{"id":83400,"date":"2024-06-26T15:39:19","date_gmt":"2024-06-26T21:39:19","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=83400"},"modified":"2024-06-26T15:41:35","modified_gmt":"2024-06-26T21:41:35","slug":"bellas-y-airosas-te-la-debia-te-lo-mereces-las-memorias-de-rita-macedo-recopiladas-por-cecilia-fuentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/bellas-y-airosas-te-la-debia-te-lo-mereces-las-memorias-de-rita-macedo-recopiladas-por-cecilia-fuentes\/","title":{"rendered":"Bellas y Airosas| \u201cTE LA DEB\u00cdA\u2026 TE LO MERECES\u2026\u201d Las memorias de Rita Macedo recopiladas por Cecilia Fuentes"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elvira Hern\u00e1ndez Carballido<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>SemM\u00e9xico, Pachuca, Hidalgo, 26 de junio, 2024.- A mam\u00e1<\/em>. La deuda amorosa parece atenuarse con esas dos palabras con las que inicia el libro \u201cMujer en Papel\u201d, Cecilia Fuentes narra la manera en que su madre, Rita Macedo decidi\u00f3 hacer sus memorias, pero lo que empez\u00f3 con ilusi\u00f3n, al parecer, empez\u00f3 a deprimirla cuando lleg\u00f3 a la etapa que vivi\u00f3 con su padre, el escritor Carlos Fuentes ya que \u201ccuando llegamos a lo relacionado con pap\u00e1 todo su entusiasmo se desvaneci\u00f3 y comenz\u00f3 a deteriorarse mental y f\u00edsicamente. Dej\u00f3 de escribir, dej\u00f3 de comer, y a los tres meses se suicid\u00f3\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rita Macedo posiblemente no fue tan popular como Silvia Pinal o Marga L\u00f3pez, que pertenecieron a su misma generaci\u00f3n, pero brill\u00f3 a su manera en el cine mexicano. La misma Cecilia reconoce que su madre no fue una estrella y que posiblemente es solamente recordada por la gente que fue cercana a ella. Incluso, en algunas partes del libro las dos reconocen que se le ha llegado a reconocer m\u00e1s por haber sido la madre de la empresaria teatral Julissa, del productor de Televisa, Luis del Llano, y porque fue abuela del ex integrante del grupo Timbiriche, Beny Ibarra.&nbsp; Nada popular en los medios de comunicaci\u00f3n, el suicidio proyect\u00f3 el reflector hacia ella y durante varias semanas se hizo referencia a su trayectoria en diferentes espacios. Despu\u00e9s, el tema fue perdiendo inter\u00e9s hasta que se publicaron sus memorias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es significativo que en este libro la voz de ella y de su hija se entremezclan, se unen y se confunden. Desde las primeras p\u00e1ginas encontramos un remolino de sentimientos y emociones, confesiones que van del coraje al amor, del dolor al intento de comprender, a \u201cla sofocante necesidad de retomar\u201d esas memorias y mostrar a una mujer que las dos deseaban reconstruir a trav\u00e9s de las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cecilia investig\u00f3, reorden\u00f3 fechas y papeles, contextualiz\u00f3 y precis\u00f3 cada \u00e9poca. En esa introducci\u00f3n recrea las virtudes y defectos que conformaron a su madre: Intensa, insegura, fuerte, agresiva, grosera, profesional, dulce, amable, moderna, traumada, de mente abierta, solidaria, comprensiva: \u201cMujer que muri\u00f3 en una soledad espantosa por necia, porque se aisl\u00f3 montada en su personaje de monstruo, recorriendo los pasillos de Televisa mientras todos se hac\u00edan a un lado temiendo que volteara a verlos y los matara con su mirada fulminante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tono doloroso de esas primeras p\u00e1ginas se va transformando en diversos p\u00e1rrafos a veces para dar paso al amor y a la compasi\u00f3n, otras al disgusto y el reclamo, y, sobre todo, al reconocimiento propio de que, al apropiarse de la voz de su madre, Cecilia aceptaba que tambi\u00e9n se estaba reconstruyendo a s\u00ed misma porque comprendi\u00f3, perdon\u00f3 