{"id":92568,"date":"2025-02-05T18:41:53","date_gmt":"2025-02-06T00:41:53","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=92568"},"modified":"2025-02-05T18:41:54","modified_gmt":"2025-02-06T00:41:54","slug":"juego-de-ojos-la-ultima-mision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-la-ultima-mision\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos | La \u00faltima misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXfaxJ0gSjjxcTNOGHMiJy9F0n4DY5Wpj4CWImRZcNhDwOmd_aeoGCMbxcbMaC7tz_aJ-UlI0CCUTih1tRCzxQrnGN-7rsKUcBnIsDqGS5uhqOm_EngbCwE2HPuGqfMJ96gvbGionpJ8dT2nDPyNksM?key=uLQKER6dEQ22g58imLmsJArt\" alt=\"Un peri\u00f3dico con texto e imagen\n\nEl contenido generado por IA puede ser incorrecto.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/juegodeojos.mx\/author\/juegodeojos\/\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico,&nbsp; 5 de febrero, 2025.- Han pasado 55 a\u00f1os y es historia perdida en nuestra apabullada memoria colectiva, pero como los periodistas hacemos voto de la palabra, es decir, del recuerdo, rememoro como cada a\u00f1o el episodio del 25 de enero de 1970 en el que quince reporteros y fot\u00f3grafos murieron en un accidente a\u00e9reo en las cercan\u00edas de Poza Rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cuatro integrantes de la tripulaci\u00f3n de la nave, un \u201cConvair 240\u201d, y un representante del Instituto de Estudios Pol\u00edticos y Sociales del Partido Revolucionario Institucional, tambi\u00e9n perecieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era la campa\u00f1a presidencial de Luis Echeverr\u00eda, entonces vigoroso heraldo del \u201carriba y adelante\u201d. En aquel tiempo los peligros de nuestra profesi\u00f3n eran las condiciones de trabajo, el acoso de soberbios y poderosos pol\u00edticos y jefes de prensa y las dictaduras tribales de \u201cempresarios period\u00edsticos\u201d de quienes no se conoc\u00eda texto escrito ni en tarjeta postal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De aquel grupo de informadores varios eran conocidos y algunos amigos. Mi antig\u00fcedad en el oficio era de menos de dos a\u00f1os, pero ya ansiaba integrarme a las filas de los \u201cenviados especiales\u201d. A\u00fan me causa escozor el recuerdo de la mirada de conmiseraci\u00f3n con la que Paulino Vel\u00e1zquez, mi jefe en&nbsp;<em>El D\u00eda<\/em>, respondi\u00f3 a la impertinente sugerencia de que el \u201cVocero del pueblo mexicano\u201d incorporara sangre fresca a la cobertura de la campa\u00f1a presidencial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces fue el accidente. Sergio Candelas, de la revista&nbsp;<em>Tiempo<\/em>, estaba programado para ese el vuelo pero fue transferido a otra nave. Sobrevivi\u00f3 para ser autor de la gran cr\u00f3nica de la tragedia, que reproduje en el libro&nbsp;<em>De reporteros<\/em>. Es notable c\u00f3mo, en medio de un intenso dolor, el periodista no s\u00f3lo cumple con informar, sino que puede citarse a s\u00ed mismo con elegancia y ubicarse como un personaje m\u00e1s dentro de la cr\u00f3nica, en un afortunado encuentro del periodismo y la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed el extracto de \u201cLa \u00faltima misi\u00f3n\u201d, publicado originalmente en la revista&nbsp;<em>Tiempo<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empezaba a clarear la ma\u00f1ana del domingo 25 de enero de 1970. Muy cerca de la entrada que conduce a la pista de carga de la Compa\u00f1\u00eda