{"id":97881,"date":"2025-08-18T20:28:44","date_gmt":"2025-08-19T02:28:44","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=97881"},"modified":"2025-08-18T20:28:45","modified_gmt":"2025-08-19T02:28:45","slug":"exilio-es-una-palabra-dificil-de-pronunciar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/exilio-es-una-palabra-dificil-de-pronunciar\/","title":{"rendered":"Exilio es una palabra dif\u00edcil de pronunciar"},"content":{"rendered":"\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Nos alcanz\u00f3 sin estar preparados: con maletas r\u00e1pidas, escasas, en viajes improvisados<\/li>\n\n\n\n<li>\u201cNo ha sido solo perder un trabajo: fue perder mi pa\u00eds, mi vida\u201d<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen Valeria Escobar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, El Salvador, 18 de agosto, 2025.- Decir \u201cexilio\u201d es dif\u00edcil. Ek-si-lio, decirlo requiere trabajo; la equis se atora en el paladar para salir a la fuerza de la boca. Para salir a la fuerza. Hace algunos a\u00f1os, quienes somos periodistas&nbsp;<a href=\"https:\/\/t.newsletter.elpais.com\/r\/?id=hd1f3cb48,ce0a312,512e544&amp;e=cDE9YW1lcmljYW5hc18yMDI1LjA4LjE1JnAyPWFtZXJpY2FuYXNfMjAyNS4wOC4xNQ&amp;s=2g4BqHXrxu1iKmqLVquMN7Y_OMlZ7KB8ndPCtMXwnp4\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">comenzamos a hacernos a la idea del exilio.&nbsp;<\/a>Pero eso era solo una idea lejana, que cada tanto se nos posaba en el hombro y nos susurraba al o\u00eddo. Una idea que se acercaba, aunque nos neg\u00e1bamos a verla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, de un d\u00eda para otro, el exilio nos alcanz\u00f3 sin estar preparados: con maletas r\u00e1pidas, escasas, en viajes improvisados. En despedidas que no tuvimos, en fiestas que no sab\u00edamos que eran las \u00faltimas. En una cama deshecha en la que no nos volvimos a acostar. En bares y caf\u00e9s habituales a los que no regresamos, y en casas que, al salir, no sab\u00edamos que no volver\u00edamos a ver. El exilio nos encontr\u00f3 con miedo, tristes, con un nudo en el est\u00f3mago. Con una vida que no quer\u00edamos soltar y consol\u00e1ndonos con un: \u201cEsto es temporal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de comenzar, quiero aclarar que esta no es mi historia, sino la de Jimena, una periodista independiente salvadore\u00f1a que trabaja temas de pol\u00edtica y derechos humanos. A finales de mayo, se vio obligada salir de manera apresurada de El Salvador.&nbsp;<em>Jimena<\/em>&nbsp;no es su nombre real, sino un seud\u00f3nimo utilizado para proteger su identidad. Entender\u00e1, despu\u00e9s de leer este relato, por qu\u00e9 este no es un momento para dar m\u00e1s detalles. Hasta la fecha,&nbsp;<a href=\"https:\/\/t.newsletter.elpais.com\/r\/?id=hd1f3cb48,ce0a312,512e545&amp;e=cDE9YW1lcmljYW5hc18yMDI1LjA4LjE1JnAyPWFtZXJpY2FuYXNfMjAyNS4wOC4xNQ&amp;s=dkh73Qw6_G7x82SzKu7ptouG3-YkHnLcfx3YpDJfxLQ\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">cada vez son m\u00e1s los periodistas y defensores<\/a>&nbsp;de derechos humanos que abandonan el pa\u00eds, empujados por la amenaza latente de que su labor los lleve a las tortuosas c\u00e1rceles del r\u00e9gimen de Bukele.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Les dejo con ella:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo s\u00e9 que esto no es personal. Bukele no sabe nada de m\u00ed: no sabe que tengo un hijo de meses, no sabe que junto a su padre compramos, ilusionados, una cuna que no lo vi usar. No sabe que mi color favorito es el negro, que tengo una cirug\u00eda de nariz porque me la quebr\u00e9 jugando en el colegio. Para \u00e9l soy solo una periodista, un da\u00f1o colateral en su plan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero para m\u00ed, no ha sido solo perder un trabajo: fue perder mi pa\u00eds, mi vida. El miedo comenz\u00f3 a cuentagotas. Al principio, con mensajes de odio que inundaban mi cuenta de X, de usuarios afines al Gobierno, acalorados por los discursos&nbsp;<a href=\"https:\/\/t.newsletter.elpais.com\/r\/?id=hd1f3cb48,ce0a312,512e546&amp;e=cDE9YW1lcmljYW5hc18yMDI1LjA4LjE1JnAyPWFtZXJpY2FuYXNfMjAyNS4wOC4xNQ&amp;s=2aqO7_eyAQyh0tDiCABn3jmSw01K45PjH7vd04O_0jY\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">que lanzaba Bukele contra el periodismo.