{"id":95398,"date":"2025-05-19T12:51:17","date_gmt":"2025-05-19T18:51:17","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=95398"},"modified":"2025-05-19T17:25:09","modified_gmt":"2025-05-19T23:25:09","slug":"juego-de-ojos-a-vuelta-de-correo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-a-vuelta-de-correo\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| A vuelta de correo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 19 de mayo, 2025.- El 7 de mayo de 1932, un joven periodista campechano que publicaba una columna en&nbsp;<em>El Nacional<\/em>&nbsp;tuvo la audacia de reprender nada menos que a don Alfonso Reyes \u2013en ese momento embajador de M\u00e9xico en Brasil\u2013 por su \u201cdistanciamiento\u201d de la literatura mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no s\u00f3lo eso. Se permiti\u00f3 exponerle el \u201cdescontento\u201d de un grupo de escritores -los futuros&nbsp;<em>nacionalistas<\/em>\u2013 porque seg\u00fan esto los \u201cContempor\u00e1neos\u201d ni pon\u00edan inter\u00e9s en los problemas del pa\u00eds, ni volv\u00edan la mirada a la literatura de los grandes maestros mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Han pasado casi cien a\u00f1os de aquel episodio en el que H\u00e9ctor P\u00e9rez Mart\u00ednez intentara llamar a cap\u00edtulo al regiomontano universal en su columna \u201cEscaparate\u201d con el t\u00edtulo \u201cMonterrey: Gimnasia y alejamiento\u201d y de la respuesta de Alfonso Reyes, que dio pie a un debate clave sobre la identidad cultural en la literatura mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1932 el peri\u00f3dico hab\u00eda perdido el apellido&nbsp;<em>Revolucionario<\/em>&nbsp;con el que naci\u00f3 en 1929 para convertirse simplemente en&nbsp;<em>El Nacional<\/em>. Para ampliar sus auditorios diversific\u00f3 su oferta e incluy\u00f3 la secci\u00f3n \u201cVida Literaria\u201d a cargo de P\u00e9rez Mart\u00ednez, quien hab\u00eda ingresado a los 20 a\u00f1os al peri\u00f3dico como corrector de estilo para despu\u00e9s ser reportero, cronista parlamentario, jefe de informaci\u00f3n, columnista y subdirector.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su columna \u201cEscaparate\u201d de aquella fecha H\u00e9ctor escribi\u00f3: \u201cDentro de sobres inexpresivos,&nbsp;<em>Monterrey, correo literario<\/em>&nbsp;de Alfonso Reyes, nos visita: notas sobre G\u00f3ngora, charadas bibliogr\u00e1ficas, la eterna cuesti\u00f3n de las aclaraciones al&nbsp;<em>Cementerio marino&nbsp;<\/em>de V\u00e1lery, y una evidente desvinculaci\u00f3n de M\u00e9xico [\u2026] Y si es penoso contemplar el desarraigo de valores completos como Reyes, lo ser\u00e1, a\u00fan m\u00e1s, la comprobaci\u00f3n del desligamiento de la juventud que est\u00e1, contra su deseo, unida biol\u00f3gicamente a M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cReyes, que podr\u00eda con s\u00f3lo quererlo, convertirse en el ejemplo mismo de una tradici\u00f3n para la literatura nacional -a tal modo sabe conocerla hacia atr\u00e1s y adivinarla hacia adelante- est\u00e1 prefiriendo atender, con una solicitud un poco intencionada, temas distantes de lo nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>Monterrey<\/em>, as\u00ed, se convierte en una gaceta in\u00fatil por m\u00e1s que de momento pueda traernos, como en el&nbsp;<em>Discurso por Virgilio<\/em>, las palabras austeras y m\u00e1s mexicanas del maestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDa pena comprobar en este propio discurso, que Alfonso Reyes guarda todav\u00eda nuestros panoramas y nuestras verdades para experiencias ocasionales. El M\u00e9xico que esquematiza de este modo, es aquel al que debiera dirigirse lo mejor del esfuerzo que representa&nbsp;<em>Monterrey<\/em>: pero Reyes quiere olvidarnos de prop\u00f3sito. En sus notas no hay sino d\u00e9biles alusiones a la producci\u00f3n mexicana: alusiones incompletas cuando a \u00e9l, m\u00e1s que a nadie, corresponde el se\u00f1alar lo verdadero y lo falso, lo valioso y lo p\u00e9simo de esta generaci\u00f3n equ\u00edvoca, sabia en el truco unanimista y descastada en la promulgaci\u00f3n de las todav\u00eda m\u00e1s equ\u00edvocas ense\u00f1anzas morales de Andr\u00e9 Gide.