{"id":99956,"date":"2025-10-27T17:32:02","date_gmt":"2025-10-27T23:32:02","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=99956"},"modified":"2025-10-27T17:32:03","modified_gmt":"2025-10-27T23:32:03","slug":"juego-de-ojos-don-quijote-en-bicicleta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-don-quijote-en-bicicleta\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| Don Quijote en bicicleta"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 27 de octubre, 2025.- Final del formulario<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace ochenta a\u00f1os conocimos la alegor\u00eda de la&nbsp;<em>Rep\u00fablica de los Animales<\/em>&nbsp;en donde la&nbsp;<em>doctrina del<\/em>&nbsp;<em>animalismo<\/em>&nbsp;alcanz\u00f3 el ideal de la igualdad para todas las bestias, y nos enteramos de c\u00f3mo fue que una oligarqu\u00eda porcina se proclam\u00f3 \u201cm\u00e1s igual\u201d que los otros para hacerse del poder absoluto.&nbsp;<em>Rebeli\u00f3n en la granja<\/em>&nbsp;es una novela breve, escrita en la pobreza y con la amargura del exiliado, que cambi\u00f3 la manera de mirar el poder. Condensa la historia pol\u00edtica del siglo XX y parodia a camarillas del XXI que nacieron con proclamas populistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">George Orwell la public\u00f3en agosto de 1945 cuando Europa a\u00fan ol\u00eda a p\u00f3lvora y a miedo. Hubo quienes la consideraron no m\u00e1s que una f\u00e1bula ingeniosa, pero mientras las democracias celebraban la derrota del fascismo fue una advertencia de que la corrupci\u00f3n de los ideales puede nacer de los mismos sue\u00f1os que pretenden salvarnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">George Orwell naci\u00f3 Eric Arthur Blair en Matihari, India, en el seno de una familia colonial y se hizo londinense a fuerza de palabras. Fue autor, periodista, corresponsal de guerra y soldado. Vivi\u00f3 con la convicci\u00f3n de que el mundo se puede cambiar y que si para ello la letra es la m\u00e1s poderosa herramienta, tomar las armas resulta igualmente eficaz. Estuvo en las trincheras y m\u00e1s de una vez se roz\u00f3 con la muerte. \u201cCada l\u00ednea que he escrito desde 1936 ha&nbsp;sido, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del&nbsp;socialismo democr\u00e1tico, tal como yo lo entiendo. Me parece una tonter\u00eda,&nbsp;en un periodo como el nuestro, creer que puede uno evitar escribir sobre esos temas\u201d, dijo en 1946.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En homenaje al m\u00e1s sobresaliente escritor, pensador y luchador social de su generaci\u00f3n -referencia viva a 75 a\u00f1os de su muerte y a 80 de la aparici\u00f3n de una de sus obras emblem\u00e1ticas- comparto un extracto del recuerdo que el poeta Paul Potts public\u00f3 en&nbsp;<em>The London Magazine&nbsp;<\/em>en marzo de 1957 con el t\u00edtulo \u201cDon Quijote en bicicleta\u201d. La semana entrante hablar\u00e9 de&nbsp;<em>Rebeli\u00f3n en la granja.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00f3mo habr\u00eda odiado George Orwell un paneg\u00edrico. La manera correcta de que los vivos hablen de los ya muertos es hablar de ellos ahora como se hac\u00eda cuando a\u00fan viv\u00edan. Lo que voy a decir sobre Orwell aqu\u00ed, entonces, no diferir\u00e1 en tono de lo que dije por escrito cuando era mi amigo y a\u00fan viv\u00eda. De hecho, despu\u00e9s de su muerte, a veces me avergonzaba bastante que personas que no conoc\u00eda me respetaran solo por haber sido amigo suyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mejor de Orwell era Orwell. En definitiva, era mejor que todo lo que escribi\u00f3. Eso lo hace realmente muy bueno. [\u2026] Hab\u00eda algo en \u00e9l, aparte del hombre orgulloso, el Don Quijote en bicicleta, que atrapaba la imaginaci\u00f3n al instante. Eso hac\u00eda pensar en un caballero andante y en la justicia social como el Santo Grial. Uno se sent\u00eda seguro con \u00e9l; as\u00ed de honesto intelectualmente era. Su mente era un tribunal donde el juez era el abogado de la defensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un hecho que nunca se ha mencionado sobre Orwell, a pesar de todo