{"id":84005,"date":"2024-07-08T16:21:49","date_gmt":"2024-07-08T22:21:49","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=84005"},"modified":"2024-07-08T16:24:03","modified_gmt":"2024-07-08T22:24:03","slug":"juego-de-ojos-prohibida-la-entrada-a-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/juego-de-ojos-prohibida-la-entrada-a-mujeres\/","title":{"rendered":"Juego de Ojos| Prohibida la entrada a mujeres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/juegodeojos.mx\/author\/juegodeojos\/\">Miguel \u00c1ngel S\u00e1nchez de Armas<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico\/ Fundaci\u00f3n Manuel Buend\u00eda, Ciudad de M\u00e9xico, 8 de julio, 2024.-Parece que fue ayer, pero han transcurrido 43 a\u00f1os. Yo era un treinta\u00f1ero delgado, de buen&nbsp;<em>secsapil<\/em>&nbsp;y ondulada cabellera. Y para m\u00e1s se\u00f1as, reportero de un diario cuyo nombre no quiero recordar. Era junio de 1981.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un s\u00e1bado por la ma\u00f1ana, cuando me repon\u00eda del viernes agitado, habl\u00f3 mi cuata B.F., en aquellos ayeres la reportera estrella de cierto gran diario de M\u00e9xico. Su voz, siempre templada y gentil, en ese momento denotaba urgencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Necesito tu ayuda, pinche Miguel \u00c1ngel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-S\u00ed mamacita, a m\u00ed tambi\u00e9n me da gusto darte los buenos d\u00edas en s\u00e1bado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Ta g\u00fceno, ta g\u00fceno. Espero que hayas so\u00f1ado con los angelitos y que tu d\u00eda se presente luminoso y propicio. \u00bfYa? Esc\u00fachame. Ayer el profe Hank quit\u00f3 la prohibici\u00f3n de que las mujeres entren a las cantinas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfY a mi qu\u00e9 chi..$%&amp; me importa? Todas las pulquer\u00edas tienen un departamento de mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1De las cantinas, wey! Y como el jefe de informaci\u00f3n me tiene ojeriza, me orden\u00f3 un reportaje sobre el primer d\u00eda de esta jalada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Pos buena suerte. No veo de qu\u00e9 te preocupas. Eres la mejor reportera de la ciudad. Ya es tiempo de que desquites el lat\u00f3n que te dio el Club Primera Plana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1Muy gracioso! En primer lugar, no conozco ninguna cantina. En segundo, me da miedo entrar sola a esos lugares infectos. En tercero, no le voy a pedir a Jos\u00e9 [su novio fif\u00ed del momento] que me acompa\u00f1e, y en cuarto, me debes 200 pesos. As\u00ed que en friega vienes al peri\u00f3dico para acompa\u00f1arme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Colg\u00f3. Dud\u00e9 unos momentos, pero tan contundentes argumentos no me dejaron salida y me puse en marcha. Como ir\u00eda de agregado cultural, me anim\u00f3 la perspectiva de unas chelas, tequila y botana de a grapas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed comenz\u00f3 aquella aventura que hoy recuerdo con motivo del cuadrag\u00e9simo tercer aniversario de que con el mazo de un oficio y oscuras intenciones pol\u00edticas, la burocracia priista del entonces gobierno del Distrito Federal ordenara el derrumbe de los templos de solaz, esparcimiento y camarader\u00eda exclusivos del sexo h\u00f3rrido (Borolas dixit) llamados cantinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 tiempos aquellos! Ni los tiesos hijos de la p\u00e9rfida Albi\u00f3n nos ganaron en ese paso civilizador. Hoy mismo la resistencia para que las mujeres no sean admitidas en el Garrick Club de Londres semeja un campo de batalla de Ucrania.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me hizo gracia que B.F. estuviera nerviosa. Esa mujer hab\u00eda entrevistado a feroces caciques en sus madrigueras y era autora de cr\u00f3nicas de la violencia en El Mozote, Huehuetenango y Sonsonate, lugares peligrosos de a deveras. En una cantina su mayor riesgo iba a ser que no hubiera mesa o cambio de un billete de 50 varos de los que acostumbraba a cargar [recuerde el lector que estamos en 1981, cuando ese biyuyu s\u00ed val\u00eda].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, me aperson\u00e9 y gentilmente la conduje a \u201cEl Nivel\u201d, acreditado centro cultural del barrio universitario en donde naci\u00f3 la cofrad\u00eda de \u201cLos nivelungos\u201d, hoy tristemente desaparecido (el sal\u00f3n, no el barrio). Por ser mediod\u00eda sabatino ya rezumaba el parloteo de los parroquianos y flotaban aromas de aserr\u00edn y cerveza -as\u00ed como algunos agrios que emanaban del fondo a la derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ingres\u00e9 primero entre miradas de indiferencia. En mi estela apareci\u00f3 ella, ataviada en un elegante vestido melocot\u00f3n, y la sala se electriz\u00f3 unos instantes antes de que de todas las gargantas prorrumpiera un largo y estruendoso \u201c\u00a1Maaamaaaciiitaaa!