{"id":95741,"date":"2025-06-02T15:09:12","date_gmt":"2025-06-02T21:09:12","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=95741"},"modified":"2025-06-02T15:09:13","modified_gmt":"2025-06-02T21:09:13","slug":"juego-de-ojos-buendia-el-poder-de-las-palabras-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-buendia-el-poder-de-las-palabras-ii\/","title":{"rendered":"Juego de ojos| Buend\u00eda: El poder de las palabras (II)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>H\u00e9ctor de Maule\u00f3n no est\u00e1 solo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 2 de junio, 2025.- En el 41 aniversario de la&nbsp;<em>ejecuci\u00f3n<\/em>&nbsp;nunca aclarada del autor de \u201cRed Privada\u201d, ofrezco en dos entregas una versi\u00f3n abreviada de mi pr\u00f3logo al libro de Carlos Ram\u00edrez,&nbsp;<em>Periodismo pol\u00edtico. Antolog\u00eda de columnas de Manuel Buend\u00eda<\/em>, que ha comenzado a circular. Y en una tercera entrega recupero el episodio \u201cEn defensa de la palabra\u201d, la respuesta gremial a la amenaza de muerte que un cacique tropical lanzara a Manuel Buend\u00eda en 1979. Hoy los censores gozan de cabal salud y tienen en la mira a H\u00e9ctor de Maule\u00f3n y a&nbsp;<em>todo&nbsp;<\/em>el pensamiento independiente: defender a la palabra es m\u00e1s urgente que nunca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En la entrega pasada escrib\u00ed:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cManuel Buend\u00eda fue asesinado al atardecer del 30 de mayo de 1984 en la avenida m\u00e1s transitada de la Ciudad de M\u00e9xico. De ese episodio nos quedan tres certezas: su muerte, la acci\u00f3n de un sicario profesional y cinco tiros de una pistola de alto calibre. Todo lo dem\u00e1s se difumin\u00f3 en una bruma de conjeturas y sospechas no aclaradas al d\u00eda de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cBuend\u00eda fue el periodista m\u00e1s le\u00eddo e influyente de su tiempo, un columnista pol\u00edtico de gran penetraci\u00f3n y enorme popularidad. El asesinato se interpret\u00f3 entonces como una advertencia a las voces cr\u00edticas en un M\u00e9xico que se debat\u00eda entre crecientes tensiones pol\u00edticas, sociales y econ\u00f3micas internas, y en el \u00e1mbito internacional era uno de los escenarios de la&nbsp;<em>guerra fr\u00eda<\/em>, la disputa entre Este y Oeste por la supremac\u00eda ideol\u00f3gica, pol\u00edtica, militar y econ\u00f3mica del planeta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u2026 \u00bfC\u00f3mo fue que un muchacho pueblerino de Michoac\u00e1n se convirti\u00f3 en el periodista m\u00e1s importante de su \u00e9poca y por qu\u00e9, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, su obra sigue siendo relevante?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que a los 15 a\u00f1os en su natal Zit\u00e1cuaro fue maestro de primaria y public\u00f3 sus primeras notas en el peri\u00f3dico local&nbsp;<em>Adelante&nbsp;<\/em>ya lo largo de toda su vida, Buend\u00eda entendi\u00f3 que periodismo y magisterio van por un mismo sendero. Por ello nunca dej\u00f3 la c\u00e1tedra: as\u00ed como form\u00f3 lectores, form\u00f3 generaciones de periodistas. Y sus alumnos lo vieron como un puente para su futuro profesional. Cuando lo ejecutaron era profesor de periodismo en la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas de la UNAM.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda adolescente, Buend\u00eda viaj\u00f3 de Zit\u00e1cuaro a la Ciudad de M\u00e9xico para revalidar la secundaria, cursar la preparatoria y estudiar una carrera. Los dos primeros pasos los dio becado en escuelas jesuitas y en circunstancias dif\u00edciles de marginaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y acad\u00e9mica. Por eso, a lo largo de su vida siempre estuvo dispuesto a dar la mano a j\u00f3venes que gracias a \u00e9l pudieron cursar una carrera.