{"id":89796,"date":"2024-11-19T10:12:29","date_gmt":"2024-11-19T16:12:29","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=89796"},"modified":"2024-11-19T10:12:42","modified_gmt":"2024-11-19T16:12:42","slug":"juego-de-ojos-los-relampagos-de-jorge","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-los-relampagos-de-jorge\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos | Los rel\u00e1mpagos de Jorge"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 19 de noviembre, 2024.-Mi encuentro con Jorge Ibarg\u00fcengoitia fue en sus textos period\u00edsticos. Dos veces por semana la p\u00e1gina siete de&nbsp;<em>Exc\u00e9lsior<\/em>&nbsp;presentaba un art\u00edculo, mal llamado ligero, en el que se recreaba una parte de la vida en M\u00e9xico: lo mismo asuntos educativos que transporte urbano, mingitorios p\u00fablicos, obras viales, transporte a\u00e9reo o literatura, temas que pueblan nuestra vida diaria, tan cotidianos que casi no se pod\u00eda dar cr\u00e9dito a que estuviesen tratados con tanto ingenio y precisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Textos impecables que revelaban una alma de reportero, porque los comentarios, el sarcasmo, la nota fina, no eran otra cosa que el resultado de una observaci\u00f3n acuciosa del entorno. Eran textos que no dejaban de recordarme la faceta period\u00edstica de otro Jorge -el gran poeta veracruzano-, Cuesta, por algunos llamado \u201cEl m\u00e1s triste de los alquimistas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera obra narrativa de Ibarg\u00fcengoitia que le\u00ed fue&nbsp;<em>La ley de Herodes<\/em>, publicada en 1967. Desde entonces, y con la distancia de los a\u00f1os y la relectura, estoy convencido de que el libro de cuento es superior, desde mi gusto y apreciaci\u00f3n, a las novelas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La ley de Herodes<\/em>&nbsp;es un conjunto de narraciones breves, impecables, redondas, con predilecci\u00f3n por los finales flotantes, aunque los finales detonantes est\u00e1n perfectamente trabajados, con una gran dosis de imaginaci\u00f3n. Entre ellos, mis favoritos son el cuento que da nombre al libro y que alude al adagio popular y \u201cLa vela perpetua\u201d que, se dice, habla de Luisa Josefina Hern\u00e1ndez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ibarg\u00fcengoitia fue un creador que despertaba pasiones, literarias y de otra naturaleza. Una amiga me confes\u00f3 divertida que en su noche de bodas, terminado el trance de amor (Cat\u00f3n&nbsp;<em>dixit<\/em>), \u201ccuando mi marido se qued\u00f3 dormido, yo me puse a leer&nbsp;<em>Dos cr\u00edmenes<\/em>&nbsp;y me que qued\u00e9 despierta hasta que lo termin\u00e9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jorge naci\u00f3 en Guanajuato el 22 de enero de 1928 y muri\u00f3 a los 55 a\u00f1os en un accidente de aviaci\u00f3n en el aeropuerto madrile\u00f1o de Barajas el 27 de noviembre de 1983, hace 41 a\u00f1os. El lugar com\u00fan nos dice que no muri\u00f3, pues dej\u00f3 tras de s\u00ed una obra extensa para disfrute de muchas generaciones, pero me es inevitable sentir gran nostalgia por lo que ya no pudo escribir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me he preguntado si en esos instantes finales antes de que el avi\u00f3n en que viajaba fuese embestido, Ibarg\u00fcengoitia habr\u00eda tenido ocasi\u00f3n y serenidad para pensar en su propio epitafio. Una calavera que se le dedicara en este mes podr\u00eda comenzar:&nbsp;<em>Supo que se iba \/ al atisbar por la ventana \/ y ver a la Catrina \/ montada en la cabina \/ \u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero en&nbsp;<em>Excelsior<\/em>&nbsp;y luego en&nbsp;<em>Vuelta<\/em>&nbsp;lo segu\u00ed con devoci\u00f3n literaria. Me pareci\u00f3 extra\u00f1o, aunque l\u00f3gico, que un