\u201d, seguido de un tutifruti de requiebros y dicterios, unos ingeniosos y otros que no entend\u00ed. Pero fing\u00ed demencia: los pleitos de cantina no son bonitos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquello parec\u00eda el coro de San Gervasio: \u201cCu\u00f1\u00e1o, \u00a1\u00e9chame la bendici\u00f3n!\u201d \u2026 \u201cMi cara blanca, acast\u00e1 tu rin de magnesio\u201d \u2026 \u201c\u00a1Si lo bonito fuera pecado t\u00fa ya estar\u00edas en el infierno!\u201d\u2026 y as\u00ed hasta que un mesero que a duras penas conten\u00eda la risa nos acomod\u00f3 en un lugar al fondo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco a poco el barullo se extingui\u00f3 y la asamblea regres\u00f3 a los m\u00e1s importantes asuntos de beber, echar botana y maldecir al regente que ya no sab\u00eda qu\u00e9 inventar para molestingar a los parroquianos. Hank se anticip\u00f3 a Mancera: aqu\u00e9l nos quit\u00f3 las cantinas, \u00e9ste los saleros. \u00a1Ah, los pol\u00edticos! Cu\u00e1nta sabidur\u00eda rezumaba el llorado Jes\u00fas Robles Toyos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">B.F. se tranquiliz\u00f3 y comenz\u00f3 a otear el ambiente. El camarero apareci\u00f3 con guacamole, chicharr\u00f3n y cueritos y se dispuso a tomar la orden. Ella, distra\u00edda, pidi\u00f3 una limonada. El mesero se mantuvo inm\u00f3vil y carraspe\u00f3. En voz baja le dije, \u201cMamacita, estamos en-una-can-ti-na\u2026\u201d Pareci\u00f3 sorprenderse. \u201cS\u00ed claro. T\u00fa pide\u201d. \u00a1Mejor que la hora feliz! Dos cervezas y tequila del mejor, brebajes que ella no tocar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La siguiente hora se dedic\u00f3 a tomar notas que juzgu\u00e9 ociosas. Para no aburrirme, repet\u00ed las p\u00f3cimas. Ya estaba, como se dice, agarrando presi\u00f3n, cuando puso su mano sobre la m\u00eda. Volv\u00ed la mirada. Ten\u00eda las mejillas encendidas. Sent\u00ed una agitaci\u00f3n hormonal que r\u00e1pidamente dome\u00f1\u00e9. Murmur\u00f3, con un toque de apuro, \u201cNecesito el tocador\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me espant\u00e9. Hasta las cero horas de ese d\u00eda s\u00f3lo los valedores hab\u00edan requerido de esos servicios, y al fondo a la derecha un letrero destartalado as\u00ed lo dec\u00eda. Los idiotas que cambiaron el reglamento no pensaron en ese peque\u00f1o detalle. Est\u00e1bamos en el coraz\u00f3n del barrio bravo, en una era anterior a Sanborn\u2019s y a diez kil\u00f3metros de la gasolinera m\u00e1s cercana \u2026 que de nada hubiera servido, si recordamos aquellos f\u00e9tidos W.C.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Expliqu\u00e9 al mesero la situaci\u00f3n. \u201cNo se apure, don\u201d. Inspeccion\u00f3 el ba\u00f1o e hizo se\u00f1as para que B.F. se aproximara. \u201cEst\u00e1 vac\u00edo\u201d, le dijo, y se coloc\u00f3 en la entrada con los brazos en jarra cual sarraceno custodiando el har\u00e9n. S\u00f3lo le faltaba la cimitarra. Al poco B.F. apareci\u00f3 de regreso y el respetable estall\u00f3 en aplausos y aullidos de lobo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De puntitas, con gran dignidad, B.F. regres\u00f3 a la mesa, se tropez\u00f3 en el \u00faltimo tramo y fue a dar a mis brazos. El jolgorio se encendi\u00f3 de nuevo. Su mirada anunci\u00f3 que estaba yo en peligro y contuve la risa. Creo que el orgullo le impidi\u00f3 salir corriendo del lugar, gracias a lo cual pude recetarme otra dosis de brebajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco despu\u00e9s pedimos la cuenta. Para mi alivio dijo que dispon\u00eda de vi\u00e1ticos y que en contraprestaci\u00f3n por mis servicios me condonaba la deuda de 200 pesos pendiente desde el principio de la administraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al d\u00eda siguiente en primera plana y con gran despliegue en interiores, apareci\u00f3 la espl\u00e9ndida cr\u00f3nica de B.F., bien redactada, con mucho ritmo, rebosante de humor y detalles como manda el canon. Lo malo fue que su desquite fue identificarme con pelos y se\u00f1ales, lo cual por poco me cuesta la expulsi\u00f3n del Club de los Rudos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/juego-ojos-el-nivel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"684\" height=\"309\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/juego-ojos-el-nivel.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-84008\"\/><\/a><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parece que fue ayer, pero han transcurrido 43 a\u00f1os. Yo era un treinta\u00f1ero delgado, de buen\u00a0secsapil\u00a0y ondulada cabellera. Y para m\u00e1s se\u00f1as, reportero de un diario cuyo nombre no quiero recordar. 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