{"id":96565,"date":"2025-06-30T15:20:52","date_gmt":"2025-06-30T21:20:52","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=96565"},"modified":"2025-06-30T15:20:53","modified_gmt":"2025-06-30T21:20:53","slug":"juego-de-ojos-adios-ngugi-adios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-adios-ngugi-adios\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| Adi\u00f3s, Ng\u0169g\u0129, adi\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/juegodeojos.mx\/author\/juegodeojos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 30 de junio, 2025.- El mi\u00e9rcoles 28 de mayo&nbsp;pasado cerr\u00f3 los ojos Ng\u0169g\u0129 wa Thiong\u2019o, el escritor kikuyo a quien Chinua Achebe&nbsp;llamara \u201cel mayor militante de la descolonizaci\u00f3n del lenguaje\u201d. Ng\u0169g\u0129, eterno&nbsp;candidato al Nobel, no se apag\u00f3: m\u00e1s bien, se sembr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus cenizas regresaron a la tierra para reunirse con Amos Tutuola en el&nbsp;<em>Bosque&nbsp;<\/em><em>de fantasmas<\/em>&nbsp;de la literatura africana a la que tanto debemos y tan poco&nbsp;conocemos en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os de nostalgia en Buford, un pueblo de Georgia en Estados&nbsp;Unidos, del que nadie hab\u00eda o\u00eddo hablar, tan distinto de su natal Kamirithu, en&nbsp;Kenia, como el d\u00eda lo es de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un autor an\u00f3nimo me hizo llegar la reflexi\u00f3n que le provoc\u00f3 su fallecimiento:&nbsp;\u201cNg\u0169g\u0129 muri\u00f3 en Buford, ciudad donde nadie habla kikuyo y donde el teatro no es&nbsp;delito. All\u00e1, el asfalto cubre la memoria; ac\u00e1, en Kamirithu, la tierra a\u00fan recuerda&nbsp;los cantos prohibidos. Entre ambos lugares se tensa la vida del exiliado: uno lo vio&nbsp;nacer, el otro morir. Ambos son reales, pero s\u00f3lo uno fue ra\u00edz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De entre los obituarios que se publicaron poco despu\u00e9s de su partida tomo la&nbsp;siguiente cita: \u201cSu muerte representa la p\u00e9rdida de una de las voces m\u00e1s l\u00facidas y&nbsp;valientes de la literatura africana contempor\u00e1nea. A lo largo de m\u00e1s de seis&nbsp;d\u00e9cadas, Ng\u0169g\u0129 desafi\u00f3 los sistemas coloniales y poscoloniales no solo con sus&nbsp;obras de ficci\u00f3n y ensayos, sino tambi\u00e9n con su decisi\u00f3n radical de escribir en&nbsp;kikuyo y rechazar el ingl\u00e9s como lengua literaria dominante. Su fallecimiento&nbsp;marcar\u00e1 sin duda un momento de revisi\u00f3n, homenaje y relectura de su&nbsp;pensamiento tanto en \u00c1frica como en Am\u00e9rica Latina, donde tambi\u00e9n tuvo gran&nbsp;influencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Descubr\u00ed a Thiong\u2019o a mediados de los setenta cuando cay\u00f3 en mis manos&nbsp;<em>No&nbsp;<\/em><em>llores, ni\u00f1o<\/em>, la primera novela escrita en ingl\u00e9s por un autor de \u00c1frica Oriental,&nbsp;publicada en la \u201cColecci\u00f3n de escritores africanos\u201d que fund\u00f3 Alan Hill y dirigi\u00f3&nbsp;Chinua Achebe en la editorial Heinemann. En su libro Thiong\u2019o aborda el&nbsp;levantamiento&nbsp;<em>\u201cMau Mau\u201d<\/em>&nbsp;-al d\u00eda de hoy tab\u00fa en muchos salones de la&nbsp;<em>p\u00e9rfida&nbsp;<\/em><em>Albi\u00f3n<\/em>\u2013 en palabras de un cr\u00edtico, \u201cDesde una mirada humana, no caricaturesca ni&nbsp;demonizada.