Casi la mitad de los 304 millones de migrantes internacionales son mujeres y una de cada cinco trabajadoras domésticas en el mundo es una migrante, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Ellas representan el 76 por ciento del sector, sostienen los sistemas de bienestar y las "cadenas globales de cuidado" en los países receptores, pero a menudo sufren de alta precariedad, informalidad y desprotección laboral.