{"id":87376,"date":"2024-09-25T09:22:32","date_gmt":"2024-09-25T15:22:32","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=87376"},"modified":"2024-09-25T09:23:04","modified_gmt":"2024-09-25T15:23:04","slug":"bellas-y-airosas-nunca-olvidaras-lo-que-hacias-el-dia-de-un-terremoto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/bellas-y-airosas-nunca-olvidaras-lo-que-hacias-el-dia-de-un-terremoto\/","title":{"rendered":"Bellas y Airosas | Nunca olvidar\u00e1s lo que hac\u00edas el d\u00eda de un terremoto"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Elvira Hern\u00e1ndez Carballido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Pachuca, Hidalgo, 25 de septiembre,&nbsp; 2024.-S\u00ed, yo era una ni\u00f1a peque\u00f1a; pero evoco con total claridad la impresi\u00f3n de estar movi\u00e9ndome sin iniciativa propia&#8230; Esa primera vez que sent\u00ed un sismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue una ma\u00f1ana cuando escuch\u00e9 los gritos de mi mam\u00e1:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Est\u00e1 temblando, est\u00e1 temblando!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La puerta de nuestra habitaci\u00f3n se mov\u00eda por s\u00ed sola, rechinaba como en la casa de los sustos. Mis hermanas y yo nos abrazamos, mi pap\u00e1 trataba de calmarnos. El foco se mec\u00eda alocado, los cortineros parec\u00edan zafarse de su lugar. Los cuadros oscilaban como p\u00e9ndulo de reloj acelerado. Imposible no espantarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ni\u00f1as, ni\u00f1as, vamos a hincarnos, Virgen Sant\u00edsima. Recen, recen, que Dios tenga piedad de nosotros \u2014aconsejaba mi madre con gran nerviosismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puse mis manos en el pecho y or\u00e9 con verdadero fervor. Mi mam\u00e1 repet\u00eda una y otra vez el Padrenuestro. Entonces, lleg\u00f3 la calma. Largos suspiros de alivio, llanto, y el abrazo familiar que tanto necesit\u00e1bamos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en la noche, durante la cena, nos platicaron del 28 de julio de 1957, cuando un terremoto provoc\u00f3 la ca\u00edda del \u00c1ngel de la Independencia. Fue impresionante, aseguraba mi pap\u00e1, ver en la primera plana de los peri\u00f3dicos esa gran figura tan simb\u00f3lica estar totalmente fragmentada, su bello rostro rasgado, sus alas desplumadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El terremoto despert\u00f3 abruptamente a toda la ciudad, eran como las dos de la ma\u00f1ana, calcul\u00f3 mi padre. Mi mam\u00e1 abraz\u00f3 tan fuerte a mi hermana Isabel, que casi la asfixi\u00f3, estaba reci\u00e9n nacida y&nbsp; compart\u00eda el lecho con ellos. En la oscuridad\u201d, no olvida mi padre, \u201cs\u00f3lo se escuchaban los rezos de mi mam\u00e1\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue as\u00ed como aprend\u00ed que en cada temblor deb\u00eda hincarme y orar. Aunque luego mi t\u00edo Ren\u00e9 dijo que deb\u00edamos ponernos debajo del marco de una puerta para protegernos con seguridad. Empezamos a hacerlo, pero arrodilladas y orando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el terremoto de 1985 la voz asustada de mi madre nos despert\u00f3:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Est\u00e1 temblando, est\u00e1 temblando!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Medio adormilada, quise ignorarla, me acurruqu\u00e9 entre mis colchas y la almohada. La sacudida fue terrible, en unos segundos brinqu\u00e9 de la cama para colocarme debajo del marco de la puerta. El movimiento era tan fatal que ni siquiera pod\u00edamos arrodillarnos, pero nos unimos con fervor a los rezos de mi mam\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tronidos de la estructura del edificio se confund\u00edan con la voz de mi pap\u00e1 que trataba de calmarnos: Ya est\u00e1 pasando, ya est\u00e1 pasando. Me enternec\u00eda profundamente