Mexicana de Aviaci\u00f3n, en el Aeropuerto Internacional de la ciudad de M\u00e9xico, conversaban animadamente cinco personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cerca de all\u00ed, en la acera, algunos veh\u00edculos depositaban maletas, bolsas de&nbsp;<em>nylon<\/em>&nbsp;para trajes, m\u00e1quinas de escribir port\u00e1tiles, grabadoras magnetof\u00f3nicas y c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas. M\u00e1s all\u00e1, a unos metros de distancia, Jes\u00fas Kramsky, reportero del&nbsp;<em>El Heraldo de M\u00e9xico<\/em>, daba un abrazo a su madre y a su hermano que hab\u00edan ido a despedirlo a la terminal a\u00e9rea. Para Jes\u00fas, era su segunda gran oportunidad period\u00edstica; los directores de los diarios y las revistas de M\u00e9xico ponen mucho cuidado al seleccionar personal para misiones importantes, y&nbsp;<em>El Heraldo de M\u00e9xico<\/em>&nbsp;hab\u00eda reiterado su confianza en Kramsky -casi un adolescente, apuesto y poseedor de excepcionales dotes reporteriles- para cubrir, con otros compa\u00f1eros, la segunda etapa de la campa\u00f1a electoral del licenciado Luis Echeverr\u00eda, candidato a la Presidencia de la Rep\u00fablica por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la entrada de la bodega de Mexicana de Aviaci\u00f3n, la charla continuaba. Rub\u00e9n Porras Ochoa, reportero de&nbsp;<em>La Afici\u00f3n<\/em>; Adolfo Olmedo Luna, de&nbsp;<em>Ovaciones<\/em>; Miguel de los Santos Hern\u00e1ndez \u00c1lvarez, de&nbsp;<em>Prensa Independiente de M\u00e9xico<\/em>,&nbsp;<em>S.A.<\/em>&nbsp;(PIMSA); Carlos Infante, de&nbsp;<em>Avance<\/em>, y Sergio Candelas Villalba, de la revista&nbsp;<em>Tiempo<\/em>, cambiaban impresiones sobre los treinta y cuatro d\u00edas de trabajo que les aguardaban. Olmedo, lleno de orgullo, hab\u00eda presentado a los reporteros a su hijo Adolfo de veintis\u00e9is a\u00f1os, reci\u00e9n egresado de la Universidad. Porras Ochoa comunicaba a los dem\u00e1s su intenci\u00f3n de invitarlos, cuando pasaran por Catemaco, Veracruz, a un peque\u00f1o ranchito que hab\u00eda comprado all\u00ed, adonde pensaba retirarse con su esposa y sus tres hijos despu\u00e9s de uno o dos a\u00f1os m\u00e1s de traj\u00edn period\u00edstico. De los Santos, moreno, menudo, de ojos negros brillantes y expresivos, permanec\u00eda -como siempre- callado ante la pl\u00e1tica de sus compa\u00f1eros. Inundaba al grupo el ambiente de optimismo y fraternidad que es com\u00fan entre los periodistas mexicanos antes de una misi\u00f3n durante la cual habr\u00edan de convivir por varias semanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En busca de mayor abrigo, porque el fr\u00edo arreciaba, los periodistas se dirigieron a un lugar en donde se registra a los empleados de esa secci\u00f3n del aeropuerto. Llegaron m\u00e1s reporteros. Pepe Falconi, de&nbsp;<em>El Heraldo de M\u00e9xico<\/em>, que salud\u00f3 a todos con su acostumbrado \u201c\u00bfc\u00f3mo est\u00e1s hermano?