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al concluir la preparatoria se inscribi\u00f3 en la Escuela Libre de Derecho: estudiar leyes en aquellos a\u00f1os era la opci\u00f3n para incursionar en el periodismo. Pero abandon\u00f3 las aulas antes de concluir la carrera, ingres\u00f3 a la revista&nbsp;<em>La Naci\u00f3n&nbsp;<\/em>y dio clases en la naciente escuela de periodismo \u201cCarlos Septi\u00e9n Garc\u00eda\u201d. Despu\u00e9s logr\u00f3 una plaza como redactor de guardia en el diario&nbsp;<em>La Prensa,&nbsp;<\/em>en donde tuvo una mete\u00f3rica carrera que a los 33 a\u00f1os lo coloc\u00f3 en la direcci\u00f3n editorial del diario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al frente de&nbsp;<em>La Prensa<\/em>, Buend\u00eda puso en marcha una renovaci\u00f3n profesional y t\u00e9cnica que pretend\u00eda alejar al peri\u00f3dico del \u00e1mbito populachero de la nota roja y acercarlo al centro del escenario del periodismo social y pol\u00edtico. Para ello no s\u00f3lo renov\u00f3 la plantilla editorial con plumas que elevaran la calidad de los an\u00e1lisis, tambi\u00e9n se aplic\u00f3 a mejorar la capacidad profesional de sus reporteros y a modernizar las condiciones de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De aquellas jornadas sobreviven memorandos con los que el joven director espoleaba a sus colegas a seguir el camino de la excelencia profesional, en los que se percibe no s\u00f3lo su propia vocaci\u00f3n, sino la conciencia de que s\u00f3lo se crece con el estudio y la disciplina intelectual:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHemos dicho: grandes notas, s\u00ed; notas grandes, no. Aun cuando el espacio nos sobrara, protesto a ustedes que jam\u00e1s deci\u00addir\u00eda atiborrar el diario de notas descomunales; jam\u00e1s revolver\u00eda yo sustituir la calidad por la cantidad. Quien carezca del&nbsp;<em>poder&nbsp;de s\u00edntesis&nbsp;<\/em>no puede ser llamado periodista. Es preciso, se\u00f1ores, que cada uno de nosotros admita francamente lo que, por otra parte, es realidad ineludible de nuestra profesi\u00f3n: el periodista no termina de hacerse. Nuestro perfeccio\u00adnamiento es brega cotidiana. Hasta el \u00faltimo d\u00eda de nuestra existencia estare\u00admos transform\u00e1ndonos. Es un mentiroso eg\u00f3latra el que afirme que ya alcan\u00adz\u00f3 la cumbre de su perfecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ese asalto la mediocridad atrincherada en la redacci\u00f3n tuvo una respuesta: se convoc\u00f3 a una asamblea y Manuel fue destituido acusado de conspirar contra la directiva que encabezaba con pu\u00f1o de hierro Mario Santaella, director general y gerente de la cooperativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abandona&nbsp;<em>La Prensa&nbsp;<\/em>y encuentra espacio en&nbsp;<em>El D\u00eda<\/em>, en donde fund\u00f3 el semanario&nbsp;<em>Crucero&nbsp;<\/em>y afin\u00f3 su destreza como columnista. Despu\u00e9s ejerci\u00f3 la comunicaci\u00f3n institucional en el gobierno de la ciudad, en la Nacional Financiera y en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda, antes de regresar al periodismo de tiempo completo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, uno de los \u201ccompadres\u201d que en aquella revoluci\u00f3n de las median\u00edas en&nbsp;<em>La Prensa<\/em>&nbsp;tom\u00f3 partido en contra de su amigo y director, me confi\u00f3 en un momento de debilidad: \u201cEntend\u00ed que Manuel s\u00f3lo quer\u00eda mejorarnos profesionalmente \u2026 \u00a1y me pudo haber convertido en el mejor reportero de M\u00e9xico! Me arrepiento de haber estado en su contra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese individuo, que se vendi\u00f3 al lado oscuro de la profesi\u00f3n, estuvo en la funeraria y en el entierro con semblante compungido y a lo largo de los a\u00f1os no ha perdido oportunidad para ensalzar a Manuel Buend\u00eda y machacar su imperecedera admiraci\u00f3n por su ex jefe. El 31 de mayo de 1984 hubo muchos que, como \u00e9l, amanecieron hermanos o hijos del columnista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como responsable de oficinas de prensa, Buend\u00eda redefini\u00f3 el car\u00e1cter de las que ocup\u00f3 para quitarles la tarea de cantar las glorias