<\/a>&nbsp;En alg\u00fan momento \u2014ahora difuso\u2014 ese miedo traspas\u00f3 a la realidad de saberse enemiga de un Gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se convirti\u00f3 en a\u00f1os de acostumbrarme a los insultos, de caminar con temor, de proteger mi privacidad, de prepararme para lo peor en un pa\u00eds sin derechos. Una tarde de abril, mientras estaba en un centro comercial con mi beb\u00e9 en brazos, un se\u00f1or me puso su tel\u00e9fono en la cara, me tom\u00f3 una foto y, segundos despu\u00e9s, se subi\u00f3 a una van y desapareci\u00f3. Al principio pens\u00e9 que era paranoia, pero luego escuch\u00e9 una historia similar de otra periodista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este Gobierno nos acostumbr\u00f3 a esa sensaci\u00f3n de locura. Es m\u00e1s c\u00f3modo buscar explicaciones l\u00f3gicas que asumir el riesgo. \u201cSi se la llevaron a ella, \u00bfpor qu\u00e9 no me llevar\u00edan a m\u00ed?\u201d, pens\u00e9 el d\u00eda que capturaron a Ruth L\u00f3pez, una reconocida defensora de derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sal\u00ed de El Salvador unos d\u00edas despu\u00e9s de eso. As\u00ed&nbsp;<a href=\"https:\/\/t.newsletter.elpais.com\/r\/?id=hd1f3cb48,ce0a312,512e547&amp;e=cDE9YW1lcmljYW5hc18yMDI1LjA4LjE1JnAyPWFtZXJpY2FuYXNfMjAyNS4wOC4xNQ&amp;s=j-l1HXhbQuoL_vkhBmFhYaQq2YDvV_cajAYu9BCnh8E\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">comenz\u00f3 una oleada masiva de periodistas&nbsp;<\/a>que tambi\u00e9n dejaron el pa\u00eds. Sal\u00ed como todos lo hicimos: por prevenci\u00f3n. Un dolor en el pecho, sudor en las manos. La paranoia. \u00bfY si al dar mis documentos en migraci\u00f3n una pantalla muestra una alerta y me arrestan, o si no me dejan salir? La paranoia. Logr\u00e9 salir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi hijo y yo dormimos en un alojamiento que, por 40 d\u00f3lares la noche, se convirti\u00f3 en mi peque\u00f1o refugio. Una suerte de alivio y ox\u00edgeno en una marea de caos. Pero me dur\u00f3 poco. A los d\u00edas de llegar, mi beb\u00e9 enferm\u00f3 y las fiebres, junto a las pocas horas de sue\u00f1o, se volvieron pesadas. Vivir esto mientras trabajo en una peque\u00f1a redacci\u00f3n que intenta sostenerse en ese mar de caos no ha sido f\u00e1cil. Soy parte de un medio independiente, con periodistas en el exilio, que \u2014en medio de una nueva Ley de Agentes Extranjeros&nbsp;<a href=\"https:\/\/t.newsletter.elpais.com\/r\/?id=hd1f3cb48,ce0a312,512e548&amp;e=cDE9YW1lcmljYW5hc18yMDI1LjA4LjE1JnAyPWFtZXJpY2FuYXNfMjAyNS4wOC4xNQ&amp;s=KGYZRdGklPCGajk7hK7GQ1XToaE507fB_V_rWY5uFpM\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">y los recortes de USAID<\/a>\u2014 lucha por no hundirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de d\u00edas sin dormir y al ver que las fiebres no ced\u00edan, decid\u00ed regresar a El Salvador por la salud de mi hijo. Volv\u00ed a pasar el miedo de migraci\u00f3n. La paranoia. Con mi regreso, mi beb\u00e9 mejor\u00f3 y yo comenc\u00e9 sentirme insegura en mi propia casa. Llegaron las pesadillas de arrestos, las im\u00e1genes de las botas militares negras en la acera, de esos cuerpos con armas largas que me arrancan a mi beb\u00e9 de los brazos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivir en El Salvador ya no era vivir, era un intento de mantener el cuello a nivel del agua, intentar mantener la calma mientras la marea sube. A unos d\u00edas de mi regreso, el agua de ese mar de caos comenz\u00f3 a subir. Mientras mi esposo y yo almorz\u00e1bamos, arrestaron al abogado Enrique Anaya. Al escuchar la noticia, ambos nos miramos fijamente. El agua ya nos hab\u00eda llegado a los labios y por unos segundos nos dej\u00f3 sin aire.