{"id":97464,"date":"2025-08-04T11:15:02","date_gmt":"2025-08-04T17:15:02","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=97464"},"modified":"2025-08-04T11:15:42","modified_gmt":"2025-08-04T17:15:42","slug":"juego-de-ojos-final-del-formulario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-final-del-formulario\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| Final del formulario"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las batallas en el desierto<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 4 de agosto, 2025.- Final del formulario<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 tanto podemos recuperar del pasado? \u00bfEs el pasado -el personal o el colectivo- un pa\u00eds extranjero donde todo tiene un aire diferente? Puede ser o no. Lo indudable es que para algunos siempre tendr\u00e1 un atractivo m\u00faltiple: de la enso\u00f1aci\u00f3n al horror, del olvido imposible a la recuperaci\u00f3n posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguien podr\u00eda decir que no es \u00e9ste el caso del historiador. Pero \u00bfqu\u00e9 tanto&nbsp;<em>recupera&nbsp;<\/em>el pasado un historiador? Parece m\u00e1s factible que una obsesi\u00f3n por recuperar el tiempo ido \u2013con su carga de hechos y personajes- se cumpla, \u00e1ngel o demonio, en el creador literario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 Emilio Pacheco no fue ajeno a esa tentaci\u00f3n. Hombre que se rehus\u00f3 a los ejes viales, a las nomenclaturas planas, al olvido de lo que fue y nutri\u00f3 generaciones, logr\u00f3 en&nbsp;<em>Las batallas en el desierto<\/em>&nbsp;aprehender una \u00e9poca y llevarla hasta generaciones posteriores no como un empolvado objeto de museo ni como daguerrotipo de nostalgias, sino con toda la fuerza de algo vivo, cercano, actual, doloroso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta exploraci\u00f3n de Jos\u00e9 Emilio en aquella comarca perdida en a\u00f1os anteriores poco o nada le dir\u00eda un adolescente de \u201cEl Sesteo de las Aves\u201d, un paraje ins\u00f3lito a medio camino entre Monterrey y Saltillo. Pero a quien pertenezca a mi generaci\u00f3n urbana intermedia entre la-vida-del-barrio y la actual asfixia geogr\u00e1fica y social, puede verdaderamente transportarlo al pasado, a ese&nbsp;<em>pa\u00eds extranjero<\/em>&nbsp;cuyos habitantes se nos parecen tanto y son a la vez borrosas e irreconocibles formas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y como el escritor no es historiador sino algo m\u00e1s -puede ser, como quer\u00eda un lector de Tolkien,&nbsp;<em>colonizador de los sue\u00f1os<\/em>-, Pacheco dice de su libro que es la \u201ccr\u00f3nica falsa de la verdadera destrucci\u00f3n de la colonia Roma antes del terremoto\u201d. Dividido en 12 breves cap\u00edtulos, este cuento -\u00bfnovela corta,&nbsp;<em>nouvelle<\/em>?- es la narraci\u00f3n en primera persona de un hombre que ve a distancia su ni\u00f1ez en aquella colonia del&nbsp;<em>DeFe<\/em>&nbsp;con una mezcla de nostalgia, angustia, indignaci\u00f3n y desesperanza, en un tono que reconocer\u00e1n quienes hayan vivido los prejuicios, las hipocres\u00edas, las fantas\u00edas y la ignorancia profunda sobre la condici\u00f3n humana de las clases sociales \u201cen ascenso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El narrador aparece e inicia su pl\u00e1tica con el lector como si ambos estuvieran en el rinc\u00f3n de una de las \u00faltimas cantinas de la colonia Roma, en la prehistoria de la&nbsp;<em>gentrificaci\u00f3n<\/em>, intentando esa recuperaci\u00f3n del pasado: \u201c<em>Me acuerdo, no me acuerdo: \u00bfqu\u00e9 a\u00f1o era aqu\u00e9l?