de la dependencia, las de sus directivos y las del presidente en turno, y convertirlas en \u201claboratorios de comunicaci\u00f3n social\u201d y herramientas para la gobernabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Manuel detestaba el \u201cah\u00ed se va\u201d y la mediocridad profesional, lo que le daba un aire de intransigencia. Pero era un hombre sensible, un caballero decimon\u00f3nico que no toleraba palabras altisonantes en presencia de una dama, que discretamente costeaba los estudios de muchachos y muchachas sin recursos, que se dol\u00eda ante las dificultades de otros y siempre estaba dispuesto a escuchar a sus compa\u00f1eros y colaboradores y ayudarlos en la medida de sus posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buend\u00eda public\u00f3 en vida dos libros,&nbsp;<em>Red Privada<\/em>&nbsp;para la \u201cEditorial Marcha\u201d que el luchador social uruguayo Carlos Quijano estableci\u00f3 en su exilio entre nosotros, y&nbsp;<em>La CIA en M\u00e9xico<\/em>, cuando Carmen Gayt\u00e1n y Andr\u00e9s Le\u00f3n de la \u201cEditorial Oc\u00e9ano\u201d lograron vencer su resistencia fincada en la idea de que \u00e9l era reportero, no escritor de libros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s del asesinato, cuando un grupo de amigos estableci\u00f3 la \u201cFundaci\u00f3n Manuel Buend\u00eda\u201d para preservar su legado profesional, se public\u00f3 una serie de libros tem\u00e1ticos con los materiales de la columna \u201cRed Privada\u201d, se cre\u00f3 la&nbsp;<em>Revista Mexicana de Comunicaci\u00f3n&nbsp;<\/em>y la Fundaci\u00f3n edit\u00f3 m\u00e1s de cien t\u00edtulos especializados en comunicaci\u00f3n en memoria del legado profesional del periodista al que se quiso silenciar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para don Manuel la amistad era una devoci\u00f3n y la solidaridad una de las virtudes cardinales. Durante a\u00f1os estuvo en una pared de su despacho la instant\u00e1nea de un beb\u00e9. Al reverso, manuscrita, una leyenda sin firma asentaba: \u201cSe llama Manuel, porque gracias a usted, vive\u201d. Era el hijo de una refugiada argentina, militante de \u201cLos montoneros\u201d, que la polic\u00eda federal mexicana hab\u00eda capturado a petici\u00f3n de la dictadura. Ser\u00eda deportada a Buenos Aires, en donde le esperaban la tortura y seguramente la desaparici\u00f3n. Ten\u00eda ocho meses de embarazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dirigentes del exilio pidieron ayuda a Buend\u00eda y \u00e9l tom\u00f3 el caso a pecho. Hizo gestiones al m\u00e1s alto nivel y cuando fue necesario no vacil\u00f3 en presentarse en la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad y presionar para que fuera puesta en libertad. Hoy es una defensora de derechos humanos en su pa\u00eds y su hijo un compositor que sabe a qui\u00e9n le debe la vida. Don Manuel guardaba reserva sobre este y otros episodios que protagoniz\u00f3 a favor de causas y seres humanos concretos, con nombre y apellido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no vacilaba en unir su voz y su presencia en defensa del gremio y de sus integrantes. Entre otros episodios, cuando el periodista de&nbsp;<em>Unom\u00e1sUno<\/em>&nbsp;Ignacio Rodr\u00edguez Terrazas fue asesinado por el ej\u00e9rcito salvadore\u00f1o mientras reporteaba en ese pa\u00eds, Buend\u00eda estuvo en primera fila en las manifestaciones de protesta. Cuando en el gobierno de Mart\u00ednez Dom\u00ednguez en Nuevo Le\u00f3n el reportero Manuel Altamira fue emboscado y brutalmente golpeado para silenciar sus denuncias sobre corrupci\u00f3n, Buend\u00eda asumi\u00f3 su defensa. Cuando el presidente L\u00f3pez Portillo orden\u00f3 estrangular publicitariamente a la revista&nbsp;<em>Proceso&nbsp;<\/em>y a la&nbsp;<em>Agencia Apro<\/em>, Buend\u00eda desde un organismo descentralizado ejerci\u00f3 la desobediencia civil para que durante semanas los env\u00edos de la agencia a sus suscriptores&nbsp;(no s\u00e9 si todos, pero una buena parte sin duda) se hicieran desde los t\u00e9lex oficiales y con recursos del organismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro rasgo de su personalidad era su rechazo terminante a las d\u00e1divas, obsequios y canonj\u00edas que eran y siguen siendo moneda corriente entre algunos pol\u00edticos y empresarios poderosos y algunos reporteros y columnistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ocasi\u00f3n de una gira oficial por Estados Unidos y Panam\u00e1 a la que fue invitado en octubre de 1979, supo que su nombre figuraba en una relaci\u00f3n de periodistas a los que se hab\u00eda entregado una cantidad en efectivo y dirigi\u00f3 una carta al presidente L\u00f3pez Portillo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYo no hago juicios de va\u00adlor sobre la conducta de mis colegas; pero dentro de mi \u00e9tica personal me he dado la norma invariable de no recibir dinero ni obsequios de ninguna espe\u00adcie como compensaci\u00f3n por el desem\u00adpe\u00f1o de mis tareas period\u00edsticas. Me alarma que las inercias burocr\u00e1ticas sigan considerando normal incluir el nombre de Manuel Buend\u00eda en la lista de esos estipendios. Quedar\u00eda muy agradecido si por \u00f3rdenes superiores, tales oficinas borrasen para siempre mi nombre. Ni antes ni ahora ni despu\u00e9s, he recibido ni recibo ni voy a recibir, gratificaciones de ninguna especie por cum\u00adplir mi deber profesional\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No juzgaba la conducta de sus colegas, pero s\u00ed se alejaba de quienes tomaban un camino \u00e9ticamente incompatible con el suyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Buend\u00eda viv\u00eda consciente de la fragilidad profesional del periodista, quien a diferencia de otras actividades, tiene un \u201cciclo de obsolescencia\u201d de 24 horas. La \u201cautoconstrucci\u00f3n\u201d, es decir, la permanente superaci\u00f3n, era una obsesi\u00f3n cuyo valor no dejaba de pregonar a sus alumnos y a los colaboradores en quienes ve\u00eda alguna posibilidad de redenci\u00f3n intelectual. As\u00ed, dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cJusto en el instante de proclamamos due\u00f1os del saber y la perfecci\u00f3n, se inicia la decadencia. Como ya somos perfectos, descuidamos la lectura, silenciamos la autocr\u00edtica y desde\u00f1amos la cr\u00edtica externa. Y entonces el lenguaje empieza a enmohecer; nos marginamos de las nuevas formas de expre\u00adsi\u00f3n; nos quedamos a la zaga de los avances del periodismo que ata\u00f1en a los redactores; dejamos que otros nos superen en aquellas especialidades en las que hab\u00edamos logrado destacar un poco [\u2026]. Se dice que los m\u00e9dicos no se preocupan mucho de sus errores porque los entierran. Pero los periodistas publi\u00adcamos los nuestros. Aunque lo intentemos, no es posible esconder nuestra ineficacia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El&nbsp;<em>estilo&nbsp;<\/em>era otra de sus caracter\u00edsticas. Entend\u00eda el estilo no \u00fanicamente c\u00f3mo se presenta uno en la vida ante los dem\u00e1s, sino el conjunto de normas que nos diferencian, nos hacen \u00fanicos e irrepetibles. En esto comprend\u00eda la curiosidad intelectual y el rechazo a los tres grandes males del periodismo: la impunidad, la so\u00adlemnidad y la mediocridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta conceptualizaci\u00f3n del&nbsp;<em>estilo<\/em>, daba importancia al sentido del humor, rasgo que desde Arist\u00f3teles se asocia con la inteligencia. Adem\u00e1s de la precisi\u00f3n y la claridad, los temas que Buend\u00eda abordaba en sus columnas con frecuencia eran servidos aderezados con una agradecible porci\u00f3n de ingenio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el salero era m\u00e1s que un recurso para sus columnas: lo viv\u00eda en su vida cotidiana. Bajo una apariencia que pod\u00eda ser intimidante por su expresi\u00f3n seca tras gruesos lentes oscuros -padec\u00eda fotofobia-, habitaba una persona aut\u00e9nticamente alegre, lo que no disminu\u00eda su severidad en materia de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el ecologista