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cA la literatura mexicana le est\u00e1 faltando una lecci\u00f3n de virilidad en el m\u00e1s completo sentido humano: le falta tambi\u00e9n el conocimiento y la asimilaci\u00f3n de nuestro gran esp\u00edritu aborigen. Reyes puede dar lo uno y lo otro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reyes hab\u00eda comenzado a publicar su&nbsp;<em>Correo literario&nbsp;<\/em>en 1930 justo como una alternativa al centralismo cultural de la Ciudad de M\u00e9xico y al estilo oficialista de medios como&nbsp;<em>El Nacional.&nbsp;<\/em>\u201cUn modelo de cr\u00edtica abierta, humanista y cosmopolita frente al modelo estatal y nacionalista dominante\u201d. Lo concibi\u00f3 como una suerte de \u201ctaller literario por correspondencia\u201d en donde se formaron muchos de los j\u00f3venes escritores de las generaciones de los a\u00f1os 40 y 50.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ignoro si P\u00e9rez Mart\u00ednez lanz\u00f3 su cr\u00edtica&nbsp;<em>motu proprio&nbsp;<\/em>o si fue una directriz del director Luis L. Le\u00f3n, un pol\u00edtico de la \u201cvieja guardia revolucionaria\u201d, celoso guardi\u00e1n de los valores nacionalistas de aquellos reg\u00edmenes, pero desde luego no falt\u00f3 un alma caritativa que enviara el recorte de la columna al lejano Brasil, sin duda aderezado con algunos comentarios&nbsp;<em>ad hoc.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reyes no tard\u00f3 en responder<em>.&nbsp;<\/em>Su \u201cdesvinculaci\u00f3n\u201d con M\u00e9xico, le inform\u00f3 al joven periodista, no era m\u00e1s que una leyenda, un malentendido propalado por sus malquerientes, encerrados y aislados en peque\u00f1as luchas de campanario. Se pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 tendremos los mexicanos que no podamos ir a donde todos los pueblos van? \u00bfQui\u00e9n nos impide hurgar en el com\u00fan patrimonio del esp\u00edritu con el mismo se\u00f1or\u00edo que los dem\u00e1s?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reclamo del maestro movi\u00f3 al joven periodista y no tuvo empacho en ofrecer la m\u00e1s amplia disculpa p\u00fablica:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDebo a una generosa indiscreci\u00f3n de Guillermo Jim\u00e9nez el saber que un comentario m\u00edo, aparecido en el peri\u00f3dico&nbsp;<em>El Nacional<\/em>, ha herido en usted varios sentimientos. No fue mi intenci\u00f3n la de lastimar al hombre sino la de excitar al escritor. Usted ha dicho que se trata de una \u201cnoble aunque injusta inculpaci\u00f3n\u201d, y est\u00e1 en lo cierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPero si fue p\u00fablico el comentario, p\u00fablica tambi\u00e9n hice ya la nota -que adjunto- por la que doy a usted amplia satisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cTengo la evidencia de que hoy se inaugura entre nosotros una amistad tan firme corno desinteresada, en la cual, desde luego, pongo un cordial apret\u00f3n de manos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este r\u00edspido inicio de una relaci\u00f3n epistolar y personal que habr\u00eda de mantenerse durante los siguientes 15 a\u00f1os, abon\u00f3 el campo para el encuentro de dos esp\u00edritus si bien separados por la edad \u2013el campechano contaba 25 a\u00f1os y 43 el regiomontano\u2013, estaban equilibrados en su amor por M\u00e9xico. De Reyes se dice que su figura ampar\u00f3 a todos los escritores mexicanos de la segunda mitad del siglo veinte. El episodio con el