{"id":96377,"date":"2025-06-23T13:44:18","date_gmt":"2025-06-23T19:44:18","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=96377"},"modified":"2025-06-23T13:44:19","modified_gmt":"2025-06-23T19:44:19","slug":"juego-de-ojos-leer-en-los-salones-de-windsor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-leer-en-los-salones-de-windsor\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| Leer en los salones de Windsor"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 23 de junio, 2025.- Alan Bennett es autor de muchas y celebradas obras teatrales que lo han convertido en uno de los autores brit\u00e1nicos m\u00e1s queridos. A sus 91 a\u00f1os y con un listado de producciones m\u00e1s largo que la Cuaresma, sigue tan activo como cuando era un adolescente malicioso y desatado. En espa\u00f1ol conocemos algo de su producci\u00f3n, con t\u00edtulos tan disparatados como&nbsp;Una patata frita en el az\u00facar&nbsp;o&nbsp;Una cama entre lentejas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su trayectoria fue definida por Burton Kendle de la siguiente manera: \u201cLas obras de Alan Bennett dramatizan el deseo humano de encontrarse a s\u00ed mismo y a su mundo a trav\u00e9s de un lenguaje juguet\u00f3n e inadecuado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos p\u00e1rrafos, que evocan mi paso por la escuela de letras, me dan pie para compartir con el lector un bocado de cardenal (literario) muy a modo para la temporada de vacaciones:&nbsp;Una lectora nada com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta novela corta -o cuento largo- que tiene como centro la lectura y el acto de leer y no una perorata como las que muchos bienintencionados asestan a los no lectores, Bennett crea una situaci\u00f3n ingeniosa y divertida: pone a la mism\u00edsima reina Isabel, cerca de los ochenta a\u00f1os, a descubrir el placer de la lectura. Y da vida a un asistente, Sir Kevin, como bur\u00f3crata guardi\u00e1n de la ignorancia y por lo tanto de la tranquilidad, pues este flem\u00e1tico hijo de la&nbsp;P\u00e9rfida Albi\u00f3n&nbsp;se echa a cuestas la tarea de intentar alejar a su soberana de los libros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El texto de Bennett es una historia sin muchos recovecos, lineal, de escritura sencilla, que se lee f\u00e1cilmente y de una sentada \u2013que me record\u00f3&nbsp;Los puentes de Madison-, pero es la mar de ingenioso y debe ser a\u00fan m\u00e1s divertido para el p\u00fablico ingl\u00e9s, familiarizado con los usos y costumbres de la realeza y sin duda a\u00fan de luto por&nbsp;Chabelita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi por accidente, como ocurren muchas cosas importantes en la vida, SGM la Reina Isabel comienza a leer y su inter\u00e9s va en ascenso hasta convertirse en una obsesi\u00f3n. El autor parte de la premisa de que Su Majestad, con la gran cantidad de compromisos pol\u00edticos y sociales que debe atender, ha estado toda su vida ajena a la lectura por placer (s\u00ed, el mismo reprobable vicio que tan virilmente ha denunciado nuestro plebeyo Marx Arriaga).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el principio de la obra Bennett nos muestra algo que no es ficci\u00f3n: las personas que leen son extra\u00f1as, la gente desconf\u00eda de ellas, parece como que el influjo de los libros las lleva a actuar diferente o bien que se crean un mundo distinto y que se vuelven poco confiables. \u00a1Ah, m\u00e1s para esto est\u00e1 all\u00ed el fiel Sir Kevin, para alejarla de esta mala costumbre!