\u201d Y otro: \u201cSu estilo l\u00edrico, la construcci\u00f3n de personajes complejos y su&nbsp;cr\u00edtica velada al sistema colonial cautivaron tanto a acad\u00e9micos como a lectores&nbsp;generales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thiong\u2019o me abri\u00f3 las puertas de un mundo alucinante en donde reconoc\u00ed a&nbsp;nuestro \u201crealismo m\u00e1gico\u201d. Me deslumbraron nombres como L\u00e9opold S\u00e9dar&nbsp;Senghor, Mohamed Dib, Amos Totuola, Rui Knpfli, Jos\u00e9 Craveirinha, Mongo Beti,&nbsp;Peter Abrahams, Ferdinand Oyono, Kofi Awoonor, Gabriel Okara, William Conton,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agostinho Neto, Shaaban Robert, Nadine Gordimer Wole Soyinka y John Maxwell&nbsp;Coetzee, por mencionar algunos de entre la pl\u00e9yade de autores originarios del&nbsp;continente que Conrad llamara \u201cNegro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os habl\u00e9 por primera vez de Thiong\u2019o en&nbsp;<em>Jdo<\/em>. Hoy, en su&nbsp;memoria, recupero algunos pasajes de aquel texto:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El exilio fue para Thiong\u2019o una segunda vida. En 2004, tras 22 a\u00f1os de peregrinar&nbsp;fuera de su patria, hizo el intento de volver a los suyos. \u00c9l y su esposa estaban en&nbsp;un departamento de Nairobi cuando unos rufianes forzaron la entrada y los&nbsp;atacaron. A \u00e9l le quemaron el rostro con cigarrillos encendidos. A ella la violaron. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta fue la bienvenida que recibi\u00f3 el matrimonio a su regreso a Kenia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ning\u00fan keniano crey\u00f3 que la agresi\u00f3n de que fueron v\u00edctimas hubiera sido un caso&nbsp;m\u00e1s de la oleada de crimen y violencia que azotaba al pa\u00eds, pues los libros de&nbsp;Thiong\u2019o estaban prohibidos desde que en 1977 el \u201cpadre de la patria\u201d Jomo&nbsp;Kenyatta y su vicepresidente Daniel arap Moi lo encarcelaron y desmantelaron el&nbsp;teatro al aire libre en el que se presentaba su obra&nbsp;<em>Me casar\u00e9 cuando yo quiera<\/em>,&nbsp;que habla de la injusticia y la inequidad en aquella naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arresto fue al amparo de un \u201cdecreto de seguridad p\u00fablica\u201d, pues parece que en&nbsp;aquel r\u00e9gimen el teatro y la literatura son instrumentos de disoluci\u00f3n social. Como&nbsp;hemos visto a lo largo del tiempo, en un r\u00e9gimen autoritario la primera v\u00edctima es&nbsp;la inteligencia; la segunda, la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un a\u00f1o el escritor estuvo encarcelado y sin juicio. Al salir de prisi\u00f3n supo que&nbsp;hab\u00eda sido destituido de su c\u00e1tedra en la universidad. Durante los a\u00f1os siguientes&nbsp;\u00e9l y su familia fueron sistem\u00e1ticamente hostigados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thiong\u2019o decidi\u00f3 permanecer en su tierra y seguir publicando hasta que las&nbsp;circunstancias lo obligaron a exiliarse en 1982, primero a Inglaterra y despu\u00e9s a&nbsp;Estados Unidos. Pero al abandonar la c\u00e1rcel dio un giro extraordinario a su vida:&nbsp;renunci\u00f3 al ingl\u00e9s, el idioma colonial en el que fue educado; al cristianismo, que&nbsp;fue su religi\u00f3n inducida; a los valores culturales de Occidente, e incluso a su&nbsp;nombre, que hasta entonces hab\u00eda sido James Thiong\u2019o Ng\u0169g\u0129.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En palabras suyas: \u201cEscribir en kikuyo no es regresar al pasado, sino fundar el&nbsp;futuro desde un lugar propio. No se trata de nostalgia, sino de soberan\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fruto de esa decisi\u00f3n fue la primera novela moderna escrita en su idioma&nbsp;materno:&nbsp;<em>Caitaani Muthara-ini<\/em>&nbsp;(<em>Diablo crucificado<\/em>), publicada en 1980, con la que&nbsp;clav\u00f3 definitivamente la tapa del ata\u00fad sobre su pasado colonial.