{"id":90769,"date":"2024-12-09T10:03:26","date_gmt":"2024-12-09T16:03:26","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=90769"},"modified":"2024-12-09T10:09:17","modified_gmt":"2024-12-09T16:09:17","slug":"juego-de-ojos-la-bestia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-la-bestia\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| La Bestia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/juegodeojos.mx\/author\/juegodeojos\/\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 9 de diciembre, 2024.- Era un joven de intensos ojos azules, apuesto como una gacela y dado a la melancol\u00eda, seductor de mujeres y de hombres, que un d\u00eda comenz\u00f3 a perder la vista y dej\u00f3 su vida de molicie en Londres para irse a vivir al Sud\u00e1n. En los siguientes a\u00f1os se convirti\u00f3 en uno de los m\u00e1s extraordinarios peregrinos y escritores del siglo XX, tan grande como los novelistas de aventuras del XIX, pero a diferencia de muchos de ellos, trotamundos real y no mental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para retomar el juego de alguna entrega pasada, doy al lector una pista: no hablo de Joseph Conrad, aunque mucho tuvo en com\u00fan con el sin par autor de&nbsp;<em>Nostromo.&nbsp;<\/em>Separados por m\u00e1s de un siglo, tienen en su abrevar de la cultura de la&nbsp;<em>p\u00e9rfida Albi\u00f3n<\/em>&nbsp;un com\u00fan hilo espiritual, aunque como todos sabemos Conrad naci\u00f3 en Polonia y nuestro personaje, al igual que Byron, vio la primera luz en Sheffield, en el verde coraz\u00f3n de Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos fueron esforzados, obsesivos vaga<em>mundos.&nbsp;<\/em>Conrad se hizo a la mar a los 16 a\u00f1os, luch\u00f3 en Espa\u00f1a en las filas del ej\u00e9rcito de don Carlos, viaj\u00f3 hasta el extremo del mundo de entonces, el archipi\u00e9lago malayo y el r\u00edo Congo, escribi\u00f3 13 novelas y su pasi\u00f3n amorosa lo llev\u00f3 a las puertas del suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro autor en cambio fue m\u00e1s que navegante&nbsp;<em>caminante<\/em>. Recorri\u00f3 a pie los desiertos de \u00c1frica, las \u00e1ridas extensiones de la Patagonia y los misteriosos eriales australianos en donde el tiempo se detuvo en una \u00e9poca anterior a la memoria del hombre. Tuvo amores indiscriminados sin que se sepa si alguno le doli\u00f3 como para quitarse la vida, public\u00f3 seis libros y al morir en Francia en 1989 de una entonces misteriosa enfermedad, dej\u00f3 preparado el sugerente t\u00edtulo&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 hago yo aqu\u00ed?<\/em>&nbsp;con el que ciment\u00f3 la leyenda que se hab\u00eda forjado a s\u00ed mismo durante a\u00f1os, pues fue, como dijo un impaciente corresponsal de \u201cBabelia\u201d en marzo de 1997, \u201c\u00a1un se\u00f1or que siempre dejaba pistas falsas!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habr\u00e1 ya columbrado el lector que hablo de Bruce Chatwin, una de las personalidades literarias m\u00e1s atractivas de nuestra \u00e9poca, aunque su obra sigue siendo poco conocida en M\u00e9xico. Federico Campbell le dedic\u00f3 una de sus \u201cHoras del lobo\u201d en&nbsp;<em>Milenio<\/em>&nbsp;antes de morir, pero hasta donde s\u00e9, los lectores&nbsp;<em>mexicas<\/em>&nbsp;de este ingl\u00e9s errante forman un club tan herm\u00e9tico y reducido como en su tiempo fueron los seguidores americanos de Tolkien, as\u00ed que sin duda estamos en el feliz y propicio momento de un&nbsp;<em>aggiornamento<\/em>&nbsp;literario. Elevemos una oraci\u00f3n para que Hollywood lo descubra, lo lleve a la Gran Pantalla y los editores nos inunden con nuevas ediciones de sus libros \u2026 quieran los dioses del Olimpo que con mejores traducciones que las de Tolkien \u2026 digo, para no pasar pena ajena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los libros de Chatwin no son de f\u00e1cil clasificaci\u00f3n. Uno de sus m\u00e1s conocidos,&nbsp;<em>En Patagonia,<\/em>&nbsp;acepta muchas lecturas. Es sin duda una novela, pero tambi\u00e9n un diario de viajes, muy cercano, incluso en estilo, a&nbsp;<em>Far Away and Long Ago<\/em>&nbsp;de William Henry Hudson, el delicioso volumen de recuerdos aparecido en 1918.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus viajes por Dahomey y Brasil dieron lugar a una novela sobre el primitivo comercio de esclavos,&nbsp;<em>El virrey de Ouidah<\/em>&nbsp;(1980).