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Supimos que ese mismo d\u00eda ten\u00eda que irme para no volver. Que de esto ya no hab\u00eda marcha atr\u00e1s. Sal\u00ed sin mi hijo. Yo estaba mal, y el cambio le hac\u00eda da\u00f1o. Ser mam\u00e1 es estar conectada. Desde ese momento no he vuelto a tener el coraz\u00f3n en el cuerpo. Pero amarlo tambi\u00e9n era entender que estar lejos, por el momento, era lo mejor que pod\u00eda hacer. Es mejor una madre segura que una madre<a href=\"https:\/\/t.newsletter.elpais.com\/r\/?id=hd1f3cb48,ce0a312,512e549&amp;e=cDE9YW1lcmljYW5hc18yMDI1LjA4LjE1JnAyPWFtZXJpY2FuYXNfMjAyNS4wOC4xNQ&amp;s=SdVCNVfD9n9k8s45CbIrNla9IRa2n0c2wdtur5M31bs\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">&nbsp;presa en las famosas c\u00e1rceles de Bukele.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfMe arrepiento de ser periodista? No. Ser periodista nunca ha sido f\u00e1cil, y ser mujer periodista tiene sus propias complejidades. No es sencillo hacer carrera en un campo dominado por hombres. Es hacerte escuchar en un mundo en el que hablar de pol\u00edtica no est\u00e1 pensado para mujeres. Es abrirte camino con u\u00f1as y dientes, asumir acosos y dudas sobre si ten\u00e9s la capacidad o no, sobre si te ganaste el puesto. Es un bucle infinito de demostrar que s\u00ed sos capaz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es el trabajo que yo asum\u00ed y que quiero hacer. A una doctora nunca le preguntan: \u201c\u00bfpor qu\u00e9 sigue siendo m\u00e9dico?\u201d, aun cuando hay una pandemia. El trabajo period\u00edstico es m\u00e1s urgente que nunca, y nuestra visi\u00f3n como mujeres \u2014que siempre ha sido necesaria\u2014 es cada vez m\u00e1s imperante. Pero quisiera que fuera m\u00e1s f\u00e1cil. Quisiera que fuera diferente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando asum\u00ed este trabajo no decid\u00ed intercambiar mi vida o mi libertad por \u00e9l. Creo y mantengo que era algo que ten\u00eda que hacer, y que quiero hacer. No me hubiera gustado vivir mi maternidad as\u00ed. No me hubiera gustado vivir mi vida as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora volvamos a mi historia: Yo tengo 29 a\u00f1os, no dirijo un medio, no tengo hijos, y las pocas cosas que me atan son unos muebles, libros, recuerdos y un par de aspiraciones de una vida que quise, y que, lo m\u00e1s probable, no llegar\u00e1 a ser. Pero la entiendo y la siento. Ahora veo a mi alrededor y todo parece igual, pero nada lo es. Mi casa sigue ah\u00ed, los caf\u00e9s y los bares son mesas vac\u00edas en las que mis amigos ya no se sientan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las coberturas, cada vez&nbsp;<a href=\"https:\/\/t.newsletter.elpais.com\/r\/?id=hd1f3cb48,ce0a312,512e54a&amp;e=cDE9YW1lcmljYW5hc18yMDI1LjA4LjE1JnAyPWFtZXJpY2FuYXNfMjAyNS4wOC4xNQ&amp;s=_CtlVsEUltl9nei7xUWMQwQeFFaRRarUlKhegW_Ca08\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">son menos los periodistas<\/a>, y los temas m\u00e1s reducidos, reemplazados por el miedo. Ahora al pa\u00eds lo inunda una tensi\u00f3n, y a m\u00ed solo me quedan las dudas: \u00bftan fr\u00e1gil era todo?; \u00bfc\u00f3mo sostenemos esos pedazos de lo poco que nos queda?; \u00bfesto fue todo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n tengo certeza que s\u00e9 muy poco. Que las cuentas me dejaron de dar y el escenario se volvi\u00f3 ilegible. Mientras\u2026 espero que el \u00faltimo que salga apague la luz. Publicado originalmente en el News Americanas de EL PAIS<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carmen Valeria Escobar SemM\u00e9xico, El Salvador, 18 de agosto, 2025.- Decir \u201cexilio\u201d es dif\u00edcil. Ek-si-lio, decirlo requiere trabajo; la equis se atora en el paladar para salir a la fuerza de la boca. Para salir a la fuerza. 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