{"id":99287,"date":"2025-10-08T11:06:40","date_gmt":"2025-10-08T17:06:40","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=99287"},"modified":"2025-10-08T11:06:40","modified_gmt":"2025-10-08T17:06:40","slug":"mujeres-que-vieron-a-mexico-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/mujeres-que-vieron-a-mexico-iii\/","title":{"rendered":"Mujeres que vieron a M\u00e9xico (III)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd de M\u00e9xico, 8 oct 2025.-El \u00faltimo personaje de la trilog\u00eda que me inspir\u00f3 la arenga del 15 de septiembre es una autora a la que descubr\u00ed no por accidente, sino porque, como propuso Edmundo Valad\u00e9s, est\u00e1bamos destinados a encontrarnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Investigaba para un ensayo sobre Jack London y me urg\u00eda una fuente que confirmara que estuvo como reportero durante la invasi\u00f3n yanqui de Veracruz. En vano fatigu\u00e9 fondos y textos acad\u00e9micos cuando cay\u00f3 en mis manos la carta de una se\u00f1ora que vino a M\u00e9xico por que su marido la trajo, con el&nbsp;<em>chisme&nbsp;<\/em>a su hermana: \u201cFuimos al puerto \u00bfy a quien crees que vi sentado en la banca de un parque? \u00a1Al antip\u00e1tico del se\u00f1or London, el escritor!\u201d (cito de memoria).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00a1Eureka!&nbsp;<\/em>Jack s\u00ed estuvo en estas tierras. Y no me lo confirm\u00f3 el gran Eric Hobsbawm, sino la modesta Edith O\u2019Shaughnessy (n\u00e9e Edith Louise Coues) en el libro que titul\u00f3&nbsp;<em>La esposa de un diplom\u00e1tico en M\u00e9xico.&nbsp;<\/em>Y no s\u00f3lo eso. Cuando me zambull\u00ed en los archivos para un documental que inclu\u00eda el asesinato de Madero y la autor\u00eda intelectual de Henry Lane Wilson, fue do\u00f1a Edith la que puso el clavo definitivo en un episodio que estaba produciendo: en otra carta -que igual cito de memoria- le cuenta a la hermana que \u201cel general Huerta\u201d hab\u00eda visitado al Embajador y el par se hab\u00eda encerrado en la biblioteca \u201ca tomar sus copitas\u201d y quiz\u00e1 tambi\u00e9n para \u201cescribir un plan\u201d. Edith explica con humor involuntario que en M\u00e9xico los alzados se la pasaban \u201cexpidiendo planes\u201d. Su iron\u00eda sobre los \u201cplanes\u201d de los revolucionarios y su detallismo en describir vestidos y gestos nos recuerdan que la Revoluci\u00f3n no fue s\u00f3lo fusiles y proclamas: tambi\u00e9n fue conversaci\u00f3n, rumor y vida dom\u00e9stica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed se present\u00f3 Edith al mundo: como observadora privilegiada de la tragedia mexicana de 1913. No era periodista ni historiadora, sino esposa de Nelson O\u2019Shaughnessy, el diplom\u00e1tico que se hizo cargo de la embajada yanqui cuando el presidente Wilson dio un manotazo y el Embajador fue puesto de patitas en la calle. Para fortuna nuestra, la&nbsp;<em>epistoloman\u00eda<\/em>&nbsp;de Edith tradujo las cenas, recepciones y charlas de sal\u00f3n en cr\u00f3nicas pol\u00edticas de gran valor. Porque Edith es m\u00e1s que una se\u00f1ora que extra\u00f1a a su hermana, es una observadora muy despierta que se da cuenta de lo que sucede en su entorno. Como escribi\u00f3 Carolina Depetris en su&nbsp;<em>Intrahistoria de la Revoluci\u00f3n Mexicana&nbsp;<\/em>en 2011: \u201cO\u2019Shaughnessy llega a M\u00e9xico convencida de que el problema en el que est\u00e1 sumido el pa\u00eds es de larga data, que este problema se explica en el marco pol\u00edtico m\u00e1s amplio de Am\u00e9rica Latina\u201d, y que no se puede resolver sin la intervenci\u00f3n de alguna potencia de fuera porque, dice, \u201clos mexicanos nunca se han gobernado por s\u00ed mismos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero cuando su pa\u00eds apoya a los rebeldes del Norte, Edith critica esta toma de partido. \u201cTodo el tiempo tengo la enfermiza sensaci\u00f3n de que nosotros estamos destruyendo a estas gentes y que no hay remedio. Siento que nos aprovechamos de todas sus desgracias \u2026 no por Huerta, ni por la democracia, ni por M\u00e9xico, sino por el petr\u00f3leo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Edith naci\u00f3 en Washington en 1876 y se educ\u00f3 en un ambiente cosmopolita. Al casarse con O\u2019Shaughnessy fueron enviados a embajadas en varios pa\u00edses europeos antes de llegar a M\u00e9xico. En&nbsp;<em>D\u00edas diplom\u00e1ticos<\/em>&nbsp;(1917) y sobre todo