&nbsp;<em>La colina negra<\/em>&nbsp;(1982) describe la vida en una granja galesa. Para muchos, la obra m\u00e1s importante de Chatwin es&nbsp;<em>La l\u00ednea de la canci\u00f3n<\/em>&nbsp;(1987), una meditaci\u00f3n sobre el nomadismo y los abor\u00edgenes australianos mezcla de filosof\u00eda, f\u00e1bula, libro de viajes y novela, que escapa a toda definici\u00f3n convencional. El misterioso relato&nbsp;<em>Utz<\/em>&nbsp;(1988) es un espl\u00e9ndido retrato psicol\u00f3gico de un obsesivo coleccionista checo de porcelana de Meissen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que en t\u00e9rminos generales se puede decir de su obra que es la memoria de un observador dividida en episodios convencionalmente llamados&nbsp;<em>libros<\/em>&nbsp;por el resto de los mortales. Tampoco la vida o la personalidad de Bruce puede insertarse en un molde. Chatwin se encuentra en un apartado de seres humanos no f\u00e1cilmente clasificables<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este ingl\u00e9s de Sheffield que naci\u00f3 a las ocho y media de la tarde de un caluroso 13 de mayo del a\u00f1o de Dios 1940 en el seno de una familia de clase media \u201csin pretensiones\u201d, fue con el tiempo un misterio y una revelaci\u00f3n para quienes le rodearon. Al igual que Tolkien, tuvo una ni\u00f1ez enfermiza. A los nueve a\u00f1os su t\u00edo favorito fue asesinado en alg\u00fan lugar del \u00c1frica Occidental Brit\u00e1nica, extenso territorio en donde hoy se asientan Nigeria, Gambia, Sierra Leona, Ben\u00edn, Ghana y parte del Camer\u00fan, y esto aviv\u00f3 la imaginaci\u00f3n del muchacho, quien de inmediato se puso a leer todo lo que encontr\u00f3 sobre ese rinc\u00f3n del Imperio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su madre se llamaba Margherite y gustaba de confiar a sus amistades que el parto del peque\u00f1o Bruce hab\u00eda sido dif\u00edcil, \u201cpero el beb\u00e9 incre\u00edblemente bello\u201d. Su padre era un abogado tranquilo, juicioso y muy respetado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La apostura, belleza se dir\u00eda, y una capacidad casi ilimitada, obsesiva, para la conversaci\u00f3n, fueron dos de sus rasgos. Tan distinguido era su porte que naturalmente todos los que trataban con \u00e9l lo asum\u00edan arist\u00f3crata, o no ingl\u00e9s, como fue el caso de la viuda de Carlos Fuentes, seg\u00fan record\u00f3 el bi\u00f3grafo Nicholas Shakespeare.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cUn ni\u00f1o, un trozo de piel de brontosaurio, una tierra remota \u2026\u201d Con estos elementos se inicia&nbsp;<em>En la Patagonia,&nbsp;<\/em>el libro con el que Bruce Chatwin debut\u00f3 a los 37 a\u00f1os y con el que alcanzar\u00eda fama como escritor. Con \u00e9l, y con los que siguieron, contribuy\u00f3 a crear un nuevo estilo en la literatura de viajes, una forma de escribir que ser\u00eda imitada hasta la saciedad\u201d, dice Isidoro Merino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Javier Reverte recuerda que Chatwin dec\u00eda que \u201cviajamos literariamente\u201d y en este escritor ser n\u00f3mada fue sello distintivo combinado con una poco com\u00fan solidez literaria, quiz\u00e1 debido a que, de nuevo Reverte, \u201cel viaje literario es el m\u00e1s rentable porque lo haces tres veces: al planearlo, al pisar el camino y al escribirlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Shakespeare conoci\u00f3 a Chatwin en Londres en 1982 y es interesante su recuerdo. Lo visit\u00f3 en su estudio de Eaton Place en donde una bicicleta estaba recargada en la pared y un libro de Flaubert tirado el suelo. \u201cEra m\u00e1s joven de lo que hab\u00eda imaginado, con aspecto de refugiado polaco, anor\u00e9xico, pantalones anchos, pelo gris rubio, ojos azules, facciones afiladas y verbo como navaja [\u2026] No dej\u00f3 de parlotear desde el momento en que ingres\u00e9 a su peque\u00f1a habitaci\u00f3n del \u00e1tico. En minutos me hab\u00eda dado el tel\u00e9fono del rey de la Patagonia, el del rey de Creta, el del heredero del trono azteca y el de un guitarrista de Boston que se cre\u00eda Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Chatwin no le gustaba dar entrevistas, pero Shakespeare lo convenci\u00f3 de que participara en una mesa en televisi\u00f3n con la oferta de compartir cr\u00e9ditos con el mism\u00edsimo Borges. Bruce lleg\u00f3 primero al estudio y cuando vio aparecer al argentino comenz\u00f3 a parlotear sobre sus libros y su obra. \u201c\u00a1Es un genio!\u201d, dijo en voz alta. \u201cNo puede uno salir sin su Borges. Es como empacar el cepillo de dientes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Jorge Luis, quien avanzaba por el pasillo del brazo de Shakespeare, escuch\u00f3, se detuvo, alz\u00f3 un poco el rostro y sin dirigirse a nadie en particular, exclam\u00f3: \u201c\u00a1Qu\u00e9 antihigi\u00e9nico!