lo que se ha publicado sobre \u00e9l desde su muerte, es que su madre era francesa. De esta ascendencia latina hered\u00f3 el amor por la vida. Pero, al ser Orwell, no intent\u00f3 imitar a los franceses como hacen tantos intelectuales. Utiliz\u00f3 el gusto franc\u00e9s que hab\u00eda heredado para vivir una vida inglesa plena. [\u2026] Jurar\u00eda que valoraba el t\u00e9 y el rosbif por encima [de la Orden al M\u00e9rito] y el Premio Nobel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego estaba la conversaci\u00f3n y la compa\u00f1\u00eda [en la sala de su casa]: su primera esposa, algunos miembros de su familia o de la de ella, un refugiado radical o un escritor ingl\u00e9s. Hab\u00eda algo muy inocente y terriblemente simple en \u00e9l. No era muy buen juez de car\u00e1cter. Sin embargo, s\u00ed lo era del rosbif. Le encantaba ser anfitri\u00f3n, como solo pueden hacerlo los hombres civilizados que han sido muy pobres. No hab\u00eda nada de bohemio en \u00e9l. Por pobre que hubiera sido, eso no lo hac\u00eda precario. Pero toleraba en los dem\u00e1s defectos que \u00e9l mismo no pose\u00eda. No creo que hubiera un hombre en toda Inglaterra que pudiera decir que Orwell le hab\u00eda pedido prestada media corona. Y s\u00e9 -estoy absolutamente seguro- que no habr\u00eda un hombre en toda Europa que pudiera decir que le hab\u00eda pedido prestada una sin devolverla. Llev\u00f3 la independencia a tal extremo que se convirti\u00f3 en pura poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su mente era limitada, pero conoc\u00eda sus propias limitaciones. Dentro de esos amplios l\u00edmites, era una mente de primera. Ten\u00eda m\u00e1s bondad que amor, pero m\u00e1s ira que desprecio. Era como un soplo de aire fresco o\u00edrlo hablar de literatura, pol\u00edtica, historia o las costumbres victorianas. Era un repertorio de informaci\u00f3n curiosa sobre temas ins\u00f3litos. Escrib\u00eda una hermosa prosa inglesa, la clase de idioma que la gente, normalmente avergonzada por la belleza, pod\u00eda apreciar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed como a veces se puede percibir la sensaci\u00f3n de una ciudad a trav\u00e9s del recuerdo de una calle, tambi\u00e9n se puede captar la atm\u00f3sfera de la obra de un escritor por la temperatura de una de sus frases. En Orwell, esta es la frase:&nbsp;<em>\u201cNing\u00fan muro del mundo est\u00e1 lo suficientemente bien construido como para que se le permita permanecer en pie, si rodea un campo de concentraci\u00f3n.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvo un trabajo terrible para publicar&nbsp;<em>Rebeli\u00f3n en la Granja<\/em>, el primer libro que realmente lo hizo famoso. El impresor era un obrero radical, a la antigua usanza. Un aut\u00e9ntico artesano y descendiente espiritual de los impresores que estuvieron dispuestos a ir a prisi\u00f3n antes que negarse a imprimir&nbsp;<em>Los Derechos del Hombre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al leer las rese\u00f1as de&nbsp;<em>Rebeli\u00f3n en la Granja<\/em>&nbsp;que llegaban de la prensa espa\u00f1ola, danesa y checa, nos pregunt\u00e1bamos a menudo cu\u00e1l habr\u00eda sido su destino en el mundo si hubiera aparecido primero en forma de panfleto bajo el sello de Whitman Press. A menudo, las \u00fanicas palabras que entend\u00edamos en algunas rese\u00f1as de la prensa extranjera eran \u00abSwift\u00bb y \u00ab<em>Los viajes de Gulliver<\/em>\u00bb; sin embargo, cuando las le\u00edamos, \u00a1sab\u00edamos que era una buena rese\u00f1a!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dos libros,&nbsp;<em>Rebeli\u00f3n en la Granja<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>1984<\/em>, sobre los que se ciment\u00f3 su fama, no son, ni mucho menos, su mejor obra. Pero son mejores que sus primeras novelas. Por supuesto, no era en absoluto un novelista, pero los cr\u00edticos que se interesan por \u00e9l como tal, simplemente intentan desestimar, oscurecer o ignorar su obra m\u00e1s seria. El canon de sus escritos incluye&nbsp;<em>Sin blanca en Londres y Par\u00eds<\/em>,&nbsp;<em>El camino a Wigan Pier&nbsp;<\/em>y<em>&nbsp;Homenaje a Catalu\u00f1a<\/em>, posiblemente