verlo en calzoncillos y todo despeinado. Qu\u00e9 segundos m\u00e1s interminables. Rezar, s\u00f3lo pienso en rezar. Rezo\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el movimiento por fin se detuvo, tratamos de seguir con la rutina. Desayunamos. No hab\u00eda luz. Mi pap\u00e1 se fue a trabajar. A los pocos minutos regres\u00f3 y empez\u00f3 a gritar nuestros nombres desde abajo del edificio, viv\u00edamos en el cuarto piso. Nos asomamos por la ventana y \u00e9l, con la voz entre cortada, vocifer\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No salgan, se cayeron muchos edificios en el centro y otros lugares de la ciudad. \u00a1Es una tragedia!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De inmediato buscamos nuestro viejo radio de bater\u00edas y por suerte funcionaba. Jacobo Zabludowsky confirmaba el caos. Lloramos al escuchar tantos testimonios de dolor. La vulnerabilidad del periodista se plasm\u00f3 en su voz cuando inform\u00f3 que estaba frente a Televisa, su casa, y todo hab\u00eda quedado en ruinas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En eso lleg\u00f3 la luz y prendimos la tele de inmediato. No hab\u00eda se\u00f1al en el Canal 2 ni en el 4 o el 5. En el 13 estaba L\u00f3pez D\u00f3riga. Se notaba molesto y rega\u00f1aba a las reporteras que, asustadas, con la voz temblorosa, intentaban hacer el recuento de los da\u00f1os. Las primeras im\u00e1genes nos hacen llorar:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El edifico de Tlatelolco est\u00e1 derribado y se cayeron las torres de Pino Su\u00e1rez. El due\u00f1o del caf\u00e9 S\u00faper Leche miraba at\u00f3nito que su negocio era ahora un mont\u00f3n de escombros. En los talleres de costura del metro Chabacano las empleadas claman con indignaci\u00f3n que no las dejan pasar a socorrer a sus compa\u00f1eras atrapadas. Centro M\u00e9dico parece haber sido bombardeado. No, no parece mi ciudad, parece una zona de guerra, sin rivales ni contrarios, solamente con v\u00edctimas. Es uno de los d\u00edas m\u00e1s tristes de mi vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro 19 de septiembre nos vuelve a sacudir, pero ahora en 2017. Nunca olvidas lo que hac\u00edas el d\u00eda de un terremoto. Yo estaba en las Torres de Rector\u00eda de mi universidad. Otra vez ese mareo, esa duda y esa certeza:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Se\u00f1or Rector, est\u00e1 temblando\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Salgamos de aqu\u00ed, Elvira. Debemos bajar, vamos, hay que bajarnos. Todos, todos que se bajen\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El piso siete de Rector\u00eda se balancea como si los latidos de mi coraz\u00f3n soplaran iracundos sobre este edificio tan simb\u00f3lico para nuestra universidad. El taconeo de nuestros zapatos resuena al ritmo de mi agitada respiraci\u00f3n. Descendemos y los nervios me hacen mezclar las frases del Ave Mar\u00eda y el Yo Pecador. Pero, no dejo de repetir todas las plegarias que memoric\u00e9 desde ni\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ha pasado tanto tiempo y la intuici\u00f3n de orar durante un sismo no he podido quit\u00e1rmela de encima. Es ahora mi hijo quien trata de hacernos reaccionar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Abuela, abuela, nada de arrodillarse, debemos evacuar el edificio. Madre, madre, afuera rezas, salgamos con cuidado de aqu\u00ed\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y yo, tomada de su mano, voy segura de que ya rec\u00e9 mil padres nuestros.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elvira Hern\u00e1ndez Carballido SemM\u00e9xico, Pachuca, Hidalgo, 25 de septiembre,&nbsp; 2024.-S\u00ed, yo era una ni\u00f1a peque\u00f1a; pero evoco con total claridad la impresi\u00f3n de estar movi\u00e9ndome sin iniciativa propia&#8230; Esa primera vez que sent\u00ed un sismo. 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