{"id":90028,"date":"2024-11-25T08:46:40","date_gmt":"2024-11-25T14:46:40","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=90028"},"modified":"2024-11-25T08:46:41","modified_gmt":"2024-11-25T14:46:41","slug":"juego-de-ojos-no-hay-nada-mas-triste-que-la-muerte-de-una-ilusion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-no-hay-nada-mas-triste-que-la-muerte-de-una-ilusion\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| \u201c\u00a1No hay nada m\u00e1s triste que la muerte de una ilusi\u00f3n!\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 25 de noviembre, 2024.- El 3 de marzo de 1983 fue jueves. Como cada semana, Amelia Marino lleg\u00f3 al n\u00famero 8 de Montpelier Square en el barrio londinense de Knightsbridge para las tareas de limpieza. Entr\u00f3 al recibidor y encontr\u00f3 una nota manuscrita que dec\u00eda,&nbsp;<em>\u201cPor favor no subas al piso de arriba. Habla a la polic\u00eda y pide que venga\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed lo hizo. A poco se presentaron el inspector David Thomas y dos&nbsp;<em>bobbies&nbsp;<\/em>y en la sala de estar encontraron los cad\u00e1veres de Cynthia Jeffries y Arthur Koestler, \u00e9l en traje de&nbsp;<em>tweed<\/em>&nbsp;y con un vaso de whisky en la mano. Dos copas de vino con restos de un polvo blanco y un frasco de miel adornaban la mesa. Se hab\u00edan quitado la vida 36 horas antes, el martes en la tarde, despu\u00e9s de que un veterinario durmiera a&nbsp;<em>David,&nbsp;<\/em>su perro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la mesa al lado de Arthur hab\u00eda una nota: \u201cMis razones para decidir poner fin a mi vida son sencillas y convincentes: La enfermedad de Parkinson y una variedad de leucemia que mata lentamente. He mantenido esta \u00faltima enfermedad en secreto incluso a mis amigos \u00edntimos para evitarles aflicciones. Despu\u00e9s de un declive r\u00e1pido durante el \u00faltimo a\u00f1o, el proceso ha alcanzado un estado agudo con complicaciones a\u00f1adidas que me aconsejan buscar mi autoliberaci\u00f3n ahora, antes de que sea incapaz de preparar las cosas adecuadamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El&nbsp;<em>New York Times<\/em>&nbsp;del d\u00eda siguiente recordaba que en su \u201cagitado viaje por la historia del siglo veinte, con frecuencia el se\u00f1or Koestler parec\u00eda ir delante de su tiempo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed terminaron los d\u00edas uno de los autores de la izquierda m\u00e1s influyentes de la posguerra y la guerra fr\u00eda. Sus ep\u00edgonos dijeron que muri\u00f3 como vivi\u00f3, sin aceptar interferencias en su destino. Para sus detractores el suicidio fue la consecuencia natural de una vida extraviada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que nadie atin\u00f3 a explicar fue por qu\u00e9 Cynthia, treinta a\u00f1os menor y en perfecto estado de salud, acompa\u00f1\u00f3 a su esposo en el suicidio. \u201cLe guardaba una mansedumbre patol\u00f3gica\u201d fue el razonamiento de un conocido de la pareja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mismo santificado por sus posturas progresistas que denunciado como agente de la reacci\u00f3n, criticado por advenedizo a la comunidad intelectual y ridiculizado por sus&nbsp;<em>investigaciones parapsicol\u00f3gicas<\/em>, Koestler fue sin embargo una de las mentes m\u00e1s originales de su generaci\u00f3n. Fen\u00f3menos como la ca\u00edda de la cortina de hierro y la globalizaci\u00f3nfueron anticipados por \u00e9l desde los a\u00f1os cuarenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su obra es de una diversidad asombrosa. Si hay libros que no se pueden leer impunemente, Koestler fue autor de varios de ellos. Textos pol\u00edticos como&nbsp;<em>Oscuridad al mediod\u00eda<\/em>, novelas