{"id":97976,"date":"2025-08-22T14:38:54","date_gmt":"2025-08-22T20:38:54","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=97976"},"modified":"2025-08-22T14:40:03","modified_gmt":"2025-08-22T20:40:03","slug":"la-opinion-la-moraleja-de-beatriz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/la-opinion-la-moraleja-de-beatriz\/","title":{"rendered":"La Opini\u00f3n| La Moraleja de Beatriz"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Beatriz Guti\u00e9rrez M\u00fcller, acad\u00e9mica y esposa del expresidente Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador. Foto: Andrea Murcia Monsiv\u00e1is, Cuartoscuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abUna comedia de enredos donde los medios conjugan el futuro y la protagonista responde con un contundente verbo en presente\u2026 dejando el final de la obra en un astuto silencio.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la Ministra Norma Pi\u00f1a Hern\u00e1ndez, con mi admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francisco Ortiz Pinchetti *<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 22 de agosto, 2025.- El tel\u00f3n se alz\u00f3 hace apenas un par de meses, y el verbo, con su infinita picard\u00eda, decidi\u00f3 montar una aut\u00e9ntica comedia de enredos (un subg\u00e9nero teatral, por cierto, muy cultivado en Espa\u00f1a). Los medios, convertidos en un coro de narradores con micr\u00f3fono y pluma, se adue\u00f1aron del escenario para interpretar una \u00f3pera bufa. El t\u00edtulo, que se repet\u00eda hasta el cansancio, era un verbo en futuro, simple y contundente, que no dejaba lugar a dudas:&nbsp;<strong>se mudar\u00e1<\/strong>. Era el verbo de la profec\u00eda, la bola de cristal verbal que supuestamente revelaba un destino inminente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto, el juego que todos jugamos entr\u00f3 en escena: \u00abyo me mudo, t\u00fa te mudas\u2026 ella se muda\u00bb. Los narradores eligieron la tercera persona del singular. \u201c<strong>Ella se muda<\/strong>\u201d, afirmaron. El primer jugador en mover pieza fue el portal mexicano&nbsp;<em>Libre en el Sur<\/em>, que adelant\u00f3 los detalles semanas atr\u00e1s. Con el tiempo como testigo, otros medios como el diario&nbsp;<em>ABC<\/em>&nbsp;de Espa\u00f1a confirmaron m\u00e1s tarde la jugada, a\u00f1adiendo peso y credibilidad a los trebejos sobre el tablero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no se limitaron a un simple rumor; fueron a fondo con los detalles que hac\u00edan la partida m\u00e1s interesante. Seg\u00fan sus fuentes, los planes eran para un futuro pr\u00f3ximo, y las piezas se mov\u00edan con una l\u00f3gica impecable: su hijo&nbsp;<strong>se mudar\u00e1<\/strong>&nbsp;a Espa\u00f1a para estudiar Derecho en la prestigiosa Universidad Complutense. Y ella, por supuesto,&nbsp;<strong>ir\u00e1<\/strong>&nbsp;con \u00e9l a vivir a una zona residencial exclusiva de Madrid, de esas donde los ricos m\u00e1s ricos residen, y se re\u00fanen a beber t\u00e9 y hablar de sus fortunas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero a esa certeza le sali\u00f3 un bailar\u00edn cojo, el que prefiere el pasito del \u00abquiz\u00e1s\u00bb: el verbo&nbsp;<strong>podr\u00eda mudarse<\/strong>. Un condicional, ese tiempo verbal escurridizo que permite a un periodista especular sin mentir, a un analista opinar sin comprometerse. Es la gran sombrilla que lo tapa todo, la capa de invisibilidad que te protege de la falta de pruebas. Es un verbo que, en el ajedrez del discurso p\u00fablico, nunca pierde.&nbsp;<strong>Parece seguro<\/strong>, dec\u00edan, sin ofrecer una sola certeza, sin dar una sola direcci\u00f3n, sin se\u00f1alar una sola maleta empacada. Un aut\u00e9ntico baile de m\u00e1scaras donde los verbos se disfrazaban de hechos, y el p\u00fablico, encantado con el espect\u00e1culo, ped\u00eda m\u00e1s funciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un rinc\u00f3n del escenario, lejos de los reflectores, el tiempo pasado imperfecto, ese so\u00f1ador empedernido, se tej\u00eda su propia trama. Se hablaba de la vida que llevaba la doctora en el extranjero. \u00c9l&nbsp;<strong>estaba<\/strong>&nbsp;en Madrid, un verbo que, por su naturaleza, se niega a concluir, a poner un punto final. Un eco constante que reverberaba en los pasillos de la rumorolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El&nbsp; choque de gram\u00e1ticas: la bomba de la sencillez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero justo cuando el galimat\u00edas alcanzaba su punto m\u00e1s alto, la protagonista de la historia decidi\u00f3 que ya hab\u00eda visto suficiente de ese circo verbal. Cansada del gui\u00f3n, entr\u00f3 por fin al escenario y, con una sencillez demoledora, espet\u00f3 una frase que se sinti\u00f3 como un choque frontal de realidades.