\u201d; Rafael Moya Rodr\u00edguez, jefe de redacci\u00f3n del mismo diario, que por esa \u00fanica vez hab\u00eda dejado su escritorio para supervisar, durante algunos d\u00edas, el trabajo de sus reporteros; Jes\u00fas Figueroa, de&nbsp;<em>La Prensa<\/em>, feliz porque a diez a\u00f1os de haber ocupado el modesto cargo de ayudante de redacci\u00f3n en ese peri\u00f3dico, sus m\u00e9ritos hab\u00edan obtenido al fin un justo premio; la pareja invencible: Mario Rojas Cede\u00f1o y Hern\u00e1n Porragas Ruiz, de&nbsp;<em>El Sol de M\u00e9xico<\/em>, siempre unidos, siempre le\u00edda su \u00e1gil columna matutina \u201cDiario de Campa\u00f1a\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No muy lejos, otros hombres hac\u00edan corrillo: los fot\u00f3grafos Eduardo Quiroz de&nbsp;<em>El Heraldo<\/em>, pulcramente vestido y con una abultada mochila de piel repleta de pel\u00edcula, lentes, telefotos y dos o tres c\u00e1maras; Rodolfo Mart\u00ednez, \u201cel Pelos\u201d, de&nbsp;<em>La Prensa<\/em>, que ya, a esa hora, empezaba a contagiar de buen humor a sus colegas con un gran repertorio de chistes; Jaime Gonz\u00e1lez Hermosillo, de&nbsp;<em>Excelsior<\/em>, y la presencia solemne del maestro Ismael Casasola, fot\u00f3grafo de larga experiencia en el periodismo nacional, ahora al servicio del PRI, entre otros m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empezaban a calentar unos d\u00e9biles rayos de sol cuando llegaron a aquel lugar el diputado Humberto Lugo Gil y Francisco Algorri, secretario de Prensa y jefe de Informaci\u00f3n, respectivamente, del Instituto Pol\u00edtico de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la pista hab\u00eda dos aeronaves para la comitiva de informaci\u00f3n: un DC-3, en cuya proa llevaba el nombre de \u201cIgnacio Aldama\u201d y un Convair, matr\u00edcula XB-DOK. Lugo Gil y Algorri se situaron al pie de la escalerilla del Convair, relaci\u00f3n en mano y fueron nombrando uno por uno a los pasajeros, a la vez que marcaban con una se\u00f1al el nombre de quienes sub\u00edan al avi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A bordo del aparato estaban ya los miembros de la tripulaci\u00f3n: Leopoldo Ram\u00edrez Di St\u00e9fano, piloto de treinta y seis a\u00f1os de edad; Luis Mart\u00ednez, copiloto; Javier Eliseo R\u00edos, ingeniero de vuelo, y la se\u00f1ora Rosa Mar\u00eda Pedroza, taqu\u00edgrafa durante muchos a\u00f1os en la C\u00e1mara de Diputados, y habilitada esta vez como azafata en la campa\u00f1a electoral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Subieron al avi\u00f3n los reporteros Rub\u00e9n Porras Ochoa, Miguel de los Santos, Mario Rojas Sede\u00f1o, Hern\u00e1n Porragas, Adolfo Olmedo Luna, Jos\u00e9 Falconi, Rafael Moya, Jes\u00fas Figueroa y Jes\u00fas Kramsky; los fot\u00f3grafos Jos\u00e9 Ley y Lorenzo H. Barboa, de&nbsp;<em>El Sol de M\u00e9xico<\/em>; Eduardo Quiroz, Jaime Gonz\u00e1lez, Rodolfo Mart\u00ednez e Ismael Casasola. Tambi\u00e9n abord\u00f3 la nave el doctor Camilo Ordaz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detr\u00e1s de ese grupo ascendieron por la escalerilla del Convair los reporteros Sergio Candelas y Carlos Infante, pero se percataron de que los asientos destinados a los pasajeros ya estaban ocupados. En ese lapso, mientras infante bajaba del avi\u00f3n y se dirig\u00eda a otro, Candelas intercambi\u00f3 algunas frases con quienes hubieran sido sus compa\u00f1eros de vuelo. Pudo observar que Kramsky y Falconi se hab\u00edan sentado juntos en un asiento lateral cercano a la cabina de la tripulaci\u00f3n y&nbsp; charlaban mientras empezaban a sujetarse los cinturones de seguridad. Otro periodista, Guillermo P\u00e9rez Verduzco, era detenido en la escalerilla por el diputado Lugo Gil, quien le explic\u00f3 que ya no hab\u00eda lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sergio Candelas baj\u00f3 y en la pista se top\u00f3 con Gregorio Ortega Molina, reportero de la&nbsp;<em>Revista de