como&nbsp;<em>Ladrones en la noche<\/em>&nbsp;y vol\u00famenes autobiogr\u00e1ficos como&nbsp;<em>Flecha en el azul<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>La escritura invisible<\/em>, marcaron a muchas generaciones. A\u00fan hoy&nbsp;<em>Los son\u00e1mbulos&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>El esp\u00edritu en la m\u00e1quina<\/em>&nbsp;est\u00e1n en el&nbsp;<em>curr\u00edculo&nbsp;<\/em>de las facultades de ciencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Propuso que \u201cTodas las evidencias tienden a demostrar que la libido pol\u00edtica es esencialmente tan irracional como el impulso sexual, y condicionada, como \u00e9ste, por experiencias tempranas parcialmente inconscientes\u201d, y que los hombres \u201cAprenden a pensar a trav\u00e9s de los libros y a vivir a trav\u00e9s de las mujeres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su vida estuvo marcada por relaciones neur\u00f3ticas con las mujeres, con los amigos, con la pol\u00edtica, con los gobiernos, con el dinero, con su juda\u00edsmo y con su sionismo militante. Pese a ello, produjo un notable y profundo testimonio del siglo con el que creci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Compuso una autobiograf\u00eda puntillosamente curada para resaltar sus facetas de luchador social, intelectual, novelista y pensador y velar su misoginia, su misantrop\u00eda, su inseguridad y sus groser\u00edas a mujeres y amigos, al grado de que un exasperado bi\u00f3grafo asegura que lo \u00fanico que se sabe de \u00e9l con precisi\u00f3n fue que naci\u00f3 las 8:30 de la ma\u00f1ana del 5 de septiembre de 1905 y pes\u00f3 4.8 kilos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arthur fue hijo \u00fanico del ingeniero y ling\u00fcista aficionado h\u00fangaro Henrik Koestler y de Adele Zeiteles, una mujer voluble y no muy joven a quien la quiebra de su padre parec\u00eda haber condenado a la solter\u00eda hasta que apareci\u00f3 en escena el guapo -y pobre- Henrik.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La relaci\u00f3n filial fue harto conflictiva. En su vida adulta, Arthur descarg\u00f3 su hostilidad hacia su madre con todas las mujeres que tuvieron la mala fortuna de cruzarse en su camino. Fue un&nbsp;<em>Don Juan&nbsp;<\/em>desenfrenado y tuvo tres esposas, Dorothy Ascher, Mamaine Paget y Cynthia Jeffries, originalmente su secretaria, quien acompa\u00f1\u00f3 sumisamente al m\u00e1s all\u00e1 al legendariamente infiel y abusivo Koestler.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta historia, combinada con su baja estatura y su b\u00fasqueda infructuosa de una patria, le cultivaron un complejo de inferioridad que \u00e9l calificaba como \u201cel m\u00e1s grande y mejor de todos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su ambivalencia con respecto a su condici\u00f3n de jud\u00edo y los tiempos de conflicto y zozobra previos a la primera gran guerra, lo llevaron a una vida agitada. Sus inicios profesionales fueron en el periodismo en Europa y en el Medio Oriente, principalmente Palestina, en donde se forj\u00f3 la pasi\u00f3n neur\u00f3tica que lo at\u00f3 toda su vida al Estado israel\u00ed. De esas experiencias nacieron los libros&nbsp;<em>Ladrones en la noche<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Testamento espa\u00f1ol<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la&nbsp;<em>Revista de Libros&nbsp;<\/em>de junio de 2017, Joaqu\u00edn Leguina record\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHaber aprendido sus primeras letras en un&nbsp;<em>Kindergarten&nbsp;<\/em>experimental en Budapest y el hecho de que su madre hubiera sido paciente de Freud en Viena no explican, ellos solos, la vida desmedida que llev\u00f3 Arthur Koestler [\u2026]. Siendo todav\u00eda adolescente, trabaj\u00f3 