&nbsp;<strong>\u201cYo vivo en nuestro bello M\u00e9xico\u201d.<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese instante, el verbo&nbsp;<strong>vivir&nbsp;<\/strong>en presente simple, directo y sin rodeos, choc\u00f3 de frente con \u00e9l&nbsp;<strong>se mudar\u00e1<\/strong>&nbsp;del futuro, con \u00e9l&nbsp;<strong>podr\u00eda&nbsp;<\/strong>del condicional y con \u00e9l&nbsp;<strong>estaba&nbsp;<\/strong>del rumor. Un&nbsp;<strong>yo vivo<\/strong>&nbsp;ech\u00f3 por tierra meses de&nbsp;<strong>se mudar\u00e1<\/strong>, una bofetada gramatical que dej\u00f3 a todos los bailarines en el suelo. La contundencia de un hecho presente, de una vida actual, anul\u00f3 el peso de un sinf\u00edn de especulaciones. \u201c<strong>No me he ido a vivir all\u00e1 ni a ning\u00fan otro lado\u201d,<\/strong>&nbsp;remat\u00f3, usando el pret\u00e9rito perfecto, un tiempo verbal que, a diferencia del imperfecto, pone un punto final. \u00c9l&nbsp;<strong><em>no me he ido<\/em><\/strong>&nbsp;pon\u00eda fin a la historia del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El falso colof\u00f3n: La ma\u00f1osa evasi\u00f3n del futuro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si ustedes piensan que el juego termina ah\u00ed, se equivocan. Porque en esta pista de baile gramatical, lo que se calla es a veces m\u00e1s ruidoso que lo que se grita. La doctora ha afirmado con total contundencia:&nbsp;<strong>\u201cno me he ido a vivir all\u00e1\u201d<\/strong>&nbsp;y \u201c<strong>yo vivo en nuestro bello M\u00e9xico\u201d<\/strong>.&nbsp;Ha negado el pasado, ha afirmado el presente; pero aqu\u00ed viene la gran jugada, la que deja a todos rasc\u00e1ndose la cabeza: en ning\u00fan momento se digna conjugar un futuro. Ella simula un desmentido que en realidad&nbsp;<strong>nada desmiente<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es en ese vac\u00edo que la cr\u00edtica se vuelve m\u00e1s filosa. Ma\u00f1osamente, la ex no primera dama de M\u00e9xico elude el futuro. Es un silencio el suyo que, en el ajedrez de los verbos, resulta una pieza crucial. Y este es el gran chiste del asunto: ella ha ganado la batalla del presente desmintiendo el rumor; pero ha dejado la puerta abierta a la posibilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rumor de&nbsp;<strong>\u201cse mudar\u00e1\u201d<\/strong>&nbsp;no era del presente, sino de un ma\u00f1ana que ella se reserva. Un colof\u00f3n perfectamente calculado. Beatriz ha demostrado que se puede ser contundente y, al mismo tiempo, dejar al futuro como un verbo en suspenso. Se puede, en resumen, ganar la batalla del hoy, sin dar ninguna garant\u00eda para el ma\u00f1ana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y aqu\u00ed es donde los periodistas de&nbsp;<em>ABC<\/em>&nbsp;Espa\u00f1a, con su propia gram\u00e1tica bajo el brazo, se defienden con maestr\u00eda. A trav\u00e9s del periodista David Yag\u00fce, aclaran: \u201cMantenemos nuestra informaci\u00f3n&#8230; nosotros&nbsp;<strong>nunca dec\u00edamos<\/strong>&nbsp;que estuvieran aqu\u00ed&#8230; Nuestra informaci\u00f3n, como se pod\u00eda leer, hablaba de un&nbsp;<strong>traslado pr\u00f3ximo<\/strong>, no efectivo;&nbsp;<strong>en ning\u00fan caso dec\u00edamos que ya estaba aqu\u00ed\u201d<\/strong>. La jugada es impecable. Los periodistas no usaron el pret\u00e9rito imperfecto que la acusar\u00eda de un hecho consumado. No. Su verbo siempre fue el futuro, el de la posibilidad y el plan. Una lecci\u00f3n de precisi\u00f3n period\u00edstica, tan hilarante como la evasi\u00f3n misma, que a la vez defiende la validez de lo publicado y reitera la postura del medio: \u201c<strong>mantenemos nuestra informaci\u00f3n\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta fue una amenaza, lamentable por donde se le mire, que no abona nada a nuestra divertida comedia. Lo bueno, dijo Beatriz, \u201ces que&nbsp;<strong>entrar\u00e1&nbsp;<\/strong>en funciones el nuevo Poder Judicial y est\u00e1 la opci\u00f3n real de&nbsp;<strong>denunciarlos<\/strong>,&nbsp;y que se haga justicia\u201d. \u00a1Gulp !