierda: El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile y Uruguay.

Para 2026, confirmados ya los triunfos de Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú, habrá 13 de derecha y siete de izquierda.

Los de derecha son: Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, Paraguay, Argentina, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Haití y República Dominicana. De izquierda: Venezuela, Brasil, Uruguay, Nicaragua, Guatemala, México y Cuba.

Las democracias latinoamericanas están cansadas

Para el analista Carlos Bravo Regidor, lo que se observa en el panorama latinoamericano no significa un realineamiento ideológico. Lo que está ocurriendo, más bien, es que los votantes están ejerciendo un voto de castigo.

Estamos ante democracias cansadas y gobiernos ineficaces, destaca.

En ello coincide la catedrática de la Facultad de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad La Salle, Anabel Ortega Muñoz, quien señala como un hecho que exigen gobiernos que sean eficientes, particularmente en temas de justicia, vivienda, salud, educación, donde hay serios problemas que no han sido resueltos.

En ese sentido, explica que a la hora de tratar de entender lo que está ocurriendo en cada uno de los países en particular, deben tomarse en cuenta problemas estructurales que padecen.

Eso tiene que ver con la implementación de modelos económicos que no han satisfecho las demandas de la población. Esos países no podrán o no quieren poner en marcha sistemas nacionales de cuidados, por los costos que significan.

Hay casos en que los gobiernos han podido resolver sus problemas a escala macroeconómica, pero no a nivel microeconómico, puntualiza.

Además, Ortega Muñoz considera que debe ponerse atención en la comunicación política a la que recurren algunos candidatos, alentando la propagación de noticias con contenido falso, con el fin de generar temor en el electorado.

Eso genera cambios políticos pendulares; es decir, que el apoyo popular vaya de un extremo a otro.

Se van creando escenarios polarizantes propicios para el crecimiento de liderazgos disruptivos, explica. Por ello piensa que debe analizarse caso por caso y cómo están conformados los universos de votantes.

Puso como ejemplo el caso de Argentina, donde, en octubre de 2023, el equipo de campaña de Javier Milei, postulado por la alianza La Libertad Avanza, identificó los segmentos que le dieron el triunfo presentándose como un candidato antisistema, con gusto por el rock y con una imagen desenfadada. Milei se presentó como candidato disruptivo.

En tanto, en el caso de El Salvador, Bukele convenció presentándose como conservador, religioso, con una imagen elegante, de mano dura, que busca mantener el estado de cosas.

También juzga relevante que se identifique qué fuerzas los apoyan y con qué intención, por ejemplo, grupos empresariales.

En votaciones cerradas no debe asumirse que se ganó todo

En tanto, Bravo Regidor llama la atención sobre algunos casos, como Colombia, donde las ventajas estrechas de los candidatos ganadores exigen mirar con prudencia, porque prácticamente la mitad del electorado votó en contra.

Plantea que lo delicado no es que la izquierda o la derecha ganen con márgenes muy reducidos, sino que eso se pueda interpretar por el candidato ganador y su equipo como si hubieran ganado todo. En casos como ese, no hay un mandato, sino un reproche, enfatiza.

Escenario mundial convulso

Por otra parte, Anabel Ortega Muñoz  subraya que, para la comprensión de lo que pasa en la región, también es relevante considerar que, a escala internacional, hay un escenario convulso y disruptivo, en gran parte debido a las políticas del presidente de Estados Unidos Donald Trump y el temor que puede generar en muchos países de América Latina el no contar con el apoyo estadounidense para varios temas, por ejemplo, la economía y la seguridad, particularmente la relacionada con la operación de grupos de la delincuencia organizada.

Para la especialista, mientras el presidente Joe Biden descuidó la región y solo le preocuparon en cierta medida el tráfico de drogas hacia su país, el presidente Trump entendió que, para poder hacer incursiones militares en otras regiones del mundo, requiere mayor influencia estratégica sobre América Latina, que le permita tener garantizada su seguridad estratégica.

El factor es absolutamente relevante para entender lo que está pasando en el vecindario, remarca.

En ese sentido, la académica aclara que el presidente Trump no tiene interés en que a región progrese en asuntos como democracia o derechos de las mujeres o todos los derechos  humanos, sino en asegurar los intereses de su país en la zona, lo que, sostiene, explica el ánimo extractivista, por ejemplo, hacia el petróleo de Venezuela.

Por otra parte, Ortega Muñoz opina que México dejó de ser país hermano o líder en algunos temas. Desde 1994, sus intereses están concentrados en Norteamérica, particularmente en Estados Unidos, país con el cual se busca una relación no conflictiva.

En todo caso, matiza, el acercamiento con América Latina solo está en el relato.

Hay presidentes obsequiosos, socios, aliados y enemigos de Estados Unidos

En otro aspecto del mapa político actual, también llama la atención que hay un grupo de presidentes que se definen afines a Donald Trump.

En ese grupo están los mandatarios de El Salvador, Nayub Bukele; Argentina, Javier Milei; Chile, José Antonio Kast; Costa Rica, Laura Fernández Delgado; Honduras, Nasry Asfura y el virtual presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella.

Además, hay que considerar la Alianza de Seguridad, impulsada por el gobierno de Estados Unidos, en la cual participan El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Ecuador, Bolivia, Paraguay Argentina.

Algunos analistas suman a Chile y Guatemala para identificar los gobiernos abiertamente aliados de Estados Unidos en el vecindario.

El presidente Trump no ha visitado América Latina y no se sabe que tenga intenciones de hacerlo.

Algunos medios de comunicación, como CNN, identifican socios, rivales y enemigos de Estados Unidos. Ahí se encuentran México, Perú, Bolivia y Venezuela y define como rivales a Brasil y Uruguay y enemigos Nicaragua y Cuba.

Actualmente, la atención de los analistas se concentra en Brasil, donde en octubre próximo se celebrarán elecciones presidenciales. Todo indica que Luiz Inácio Lula da Silva buscará la reelección y enfrentará a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Los especialistas coinciden en señalar que el comportamiento electoral latinoamericano responde menos a definición ideológica que al desgaste de los gobiernos en funciones y el consecuente voto de castigo de los ciudadanos.

Voto de  castigo

Lo que está pasando  en América Latina responde, principalmente, a un voto de castigo contra administraciones ineficaces más que a una convicción ideológica de la ciudadanía. Los expertos señalan que el descontento está impulsado por la inseguridad, la inflación y el estancamiento económico,  los derechos de las mujeres y los derechos humanos, lo que ha provocado una rotación constante de partidos en el poder.

El péndulo político latinoamericano se caracteriza por las siguientes dinámicas clave:

  • El péndulo electoral: tras una ola de triunfos de izquierda, el descontento ciudadano ha llevado a que una gran mayoría de las recientes elecciones continentales sean ganadas por fuerzas de derecha y centroderecha.
  • Voto pragmático, no ideológico: los analistas descartan que exista un alineamiento ideológico profundo; los votantes castigan a los oficialismos en turno por no resolver problemas básicos del día a día.
  • Gestión de crisis: factores como la migración y las crisis económicas han empujado a los electores a probar nuevas opciones en busca de orden y resultados inmediatos.

Expertos y analistas políticos han debatido ampliamente sobre estas tendencias en foros y plataformas especializadas, donde puedes seguir las actualizaciones del análisis.

*Con información de entrevistas en el Podcast  de La Lovera; análisis de Regidor en Foro TV y manifiestos públicos de Mujeres en Plural.

More articles

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Lo más reciente