Como en otras zonas del mundo, la violencia de género en Cuba adquiere nuevos rostros en el entorno digital. Se trata de un problema más frecuente entre jóvenes y adolescentes, y los adultos aún no saben bien cómo abordarlo, coinciden académicas de la nación caribeña.
Las juventudes están aprendiendo a relacionarse en un entorno donde redes sociales, algoritmos y discursos de la manosfera[1] moldean ideas sobre amor, deseo, rechazo, celos y masculinidad. Este artículo propone mirar las relaciones sexoafectivas juveniles como un desafío educativo urgente.