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bennett caricaturiza a la clase pol\u00edtica como no lectora. En una recepci\u00f3n oficial, un imaginario presidente franc\u00e9s se alarma cuando la reina lo interroga sobre Jean Genet, de cuya existencia el franchute no tiene la menor idea, y con la mirada busca desesperadamente a su ministra de cultura para que lo saque del aprieto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparece tan inusual que una cabeza de Estado sea lectora empedernida, que si lo hace en p\u00fablico debe ser con una lectura&nbsp;pol\u00edticamente correcta, para no enviar un mensaje equivocado. Los propagandistas del reino sugieren publicar un comunicado de prensa para informar que la Reina \u201cgusta de leer a los cl\u00e1sicos\u201d, para justificar la elecci\u00f3n. Las figuras p\u00fablicas parecen no tener derecho a leer por placer, pues como dice Sir Kevin, \u201ctendr\u00edamos que asociar sus lecturas con una finalidad m\u00e1s amplia: la alfabetizaci\u00f3n del pa\u00eds entero, por ejemplo, o mejorar el nivel de lo que leen los j\u00f3venes\u201d. De otro modo, una Reina que lee se percibe como \u201cno disponible\u201d, como \u201cego\u00edsta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo, lo que se lee y lo que no, se somete a un juicio pol\u00edtico. Cuando la Reina intenta modificar su imagen en televisi\u00f3n y propone aparecer con un libro en la mano, de inmediato se le cuestiona sobre el tomo a seleccionar. Ella escoge un poema de Thomas Hardy titulado&nbsp;La convergencia de dos&nbsp;que habla del encuentro del&nbsp;Titanic&nbsp;y el iceberg. Mas el primer ministro, nada divertido, advierte que es un&nbsp; mensaje que no puede suscribir el gobierno, pues al p\u00fablico no se le puede permitir pensar que es imposible controlar al mundo. \u201cEs un camino que conduce al caos, o a perder las elecciones, que es lo mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este tipo de pasajes puede mover a risa por la exageraci\u00f3n, pero el escritor, que se ha movido como marquesa entre los medios, sabe que son interpretaciones que hoy en d\u00eda est\u00e1n a cargo de \u201casesores pol\u00edticos\u201d: algunas son descabelladas y otras no, ya que vivimos en un mundo de percepciones donde no importa mucho lo que ocurre sino lo que se piensa que ocurre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sacarse de la manga el t\u00edtulo \u201cLa Biblia\u201d cuando le preguntan a alguien sobre sus lecturas, especialmente cuando \u00e9stas no existen, es un recurso com\u00fan (remember&nbsp;al&nbsp;playboy&nbsp;Pe\u00f1a Nieto) y Bennett lo retrata de manera divertida. Es la respuesta que da un s\u00fabdito cuando la Reina le pregunta qu\u00e9 est\u00e1 leyendo. Se trata de una salida f\u00e1cil porque en la&nbsp;P\u00e9rfida Albi\u00f3n&nbsp;casi todo mundo tiene un ejemplar en casa, la trama no es un secreto para nadie y es dif\u00edcil someter a prueba al supuesto lector.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una imagen afortunada que consigue Bennett sobre el acto de leer es cuando la Reina cae en la cuenta de que a los libros no les importa qui\u00e9n los lee: lo mismo puede hacerlo una reina que la persona m\u00e1s plebeya del Imperio. \u201cLa lectura es una mancomunidad, las letras una Rep\u00fablica\u201d, piensa el personaje-Reina cuando descubre el significado de la expresi\u00f3n&nbsp;Rep\u00fablica de las letras: los libros no se someten. \u201cTodos los lectores son iguales y eso los remota al comienzo de sus vidas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bennett llama la atenci\u00f3n sobre algo que casi todos hemos experimentado: lo insulso de los discursos pol\u00edticos. Excepto algunos que ha recogido la historia, e independientemente del partido o del puesto, casi todos suenan igual, porque la naturaleza misma de sus fines hace que sean textos directos, referenciales, escritos sin imaginaci\u00f3n y creatividad, como fue tan l\u00facidamente analizado por George Orwell en&nbsp;La pol\u00edtica y el idioma ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la narraci\u00f3n de Bennett, la Reina, embarcada en el proceso de apreciar la lectura, \u201ctuvo conciencia de lo tediosas que eran aquellas bobadas que deb\u00eda pronunciar [\u2026] \u00abmi gobierno har\u00e1 esto\u2026 mi gobierno har\u00e1 lo otro\u00bb: estaban tan zafiamente redactadas y tan desprovistas de estilo o de inter\u00e9s que pens\u00f3 que el acto mismo de leer aquel texto era degradante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para quienes ya tienen el reprobable vicio