su mejor obra. Y los ensayos, siempre los ensayos, todos los ensayos, pero especialmente el que trata sobre Dickens y la segunda secci\u00f3n de&nbsp;<em>Dentro de la Ballena<\/em>, que no se centra en el propio Henry Miller, a quien est\u00e1 dedicado en su conjunto, sino en la escritura inglesa de la \u00e9poca. Orwell desempe\u00f1\u00f3 un papel en la literatura de su tiempo similar al que desempe\u00f1\u00f3 Parnell en la pol\u00edtica de su \u00e9poca. Con solo unos pocos escritores m\u00e1s de igual calibre y con su ardiente y apasionada integridad, podr\u00edamos haber disfrutado de una nueva era augusta, pues pose\u00eda la independencia de Swift mezclada con la humildad de Oliver Goldsmith.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los a\u00f1os m\u00e1s felices de mi vida fueron aquellos en los que fui amigo suyo. Nadie que lo conociera bien olvidar\u00e1 jam\u00e1s la t\u00edmida y entusiasta calidez de su bienvenida si alguien lo visitaba inesperadamente. Trabajaba con regularidad, pero nunca convirti\u00f3 esto en un fetiche. Ning\u00fan editor podr\u00eda quejarse jam\u00e1s de que entregara tarde un manuscrito. Incluso despu\u00e9s de alcanzar la fama mundial, jam\u00e1s pudo rechazar la solicitud de un art\u00edculo del editor de una peque\u00f1a revista que no pod\u00eda pagar. Lo pill\u00e9 dos veces, siendo el editor literario de&nbsp;<em>Tribune<\/em>, metiendo un billete en un sobre con el manuscrito de un poema tan malo que ni siquiera \u00e9l pod\u00eda publicar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un pasaje en&nbsp;<em>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/em>&nbsp;que podr\u00eda considerarse un fiel retrato de la clase de hombre que era. Describe c\u00f3mo, durante una tregua en el frente catal\u00e1n, le ordenaron que se colocara como francotirador en una trinchera en la tierra de nadie entre las zanjas opuestas y desde ah\u00ed cazara al enemigo. Siempre que Orwell estaba a punto de escribir o decir algo pre\u00f1ado de sentimiento, siempre lo preced\u00eda, como si quisiera justificarse, con alguna frase com\u00fan y corriente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este caso, comienza: \u201cQuiz\u00e1s fue porque ten\u00eda fr\u00edo, hambre y mucho aburrimiento y quer\u00eda volver a mis l\u00edneas lo antes posible, ya que llevaba horas esperando y no hab\u00eda visto a nadie. Cuando de repente un hombre apareci\u00f3 sobre las l\u00edneas enemigas corriendo a toda prisa, sujet\u00e1ndose los pantalones -no llevaba cintur\u00f3n ni tirantes-, de carrera hacia las letrinas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Orwell contin\u00faa: \u201cBueno, yo vine aqu\u00ed a matar fascistas, y un hombre sorprendido as\u00ed no es un fascista. As\u00ed que volv\u00ed a mis l\u00edneas sin dispararle.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amaba a los buenos malos poetas: Vachel Lindsay, Kipling y Chesterton. Yo habr\u00eda preferido conocerlo antes que ganar el Premio Nobel. Cuando uno lo invitaba a cenar, siempre ten\u00eda la generosidad de dejar que uno pagara la cuenta, aunque estoy seguro de que siempre llevaba dinero extra en el bolsillo por si acaso. Liaba sus propios cigarrillos con el tabaco m\u00e1s fuerte que encontraba; le habr\u00eda gustado poder elaborar su propia cerveza. Odiaba alojarse en casas ajenas, pero le encantaba tener amigos en la suya. No sab\u00eda nada de pintura, pero sab\u00eda que no sab\u00eda nada. No cre\u00eda que tener talento fuera tan importante; dec\u00eda que el talento por s\u00ed solo era como una prostituta, que ir\u00eda a cualquier parte donde hubiera dinero. Fumaba m\u00e1s de lo que beb\u00eda. Escuchaba tanto como hablaba. Amaba el aprecio de sus colegas, nunca le preocupaba la opini\u00f3n ajena. Sab\u00eda qui\u00e9nes eran sus colegas. Era incapaz de fingir o de buscar la aprobaci\u00f3n del p\u00fablico. Amaba a Bertrand Russell, odiaba al&nbsp;<em>New Statesman<\/em>; a menudo intentaron en vano que escribiera para ellos. Era capaz de contar chistes contra s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muri\u00f3 la v\u00edspera de su viaje a Suiza. Yo, como