y se fortaleci\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cCasi veinticinco a\u00f1os han tenido que pasar para poder publicar este libro. Y si le hiciera caso a cada uno que ha venido a pedirme que omita partes, jam\u00e1s acabar\u00edamos. S\u00e9 que ser\u00e9 cuestionada y criticada por exponer crudamente la intimidad, por no lavar la ropa sucia en casa. Dir\u00e1n que soy la hija despechada que no perdona el abandono de su padre y se aprovecha de su nombre para ganar algo. Pero no es el caso. Mi lamento es enorme al ya no tener la oportunidad de sanar la relaci\u00f3n con pap\u00e1, tan afectada por lo que mam\u00e1 me hizo creer. Ni poder recuperar tanto tiempo perdido en discusiones varias con mam\u00e1, cuando ella viv\u00eda. Te amo. Ap\u00e1. Ma, aqu\u00ed va\u2026 Tu historia, tu orgullo\u2026 Te lo deb\u00eda\u2026 Te lo mereces\u2026 Y que pase lo que pase.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El texto es leal al desarrollo cronol\u00f3gico de la vida de Macedo. Los recuerdos son confusos, aunque hay memorias claras como el agua, advierte Cecilia en voz de su madre, cuyo verdadero nombre fue Mar\u00eda de la Concepci\u00f3n Macedo Guzm\u00e1n y quien vivi\u00f3 una infancia oscilando entre la tristeza y la nostalgia, destellos de felicidad, ausencias dolorosas y presencia imponentes que provocaban una personalidad introvertida. La vida en los internados era estricta y carente de afectos, fueron lugares odiados y amargos. A los 16 a\u00f1os cuando un productor le dijo a la madre de Rita que la joven ten\u00eda el rostro ideal para salir en la pantalla de cine.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue as\u00ed como apareci\u00f3 en su primera pel\u00edcula y hasta gan\u00f3 un concurso de belleza. Pese a esta posible vida dentro del espect\u00e1culo, su madre prefiri\u00f3 que se casara a los 18 a\u00f1os con un prometedor empresario: Luis del Llano. De esa boda la novia conf\u00eda: <em>\u201cAl matrimonio llegu\u00e9 como se esperaba de una chica decente: intacta. As\u00ed que me qued\u00e9 sagrada y, de paso, fr\u00edgida\u201d.<\/em> Los pleitos constantes y la reiteraci\u00f3n de la frase \u201cquiero vivir mi vida\u201d, entablaron la demanda de divorcio. Fue muchos a\u00f1os despu\u00e9s que descubri\u00f3 que las mujeres pod\u00edas gozar su sexualidad:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cCuando en la madrugada volvi\u00f3 a hacerme el amor, supe por primera vez lo que era un orgasmo. No pod\u00eda creer lo que estaba sucediendo y me preguntaba: \u201c\u00bfC\u00f3mo es posible que despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, este extra\u00f1o haya logrado satisfacer mi hambre de placer sexual?\u201d Yo lloraba y re\u00eda al mismo tiempo, envuelta en una exaltaci\u00f3n seguramente excesiva ya que, Adolfo, asustado, pregunt\u00f3 qu\u00e9 me pasaba. Le contest\u00e9 que era muy feliz ya que por fin hab\u00eda roto la maldici\u00f3n que cargaba desde hac\u00eda a\u00f1os. \u00a1Ya no era fr\u00edgida!\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvi\u00f3 a casarse y a divorciarse, sigui\u00f3 actuando. Al trabajar con Manolo F\u00e1bregas y Ernesto Alonso reconoci\u00f3 que \u201cel teatro es lo m\u00edo\u201d, adem\u00e1s de estar en el escenario, participaba en la producci\u00f3n y qued\u00f3 fascinada. Entonces conoci\u00f3 a un joven escritor: Carlos Fuentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cMe llamaba Rita, su amor, su mujer, y me extra\u00f1aba. Se sent\u00eda como un fantasma solitario que solo exist\u00eda sabi\u00e9ndose a mi lado. Hab\u00eda nacido para quererme y todo de \u00e9l depend\u00eda de mi amor. Yo era la \u00fanica persona que lo aceptaba como era y, adem\u00e1s, lo apoyaba para que no cambiara. Solo yo lo hab\u00eda hecho sentir que pod\u00eda dar algo de ternura y amor, y se desped\u00eda anhelando mis labios, las puntas de mis senos, toda mi carne y todas mis palabras.