{"id":99775,"date":"2025-10-22T08:38:16","date_gmt":"2025-10-22T14:38:16","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=99775"},"modified":"2025-10-22T08:38:17","modified_gmt":"2025-10-22T14:38:17","slug":"juego-de-ojos-armas-mujeres-que-vieron-a-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-armas-mujeres-que-vieron-a-mexico\/","title":{"rendered":"Juego de ojos | Armas Mujeres que vieron a M\u00e9xico\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, &nbsp; 22 de octubre, 2025.-&nbsp; Este&nbsp; perfil que me sugiri\u00f3 la arenga del 15 de septiembre es el de Rosa E. King, una indo-inglesa que se estableci\u00f3 en Cuernavaca en 1907 al enviudar y nos dej\u00f3 una extraordinaria memoria de aquellos tiempos de revoluci\u00f3n en Tempestad sobre M\u00e9xico, un libro testimonial que llena huecos que la historiograf\u00eda dej\u00f3 abiertos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en el caso de Fanny Calder\u00f3n de la Barca y de Edith O\u2019Shaughnessy, la mirada de Rosa resulta fascinante porque no es la del viajero que pasa y anota impresiones pintorescas, ni la del diplom\u00e1tico que informa con frialdad, sino la de quien vio arder su casa, escuch\u00f3 los disparos desde su ventana y convivi\u00f3 con hombres que en el imaginario popular eran bandidos, pero que para ella fueron vecinos, hu\u00e9spedes y amigos. En sus p\u00e1ginas aparecen Madero y Zapata, \u00c1ngeles, Huerta y Obreg\u00f3n como figuras cercanas que le inspiraron respeto y simpat\u00eda o miedo, lo mismo que un general que intent\u00f3 \u201ccasarse\u201d con su hija adolescente por las buenas o por las malas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;El vendaval revolucionario la puso en el centro de episodios a los que sobrevivi\u00f3 de manera -si se me permite la expresi\u00f3n- milagrosa: el sitio zapatista a Cuernavaca de julio de 1914 y la \u201cmarcha de la muerte\u201d del 13 al 15 de agosto. Y en un suceso que la pudo llevar al pared\u00f3n y del que s\u00f3lo cobr\u00f3 conciencia mucho despu\u00e9s, Rosa fue quien obtuvo de Huerta el salvoconducto para que una esp\u00eda entrara a Cuernavaca y recabara la informaci\u00f3n que permiti\u00f3 a Zapata derrotar a las fuerzas federales que guardaban la plaza: Helen Pontipirani, una bella y misteriosa arist\u00f3crata rumana. Rosa nos confirma que la \u00e9mula de Mata-Hari no fue una leyenda como algunos historiadores suponen, sino una agente eficaz que no dud\u00f3 en utilizar su femineidad para lograr sus objetivos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;En sus recuerdos Rosa narra el miedo y la p\u00e9rdida, pero tambi\u00e9n la solidaridad que le ofrecieron quienes podr\u00edan haberla visto como enemiga. Esa mezcla convierte a Tempestad en un documento literario \u00fanico: escrito en ingl\u00e9s por una mujer que eligi\u00f3 quedarse en M\u00e9xico cuando tantos otros huyeron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;King lleg\u00f3 a Cuernavaca en busca de la serenidad y el clima amable que ya distingu\u00eda a la ciudad de la eterna primavera. Abri\u00f3 un sal\u00f3n de t\u00e9 y despu\u00e9s compr\u00f3 el Hotel Bellavista y lo hizo el m\u00e1s concurrido centro social, en donde se hospedaron las figuras prominentes del momento, entre ellas Madero y \u00c1ngeles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Los zapatistas la respetaban y la cuidaban. Ella, a su vez, los entendi\u00f3, dicen algunos, como pocos extranjeros lo hicieron. En Tempestad sobre M\u00e9xico, publicado en 1935, dej\u00f3 un testimonio vibrante, mezcla de memorias personales, cr\u00f3nica hist\u00f3rica y observaci\u00f3n extranjera sobre una naci\u00f3n convulsa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Perdi\u00f3 todos sus bienes y tuvo que buscar refugio fuera de Morelos, pero su cari\u00f1o y admiraci\u00f3n por lo hombres que se alzaron en armas en busca de un M\u00e9xico m\u00e1s justo nunca