{"id":98867,"date":"2025-09-22T14:34:34","date_gmt":"2025-09-22T20:34:34","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=98867"},"modified":"2025-09-22T14:34:37","modified_gmt":"2025-09-22T20:34:37","slug":"juego-de-ojos-mujeres-que-vieron-a-mexico-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-mujeres-que-vieron-a-mexico-i\/","title":{"rendered":"Juego de ojos| Mujeres que vieron a M\u00e9xico (I)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En memoria de Arturo G\u00f3mez-Pompa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 22 de septiembre, 2025.- La ceremonia del 215 aniversario de la Independencia que por primera vez encabez\u00f3 una presidenta, las menciones a las hero\u00ednas que estuvieron en la gesta y el recuerdo de Amalia Gonz\u00e1lez Caballero de Castill\u00f3n Led\u00f3n, la primera mexicana que dio \u201cel grito\u201d en Dolores Hidalgo en 1959, son episodios que los analistas ya viviseccionan desde todos los \u00e1ngulos y tendencias pol\u00edticas e hist\u00f3ricas imaginables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no puedo competir en este terreno, aunque s\u00e9 que fueron muchas las mujeres que militaron en la gesta independista y m\u00e1s de una derram\u00f3 su sangre, como tambi\u00e9n en la Colonia, en la Reforma y en la Revoluci\u00f3n. A lo largo de nuestra historia una legi\u00f3n femenina sostuvo movilizaciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Me viene a la mente la imagen de Carmen Serd\u00e1n deambulando sola en las madrugadas por las peligrosas calles de Puebla pegando manifiestos y dejando volantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Voy a recuperar una trilog\u00eda de escritoras que nos legaron testimonios de momentos clave en la construcci\u00f3n de nuestro pa\u00eds: Frances Erskine Inglis, Rosa E. King y Edith O\u2019Shaughnessy. Anoto que a las tres las conocemos con sus apellidos de casadas. Si bien llegaron de otras tierras, yo me he tomado la libertad de reconocerlas como mexicanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comienzo en esta entrega por Frances, a quien usted quiz\u00e1 conozca como la Marquesa Calder\u00f3n de la Barca, cari\u00f1osamente llamada&nbsp;<em>Fanny<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1843 se public\u00f3 en Londres un libro que levant\u00f3 gran curiosidad y pronto se hizo referencia para entender -y seg\u00fan algunos malosos tambi\u00e9n para&nbsp;<em>malentender<\/em>-al pa\u00eds de las pencas de nopal en donde los nativos sesteaban:&nbsp;<em>La vida en M\u00e9xico durante una residencia de dos a\u00f1os,&nbsp;<\/em>de una escocesa que cas\u00f3 con un argentino, \u00c1ngel Calder\u00f3n de la Barca y Belgrano, a quien por uno de esos giros del destino le toc\u00f3 ser el primer ministro plenipotenciario de Espa\u00f1a en la joven Rep\u00fablica Mexicana cuando el muy borb\u00f3n y muy cat\u00f3lico Imperio hizo de tripas coraz\u00f3n y con el \u201cTratado Santa Mar\u00eda-Calatrava\u201d reconoci\u00f3 la independencia de M\u00e9xico en 1836.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La encomienda de don \u00c1ngel no era f\u00e1cil: reconstruir relaciones con un pa\u00eds al que hasta hac\u00eda poco Espa\u00f1a hab\u00eda tratado como la colonia en donde los s\u00fabditos ten\u00edan el deber de obedecer y el privilegio de callar, as\u00ed que ven\u00eda en equilibrio en una fr\u00e1gil tablita entre diplom\u00e1tico del Imperio y puente a la reconciliaci\u00f3n. Su arribo a M\u00e9xico fue celebrado, pero tambi\u00e9n vigilado. Eran tiempos en que cada gesto diplom\u00e1tico cargaba con un gran significado simb\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Fanny<\/em>, su esposa, naci\u00f3 en 1804 en el seno de una familia ilustrada. Desde muy joven fue viajera y cultiv\u00f3 la escritura y el contacto con c\u00edrculos literarios. Su matrimonio la condujo a Madrid y de ah\u00ed a M\u00e9xico. Las cartas que escribi\u00f3 a una amiga en Estados Unidos durante su estancia en nuestro pa\u00eds se publicaron como libro en donde se ofrece una de las miradas extranjeras que los estudiosos han juzgado como una de las m\u00e1s influyentes sobre el M\u00e9xico de aquellos tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra es un mosaico: paisajes, costumbres, leyendas, personajes, descripciones de mercados, procesiones religiosas y escenas de hacienda.