solitario de la lectura, asomarse a los h\u00e1bitos recreados en la narraci\u00f3n de Bennett es ingenioso y atractivo. Primero, porque, como postulaba Edmundo Valad\u00e9s, leer es ya no volver a estar solo, es disfrutar de esa soledad que s\u00f3lo aprecian quienes han aprendido a tener como buen compa\u00f1ero a un libro; segundo, porque leer es algo que podemos hacer sin ninguna finalidad concreta, sin justificaci\u00f3n ni meta, s\u00f3lo por el disfrute de recorrer la vista sobre las letras y nadar en el placer de conocer otras vidas y otras realidades; experimentar la emoci\u00f3n de elegir un libro y dejar que los libros nos sorprendan; leer varios libros a la vez, pues quienes se han dejado atrapar por la lectura saben que \u201cconfundir un libro con otro\u201d s\u00f3lo es un pretexto de quienes no leen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que la reina va leyendo surge otra necesidad, la de escribir sus propias impresiones acerca de lo que lee. Una noche descubre que \u201cno pones la vida en los libros, la encuentras en ellos\u201d. Esto lo refiere de una forma parecida Jean Paul Sartre en&nbsp;Las palabras, libro en el que describe c\u00f3mo lleg\u00f3 a la lectura, en forma muy temprana por cierto, pues aprendi\u00f3 a leer a los cuatro a\u00f1os y la enorme biblioteca del abuelo lo condujo al mundo de los libros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las cr\u00edticas o rese\u00f1as sobre el libro de Bennett se destaca el gusto por la lectura combinado con el reconocimiento al ingenio de retomar a un personaje de la vida real -\u00a1y qu\u00e9 personaje!- e imaginar c\u00f3mo ser\u00eda su Camino de Damasco hacia el h\u00e1bito de leer, lo cual es una interpretaci\u00f3n que da para mucho. Pero en mi lectura encuentro tambi\u00e9n relevante la agudeza con la que observa las costumbres de los personajes pol\u00edticos: el acartonamiento de Sir Kevin, la necesidad compulsiva de dar una imagen, la ignorancia de muchos personajes de la vida p\u00fablica y la gran necesidad de la poblaci\u00f3n de que esos rituales se cumplan puntualmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El final del relato es sensacional. Sin intenci\u00f3n de un&nbsp;spoiler,&nbsp;s\u00f3lo apunto que la Reina rescata su vida de lectora y queda la insinuaci\u00f3n de que, al igual que uno de sus ilustres antecesores que prefiri\u00f3 el amor y cedi\u00f3 el trono, ella tambi\u00e9n podr\u00eda abdicar para seguir un camino elegido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9sta es otra de las ventajas de la literatura: no es una ecuaci\u00f3n matem\u00e1tica y las lecturas pueden ser muchas, tantas como lectores haya. Dejo hasta aqu\u00ed mis impresiones sobre&nbsp;Una lectora nada com\u00fan, para evitar el riesgo de que resulte un texto m\u00e1s abultado que el propio libro que comento. Para terminar, aqu\u00ed otro&nbsp;bocado de Cardenal: unas l\u00edneas de&nbsp;Convergencia de dos&nbsp;de Thomas Hardy:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">I \u2013 En la soledad del mar, \/ al fondo de la vanidad humana, \/ del Orgullo de Vida que la concibiera, yace tranquilamente. \/ II \u2013 Aposentos de acero, extintas ya las piras \/ de su fuego, salamandrino antes, \/ atravesados por las fr\u00edas corrientes, vueltos liras de r\u00edtmicas mareas. \/ III \u2013 En los espejos, creados con el fin \/ de reflejar a hombres opulentos, \/ se desliza \u2014grotesco y viscoso, callado, \/ indiferente\u2014 un gusano de mar. \/ IV \u2013 Las alegres alhajas dise\u00f1adas \/ para arrobar las mentes sensitivas, \/ est\u00e1n sin luz y todos sus destellos son nimios, negros, nulos. \/ V \u2013 Peces con ojos de menguante luna \/ contemplan los dorados aparejos \/ y se preguntan \u00bfqu\u00e9 hace aqu\u00ed tama\u00f1a petulancia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 23 de junio, 2025.- Alan Bennett es autor de muchas y celebradas obras teatrales que lo han convertido en uno de los autores brit\u00e1nicos m\u00e1s queridos. 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