&nbsp;<em>Diablo&nbsp;<\/em><em>crucificado<\/em>&nbsp;tiene adem\u00e1s la singularidad de que fue escrita en prisi\u00f3n, sobre tiras&nbsp;de papel sanitario. Al enterarme de esto no pude menos que recordar a Knut&nbsp;Hamsun y su&nbsp;<em>Hambre<\/em>, y al no menos extraordinario&nbsp;<em>Reportaje al pie de la horca<\/em>&nbsp;de&nbsp;Julius Fucik, escrito en una celda sobre trozos de papel estraza que eran&nbsp;arrojados por entre los barrotes y recuperados en la calle fuera de la prisi\u00f3n de&nbsp;Praga por miembros de la resistencia antifascista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Thiong\u2019o \u201cplante\u00f3 que la literatura escrita por africanos en un idioma colonial no es&nbsp;literatura africana, sino \u2018literatura afro-europea\u2019 y que los escritores deben utilizar&nbsp;su propia lengua para dar a la literatura africana su propia gram\u00e1tica y&nbsp;genealog\u00eda\u201d, dice Jennifer Margulis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el adi\u00f3s al ingl\u00e9s que fue su&nbsp;<em>Descolonizaci\u00f3n del esp\u00edritu<\/em>&nbsp;publicado en 1986,&nbsp;Ng\u0169g\u0129 concept\u00faa al idioma como el instrumento que los pueblos tienen no s\u00f3lo&nbsp;para describir el mundo, sino para comprenderse a s\u00ed mismos. Para \u00e9l, el ingl\u00e9s en&nbsp;\u00c1frica es una \u201cbomba cultural\u201d que acent\u00faa el proceso de borrar la memoria de la&nbsp;cultura e historia precoloniales y un mecanismo eficiente de nuevas e insidiosas&nbsp;formas de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En palabras de Margulis: \u201cEl escribir en kikuyo, entonces, no es s\u00f3lo una manera&nbsp;de dar voz a las tradiciones kikuyo, sino tambi\u00e9n de reconocer y comunicar su&nbsp;presente. Ng\u0169g\u0129 no est\u00e1 interesado primordialmente en la universalidad [\u2026] sino&nbsp;en preservar la especificidad de los grupos. En general, Ng\u0169g\u0129 recuerda que la&nbsp;lengua y la cultura son indivisibles, y que por lo tanto la p\u00e9rdida de aqu\u00e9lla tiene&nbsp;como consecuencia la p\u00e9rdida de \u00e9sta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este sentimiento puede explicarse mejor con una peque\u00f1a muestra de su&nbsp;literatura. En traducci\u00f3n libre m\u00eda, un fragmento de \u201cEl m\u00e1rtir\u201d, incluido&nbsp;en&nbsp;<em>Literatura africana<\/em>, edici\u00f3n de Lennart S\u00f6rensen de 1971:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>De nuevo cant\u00f3 el b\u00faho. \u00a1Dos veces!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>-Una advertencia para ella \u2013pens\u00f3 Njorege. Y de nuevo todo su esp\u00edritu se inflam\u00f3&nbsp;<\/em><em>de odio, odio en contra de todos los de piel blanca, los extranjeros que hab\u00edan&nbsp;<\/em><em>desplazado a los verdaderos hijos de la tierra de su hogar sagrado. \u00bfAcaso no&nbsp;<\/em><em>hab\u00eda Dios prometido a Gekoyo que dar\u00eda toda la tierra al padre de la tribu \u2013a \u00e9l y&nbsp;<\/em><em>a su descendencia? Y ahora toda la tierra hab\u00eda sido arrebatada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ng\u0169g\u0129 wa Thiong\u2019o naci\u00f3 en 1938 en la congregaci\u00f3n de Kamirithu en el distrito&nbsp;Kaimbu, una zona conocida como \u201cla meseta blanca\u201d en la Kenia dominada por los&nbsp;ingleses. Fue el