Cd. de México (SEMlac).-. Fue la primera mujer varias veces embajadora y la primera que integró un gabinete presidencial durante la administración del ex presidente Adolfo López Mateos (1958-1964). Es considerada como vanguardista por los papeles diplomáticos que realizó, ya que fueron significativos para la época, y reflejaron el pensamiento de una mujer que creyó en la igualdad social de hombres y mujeres
Amalia de Castillo Ledón, –así le gustaba usar su nombre–, fue una mujer social y políticamente privilegiada, nació en una familia que le dio la posibilidad de recibir una educación profesional. Perteneció a la generación de la Revolución y fue producto de ella intelectual e ideológicamente.
Esto le permitió mantenerse dentro de un círculo social en el cual tuvo la posibilidad de acercarse al grupo que detentaba el poder político del país. Constituyó, además, una pieza clave para los gobiernos del General Lázaro Cárdenas, hasta el régimen de Adolfo Ruiz Cortínez en la atención y resolución de las demandas de las mujeres.
Nació en San Jerónimo Santander, Tamaulipas, en 1898; hija única de María Caballero y Vicente González, quien murió pocos años después del nacimiento de su hija. Sus primeros años coincidieron con la última etapa del régimen de Porfirio Díaz; en su ciudad natal realizó la carrera de maestra en la Escuela Normal de Tamaulipas. Los otros estudios profesionales los llevo a cabo en la Ciudad de México, en el Conservatorio Nacional de Música y en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo el título de licenciada en letras.
En 1920 contrae matrimonio con el historiador, escritor y político Luis Castillo Ledón, originario de Nayarit, quien fue una figura pública importante durante el periodo de la Revolución, participó en la XXVI legislatura en la Cámara de diputados y, una vez que cayó Madero, se unió a las fuerzas constitucionalistas.
Castillo Ledón fue director del Museo Nacional de Historia y Etnología durante varios años, profesor de historia de la Escuela Nacional Preparatoria y del Archivo General de la Nación, y miembro del Ateneo de la Juventud. De 1930 a 1931 fue gobernador de su estado natal.
Amalia de Castillo Ledón contaba con las características que marcaron la vida de algunas de las mujeres de aquellos años: originaria de la región del norte, era joven, recientemente egresada de la universidad, integrante de una familia con buena posición social, y con una estrecha relación con personajes políticos importantes como su esposo y su amigo, el entonces presidente Emilio Portes Gil, quien la apoyó en el inicio de su carrera pública.
La primera etapa de su carrera estuvo enfocada en cuestiones sociales y culturales. En 1929, Emilio Portes Gil crea la Dirección de Eventos Cívicos en el Distrito Federal o Acción Cívica y la nombra directora. Desde esta oficina, y con el objetivo de difundir el arte dramático a todos los niveles sociales, promovió la instalación de enormes carpas y escenarios al aire libre, como el del Parque México.
En colonias populares abrió centros culturales y dentro de las cárceles estableció talleres de artes y oficios. Para las hijas de las reclusas, fundó la Escuela Héroes de Celaya, en la delegación Azcapotzalco en el Distrito Federal (DF).
Durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, Amalia de Castillo Ledón trabajó de manera leal y comprometida con el régimen posrevolucionario; así fue como se encargó de atender asuntos relacionados con las mujeres, organizó agrupaciones políticas que demandaban sus derechos políticos y dio su apoyo al gobierno.
La primera organización de mujeres que fundó fue el Club Internacional de Mujeres, en 1933. Ella fue instada de manera oficial a formar una organización análoga a la Pan-American League establecida en Miami, Florida. Un año después, funda y preside El Ateneo Mexicano de Mujeres, con una amplia red de escritoras, periodistas y creadoras intelectuales y artísticas de diversos ramos y distintas generaciones y visiones ideológicas.
Fue un caso único en su época. Los ateneos fueron generalmente organizaciones de hombres intelectuales.
En el año 1939, el gobierno mexicano la asignó como representante ante la Comisión Interamericana de Mujeres, organismo fundado en 1928. La presidió durante un largo tiempo y con su trabajo logró que la Comisión se incorporara a la organización de Estados Americanos (OEA). Amalia de Castillo Ledón consideró que los organismos internacionales fueron elementos que reforzaron ampliamente la lucha de las mujeres.
Posteriormente, en plena Segunda Guerra Mundial, participó en la Conferencia Mundial de San Francisco, donde intervino en la consagración de la igualdad de hombres y mujeres en la Carta de las Naciones Unidas. Su mayor logro fue participar en la redacción del texto en el que se pide la igualdad de los derechos civiles y políticos de la mujer a nivel internacional, tema que fue debatido durante tres años en varios países, pero correspondió a México proponerlo. Luchó por ese ideal durante años, hasta su plena realización.
Fue también ella quien propuso presentar la moción para que se creara la Comisión Mundial del Estatus de la Mujer, en 1946, y la responsable, conjuntamente con otras diplomáticas latinoamericanas, de todos los artículos de “la Carta”, en los que se habla de estatuir la igualdad de raza, religión y sexo.
En 1953 el gobierno mexicano la nombra enviada extraordinaria y Ministro Plenipotenciario en Suecia, donde logra reabrir el Tratado Comercial con México, suspendido por 45 años. En 1957 es nombrada embajadora en Suiza.
En 1959, el entonces presidente, Adolfo López Mateos, la designa subsecretaria de Asuntos Culturales de la Secretaría de Educación Pública, siendo la primera mujer integrante de un gabinete presidencial. Ese mismo año –y a propuesta suya– se construye el Museo de Antropología de la Ciudad de México y es enviada en representación del presidente a Dolores Hidalgo, Guanajuato, a encabezar la ceremonia por el Día de la Independencia nacional, siendo la primera mujer a quien se da ese encargo.
Amalia González Caballero de Castillo Ledón muere el dos de junio de 1986, a los 88 años, en la ciudad de México. Para Gabriela Cano, historiadora mexicana, su papel fue fundamental para el movimiento de los derechos de las mujeres, pues se convirtió en un personaje imprescindible en la historia del feminismo y también de la democracia mexicana. Su labor ha dado al pueblo mexicano el reconocimiento a los derechos fundamentales de la ciudadanía femenina.