Am\u00e9rica<\/em>, quien le dijo: \u201c\u00bfA d\u00f3nde vas? V\u00e1monos que ya es hora de salir\u201d. El reportero de&nbsp;<em>Tiempo<\/em>&nbsp;le explic\u00f3 entonces que ya no hab\u00eda lugar en el Convair, ante lo cual Ortega hizo un moh\u00edn de disgusto y dijo: \u201cL\u00e1stima, porque ese avi\u00f3n es muy r\u00e1pido\u201d. En ese momento se acerc\u00f3 Mois\u00e9s Mart\u00ednez de&nbsp;<em>La Prensa<\/em>, y dirigi\u00e9ndose a Gregorio expres\u00f3: \u201cV\u00e9ngase mi flaco; yo le disparo el desayuno\u201d, y juntos se encaminaron a otro avi\u00f3n, en tanto que Candelas trataba de asegurarse de la aeronave en que viajar\u00eda \u00e9l. Habl\u00f3 con Algorri, quien despu\u00e9s de confirmarle que le ten\u00eda un sitio reservado en el \u201cIgnacio Aldama\u201d, le pidi\u00f3 por favor que llevara cuatro gafetes de identidad a otros periodistas que estaban a bordo del Convair. As\u00ed lo hizo Sergio, y por segunda vez subi\u00f3 a la nave. Descendi\u00f3 despu\u00e9s de dirigir un cordial \u201chasta luego\u201d a Porras Ochoa, a De los Santos y a otros m\u00e1s que ya aguardaban la hora de la salida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer avi\u00f3n de la comitiva que despeg\u00f3 del aeropuerto fue el \u201cVicente Guerrero\u201d, luego el Convair y otros dos aparatos con periodistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ruta a\u00e9rea M\u00e9xico-Poza Rica cruza la Sierra Madre Oriental. Sobre \u00e9sta pasaron los aviones de la comitiva. Despu\u00e9s de cuarenta minutos de vuelo, el \u201cIgnacio Aldama\u201d -en el que iba el reportero de&nbsp;<em>Tiempo<\/em>\u2013 estaba sobre la ciudad de Poza Rica. A esa hora, los vientos procedentes del Golfo de M\u00e9xico hab\u00edan acumulado dos capas de nubes sobre la regi\u00f3n norte\u00f1a de Veracruz. La m\u00e1s baja quedaba casi a ras de los cerros, y como el cielo estaba \u201cmuy cerrado\u201d, la aeronave sobrevol\u00f3 cincuenta minutos m\u00e1s tratando de hallar un hueco por el cual enfilarse hacia el aeropuerto de Poza Rica. Hab\u00eda inquietud entre los periodistas. De la cabina del avi\u00f3n sali\u00f3 el copiloto para comunicar a los pasajeros que hab\u00eda dificultades para aterrizar, y ante esa advertencia, Leopoldo V\u00e1zquez, fot\u00f3grafo de&nbsp;<em>Cine Mundial<\/em>, pregunt\u00f3 al tripulante: \u201cQu\u00e9, \u00bfno hay micr\u00f3fono?\u201d A lo que el copiloto con serenidad respondi\u00f3: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 quiere usted micr\u00f3fono? \u00bfPiensa hablar?\u201d Se hizo el silencio en el \u201cIgnacio Aldama\u201d. Algunos, para disimular el nerviosismo, tomaron algunos peri\u00f3dicos y trataron de leer; otros tomaban caf\u00e9 e intentaban concluir con el desayuno que se les hab\u00eda servido a mitad del vuelo. Por fin, en un sitio sobre Poza Rica, el piloto encontr\u00f3 una zona despejada: descendi\u00f3 el avi\u00f3n, giro en semic\u00edrculo y volando debajo de la capa de nubes, enfil\u00f3 al aeropuerto y aterriz\u00f3 sin contratiempos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tierra ya estaban algunas aeronaves de la comitiva. Cuando los pasajeros del \u201cIgnacio Aldama\u201d se dirig\u00edan a las oficinas de la terminal a\u00e9rea, Sergio Candelas lanz\u00f3 su mirada sobre los dem\u00e1s aviones, y \u00e9l, que hab\u00eda presenciado la salida de los aparatos en la ciudad de M\u00e9xico, not\u00f3 una ausencia que le oprimi\u00f3 el pecho: el Convair