quinto hijo de la tercera de las cuatro esposas de su padre, un&nbsp;agricultor que fue degradado a jornalero por un decreto ingl\u00e9s en 1915. Su tribu,&nbsp;los kikuyo, es el mayor grupo \u00e9tnico de Kenia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella infancia y adolescencia transcurrida en una suerte de esquizofrenia&nbsp;cultural marcar\u00eda la obra de Thiong<em>\u2019<\/em>o, un kikuyo-africano y occidental-cristiano,&nbsp;educado en una escuela inglesa y en las universidades de Makerere en Kampala&nbsp;(Uganda) y Leeds (Inglaterra); hombre tribal heredero de una cultura enfrentada al&nbsp;occidente, despojado de su lengua e inserto en el mundo del colonialismo como&nbsp;catedr\u00e1tico en universidades estructuradas conforme al modelo europeo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por esa raz\u00f3n sus novelas se nutren del conflicto cultural derivado del papel del&nbsp;cristianismo, la educaci\u00f3n en ingl\u00e9s y la creciente opresi\u00f3n de los kikuyo y otros&nbsp;pueblos africanos a manos del colonialismo europeo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay otro dato que nos ayuda a entender el ambiente, los personajes y la textura&nbsp;de la obra de Thiong\u2019o: la participaci\u00f3n de su familia en la rebeli\u00f3n de los&nbsp;<em>\u201cMau&nbsp;<\/em><em>Mau\u201d<\/em>, el movimiento nacionalista contra el dominio brit\u00e1nico provocado por la&nbsp;expropiaci\u00f3n de tierras. Su hermano mayor era militante y su madre fue torturada&nbsp;por esa causa. Un hermanastro muri\u00f3 en la campa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Un grano de trigo<\/em>, t\u00edtulo que alude al tema b\u00edblico del sacrificio para la resurrecci\u00f3n&nbsp;(\u201ca menos que muera un grano de trigo\u201d) es la historia del hero\u00edsmo de un hombre&nbsp;y su b\u00fasqueda del delator de uno de los dirigentes&nbsp;<em>\u201cMau Mau\u201d<\/em>. Los hechos tienen&nbsp;lugar en una aldea que es destruida en la guerra, como lo fue el propio pueblo de&nbsp;la familia de Ng\u0169g\u0129.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la vida real, cuando la rebeli\u00f3n fue sofocada en 1956, hab\u00edan muerto once mil&nbsp;rebeldes y ochenta mil ni\u00f1os, mujeres y hombres kikuyo estaban en campos de&nbsp;concentraci\u00f3n. Adem\u00e1s, perdieron la vida m\u00e1s de cien europeos y unos dos mil&nbsp;africanos leales a la&nbsp;<em>p\u00e9rfida Albi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida deNg\u0169g\u0129 wa Thiong\u2019o tiene profundas semejanzas con otro gran escritor&nbsp;africano, el nigeriano Chinua Achebe, tambi\u00e9n miembro de una gran tribu, los&nbsp;igbos, tambi\u00e9n entregado al cristianismo, tambi\u00e9n educado en ingl\u00e9s y tambi\u00e9n&nbsp;recuperado por la fuerza tel\u00farica de su cultura, como si se tratase de una versi\u00f3n&nbsp;inversa del Complejo de Anteo. Esto no es una coincidencia, pues ambos fueron&nbsp;producto de sociedades brutalmente colonizadas en donde los invasores&nbsp;pretendieron llevar a cabo la sistem\u00e1tica eliminaci\u00f3n de la cultura local, como&nbsp;sucedi\u00f3 en la conquista de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 30 de junio, 2025.- El mi\u00e9rcoles 28 de mayo&nbsp;pasado cerr\u00f3 los ojos Ng\u0169g\u0129 wa Thiong\u2019o, el escritor kikuyo a quien Chinua Achebe&nbsp;llamara \u201cel mayor militante de la descolonizaci\u00f3n del lenguaje\u201d. Ng\u0169g\u0129, eterno&nbsp;candidato al Nobel, no se apag\u00f3: m\u00e1s bien, se sembr\u00f3. 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