{"id":85178,"date":"2024-08-05T15:06:18","date_gmt":"2024-08-05T21:06:18","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=85178"},"modified":"2024-08-05T15:06:19","modified_gmt":"2024-08-05T21:06:19","slug":"juego-de-ojos-ve-y-dilo-en-la-montana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-ve-y-dilo-en-la-montana\/","title":{"rendered":"Juego de ojos| \u201cVe y dilo en la monta\u00f1a\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 5 de agosto, 2024.- Final del formulario<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">James Arthur Baldwin naci\u00f3 en el barrio negro neoyorquino de Harlem hace 100 a\u00f1os, el 2 de agosto de 1924, en plena depresi\u00f3n. Hijo de un predicador fan\u00e1tico y autoritario y de una mujer cuya principal actividad fue echar hijos al mundo, se convirti\u00f3 en la voz literaria de los negros estadounidenses durante las luchas civiles de la d\u00e9cada de los sesenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De este escritor David Remnick dice en&nbsp;<em>The New Yorker:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c[Su] obra exige que nos resistamos a las mitolog\u00edas de la historia, que nos despojemos de nuestra inocencia autoprotectora y que enfrentemos la verdad de nuestra historia y nuestra condici\u00f3n actual. En 1962, Baldwin public\u00f3 el ensayo de su vida, un retrato de la raza, la clase, la historia y la religi\u00f3n, en&nbsp;<em>The New Yorker<\/em>. [Ah\u00ed escribi\u00f3] \u2018Los negros, principalmente, miran hacia abajo o hacia arriba, pero no se miran entre s\u00ed, no te miran a ti, y los blancos, principalmente, miran hacia otro lado\u2019. \u2018Y el universo es simplemente una caja de resonancia; no hay manera, ninguna manera, as\u00ed parec\u00eda entonces y a veces ha parecido desde entonces, de salir adelante en la vida.\u2019\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Carta desde una regi\u00f3n de mi mente&nbsp;<\/em>se titula \u00e9ste, posiblemente el m\u00e1s conocido de sus ensayos, una formidable reflexi\u00f3n sobre el lugar y la condici\u00f3n del negro estadounidense a la luz de una realidad que Baldwin comprendi\u00f3: los negros yanquis&nbsp;<em>no son africanos<\/em>, no son&nbsp;<em>una poblaci\u00f3n desplazada<\/em>&nbsp;y colocada fortuitamente en el coraz\u00f3n de una sociedad ajena. Mientras ellos no cobren conciencia de esto, y los \u201cblancos\u201d no asuman tal realidad, la \u201cintegraci\u00f3n\u201d no pasar\u00e1 de ser una fantas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl negro reconoce esto de manera negativa\u201d, dice Baldwin, de donde la pregunta es: \u00bf<em>Realmente quiero<\/em>&nbsp;ser integrado en una casa en llamas?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;La paradoja terrible, a\u00f1ade, \u201ces que el negro estadounidense no puede tener futuro en ning\u00fan lugar, en ning\u00fan continente, mientras no est\u00e9 dispuesto a aceptar su pasado. Aceptar el propio pasado \u2014la propia historia\u2014 no es lo mismo que ahogarse en \u00e9l; es aprender a utilizarlo. Un pasado inventado nunca puede utilizarse; se agrieta y se desmorona bajo las presiones de la vida, como la arcilla en una sequ\u00eda. \u00bfC\u00f3mo puede utilizarse el pasado del negro estadounidense? El precio sin precedentes que se exige \u2014en esta hora de batalla de la historia del mundo\u2014 es la trascendencia de las realidades del color, de las naciones y de los altares.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor de James por los libros era tan grande como el odio a su padre. En&nbsp;<em>Apuntes de un hijo de la tierra<\/em>, uno de sus m\u00e1s conocidos ensayos, nos presenta una brutal introducci\u00f3n a su vida:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl 29 de julio de 1943 mi padre muri\u00f3. El mismo d\u00eda, unas horas despu\u00e9s, naci\u00f3 el \u00faltimo de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDurante el mes anterior, mientras esper\u00e1bamos el desenlace de estos acontecimientos, hab\u00eda tenido lugar en Detroit una de las m\u00e1s sangrientas revueltas raciales del siglo. Unas cuantas horas despu\u00e9s de la ceremonia f\u00fanebre de mi padre, cuando su cuerpo aguardaba en la capilla, un mot\u00edn racial se desat\u00f3 en Harlem [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl d\u00eda del funeral de mi padre cumpl\u00ed 19 a\u00f1os. Lo llevamos al cementerio entre gritos de injusticia, anarqu\u00eda, descontento y