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En retrospectiva alguien podr\u00eda decir que era una personalidad mani\u00e1tica, obsesivo-compulsiva. Era muy capaz de dar el primer paso de un viaje que podr\u00eda ser de uno o mil kil\u00f3metros literalmente sin m\u00e1s equipaje que su libreta parisina de hojas gruesas y pastas de piel en donde anotaba en letra min\u00fascula \u2013m\u00e1s peque\u00f1a cuanto m\u00e1s personal era la entrada- sus observaciones sobre todo lo que cruzara su camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me divierte imaginar la sorpresa de un jeque en Ben\u00edn, de unos alemanes ortodoxos en el sur de Argentina o de una familia de abor\u00edgenes en Queensland al aparec\u00e9rseles este ingl\u00e9s desgarbado en la tienda, en el establo o entre los arbustos y decirles, como si fuera una visita familiar largamente esperada, \u201cHola, soy Bruce Chatwin. \u00bfCharlamos?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un art\u00edculo publicado en&nbsp;<em>LAWeekly&nbsp;<\/em>en marzo del 2000, Shakespeare recuerda que Joan Didion dijo: \u201cNos contamos cuentos a nosotros mismos para sobrevivir\u201d y cree que esto fue \u201cm\u00e1s cierto para Chatwin que para la mayor\u00eda de nosotros. Cuando le pregunt\u00e9 a Salman Rushdie \u2018\u00bf<em>Qu\u00e9 es&nbsp;<\/em>esa Bestia que Bruce intenta mantener a raya?\u2019, respondi\u00f3 con gran agudeza: \u2018La Bestia es la verdad sobre s\u00ed mismo. La gran verdad que oculta es su verdadera identidad\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue sino hasta sus \u00faltimos meses, cuando enferm\u00f3, que la verdad sali\u00f3 a luz. Diez a\u00f1os despu\u00e9s de una visita al \u00c1frica Occidental, en la tarde del 18 de enero de 1989, Bruce muri\u00f3 en un hospital de Niza. Su ficha de ingreso s\u00f3lo lo identific\u00f3 como \u201cescritor de viajes de 46 a\u00f1os, VIH positivo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elizabeth Chanler Chatwin, quien hab\u00eda sido su esposa y unos amigos, arreglaron que una carroza con cortinas de sat\u00e9n dorado y estrellas azules transportara el cuerpo macilento a un crematorio cercano y ah\u00ed se llam\u00f3 a un sacerdote griego ortodoxo que estaba arbitrando un partido de f\u00fatbol para que oficiara una misa antes de que los restos del escritor fueran colocados en el horno. Cuando todo termin\u00f3, los integrantes del cortejo f\u00fanebre se fueron a comer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres semanas m\u00e1s tarde, Elizabeth y Paddy Leigh Fermor, otro escritor de viajes, llevaron las cenizas a Grecia y las depositaron, con una libaci\u00f3n de vino, al pie de un olivo en el huerto de una capilla bizantina consagrada a San Nicol\u00e1s y almorzaron a la sombra del \u00e1rbol. Bruce se hab\u00eda convertido a la iglesia griega ortodoxa en sus \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed encontr\u00f3 reposo aquel hombre de intensos ojos azules, apuesto como gacela y dado a la melancol\u00eda, seductor de mujeres y de hombres, incapaz de permanecer en un mismo lugar, que un d\u00eda abandon\u00f3 su vida inglesa para irse a vivir al Sud\u00e1n y convertirse en uno de los m\u00e1s extraordinarios peregrinos y escritores del siglo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De&nbsp;<em>El \u00faltimo encuentro&nbsp;<\/em>de S\u00e1ndor M\u00e1rai tomo una estremecedora reflexi\u00f3n del General que me parece podr\u00eda haber sido concebida con Chatwin en mente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cTambi\u00e9n existen instantes en que no es de noche ni de d\u00eda en los corazones humanos, instantes en que los animales salvajes salen de su escondite, de las madrigueras del alma, y en que tiembla en nuestro coraz\u00f3n y se transforma en movimiento de nuestra mano una pasi\u00f3n que hemos tratado en vano de domesticar durante a\u00f1os \u2026 durante much\u00edsimos a\u00f1os \u2026 Todo ha sido en vano: hemos negado, sin la menor esperanza, el sentido de esta pasi\u00f3n, incluso a nosotros mismos, pero el contenido real de la pasi\u00f3n era m\u00e1s fuerte que nuestros prop\u00f3sitos, y la pasi\u00f3n no se ha disipado, sino que ha cristalizado\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 9 de diciembre, 2024.- Era un joven de intensos ojos azules, apuesto como una gacela y dado a la melancol\u00eda, seductor de mujeres y de hombres, que un d\u00eda comenz\u00f3 a perder la vista y dej\u00f3 su vida de molicie en Londres para irse a vivir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":90772,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[82,110,35],"tags":[],"class_list":["post-90769","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-la-opinion","category-la-opinion-columnas","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90769"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90769\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/90772"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}