joven columnista habla de que su influencia fue quiz\u00e1 mayor y m\u00e1s profunda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">H\u00e9ctor P\u00e9rez Mart\u00ednez, periodista y pol\u00edtico, escritor, polemista e historiador, form\u00f3 parte de una generaci\u00f3n de intelectuales que orientaron su vida y su trabajo a transformar el rumbo del pa\u00eds durante la primera mitad del siglo XX. La suya fue una trayectoria ejemplar que arroja nueva luz sobre un tema frecuentemente desde\u00f1ado por la Academia de la historia: la relaci\u00f3n entre periodismo, literatura y nacionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel joven fue una&nbsp;<em>rara avis&nbsp;<\/em>en el panorama pol\u00edtico e intelectual de su \u00e9poca. La pol\u00edtica no lo apart\u00f3 de las actividades intelectuales y creativas. Al contrario, puso \u00e9stas al servicio de aqu\u00e9llas: inusual recurso hoy escasamente \u2013por no decir casi nunca\u2013 visto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue diputado federal por su natal Campeche y gobernador del estado. En la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n fue oficial mayor, subsecretario y secretario del ramo. Si la muerte no lo hubiera sorprendido a los 42 a\u00f1os en Mocambo, Veracruz, muy probablemente habr\u00eda sido candidato a la presidencia de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una entrevista poco antes de dejar el gobierno de Campeche, expres\u00f3 al reportero que inquir\u00eda sobre su futuro: \u201cTengo 37 a\u00f1os y un oficio: el de usted, el periodismo\u201d. N\u00f3tese que no expres\u00f3 que su oficio fuera \u201cla pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">P\u00e9rez Mart\u00ednez el periodista no se limit\u00f3 a rese\u00f1ar los acontecimientos de su tiempo. No fue \u201cneutral\u201d ni \u201cobjetivo\u201d. Su militancia era con la pluma y a favor del esclarecimiento y la defensa de los valores humanos y mexicanos. Su intercambio epistolar y posterior amistad entra\u00f1able con Alfonso Reyes son muestra de ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cH\u00e9ctor P\u00e9rez Mart\u00ednez\u201d, dijo el escritor Al\u00ed Chumacero, \u201cfue un escritor dado a la pol\u00e9mica. Desde su columna \u2018Escaparate\u2019 \u2013y \u00e9l era profesionalmente y ante todo un periodista\u2013 sol\u00eda procurarse opiniones a fin de cernir, mediante la discusi\u00f3n o el cotejo de creencias contradictorias, el significado de ciertos temas nacionales que despertaran la curiosidad e inter\u00e9s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alfonso Reyes escribi\u00f3 de P\u00e9rez Mart\u00ednez: \u201cA quienes tuvimos la fortuna de tratarlo y de frecuentarlo, nos deja un imborrable y cari\u00f1oso recuerdo, as\u00ed como en la vida p\u00fablica de M\u00e9xico se\u00f1ala un hito por su alta y ejemplar conducta de gobernante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">H\u00e9ctor P\u00e9rez Mart\u00ednez cultiv\u00f3 la novela (<em>Un rebelde; Querido amigo, dos puntos; Imagen de nadie;<\/em>&nbsp;<em>Ju\u00e1rez el impasible; Cuauht\u00e9moc, vida y muerte de una cultura<\/em>); el ensayo (<em>Historia y cr\u00f3nica de Xac Xulub Chen; Fray Diego de Landa; Or\u00edgenes econ\u00f3micos de la guerra de castas; Pirater\u00edas en Campeche; Facundo en su laberinto; Trayectoria del corrido<\/em>) y la poes\u00eda (<em>A la sombra del patio; Se dice de Amor en cinco sonetos<\/em>).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 19 de mayo, 2025.- El 7 de mayo de 1932, un joven periodista campechano que publicaba una columna en&nbsp;El Nacional&nbsp;tuvo la audacia de reprender nada menos que a don Alfonso Reyes \u2013en ese momento embajador de M\u00e9xico en Brasil\u2013 por su \u201cdistanciamiento\u201d de la literatura mexicana. 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