escritor como \u00e9l, renunciante de&nbsp;<em>Excelsior&nbsp;<\/em>a la expulsi\u00f3n de Scherer, no lo siguiese a&nbsp;<em>Proceso<\/em>. Creo que los intereses de un escritor encontraban mejor terreno en una publicaci\u00f3n de creadores como&nbsp;<em>Vuelta&nbsp;<\/em>que en un&nbsp;<em>Proceso<\/em>&nbsp;a cargo de periodistas pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viene a mi memoria, como si lo acabase de leer, un texto en el que Ibarg\u00fcengoitia habla de lo absurda que es la nostalgia, sobre todo la nostalgia gastron\u00f3mica de los viajeros mexicanos. Cuenta que un mexicano en Los \u00c1ngeles lloriqueaba lo mucho que extra\u00f1aba a M\u00e9xico, y cu\u00e1nto echaba de menos el tequila, a lo que Ibarg\u00fcengoitia respondi\u00f3 sorprendido que eso no era posible, pues en cualquier vinater\u00eda se pod\u00eda encontrar la marca favorita. \u201c<em>Pos<\/em>&nbsp;s\u00ed\u201d, respondi\u00f3 aqu\u00e9l, \u201c\u00a1pero el lim\u00f3n no sabe igual!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dice Christopher Dom\u00ednguez que \u201cLa iron\u00eda fue un elemento important\u00edsimo en la literatura de Jorge Ibarg\u00fcengoitia\u201d. Jorge fue militante del principio que dice que si un escritor no se divierte con su creaci\u00f3n \u00e9sta no vale la pena. Y otra cosa segura es que no se&nbsp;<em>pitorre\u00f3<\/em>&nbsp;de la historia oficial mexicana s\u00f3lo porque es tarea f\u00e1cil, sino que con tal actitud busc\u00f3 aclarar muchas caracter\u00edsticas internas y colectivas del ser individual mexicano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEs importante destacar\u201d, se\u00f1ala Dom\u00ednguez, \u201cque para \u00e9l, el sentido del humor era \u2018una concha, una defensa, que nos permite percibir ciertas cosas horribles que no podemos remediar, sin necesidad de deformarlas ni de morirnos de rabia impotente\u2019. Este concepto reafirma la idea de francotirador parapetado en la iron\u00eda y dedicado a derribar mitos patrioteros y costumbrismos como en el tiro al blanco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCaricaturista habil\u00edsimo, Ibarg\u00fcengoitia elaboraba arquetipos: del avorazado e inescrupuloso general posrevolucionario en&nbsp;<em>Los rel\u00e1mpagos de agosto<\/em>, al mismo tiempo caricatura de la novela de la Revoluci\u00f3n, al burgu\u00e9s que enfrenta al caudillo convertido en dictador tras luchar contra la dictadura para conservar sus privilegios en&nbsp;<em>Maten al le\u00f3n<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muy pocos articulistas logran recorrer con \u00e9xito el sendero humor\u00edstico en sus textos. Existe un cierto temor a que se les tome como&nbsp;<em>cuentachistes<\/em>, temor hasta cierto punto fundado pues somos un pueblo que tiene un gusto especial por los juegos de palabras mas poco dado a ver con seriedad el humor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en Ibarg\u00fcengoitia ese estilo le era natural, no cultivado. Es claro que son mayor\u00eda los periodistas y escritores que no podr\u00edan, aunque quisieran, escribir con la frescura, el desenfado y la gracia con que lo hac\u00eda Jorge Ibarg\u00fcengoitia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En verdad no podemos ubicar al articulista Ibarg\u00fcengoitia en un g\u00e9nero, puesto que se trata de&nbsp;<em>un estilo<\/em>. Las cr\u00edticas y las observaciones resultan m\u00e1s penetrantes o demoledoras si van envueltas en una frase ingeniosa o si arrancan al lector una carcajada, como sucede con muchos de los textos de Jorge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su obra literaria en cambio, es un torrente de imaginaci\u00f3n. Imaginaci\u00f3n que arropa la vida cotidiana, excusa que se convierte en cuento, nota period\u00edstica que se transmuta en novela o investigaci\u00f3n hist\u00f3rica que deviene en una narrativa \u00e1gil y fresca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ibarg\u00fcengoitia no ten\u00eda empacho en confesar la enorme influencia de su maestro Rodolfo Usigli, gracias a quien fue dramaturgo y tambi\u00e9n por quien abandon\u00f3 el teatro, como si aquel hubiese sido una deidad bivalente de la mitolog\u00eda griega.