Iv\u00e1n Restrepo y el cronista Carlos Monsiv\u00e1is tuvo una cercana amistad, s\u00f3lida en el terreno de las reflexiones pol\u00edticas y sociales y l\u00fadica en cuanto a la vida. En una comida en 1975 inventaron el&nbsp;<em>Ateneo de Angangueo<\/em>, una pe\u00f1a que convoc\u00f3 a un grupo de periodistas e intelectuales a la manera de los salones europeos del siglo XVIII. No hubo pol\u00edtico que no se creyera importante que no buscase ser requerido a una sesi\u00f3n en donde incluso los presidentes de la Rep\u00fablica deb\u00edan sujetarse a un c\u00f3digo de antisolemnidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las ocurrencias que los&nbsp;<em>ateneistas&nbsp;<\/em>perge\u00f1aron para oxigenar el acartonado y vanidoso ambiente pol\u00edtico mexicano, fue otorgar galardones metaf\u00f3ricos a los logros literarios y administrativos de cierta clase en el poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed nacieron&nbsp;<em>La Gran Batea,&nbsp;<\/em>reservada para discursos, proyectos de ley y textos escritos; la&nbsp;<em>Pata de Plomo<\/em>&nbsp;para premiar declaraciones a la prensa, televisi\u00f3n y radio; la&nbsp;<em>Penca de Oro con Cord\u00f3n de Jarcia&nbsp;<\/em>y la&nbsp;<em>Albarda de Plumas de Colibr\u00ed con Aparejo de Piel de Ninfa<\/em>&nbsp;para galardonar obras literarias concebidas en los momentos de ocio de la clase p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia profesional acumulada desde su arribo a la capital permiti\u00f3 a Buend\u00eda entender y operar la l\u00f3gica interna de los medios y el papel que tiene la comunicaci\u00f3n como instrumento de gobernabilidad. Esto, sumado a una estricta disciplina de trabajo y una notable capacidad para el an\u00e1lisis social y pol\u00edtico, lo coloc\u00f3 en los primeros lugares de la preferencia de los lectores de peri\u00f3dicos cuando a principios de 1977 tom\u00f3 la decisi\u00f3n de alejarse de la comunicaci\u00f3n institucional y volver al columnismo de tiempo completo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La informaci\u00f3n privilegiada que ofrec\u00eda, la tem\u00e1tica con la que se pod\u00edan identificar diversos grupos, la claridad, ritmo y contundencia de su redacci\u00f3n y una privilegiada red de contactos y relaciones, pronto lo singularizaron entre el conjunto de los profesionales del an\u00e1lisis pol\u00edtico y social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La recepci\u00f3n del Premio Nacional de Periodismo y la afortunada alianza con la Agencia Mexicana de Informaci\u00f3n de Jos\u00e9 Luis Becerra para publicar \u201cRed Privada\u201d en veintenas de diarios en todo el pa\u00eds, colocaron a Buend\u00eda en un escenario privilegiado del periodismo pol\u00edtico mexicano de la segunda mitad del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Buend\u00eda nunca ignor\u00f3 los peligros de la profesi\u00f3n. En una entrevista dijo: \u201cEl miedo es una reacci\u00f3n l\u00f3gica en un hombre m\u00e1s o menos sano psicol\u00f3gicamente, y yo s\u00ed lo tengo. Pero si uno escogi\u00f3 este oficio porque era el m\u00e1s hermoso, el m\u00e1s fascinante de todos y al que uno ama, pues debe aceptar que algunos riesgos conlleva. Tampoco debe uno andar exponi\u00e9n\u00addose o provocando. Yo no provoco, simplemente me resguardo hasta donde puedo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con regularidad recib\u00eda amenazas por correo o en mensajes cr\u00edpticos. Conoc\u00eda bien el&nbsp;<em>modus operandi&nbsp;<\/em>de los grupos extremistas y tomaba precauciones razonables. Por eso andaba armado. Sol\u00eda decir que nada m\u00e1s por la espalda podr\u00edan eliminarlo \u2026 como qued\u00f3 comprobado el 30 de mayo de 1984.