\u201d&nbsp;<\/em>\u2026y entra de inmediato en una descripci\u00f3n de cosas, hechos, objetos, costumbres, ideas, que sin necesidad de precisiones hist\u00f3ricas o sociol\u00f3gicas meten al lector al remolino de la \u00e9poca. (Me he preguntado si Jos\u00e9 Emilio se inspir\u00f3 en&nbsp;<em>Conversaci\u00f3n en la catedral<\/em>, aparecida 12 a\u00f1os antes de su libro y lamento no haberle preguntado cuando lo visitaba en su casa cerca de la antigua Hacienda de la Hormiga ):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cFue el a\u00f1o de la poliomielitis: escuelas llenas de ni\u00f1os con aparatos ortop\u00e9dicos; de la fiebre aftosa: en todo el pa\u00eds fusilaban por decenas de miles reses enfermas; de las inundaciones: el centro de la ciudad se convert\u00eda otra vez en lagunas, la gente iba por las calles en lanchas\u2026 no obstante lo cual M\u00e9xico tiene forma de cornucopia o cuerno de la abundancia y hab\u00eda en marcha un proceso de modernizaci\u00f3n social que incorporaba al lenguaje nuevos t\u00e9rminos: tenqu\u00edu, oqu\u00e9i, uasamara, sherap, sorry\u2026&nbsp; y transformaba las costumbres hasta que \u00fanicamente los pobres segu\u00edan tomando tepache y nuestros padres se habituaban al jaibol que en principio les supo a medicina.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este ambiente del M\u00e9xico de la posguerra, de las clases medias pretenciosas de la capital, Pacheco construye a su personaje, Carlitos, a trav\u00e9s de los recuerdos de Carlos-adulto y recupera la sicolog\u00eda de una \u00e9poca, de una clase, de un ambiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHab\u00eda tenido varios amigos pero ninguno le cay\u00f3 bien a mis padres: Jorge por ser hijo de un general que combati\u00f3 a los cristeros; Arturo por venir de una pareja divorciada [\u2026] Alberto porque su madre viuda trabajaba en una agencia de viajes, y una mujer decente no deb\u00eda salir de su casa.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de este p\u00e1rrafo no hay necesidad de que Carlos-adulto entre en detalles sobre los prejuicios familiares que explican la satanizaci\u00f3n a su primer amor infantil:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cTodos somos hip\u00f3critas, no podemos vernos ni juzgarnos como vemos y juzgamos a los dem\u00e1s. Hasta yo que no me daba cuenta de nada sab\u00eda que mi padre llevaba a\u00f1os manteniendo la casa chica de una se\u00f1ora, su exsecretaria, con la que tuvo dos ni\u00f1as.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es la suya una familia de segunda generaci\u00f3n despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n, profundamente enemiga de la clase gobernante, de los \u201cpelados\u201d que se alzaron con el poder y luego no vacilaron en atacar a la Santa Madre Iglesia, pero al mismo tiempo corro\u00edda por la envidia hacia ellos. En el mundo de esas familias todo es ordenado, todo tiene una jerarqu\u00eda dise\u00f1ada en una instancia superior, que si bien ha sido violentada moment\u00e1neamente -la venida a menos de las familias \u201cdecentes\u201d- no ha perdido la esperanza de recuperarse cuando los bandoleros en el poder sean puestos en su lugar. Y aun amenazada por desviaciones de otra naturaleza, como la \u201ccasa chica\u201d del padre o la lujuria del hermano mayor, perdurar\u00e1 siempre y cuando las cosas no se vean y de ellas no se hable, cuando&nbsp;<em>se decida<\/em>&nbsp;que \u201clo malo\u201d no es tal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, las sirvientas a las que el hijo mayor acosa son despedidas por \u201cprovocar al joven\u201d, y las infidelidades del padre reciben vagas alusiones de la \u201cverdadera se\u00f1ora\u201d s\u00f3lo cuando la situaci\u00f3n econ\u00f3mica se ve resentida por \u201cese otro\u201d gasto. En cuanto el padre prospera nadie vuelve a mencionar la existencia de la \u201ccasa chica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este ambiente, pues, el enamoramiento infantil de Carlitos cae como una bomba. Es algo que no se puede ignorar como a la \u201ccasa chica\u201d del padre, o la calentura del hermano, o los fraudes fiscales en el negocio familiar. Es amor, y el amor aqu\u00ed es un gran desconocido, es un germen de peligro, es subversi\u00f3n. Es explosivo, es corrosivo, va en contra de las leyes de la Naturaleza y de Dios \u2026 es algo que los ni\u00f1os no pueden sentir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carlitos le declara ese amor a Mariana, la madre de Jim, su mejor amigo, y le hace prometer que no revelar\u00e1 el secreto. Aqu\u00e9lla se muestra comprensiva. Ella es de otro mundo. Pero todo se sabe y la madre de Carlitos enfrenta a su hijo, pues fue una&nbsp;<em>mujer p\u00fablica<\/em>, una&nbsp;<em>ramera<\/em>, la madre de&nbsp;<em>un bastardo<\/em>, la que le arranc\u00f3 la inocencia:&nbsp;<em>\u201cNunca pens\u00e9 que fueras un monstruo. \u00bfCu\u00e1ndo has visto aqu\u00ed malos ejemplos?