odio. Me parec\u00eda que Dios mismo hab\u00eda orquestado, para conmemorar el fin de la vida de mi padre, la m\u00e1s brutal y ensordecedora tremolina. Y me parec\u00eda tambi\u00e9n que la violencia que nos rodeaba mientras mi padre se iba de este mundo hab\u00eda sido concebida como un correctivo para la arrogancia de su hijo mayor [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHab\u00eda decidido rebelarme en su contra por las condiciones de su vida y por las condiciones de nuestra vida, pero cuando lleg\u00f3 su fin comenc\u00e9 a interrogarme sobre esa vida y tambi\u00e9n, de una manera no antes conocida, tuve recelos acerca de la m\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resulta por lo menos asombroso, despu\u00e9s de esta dolorosa confesi\u00f3n, saber que Baldwin sigui\u00f3 los pasos del muerto y que adolescente a\u00fan fue consagrado como ministro en la iglesia Fireside de Harlem, barrio que habr\u00eda de convertirse en el centro literario e intelectual de la comunidad negra yanqui y escenario de violentas manifestaciones durante el movimiento pro-derechos civiles del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea como fuere, en el p\u00falpito, Baldwin se tropez\u00f3 con la que ser\u00eda su verdadera vocaci\u00f3n, la literatura, aunque ese encuentro no ser\u00eda evidente de inmediato y pasar\u00eda a formar parte del bagaje con el que se ensambla el esp\u00edritu de los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En uno de sus numerosos ensayos, casi todos salpicados con pasajes de su biograf\u00eda, asent\u00f3 que sus tres a\u00f1os en el p\u00falpito lo convirtieron en escritor porque vivi\u00f3 expuesto a la gran desesperaci\u00f3n y simult\u00e1nea gran belleza de la grey a su cargo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baldwin dej\u00f3 el p\u00falpito y transit\u00f3 por una serie de empleos manuales antes de establecerse en el barrio bohemio neoyorquino de&nbsp;<em>Greenwich Village<\/em>&nbsp;y comenzar su vida de escritor. Ah\u00ed sobrevivi\u00f3 publicando rese\u00f1as de libros en el&nbsp;<em>New York Times<\/em>&nbsp;e hizo amistad con el autor Richard Wright, quien lo ayud\u00f3 a conseguir una beca en 1948 para viajar a Francia y a Suiza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez m\u00e1s vemos c\u00f3mo, de manera que no creo accidental, una carrera literaria se entrelaza con el periodismo. Durante su estancia en el&nbsp;<em>Village<\/em>&nbsp;(crisol de nacionalidades y etnias) Baldwin fue un periodista especializado que se ganaba la vida escribiendo para los diarios rese\u00f1as de los libros que devoraba d\u00eda y noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1953 public\u00f3 su primera novela,&nbsp;<em>Ve y dilo en la monta\u00f1a<\/em>, obra en la que resalta el fuerte acento adquirido en sus a\u00f1os de predicador y que de acuerdo a los cr\u00edticos, le consagr\u00f3 como el m\u00e1s sobresaliente comentarista negro de la condici\u00f3n de los de su raza en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La siguiente,&nbsp;<em>El cuarto de Giovanni<\/em>&nbsp;(1956), es una historia de amor homosexual;&nbsp;<em>Apuntes de un hijo de la tierra<\/em>&nbsp;(1955) y&nbsp;<em>Nadie sabe mi nombre<\/em>&nbsp;(1961) son libros de ensayos y memorias de su juventud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baldwin es autor adem\u00e1s de&nbsp;<em>Otro pa\u00eds<\/em>&nbsp;(1962),&nbsp;<em>La pr\u00f3xima vez el fuego<\/em>&nbsp;(1963),&nbsp;<em>Blues para m\u00edster Charlie<\/em>&nbsp;(1964),&nbsp;<em>Dime cu\u00e1nto hace que se fue el tren<\/em>&nbsp;(1968),&nbsp;<em>Sin nombre en la calle<\/em>&nbsp;(1972) y los ensayos agrupados en&nbsp;<em>El precio de la entrada<\/em>&nbsp;(1985), entre otros t\u00edtulos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El abordaje de temas a partir de su condici\u00f3n homosexual hizo a Baldwin blanco de cr\u00edticas desde los mismos c\u00edrculos que se beneficiaron con su aporte intelectual y militancia por los derechos de la minor\u00eda de color. Eldrige Cleaver, uno de m\u00e1s notorios \u201cPanteras Negras\u201d, lo acus\u00f3 de exhibir en su obra un \u201cdoloroso y total odio hacia los negros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSupongo\u201d, dir\u00eda a su vez el autor, \u201cque todo escritor siente que el mundo en el que naci\u00f3 es una conspiraci\u00f3n contra el cultivo de su talento\u201d.