disminuy\u00f3. En Tempestad sobre M\u00e9xico escribe sin adornos: \u201cFinalmente, la ciudad fue sitiada, y cuando la hambruna afect\u00f3 a la poblaci\u00f3n, nos vimos obligados a huir y sufrimos los horrores de un viaje por entre monta\u00f1as, casi sin comida y continuamente acosados por las armas rebeldes\u201d, pero no pierde nunca de vista la esencia del levantamiento: \u201cLos zapatistas no eran un ej\u00e9rcito \u2026 eran un pueblo en armas\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y aqu\u00ed entra la dimensi\u00f3n de g\u00e9nero. Rosa fue una mujer en un escenario donde predominaban voces masculinas, tanto en el frente armado como en la pluma de los cronistas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La suya fue una escritura desde el margen: extranjera, hotelera, madre, testigo. Esa combinaci\u00f3n la convirti\u00f3 en una presencia inc\u00f3moda, porque su testimonio desmonta la imagen de la revoluci\u00f3n hecha por y para hombres. Pero ella, al narrar el hambre, el miedo, la p\u00e9rdida y tambi\u00e9n la solidaridad, pone en el centro de la visibilidad el papel de las \u201csoldaderas\u201d, la experiencia femenina en la guerra, la de quien no empu\u00f1a un fusil, pero carga con hijos, p\u00e9rdidas y memoria. Escribe algunos de los pasajes m\u00e1s ver\u00eddicos y tiernos de esa otra mitad de la revoluci\u00f3n que ha sido consignada a la an\u00e9cdota pero que fue el sost\u00e9n de las victorias: la que usaba faldas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosa puede leerse en di\u00e1logo con una constelaci\u00f3n de mujeres que dejaron huella en la literatura mexicana: Frances Erskine Inglis -a quien me refer\u00ed la semana pasada-, Antonieta Rivas Mercado, Tina Modotti, Nellie Campobello, Katherine Anne Porter, Edith O\u2019Shaughnessy, por mencionar unas cuantas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa genealog\u00eda de mujeres que miraron y contaron a M\u00e9xico desde la periferia de lo oficial, Rosa ocupa un lugar especial. No es la viajera de paso, no es la intelectual en busca de escenario, sino algo at\u00edpico: la empresaria que al perderlo todo gan\u00f3 una voz literaria. Ese matiz la distingue. No hay en su libro ni una alegor\u00eda pol\u00edtica calculada ni una elaboraci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Lo que escuchamos es una voz que vibra entre la memoria y la herida, un recuento directo, cargado de asombro y humanidad. Me gusta pensar que, igual que las buganvilias que renacen despu\u00e9s de cada poda, su testimonio confirma que incluso en medio de la tormenta la mirada de un extranjero puede florecer y convertirse en parte de nuestra memoria colectiva. Algunos la leen como precursora de una \u201cmicrohistoria\u201d de la Revoluci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros advierten que, pese a su simpat\u00eda por los zapatistas, su mirada nunca deja de ser la de una extranjera que observa con asombro y temor una realidad que le era ajena. En todo caso, Tempestad sobre M\u00e9xico merece un lugar los testimonios de la revoluci\u00f3n junto a las memorias de combatientes y cronistas nacionales. Porque lo que Rosa dej\u00f3 no es s\u00f3lo la nostalgia de una extranjera por el para\u00edso perdido de Cuernavaca, sino el registro honesto de una mujer que supo ver humanidad en medio de la tormenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con retraso publicamos &nbsp; este que era el II de la trilog\u00eda de M:A. S\u00e1nchez de Armas, inspirado en la arenga del 15 de septiembre. La I y la Tres aqu\u00ed la encontrar\u00e1n. Este debi\u00f3 publicarse el&nbsp; 28 de septiembre de 2025&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">juegodeojos@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, &nbsp; 22 de octubre, 2025.-&nbsp; Este&nbsp; perfil que me sugiri\u00f3 la arenga del 15 de septiembre es el de Rosa E. 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