\u201d<\/em>&nbsp;Y decide tomar medidas de fondo:&nbsp;<em>\u201cEn cuanto se te baje la fiebre vas a confesarte y a comulgar para que Dios Nuestro Se\u00f1or perdone tu pecado.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El padre, m\u00e1s moderno, enfrascado en el aprendizaje del ingl\u00e9s y la lectura de textos de teor\u00eda empresarial, propone una soluci\u00f3n cient\u00edfica para corregir las desviaciones de Carlitos y lo lleva a un consultorio psiqui\u00e1trico, aunque se pregunta si no estar\u00e1 sufriendo las consecuencias de un golpe en la cabeza cuando beb\u00e9 o si su conducta ser\u00e1 producto \u201cde la inmoralidad que se respira en este pa\u00eds bajo el m\u00e1s corrupto de los reg\u00edmenes.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La madre atribuye la tragedia a otras causas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cTen\u00eda que suceder: por la avaricia de tu pap\u00e1, que no tiene dinero para sus hijos aunque le sobre para derrocharlo en otros gastos, fuiste a caer, pobre ni\u00f1o, en una escuela de pelados. Imag\u00ednate: admite al hijo de una cualquiera. Hay que inscribirte en un lugar donde s\u00f3lo haya gente de nuestra clase\u2026&nbsp;<\/em>pues en su familia n<em>unca un esc\u00e1ndalo [\u2026] Hombres honrados y trabajadores. Mujeres devotas, esposas abnegadas, madres ejemplares. Hijos obedientes y respetuosos. Pero vino la venganza de la indiada y el peladaje contra la decencia y la buena cuna.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, Carlitos es separado de ese medio bajuno, alejado de su amor, sometido, y su pecado echado al cl\u00f3set familiar donde, Dios mediante, poco a poco ser\u00eda cubierto por el polvo del olvido. Sin embargo, se entera de que la madre de su amigo \u2013Mariana- se ha suicidado, y que su amigo \u2013Jim- termin\u00f3 odi\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al negarse a perder el objeto y el recuerdo de ese primer amor suyo, corre al edificio de departamentos donde conoci\u00f3 a Mariana y ah\u00ed se enfrenta a la otra siniestra mitad de esta sociedad que cierra los ojos ante lo feo y ante el pecado, que tambi\u00e9n es capaz de borrar f\u00edsicamente aquello que prefiere no haber vivido: nadie habla de Mariana, todos niegan su existencia. El poder del amante, quien supuestamente la llev\u00f3 al suicidio, se ha encargado de obliterar su memoria. Carlitos s\u00f3lo puede refugiarse en el llanto. Luego viaja al extranjero a estudiar, y a fin de cuentas el recuerdo se le diluye hasta que \u00fanicamente puede recuperar \u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u2026 s\u00f3lo estas r\u00e1fagas, estos destellos que vuelven con todo y las palabras exactas aunque sabe que \u2026 existi\u00f3 Mariana, existi\u00f3 Jim, existi\u00f3 cuanto me he repetido despu\u00e9s de tanto tiempo de rehusarme a enfrentarlo. Nunca sabr\u00e9 si el suicidio fue cierto [\u2026] Demolieron la escuela, demolieron el edificio de Mariana, demolieron mi casa, demolieron la colonia Roma. Se acab\u00f3 esa ciudad. Termin\u00f3 aquel pa\u00eds. No hay memoria del M\u00e9xico de aquellos a\u00f1os. Y a nadie le importa: de ese horror qui\u00e9n puede tener nostalgia. Todo pas\u00f3 como pasan los discos de la sinfonola. Nunca sabr\u00e9 sin a\u00fan vive Mariana. Si viviera tendr\u00eda sesenta a\u00f1os.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las batallas en el desierto Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas&nbsp; SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 4 de agosto, 2025.- Final del formulario \u00bfQu\u00e9 tanto podemos recuperar del pasado? \u00bfEs el pasado -el personal o el colectivo- un pa\u00eds extranjero donde todo tiene un aire diferente? Puede ser o no. 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