no estaba all\u00ed. Hizo part\u00edcipe de su inquietud a Gregorio Ortega, quien coment\u00f3: \u201cNo te preocupes; como est\u00e1 el tiempo, seguramente todav\u00eda se hallar\u00e1 sobrevolando la zona, o se fue a aterrizar a Tuxpan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco a poco se fueron reuniendo los periodistas y abordaron el autob\u00fas de prensa \u201cIgnacio Allende\u201d. La ausencia del Convair y de los compa\u00f1eros que en \u00e9l viajaban, lleg\u00f3 a intranquilizar. Lo que afuera era bullicio y j\u00fabilo, dentro del autob\u00fas era inquietud cargada de presagios que nadie se atrev\u00eda a exteriorizar. Algunos reporteros conminaron al entonces diputado Fausto Zapata, coordinador de prensa, a que enviara a una persona a las oficinas del aeropuerto para preguntar por el Convair.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaron varios minutos cargados de tensi\u00f3n. Muy pocos periodistas se atrev\u00edan a hablar. Por fin lleg\u00f3 [un auxiliar] corriendo hasta el autob\u00fas de prensa. Subi\u00f3 y p\u00e1lido, con la voz ahogada por el nerviosismo, le grit\u00f3 a Zapata: \u201c\u00a1Se estrell\u00f3!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sacudida emocional fue estrujante. Alguien, en medio de la confusi\u00f3n, pregunt\u00f3: \u201c\u00bfD\u00f3nde fue?, \u00bfest\u00e1n heridos?\u201d [\u2026] \u201c\u00a1Todos est\u00e1n muertos!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Humberto Aranda, joven reportero del&nbsp;<em>El Sol de M\u00e9xico<\/em>, fogueado en las lides reporteriles, llor\u00f3 como un ni\u00f1o; y con \u00e9l lloraron muchos m\u00e1s. Buscaron entre s\u00ed y del doloroso recuento surgieron estos nombres: Falconi, Porras, De los Santos, Casasola, Rojas, Porragas, Quiroz, \u201cel Pelos\u201d, Kramsky, Olmedo, Moya, Gonz\u00e1lez, Figueroa, \u201cel Chino\u201d Ley, Hern\u00e1ndez Barboa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco despu\u00e9s, los reporteros y fot\u00f3grafos solicitaron veh\u00edculos para trasladarse al lugar del accidente, distante cinco kil\u00f3metros del aeropuerto. Todos estaban invadidos de un vehemente deseo de ayudar, de cerciorarse, de salvar amigos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las 8:15 de ese d\u00eda, Flavio P\u00e9rez, jornalero de un predio agr\u00edcola, propiedad del se\u00f1or Aurelio Chino Hern\u00e1ndez, situado en las faldas del Cerro del Mes\u00f3n, se dirig\u00eda a la congregaci\u00f3n ejidal Manuel \u00c1vila Camacho -conocida por los lugare\u00f1os como \u201cPoblado 52\u201d- en busca de una medicina para su hija gravemente enferma. De pronto, Flavio oy\u00f3 un estruendo ensordecedor. Localiz\u00f3 el sitio del que hab\u00eda provenido aquel ruido y hacia \u00e9l dirigi\u00f3 sus pasos. Subi\u00f3 a la pendiente del cerro hasta llegar al lugar del accidente: trozos de metal, cad\u00e1veres, grabadoras, c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas, m\u00e1quinas de escribir, \u00e1rboles destrozados y la cola de un avi\u00f3n. Tal fue la escena que contemplaron sus ojos. Crey\u00f3 o\u00edr unos quejidos, se acerc\u00f3 m\u00e1s a la cola y cerca de ella pudo ver a un jovencito ba\u00f1ado en sangre derribado junto a un cuerpo inerte, que haciendo acopio de fuerzas, sac\u00f3 de entre sus ropas un bolet\u00edn de prensa del PRI en cuyo reverso garrapate\u00f3 las siguientes l\u00edneas \u201cYo, Jes\u00fas Kramsky, periodista del&nbsp;<em>El Heraldo de M\u00e9xico<\/em>, pido auxilio a toda persona que me pueda ayudar. Agradezco todas las atenciones. Es urgente por amor de Dios\u201d. Y todav\u00eda pudo escribir su apellido: Kramsky.