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En&nbsp;<em>Carta desde una regi\u00f3n de mi mente<\/em>, se doli\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa escuela empez\u00f3 a revelarse, por tanto, como un juego de ni\u00f1os en el que no se pod\u00eda ganar, y los chicos abandonaban la escuela y se pon\u00edan a trabajar. Mi padre quer\u00eda que yo hiciera lo mismo. Me negu\u00e9, aunque ya no me hac\u00eda ilusiones sobre lo que la educaci\u00f3n pod\u00eda hacer por m\u00ed, pues hab\u00eda conocido a demasiados obreros con t\u00edtulo universitario. Mis amigos andaban ahora \u2018en el centro\u2019, ocupados, como ellos dec\u00edan, \u2018en la lucha contra el hombre\u2019. Empezaron a preocuparse menos por su aspecto, su forma de vestir, las cosas que hac\u00edan; pronto los encontrabas de dos en dos, de tres en tres, de cuatro en cuatro, en un pasillo, compartiendo una jarra de vino o una botella de whisky, hablando, maldiciendo, peleando, a veces llorando: perdidos e incapaces de decir qu\u00e9 era lo que los oprim\u00eda, excepto que sab\u00edan que era \u2018el hombre\u2019, el hombre blanco. Y no parec\u00eda haber forma alguna de eliminar esa nube que se interpon\u00eda entre ellos y el sol, entre ellos y el amor y la vida y el poder, entre ellos y lo que fuera que quisieran.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baldwin naci\u00f3 en agosto de 1924. Y en otro agosto, pero de 1963, tuvo lugar aquella jornada hist\u00f3rica en que millones de yanquis escucharon en Washington a Martin Luther King pronunciar la oraci\u00f3n que bajo el t\u00edtulo \u201cTengo un sue\u00f1o\u201d, habr\u00eda de convertirse en el programa de la lucha contra la discriminaci\u00f3n racial en Estados Unidos y en otras regiones del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos existencias destinadas a cruzarse. Baldwin y King tienen mucho de vidas paralelas. Negros, hijos de predicadores y ellos mismos ministros de culto, hombres de gran potencia intelectual, inconformes, creativos y atormentados por la obsesi\u00f3n de un cambio posible y de una vida mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cTengo el sue\u00f1o\u201d, exclam\u00f3 King ante miles de ciudadanos reunidos en Washington el 22 de agosto de 1963, \u201cde que mis cuatro peque\u00f1os hijos un d\u00eda habitar\u00e1n un pa\u00eds en el que no se les juzgue por el color de su piel, sino por la entereza de su car\u00e1cter\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baldwin, por su parte, escribir\u00eda en un recuerdo sobre su ni\u00f1ez en Harlem: \u201cSab\u00eda que era negro, desde luego, pero tambi\u00e9n sab\u00eda que era inteligente. Ignoraba c\u00f3mo utilizar\u00eda mi inteligencia, incluso si pudiera aplicarla, pero eso era lo \u00fanico que pose\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Baldwin estuvo entre los oyentes de King aquella jornada y luch\u00f3 a su lado. Producto de varias minor\u00edas -negro, pobre, homosexual, periodista y escritor- supo que adem\u00e1s de su participaci\u00f3n intelectual deb\u00eda ensuciarse las manos como militante y viaj\u00f3 por las regiones de mayor discriminaci\u00f3n racial de Estados Unidos. Producto de esas jornadas fueron los libros&nbsp;<em>Apuntes de un hijo de la tierra<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>La pr\u00f3xima vez el fuego<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparentemente esa \u00e9poca de su vida tambi\u00e9n fue amarga y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las cosas cambiar\u00edan s\u00f3lo por la v\u00eda de la violencia. Despu\u00e9s del asesinato de sus mentores Martin Luther King y Malcolm X, Baldwin regres\u00f3 a Europa, en donde no s\u00f3lo pudo cultivar una mejor perspectiva de su existencia, sino que encontr\u00f3 una solitaria libertad para su oficio de escritor. \u201cUna vez inmerso en otra civilizaci\u00f3n\u201d, escribi\u00f3, \u201cte obligas a examinar la propia.\u201d Al terminar de redactar estas l\u00edneas, por una extra\u00f1a asociaci\u00f3n de ideas recuerdo la novela de Harper Lee,&nbsp;<em>Para matar un ruise\u00f1or<\/em>, y me pregunto si, guardadas las distancias y circunstancias, James Baldwin podr\u00eda ser considerado el Atticus Finch de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 5 de agosto, 2024.- Final del formulario James Arthur Baldwin naci\u00f3 en el barrio negro neoyorquino de Harlem hace 100 a\u00f1os, el 2 de agosto de 1924, en plena depresi\u00f3n. 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