en la Viena de entreguerras dentro del movimiento sionista que entonces dirig\u00eda Zeev Jabotinsky. Despu\u00e9s de irse a un kibutz en Palestina, de ejercer como aparejador en Haifa y de hacerse vendedor de baratijas en un bazar de El Cairo, abandon\u00f3 el sionismo en 1932 y, de inmediato, se afili\u00f3 al Partido Comunista alem\u00e1n, trabajando a las \u00f3rdenes de Willi M\u00fcnzenberg\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los 22 a\u00f1os ya se le consideraba uno de los reporteros sobresalientes del siglo XX. Durante a\u00f1os se dedic\u00f3 a organizar&nbsp;y financiar movimientos para el rescate de jud\u00edos, en un tiempo en que las \u00e9lites pol\u00edticas en occidente prefer\u00edan cerrar los ojos a ese drama ya para no incomodar a una Alemania fuerte y agresiva, ya por que supon\u00edan que la persecuci\u00f3n de los jud\u00edos era una maniobra propagand\u00edstica del sionismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se enlist\u00f3 en las filas republicanas en la guerra civil espa\u00f1ola y fue hecho prisionero en M\u00e1laga. Lo condenaron a muerte y enviado a Sevilla en espera de la ejecuci\u00f3n, que se suspendi\u00f3 gracias a la intervenci\u00f3n del gobierno brit\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la prisi\u00f3n, Koestler tiene una epifan\u00eda. Comprende que todas las consignas y toda la militancia para aniquilar a los \u201cenemigos de clase\u201d pierden sentido al pasar de militante a v\u00edctima. Ah\u00ed experiment\u00f3 lo que llamar\u00eda la \u201csensaci\u00f3n oce\u00e1nica\u201d (<em>Oceanic feeling<\/em>), algo semejante a una visi\u00f3n c\u00f3smica que subyace a toda su obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comunista devoto, la desilusi\u00f3n que le caus\u00f3 el pacto nazi-sovi\u00e9tico de 1939 lo llev\u00f3 a escribir, \u201cNada hay m\u00e1s triste que la muerte de una ilusi\u00f3n\u201d. Como muchos intelectuales de la \u00e9poca, Koestler ve\u00eda en el comunismo el camino hacia un futuro mejor para la humanidad y se ah\u00ed su decepci\u00f3n, una traici\u00f3n de Stalin a los ideales con los que se hab\u00eda comprometido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ese desencuentro naci\u00f3&nbsp;<em>Oscuridad al mediod\u00eda<\/em>, libro de enorme influencia en donde el&nbsp;<em>para\u00edso de los trabajadores&nbsp;<\/em>es revelado como un infierno en la historia del protagonista, Rubashov, calcado de la trayectoria del dirigente bolchevique Bugar\u00edn, quien es v\u00edctima de las purgas estalinistas y bajo la tortura de la polic\u00eda secreta se declara culpable de cr\u00edmenes ajenos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Koestler fue un&nbsp;<em>jud\u00edo errante<\/em>&nbsp;en el sentido literal de la palabra. Vivi\u00f3 en Inglaterra, Francia, Austria, Suiza, Hungr\u00eda, Palestina, Israel y Estados Unidos. Era un sionista convencido y comprometido, un escritor profundo en unos temas y superficial en otros a quien alguna vez se acus\u00f3 de ser \u201cgran sintetizador de ideas ajenas\u201d y \u201cpobre productor de ideas propias \u2026 un plagiario\u201d \u2026 pero dej\u00f3 una profunda huella e influy\u00f3 en numerosas generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no crea el lector que estamos ante una personalidad sombr\u00eda. No. Koestler ten\u00eda fama de anfitri\u00f3n generoso y divertido, con una cava&nbsp;<em>ad hoc,&nbsp;<\/em>muy dispuesto a beber y conversar horas y d\u00edas \u2026 siempre y cuando una de sus mujeres estuviese a mano para organizar el convite. Habr\u00eda que apuntar que no las obligaba a manejar. Esa era&nbsp;<em>su&nbsp;<\/em>tarea en la que acumul\u00f3 una larga lista de accidentes automovil\u00edsticos y m\u00e1s de una vez fue llevado a la comisar\u00eda por manejar en estado de ebriedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay a lo largo de su obra, como corresponde a un hombre inteligente, una l\u00ednea conductora de humor. Por ejemplo, un episodio de&nbsp;<em>Euforia y utop\u00eda<\/em>&nbsp;que Arthur atribuye a un amigo cuyo nombre \u201cse le ha escapado, pero sonaba algo as\u00ed como \u201cEhrendorf\u201d \u2026 aunque me inclino a pensar que en realidad el protagonista de la historia fue el propio Koestler.