&nbsp;<em>Fanny&nbsp;<\/em>mezcla la curiosidad etnogr\u00e1fica con el asombro rom\u00e1ntico propio de su \u00e9poca. El resultado es un retrato fascinante aunque parcial: un M\u00e9xico pintoresco, barroco, lleno de contrastes entre la belleza natural y la miseria social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la capital mexicana,&nbsp;<em>Fanny&nbsp;<\/em>observ\u00f3 la vida cotidiana y la pol\u00edtica&nbsp;<em>bronca<\/em>: pronunciamientos militares, cambios de gobierno, tensiones entre conservadores y liberales. Su testimonio repasa una ciudad colonial en sus costumbres, con carruajes, conventos, procesiones y tertulias, pero tambi\u00e9n con los primeros signos de modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como Edith O\u2019Shaughnessy casi un siglo despu\u00e9s,&nbsp;<em>Fanny&nbsp;<\/em>vivi\u00f3 en un mundo dominado por hombres. Pero lo mismo que Edith -esposa del agregado pol\u00edtico en la embajada yanqui en el huertismo-, en sus cartas escribe con libertad: confidencias a una amiga que se transformaron en material literario. Describ\u00eda los vestidos de las se\u00f1oras y los conventos, pero tambi\u00e9n daba cuenta de las disputas pol\u00edticas y de las revueltas callejeras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un pasaje c\u00e9lebre,&nbsp;<em>Fanny&nbsp;<\/em>narra con iron\u00eda el interminable ciclo de levantamientos militares<em>:&nbsp;<\/em>\u201cAqu\u00ed una se va a dormir pensando que el pa\u00eds est\u00e1 tranquilo y se despierta con otra revoluci\u00f3n\u201d. Me recuerda una de las cartas de Edith -dirigida a su hermana en Nueva York- donde describe con desparpajo la visita del general Victoriano Huerta a la Embajada y del prolongado encerr\u00f3n que \u00e9l y Henry Lane Wilson tuvieron en la biblioteca para \u201cecharse sus copitas\u201d y quiz\u00e1 tambi\u00e9n dise\u00f1ar \u201cun plan\u201d como se acostumbraba entre los revolucionarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mirada de Frances combina ternura y condescendencia. Admira la belleza de los paisajes y de algunas costumbres, pero no oculta su incomodidad ante la pobreza, la suciedad de las calles o la violencia pol\u00edtica. Su M\u00e9xico es un pa\u00eds ex\u00f3tico, a veces encantador, a veces incomprensible. Y aunque sus juicios hoy tienen un timbre de superioridad europea, lo cierto es que aportan detalles riqu\u00edsimos sobre la vida cotidiana en la primera mitad del siglo XIX mexicano. En todo el mundo los historiadores tienen en alta estima estos testimonios de la vida cotidiana. Reconstruir la sociedad inglesa del siglo XIX ser\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil sin las hermanas Bront\u00eb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La vida en M\u00e9xico<\/em>&nbsp;ha sido le\u00edda con ambivalencia: como fuente historiogr\u00e1fica y como espejo distorsionado de la mirada extranjera. Sus descripciones han alimentado admiraciones e irritaciones. Hay quienes, como \u00c1ngel de la O, la consideran pionera de una \u201cescritura femenina de viaje\u201d, precursora de la literatura de extranjeras que llegaron a M\u00e9xico en diferentes circunstancias y decidieron tomar la pluma para registrar su asombro o la maravilla de las cosas que iban descubriendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cierto es que la obra de Frances, con sus luces y sombras, fue y sigue siendo citada por viajeros y cronistas posteriores. Carlos Monsiv\u00e1is juzg\u00f3 la iron\u00eda de esta se\u00f1ora escocesa como antecedente de la cr\u00f3nica moderna mexicana. Interesante observaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La marquesa escribi\u00f3 en un tiempo en que pocas mujeres publicaban libros. Ser esposa de un diplom\u00e1tico, igual que a la O\u2019Shaughnessy, le abri\u00f3 puertas y le permiti\u00f3 moverse en los salones de la \u00e9lite mexicana, pero tambi\u00e9n la confin\u00f3 a un papel secundario. Sus cartas son testimonio de ese doble filo: libertad para observar y narrar, pero l\u00edmites marcados por el g\u00e9nero y la etiqueta social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la suya es una mirada del siglo XIX que registra aspectos y tonalidades omitidos por las plumas masculinas: la moda, la vida dom\u00e9stica, la religiosidad popular. Sus observaciones completan el panorama pues la historia no es s\u00f3lo ca\u00f1ones y decretos, sino tambi\u00e9n misas, tertulias y cocinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto a Rosa E. King y Edith O\u2019Shaughnessy, Frances Calder\u00f3n de la Barca integra esta trilog\u00eda. Tres mujeres, tres extranjeras, tres contextos distintos:&nbsp;<em>Fanny&nbsp;<\/em>en el M\u00e9xico reci\u00e9n independiente, Edith en la Revoluci\u00f3n y Rosa en el zapatismo. Cada una escribi\u00f3 desde su margen: la viajera ilustrada, la esposa-diplom\u00e1tica y la hotelera despojada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el juicio de \u00c1ngel de la O, lo que las une es la fuerza de la escritura \u00edntima convertida en testimonio hist\u00f3rico. Ninguna se propuso ser cronista oficial, pero las tres nos legaron retratos invaluables. Y quiz\u00e1 por eso sus voces resuenan todav\u00eda: porque en medio de revoluciones, pronunciamientos y caudillos, fueron mujeres quienes dejaron constancia de la vida que corr\u00eda por debajo de la gran historia. (Continuar\u00e1.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En memoria de Arturo G\u00f3mez-Pompa. 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