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esa hora, los periodistas de la comitiva ya hab\u00edan llegado hasta las inmediaciones del Cerro del Mes\u00f3n y sub\u00edan a pie hasta el sitio del accidente. A eso de las 12:15 horas vieron sobrevolar un helic\u00f3ptero a bordo del cual iban Luis Echeverr\u00eda y el entonces gobernador del estado de Veracruz, Rafael Murillo Vidal. Arriba, entre los restos del avi\u00f3n, ya estaban algunas brigadas de rescate formadas por miembros del ej\u00e9rcito, de la Cruz Roja local y de voluntarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fot\u00f3grafos, camar\u00f3grafos y reporteros llegaron jadeando hasta los restos del avi\u00f3n. Pocos pudieron soportar la escena. Algunos sacaron fuerzas de flaqueza y ayudaron a la identificaci\u00f3n de las v\u00edctimas. Sobre el herbazal, tendidos, cubiertos por sus propias ropas, estaban quince cuerpos. \u201cEste es Mario Rojas\u201d, dijo alguien entre sollozos al ver el traje de pana amarilla que sol\u00eda usar el autor del \u201cDiario de Campa\u00f1a\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luis Echeverr\u00eda, visiblemente consternado, con las mand\u00edbulas apretadas, pregunt\u00f3 al licenciado Cayuela: \u201c\u00bfEst\u00e1n plenamente identificados los cuerpos?, \u00bfcu\u00e1ntos son?\u201d [Alguien] respondi\u00f3: \u201cHay diecis\u00e9is identificados. Faltan cuatro.\u201d Se dispuso entonces a buscar bajo la \u00fanica parte intacta del avi\u00f3n: la cola. Para ello, un cami\u00f3n del ej\u00e9rcito tir\u00f3 de ella con un cable hasta ponerla de costado. All\u00ed estaban los cuatro cuerpos que faltaban. Sergio Candelas se acerc\u00f3 al sitio en el momento en que algunos voluntarios cargaban a una v\u00edctima y no quiso ver m\u00e1s, sino que pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQui\u00e9n es?\u201d [\u2026]&nbsp;\u201cEs Miguelito; es De los Santos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi una hora permaneci\u00f3 all\u00ed el licenciado Echeverr\u00eda. En ese lapso gir\u00f3 instrucciones: que una funeraria de Poza Rica proporcionara los ata\u00fades [\u2026]; que se identificara plenamente a las v\u00edctimas; que se trasladaran a bordo de ambulancias hasta el aeropuerto de Poza Rica y que se facilitara desde luego un avi\u00f3n para llevar los restos a la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posteriormente, los f\u00e9retros fueron colocados en el avi\u00f3n \u201c\u00c9bano\u201d, de Petr\u00f3leos Mexicanos (PEMEX). Y tras ellos subieron Echeverr\u00eda; don Mario Rojas Avenda\u00f1o, padre de Rojas Sede\u00f1o; el diputado Carlos Armando Biebrich Torres; Juan P\u00e9rez Abreu; el capit\u00e1n Medardo Molina, jefe de ayudantes, y el diputado Fausto Zapata Loredo. Dentro de la espaciosa cabina de la aeronave -despojada de asientos- estaban, en filas, los veinte ata\u00fades, modestos, de madera forrada con pa\u00f1o caf\u00e9 y gris. Abajo quedaba un grupo de periodistas diezmados que a\u00fan no pod\u00edan salir de su azoro ante la magnitud de la tragedia. Y en sus mentes brotaban sin cesar, en c\u00edrculo interminable, nombres y m\u00e1s nombres: Miguelito, Rub\u00e9n Quiroz, Olmedo, \u201cel Pelos\u201d \u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas Kramsky, \u00fanico