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sucedi\u00f3 durante el carnaval de 1932 en Berl\u00edn. Ehrendorf-Koestler conoce a una belleza de 19 a\u00f1os, alegre y desenvuelta, en cuya blusa destaca en rojo una cruz gamada. La convence de acudir a su departamento en donde ella accede a todos los requerimientos er\u00f3ticos que es capaz de imaginar un hombre joven, creativo y desbordante de hormonas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el momento de la culminaci\u00f3n, sudorosos y desnudos en una cama vieja y ruidosa, \u201cla muchacha se levant\u00f3 sobre un codo, extendi\u00f3 el brazo derecho a la manera del saludo de Roma y, en medio de un suspiro y con voz desfalleciente, pronunci\u00f3 un fervoroso:&nbsp;<em>\u00a1Heil Hitler!<\/em>\u201d Ehrendorf-Koestler no puede creer el gesto y siente que el deseo lo abandona aceleradamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCuando se recobr\u00f3, la rubia le explic\u00f3 que ella y un grupo de j\u00f3venes amigas hab\u00edan hecho el voto solemne de recordar al&nbsp;<em>F\u00fchrer<\/em>&nbsp;\u00a1cada vez que se encontraran en el momento m\u00e1s sagrado en la vida de la mujer!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Koestler ya no es un autor le\u00eddo. Incluso durante las reflexiones posteriores al derrumbe de la URSS su nombre no figur\u00f3, pese a que&nbsp;<em>Oscuridad al mediod\u00eda&nbsp;<\/em>fue un referente en la corriente del pensamiento cr\u00edtico anticomunista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es posible que ello se deba a que sus intereses intelectuales tambi\u00e9n fueron, por decirlo de alguna manera, vol\u00e1tiles. En un momento de su carrera dej\u00f3 de lado los temas pol\u00edticos y sociol\u00f3gicos para incursionar en terrenos cient\u00edficos y despu\u00e9s en lo oculto y la parapsicolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lleg\u00f3 al extremo de instalar en su casa de Londres una compleja b\u00e1scula electr\u00f3nica y ofrecer recompensas en efectivo a quien pudiese demostrar capacidad de levitar, medida por el instrumento. Koestler no exig\u00eda nada extraordinario, como que se diera una elevaci\u00f3n de medio metro. Se conformaba con la p\u00e9rdida de un par de onzas, debidamente registradas en la b\u00e1scula. Pero de cientos de concurrentes, Arthur s\u00f3lo pudo consignar un \u201ccaso exitoso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta y otras excentricidades minaron su prestigio, le dieron fama de&nbsp;<em>charlat\u00e1n<\/em>&nbsp;y opacaron su obra anterior. Pero sus investigaciones sobre lo material y no material hoy no parecen tan descabelladas, en un mundo en donde es ya moneda corriente el estudio profundo de la relaci\u00f3n entre la biolog\u00eda y la \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Koestler es un autor que deber\u00edamos recuperar en este mundo en donde los autoritarismos de todo signo y la charlataner\u00eda pol\u00edtica nos tienen al borde de abismos medievales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 25 de noviembre, 2024.- El 3 de marzo de 1983 fue jueves. Como cada semana, Amelia Marino lleg\u00f3 al n\u00famero 8 de Montpelier Square en el barrio londinense de Knightsbridge para las tareas de limpieza. 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