&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La iron\u00eda m\u00e1xima: la paradoja \u2013y la trampa&#8211; de los tiempos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el final de esta comedia es una paradoja que va m\u00e1s all\u00e1 de un simple juego de verbos. Mientras que Guti\u00e9rrez M\u00fcller se negaba a conjugarse en un futuro espa\u00f1ol, la narrativa de los medios tra\u00eda una carga de iron\u00eda hist\u00f3rica que no pod\u00eda ser ignorada. El portal que adelant\u00f3 el asunto lo puso con toda la fuerza del verbo ser: \u201cLa mudanza no ser\u00eda noticia si no viniera cargada de paradojas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Piensen por favor en este dato: en 2019, la misma mujer que promovi\u00f3 la carta al rey Felipe VI en la que el Gobierno mexicano exig\u00eda disculpas por la Conquista, gestionaba ahora la nacionalidad espa\u00f1ola, a la que tiene pleno derecho\u2026&nbsp; que&nbsp;<strong>le har\u00eda<\/strong>&nbsp;s\u00fabdita del rey de Espa\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y habr\u00eda elegido como su futura residencia uno de los enclaves m\u00e1s caros de Europa. La misma mujer que defendi\u00f3 p\u00fablicamente la vida en \u201cnuestro bello M\u00e9xico\u201d&nbsp;<strong>ir\u00eda&nbsp;<\/strong>a vivir a La Moraleja, un lugar con rentas que rebasan lo que gana un trabajador mexicano en todo un a\u00f1o. Es una confrontaci\u00f3n de tiempos verbales, s\u00ed, pero tambi\u00e9n de ideales y realidades. Una paradoja que s\u00f3lo los verbos m\u00e1s astutos podr\u00edan conjugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Recuerdos del porvenir: un verbo hecho canci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y como una jugada maestra que parec\u00eda poner el punto final perfecto a todo este embrollo, descubrimos que, hace seis a\u00f1os, do\u00f1a Beatriz \u2013que tambi\u00e9n es compositora\u2013 lanz\u00f3 una canci\u00f3n que sin saberlo vendr\u00eda a ponerle el t\u00edtulo definitivo a la historia en el futuro. Con una colaboraci\u00f3n de lujo, la pieza fue trabajada como una verdadera obra de arte: Guti\u00e9rrez M\u00fcller escribi\u00f3 la letra, el maestro Armando Manzanero se encarg\u00f3 de los arreglos y el piano, y la inigualable Tania Libertad la interpret\u00f3 junto con la autora. El tema se lanz\u00f3 en abril de 2019, y se llam\u00f3, con una iron\u00eda que s\u00f3lo el destino podr\u00eda conjugar\u2026&nbsp;<strong>\u201cEst\u00e1s aqu\u00ed\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mucho antes de que los medios y los chismosos se la pasaran conjugando verbos de partida, la protagonista ya hab\u00eda cantado una oda a la permanencia. Era, a su manera, una declaraci\u00f3n de principios antes de la gran batalla, un&nbsp;<strong>\u201caqu\u00ed estoy\u201d<\/strong>&nbsp;musicalizado, un&nbsp;<strong>\u201cyo vivo\u201d<\/strong>&nbsp;con acordes. Un recordatorio, quiz\u00e1s, de que la verdad m\u00e1s simple a veces se esconde en el arte, esperando el momento justo para emerger y callar a los verbos que s\u00f3lo saben de rumores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, la verdad, esa escurridiza se\u00f1ora, no est\u00e1 en lo que&nbsp;<strong>se ha dicho<\/strong>, sino en lo que&nbsp;<strong>se ha callado.<\/strong>&nbsp;Y la iron\u00eda m\u00e1xima, la lecci\u00f3n final de toda esta comedia de equ\u00edvocos \u2013accidentales o voluntarios&#8211;, es que la moraleja de este juego de verbos se encuentra en el nombre de un lugar. El rumor del pasado ha sido sepultado, el presente ha sido defendido con un \u201c<strong>yo vivo aqu\u00ed\u201d<\/strong>, pero el futuro, ese ma\u00f1oso y silencioso futuro, sigue en pie, y con \u00e9l, la posibilidad de que un d\u00eda, en La Moraleja, el verbo&nbsp;<strong>\u00abmudar\u00bb<\/strong>&nbsp;finalmente se conjugue. V\u00e1lgame.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong><em>Director de Libre en el Sur @fopinchetti<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Beatriz Guti\u00e9rrez M\u00fcller, acad\u00e9mica y esposa del expresidente Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador. 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