sobreviviente, hab\u00eda sido llevado, gravemente herido, al hospital de PEMEX en Poza Rica, en donde los m\u00e9dicos luchaban con denuedo por salvarle la vida. Ten\u00eda fracturas m\u00faltiples en ambas piernas y graves lesiones en la cabeza. Postrado, Kramsky dijo a la enfermera Guadalupe Urcid, primero, que estaba preocupado por su peri\u00f3dico. \u00bfQui\u00e9n iba a mandar ahora las noticias a&nbsp;<em>El Heraldo<\/em>? Luego trat\u00f3 de calmar su inquietud profesional y confi\u00f3 en que Moya, su jefe de redacci\u00f3n, lo supliera. Al poco rato los m\u00e9dicos le enteraron de la verdad: \u00e9l era el \u00fanico sobreviviente. La tarde del 28 de enero, el director del hospital de PEMEX en Poza Rica inform\u00f3 que no hab\u00eda variado el estado de inconciencia en que hab\u00eda ca\u00eddo el paciente a ra\u00edz de un derrame cerebral; sin embargo, se apreci\u00f3 respuesta positiva a est\u00edmulos dolorosos y sensoriales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la ciudad de M\u00e9xico, alrededor de las 15:00 horas, centenares de personas comenzaron a congregarse en el hangar de carga de la Compa\u00f1\u00eda Mexicana de Aviaci\u00f3n (CMA). Los pasillos del aeropuerto estaban atestados de periodistas, fot\u00f3grafos y camar\u00f3grafos con rostros tristes y l\u00e1grimas en los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u201c\u00c9bano\u201d de PEMEX toc\u00f3 tierra a las 16:40 horas, y cuando el avi\u00f3n detuvo sus motores en la pista de parque de la CMA, nadie pudo contener a la multitud que se arremolin\u00f3 al pie de la escalerilla. Se abri\u00f3 la portezuela y el primero en descender fue don Mario Rojas Avenda\u00f1o, consternado por la muerte de su hijo. Le sigui\u00f3 Luis Echeverr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diez minutos despu\u00e9s fueron bajados los f\u00e9retros y colocados en carrozas f\u00fanebres de la agencia Gayosso. Brot\u00f3 el llanto incontenible. Algunas personas, animadas por un h\u00e1lito de esperanza, preguntaban a los miembros de la tripulaci\u00f3n por los nombres de los muertos y, obtenida la respuesta, prorrump\u00edan en sollozos amargos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el momento en que estaban llegando los f\u00e9retros a la agencia funeraria, y en presencia de don Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n, entonces director-gerente de&nbsp;<em>Tiempo<\/em>, don Julio Scherer Garc\u00eda, entonces director general de&nbsp;<em>Excelsior<\/em>, expres\u00f3: \u201cMi voz es s\u00f3lo una m\u00e1s entre todas las de la prensa nacional que se siente consternada por la p\u00e9rdida de un grupo de excelentes trabajadores en plena actividad. Si la muerte siempre es dolorosa, lo es a\u00fan m\u00e1s cuando toca a personas en plenitud, como es en este caso tan lamentable\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera guardia en la Ciudad de M\u00e9xico la hab\u00eda hecho el candidato del PRI acompa\u00f1ado por los directores de algunos diarios y revistas de la capital de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos cuerpos fueron trasladados a las calles de Sullivan, y durante toda la noche no hubo una sola capilla en que se notara la ausencia de amigos o parientes de las v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los sepelios se efectuaron al siguiente d\u00eda. El cuerpo de Miguel de los Santos fue enviado a San Luis Potos\u00ed, su tierra natal, para que all\u00e1 fuera