en&nbsp;<em>La esposa de un diplom\u00e1tico en M\u00e9xico<\/em>&nbsp;(1916) registra sus visiones: la elegancia de la sociedad porfiriana, el desconcierto ante Madero, la irrupci\u00f3n brutal de Huerta y la violencia de la Decena Tr\u00e1gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es fascinante c\u00f3mo, al igual que Rosa E. King y&nbsp;<em>Fanny&nbsp;<\/em>Calder\u00f3n de la Barca, su voz se abre paso en un ambiente copado por hombres, la diplomacia y la pol\u00edtica internacional. En sus cartas no s\u00f3lo da cuenta de intrigas, sino tambi\u00e9n de modas, bailes y conversaciones fr\u00edvolas que revelan el ambiente social de la \u00e9poca. Su narraci\u00f3n no es la del parte militar ni el memor\u00e1ndum oficial, sino la de una mujer que se fija en las expresiones, en las risas nerviosas, en el tintinear de las copas que acompa\u00f1aron el derrumbe de un gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un pasaje muy conocido describe a Madero con una mezcla de ternura y escepticismo:&nbsp;<em>\u201cNo carece de encanto, pero no es apto para gobernar\u201d.&nbsp;<\/em>En otro pinta a Huerta como hombre de costumbres m\u00e1s de cantina que de palacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro de Edith, dicen algunos historiadores, es tanto documento hist\u00f3rico como obra literaria. Es una mirada te\u00f1ida de cierto clasismo y parcialidad diplom\u00e1tica, pues ve\u00eda la Revoluci\u00f3n a trav\u00e9s del cristal de la \u00e9lite porfiriana y sin duda con alguna influencia del embajador Wilson, pero justo por ello su testimonio es importante, pues revela los sentimientos de quienes tem\u00edan y despreciaban el movimiento popular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dice \u00c1ngel de la O que la cr\u00edtica mexicana \u201cha le\u00eddo a Edith O\u2019Shaughnessy con cautela: como fuente que ilumina los entretelones de la diplomacia estadounidense en 1913, pero tambi\u00e9n como ejemplo de la mirada sesgada de las esposas de funcionarios. Sus descripciones tienen un sabor de sal\u00f3n, pero contienen claves hist\u00f3ricas: la connivencia entre Wilson y Huerta, la percepci\u00f3n extranjera de Madero, la frivolidad en medio del derramamiento de sangre.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su obra se estudia a la par de la correspondencia diplom\u00e1tica oficial; su valor est\u00e1 en lo que revela sin propon\u00e9rselo: la naturalidad con que el poder extranjero se mov\u00eda en la Ciudad de M\u00e9xico y la manera en que los grandes cambios se decid\u00edan entre banquetes y brindis. Edith, desde la Embajada, dej\u00f3 el retrato \u00edntimo de un golpe de Estado entre risas nerviosas y copas de whisky.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto a Rosa E. King y Frances Calder\u00f3n de la Barca, Edith O\u2019Shaughnessy cierra esta trilog\u00eda de miradas femeninas sobre M\u00e9xico. Tres mujeres, tres extranjeras, tres contextos distintos: la marquesa en el M\u00e9xico posindependiente, Edith en la Revoluci\u00f3n de 1913 y Rosa en el zapatismo de 1914. Cada una escribi\u00f3 desde su observatorio: la viajera ilustrada, la esposa-diplom\u00e1tica y la hotelera despojada. Ninguna se propuso ser cronista oficial, pero las tres nos legaron retratos invaluables. Tampoco fueron las \u00fanicas. Entre otras las acompa\u00f1a Fanny Chambers Gooch con la sugerente obra&nbsp;<em>Cara a cara con los mexicanos: vida dom\u00e9stica, costumbres educativas, sociales y de negocios, gobierno y literatura, leyendas e historia general de&nbsp;<\/em>l<em>os mexicanos<\/em>,&nbsp;<em>como los vio y estudi\u00f3 una mujer estadounidense durante siete a\u00f1os de convivencia con ellos,&nbsp;<\/em>obra que dedic\u00f3 a \u201csus amigos mexicanos\u201d en 1887.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso sus voces resuenan todav\u00eda y fueron como un trasfondo de la arenga de la presidenta Sheinbaum el 15 de septiembre: porque en medio de revoluciones, pronunciamientos y caudillos, fueron mujeres que dejaron constancia de la vida que corr\u00eda por debajo de la gran historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Cd de M\u00e9xico, 8 oct 2025.-El \u00faltimo personaje de la trilog\u00eda que me inspir\u00f3 la arenga del 15 de septiembre es una autora a la que descubr\u00ed no por accidente, sino porque, como propuso Edmundo Valad\u00e9s, est\u00e1bamos destinados a encontrarnos. 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