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto Rita como Fuentes brillaban a su manera en sus respectivos espacios. Sin embargo, la fama que Carlos Fuentes empez\u00f3 a tener provoc\u00f3 la aparici\u00f3n de chicas ilusionadas con tener alguna aventura con el intelectual del momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cPronto, las jovencitas empezaron a llamarlo. Delante de m\u00ed, \u00e9l hac\u00eda citas con ellas para encontrarlas en distintos sitios. Ante mis ojos interrogantes, me dec\u00eda que, como escritor, necesitaba adquirir experiencias que lo enriquecieran. Me aseguraba que esos encuentros no ten\u00edan importancia porque me amaba solo a m\u00ed\u2026 Cuando la de turno era dejada a un lado, yo me dec\u00eda a m\u00ed misma: \u201cSu verdadera mujer soy yo\u201d.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estuvieron juntos 14 a\u00f1os, entre separaciones y reconciliaciones, Fuentes no dejaba de tener sus aventuras hasta que empez\u00f3 una relaci\u00f3n con la periodista Silvia Lemus, quien fue su pareja hasta el fin de su vida. Durante los siguientes a\u00f1os Rita Macedo tuvo otras parejas, aceptaba algunos papeles peque\u00f1os en televisi\u00f3n y film\u00f3 otra de las grandes pel\u00edculas del cine mexicano: El Castillo de la Pureza. Estaba orgullosa de sus dos hijas y de su hijo, se convirti\u00f3 en abuela, pero se sent\u00eda incompleta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Las mujeres no somos educadas para racionalizar sobre c\u00f3mo manejar las diferentes etapas que se van presentando en nuestro camino. Los hombres tampoco. Pero ellos pueden, en el campo amoroso, seguir viviendo activamente hasta el fin de sus d\u00edas.&nbsp; Nosotras de pronto descubrimos que, al no ser objetos deseables, no pertenecemos al mundo afectivo. Podemos tratar de llenar nuestro tiempo con trabajo o el afecto que nuestros hijos nos quieran dar. Con viajes. Con reuniones de amigos. Pero el vac\u00edo que deja la ausencia de un compa\u00f1ero con quien compartir las impresiones que nos deja un libro, sentarte sola ante la mesa, ver un programa de televisi\u00f3n sin poder hacer un comentario, son esas cosas las que duelen y s\u00e9 que doler\u00e1n siempre. Comprendo que la culpa es m\u00eda, pero comprenderlo no alivia ni llena ese hueco constante.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cecilia se\u00f1ala que estas fueron las \u00faltimas palabras que escribi\u00f3 su madre, a la ma\u00f1ana siguiente, 6 de diciembre de 1993, Rita se suicid\u00f3.&nbsp; Cecilia no explica ni tampoco trata de interpretar o juzgar la decisi\u00f3n de su mam\u00e1, evoca buenos y malos momentos, complicidades y disgustos, el orgullo que sent\u00eda por su trabajo como actriz y el desconcierto por manifestarle un amor maternal nada tradicional. Se cuestiona si fue injusta con su padre y lamenta haber cre\u00eddo las historias en torno a \u00e9l, \u201cme dio en la torre a m\u00ed, pero sobre todo se dio en la torre a ella. Estoy segura de que toda la vida se arrepinti\u00f3 de lo que hizo, pero nunca lo dijo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el apartado final da voz a sus hermanos, a los nietos de Rita y algunas amistades cercanas que la evocan con cari\u00f1o y confiesan extra\u00f1arla, pero alguien escribe una frase significativa: \u201cRita siempre hizo lo que le dio la gana: as\u00ed hasta el final\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>*\u201cMujer en papel\u201d<\/em>. Memorias inconclusas de Rita Macedo. Recopilaci\u00f3n y edici\u00f3n de Cecilia Fuentes. 2019, M\u00e9xico: Editorial Trilce.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mam\u00e1. 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