sepultado. El de Rafael Moya fue trasladado a la ciudad de Puebla. Los dem\u00e1s tuvieron su \u00faltimo descanso en diferentes panteones de la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noticia recorri\u00f3 todo el mundo. La prensa, la radio y la televisi\u00f3n estadunidenses se ocuparon ampliamente de la tragedia. Periodistas y jefes de Estado de toda Am\u00e9rica y otros pa\u00edses del mundo enviaron su p\u00e9same a la prensa y al gobierno mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Poza Rica, los m\u00e9dicos que atend\u00edan a Kramsky le practicaron una operaci\u00f3n durante la noche del lunes al martes 27, y su estado era muy grave aunque se confiaba en salvarlo. M\u00e1s al sur del territorio veracruzano, la gira electoral continu\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es nada f\u00e1cil hablar o escribir sobre la muerte, cuando con sus v\u00edctimas se ha disfrutado en plenitud de los buenos ratos que da la vida. No se puede tampoco teclear sobre la m\u00e1quina para anotar un nombre -Porras, Falconi, Casasola, Olmedo, Figueroa, Mart\u00ednez, De los Santos \u2026- sin que al influjo del recuerdo de grat\u00edsimos momentos se haga un nudo en la garganta y las manos se resistan a continuar con la dolorosa tarea. Olmedo Luna dejar\u00eda inconclusos -a los cuarenta y siete a\u00f1os de edad- los estudios de abogac\u00eda que realizaba en la Universidad para obtener un t\u00edtulo; Rub\u00e9n Porras Ochoa no podr\u00eda disfrutar con sus hijos ni con su esposa -su adorada Margarita- del refugio que hab\u00eda hallado en Catemaco despu\u00e9s de a\u00f1os y a\u00f1os de trabajo, de esfuerzo, de privaciones y de entrega a su profesi\u00f3n; De los Santos no volver\u00eda a digerir -en silencio, porque \u00e9l era muy callado- el sabor de la noticia; Rodolfo Mart\u00ednez dejar\u00eda un profundo vac\u00edo en el periodismo gr\u00e1fico y su risa franca y sus chistes -los buenos cuentos de \u201cel Pelos\u201d- no volver\u00edan a escucharse en el avi\u00f3n o en el&nbsp; autob\u00fas de prensa, hacinado de periodistas que van a cumplir con su deber.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y las viudas. Y los hijos. Como el menor de Pepe Falconi, que cuando ve\u00eda a su padre en la televisi\u00f3n besaba la pantalla y dec\u00eda: \u201cAll\u00ed est\u00e1 mi papacito\u201d. Y las esposas que al t\u00e9rmino de cada viaje iban al aeropuerto y recib\u00edan al reportero con el \u201c\u00bfQu\u00e9 me trajiste?\u201d, o el \u201c\u00a1bendito sea Dios que est\u00e1s con bien!\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico,&nbsp; 5 de febrero, 2025.- Han pasado 55 a\u00f1os y es historia perdida en nuestra apabullada memoria colectiva, pero como los periodistas hacemos voto de la palabra, es decir, del recuerdo, rememoro como cada a\u00f1o el episodio del 25 de enero de 1970 en el que quince [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":83682,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-92568","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-periodistas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=92568"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92568\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/83682"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=92568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=92568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=92568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}