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordamos a Manuel Buend\u00eda de muchas maneras. Su c\u00e1lida amistad y el sentido de humor con que engalanaba su trato. La solidaridad y el culto a la amistad. Su profunda convicci\u00f3n de estar transitando por el mejor de los caminos profesionales. Una vez escribi\u00f3: \u201cNi siquiera el \u00faltimo d\u00eda de su vida, un verdadero periodista puede considerar que lleg\u00f3 a la cumbre de la sabidur\u00eda y la destreza. Imagino a uno de estos aut\u00e9nticos reporteros en pleno tr\u00e1nsito de esta vida a la otra y lament\u00e1ndose as\u00ed para sus adentros: Hoy he descubierto algo importante, pero\u2026 \u00a1l\u00e1stima que ya no tenga tiempo para contarlo!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tentaci\u00f3n del juego intelectual y emocional de imaginar qui\u00e9n ser\u00eda hoy el autor de&nbsp;<em>Red Privada<\/em>&nbsp;y qui\u00e9nes sus lectores asalta f\u00e1cilmente. \u00bfHabr\u00eda sido tolerado en los sexenios siguientes \u2026 puesto que el&nbsp;<em>sexenio<\/em>&nbsp;sigue siendo la medida inescapable de nuestra vida p\u00fablica? \u00bfTendr\u00eda una pluma como la suya un espacio en nuestros actuales medios? Pienso que dif\u00edcilmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 20 de agosto de 1982 Buend\u00eda fue invitado de honor a la ceremonia de graduaci\u00f3n de alumnos de periodismo de la Universidad del Valle de Atemajac en Guadalajara. Ah\u00ed dijo a los j\u00f3venes que lo escuchaban con el aliento en suspenso:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDe vez en cuando, las balas no respetan la credencial de un periodista, y \u00e9ste queda ah\u00ed, muerto [\u2026] Y creo que \u00e9sa es una forma apropiada de morir. Los periodistas no debi\u00e9ramos morir de viejos, o as\u00ed nom\u00e1s [\u2026].\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veinti\u00fan meses despu\u00e9s esa profec\u00eda se cumpli\u00f3. Y si a m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de su ejecuci\u00f3n la obra de Manuel Buend\u00eda sigue siendo relevante, es por la sencilla raz\u00f3n de que el periodismo que propuso y los valores que lo animaron no han perdido vigencia. Hay hombres que forjan su propia leyenda y Manuel Buend\u00eda fue uno de ellos. En el periodismo de vez en cuando surgen figuras que rompen los moldes no como un reto, sino porque ello es parte misma de su naturaleza. Manuel Buend\u00eda fue de esa estirpe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Buend\u00eda alguna vez se describi\u00f3 humor\u00edsticamente a s\u00ed mismo como \u201cun pecador&nbsp;<em>standard<\/em>\u201d, un hombre de claroscuros que no dej\u00f3 de reconocer sus defectos. A mi juicio, m\u00e1s all\u00e1 de sus faltas, pudo forjarse como una referencia profesional que no ha perdido vigencia. Quiz\u00e1 una an\u00e9cdota nos ayude a entender mejor la compleja y brillante personalidad del periodista que dio un nuevo sentido a la columna pol\u00edtica mexicana. El d\u00eda que Iv\u00e1n Restrepo present\u00f3 a Carlos Monsiv\u00e1is con Manuel Buend\u00eda, primero lo puso en guardia: \u201cTen cuidado. Es un hombre peligroso \u2026 \u00a1escucha lo que le dices!\u201d. (Concluye el 8 de junio)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas H\u00e9ctor de Maule\u00f3n no est\u00e1 solo. SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 2 de junio, 2025.- En el 41 aniversario de la&nbsp;ejecuci\u00f3n&nbsp;nunca aclarada del autor de \u201cRed Privada\u201d, ofrezco en dos entregas una versi\u00f3n abreviada de mi pr\u00f3logo al libro de Carlos Ram\u00edrez,&nbsp;Periodismo pol\u00edtico. Antolog\u00eda de columnas de Manuel Buend\u00eda, que ha [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":83682,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[82,110,35],"tags":[],"class_list":["post-95741","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-la-opinion","category-la-opinion-columnas","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95741","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=95741"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95741\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/83682"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=95741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=95741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=95741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}