muchos de sus amigos, lo visit\u00e9 para despedirme. En la puerta de su habitaci\u00f3n del hospital hab\u00eda una peque\u00f1a ventana. Se pod\u00eda mirar a trav\u00e9s de ella y verlo antes de llamar. Esa tarde vi que se hab\u00eda quedado dormido. Necesitaba dormir urgentemente, le costaba conciliar el sue\u00f1o. Me fui sin despertarlo, dej\u00e1ndole un paquete de t\u00e9 en la antesala. Al fin y al cabo, volver\u00eda en un par de meses y se levantar\u00eda de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s tarde, esa misma noche, alguien me trajo el&nbsp;<em>Evening Standard<\/em>, donde dec\u00eda que hab\u00eda muerto. Tambi\u00e9n dec\u00eda que hab\u00eda sido un gran escritor ingl\u00e9s. Ninguna muerte me hab\u00eda afectado tanto desde la de mi padre. No fui a su funeral; fue un evento literario. No parece tener mucho sentido ir a un funeral a menos que, claro, no haya nadie m\u00e1s que pueda hacerlo. Personalmente, siempre recordar\u00e9 a un hombre con tos, remendando la mesa de la cocina con un trozo de madera que hab\u00eda cortado de un \u00e1rbol moribundo. Nunca olvidar\u00e9 al marido viudo que cuidaba a su hijo hu\u00e9rfano. Este hombre siempre enfermo hac\u00eda que su m\u00e1quina de escribir pareciera un corcel blanco. En su mano, el bol\u00edgrafo que usaba para las correcciones no pod\u00eda evitar parecer una espada desenvainada. Sus m\u00e9dicos lo consideraban un mal paciente. Deber\u00edan haber escuchado, y probablemente lo hicieron, lo que pensaba de ellos. En su compa\u00f1\u00eda, un paseo por la calle se convert\u00eda en una aventura hacia lo desconocido. De hecho, siempre habr\u00e1 una Inglaterra, mientras exista, de vez en cuando, un ingl\u00e9s como este. En resumen, su vida fue un duelo contra la mentira; el arma que eligi\u00f3, el idioma ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1989 John Rodden escribi\u00f3 en&nbsp;<em>College Literature<\/em>: \u201cEn toda la literatura, pocos h\u00e9roes son m\u00e1s queridos que Don Quijote; y pocos escritores modernos han sido tan apreciados como George Orwell. En gran medida, el afecto y la admiraci\u00f3n que Orwell ha despertado en sus lectores no solo se refleja en las frecuentes comparaciones de Orwell con Don Quijote, sino que tambi\u00e9n se derivan de ellas. De hecho, parte de la popularidad y las caracter\u00edsticas que se le atribuyen al Quijote se han convertido en rasgos de la reputaci\u00f3n \u201cquijotesca\u201d de Orwell.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Christopher Hitchens dijo que si Lenin no hubiera acu\u00f1ado la m\u00e1xima \u201cEl coraz\u00f3n en llamas y el cerebro en hielo\u201d, esta habr\u00eda sido el lema her\u00e1ldico de George Orwell, \u201ccuya pasi\u00f3n y generosidad s\u00f3lo fueron superadas por su desprendimiento y reserva\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"574\" height=\"257\" src=\"\" alt=\"Imagen que contiene interior, foto, hombre, tabla\n\nEl contenido generado por IA puede ser incorrecto.\">Screenshot<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 27 de octubre, 2025.- Final del formulario Hace ochenta a\u00f1os conocimos la alegor\u00eda de la&nbsp;Rep\u00fablica de los Animales&nbsp;en donde la&nbsp;doctrina del&nbsp;animalismo&nbsp;alcanz\u00f3 el ideal de la igualdad para todas las bestias, y nos enteramos de c\u00f3mo fue que una oligarqu\u00eda porcina se proclam\u00f3 \u201cm\u00e1s igual\u201d que los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":83682,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[82,110,35],"tags":[],"class_list":["post-99956","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-la-opinion","category-la-opinion-columnas","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/99956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=99956"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/99956\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/83682"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=99956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=99956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=99956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}