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Usigli fue su maestro de teor\u00eda y composici\u00f3n dram\u00e1tica en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras (a la que lleg\u00f3 despu\u00e9s de haber abandonado la carrera de ingenier\u00eda en el tercer a\u00f1o), y era tal la admiraci\u00f3n por el maestro y el impulso que \u00e9ste dio a su escritura, que su trabajo literario comenz\u00f3 con una obra de teatro, de la que se sinti\u00f3 satisfecho por un tibio elogio de Usigli, quien opin\u00f3 que ten\u00eda sentido del di\u00e1logo y era capaz de escribir una comedia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varios a\u00f1os y obras teatrales despu\u00e9s, Ibarg\u00fcengoitia decidi\u00f3 abandonar la dramaturgia. Se dice que el motivo principal fue que en una entrevista publicada en&nbsp;<em>M\u00e9xico en la cultura<\/em>, Usigli habl\u00f3 de nuevos escritores de teatro, omitiendo a Jorge, \u00e9l, que era su alumno preferido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue un trago amargo para Ibarg\u00fcengoitia, pues hab\u00eda obtenido una beca de la Fundaci\u00f3n Rockefeller para estudiar teatro en Nueva York en 1955. De ah\u00ed la dolida frase: \u201cTen\u00eda facilidad para el di\u00e1logo, pero incapacidad para establecerlo con la gente de teatro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el inicio, la obra narrativa de Ibarg\u00fcengoitia fue merecedora de reconocimientos. Su primera novela,&nbsp;<em>Los rel\u00e1mpagos de agosto<\/em>, obtuvo el Premio Casa de las Am\u00e9ricas en 1964.&nbsp;<em>Estas ruinas que ves<\/em>&nbsp;fue galardonada en 1975 con el Premio de Novela Ciudad de M\u00e9xico \u2026 y como dato curioso, publicada con dos finales distintos: uno en la primera edici\u00f3n de la novela y otro posterior modificado para hacerlo m\u00e1s congruente con los personajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En&nbsp;<em>Estas ruinas que ves<\/em>&nbsp;y en&nbsp;<em>Las muertas<\/em>, Ibarg\u00fcengoitia hace un retrato divertido y fiel de Guanajuato, su tierra natal, a la que rebautiza como&nbsp;<em>Cu\u00e9vano<\/em>, lo que le permite poner de relieve los contrastes entre el campo y la ciudad, la comparaci\u00f3n de la vida en la provincia y la gran urbe, donde lo mejor de todo es que ninguna gana, pues la mirada cr\u00edtica alcanza por igual a las dos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Obras de Jorge Ibarg\u00fcengoitia han sido llevadas al cine, con resultados que no hacen justicia a las novelas:&nbsp;<em>Estas ruinas que ves<\/em>,&nbsp;<em>Dos cr\u00edmenes<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Maten al le\u00f3n<\/em>. Quiz\u00e1 la mejor de ellas sea&nbsp;<em>Dos cr\u00edmenes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jorge estuvo casado con la pintora inglesa Joy Laville, a quien conoci\u00f3 en la librer\u00eda \u201cEl Colibr\u00ed\u201d. Despu\u00e9s de ese primer encuentro dijo a un amigo: \u201cNo puedo decir que estuvi\u00e9ramos enamorados, pero s\u00ed amarrados. Nos despedimos con la tranquilidad de quien se ha enfrentado a su destino\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas&nbsp; SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 19 de noviembre, 2024.-Mi encuentro con Jorge Ibarg\u00fcengoitia fue en sus textos period\u00edsticos. 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