{"id":82537,"date":"2024-06-06T14:19:32","date_gmt":"2024-06-06T20:19:32","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=82537"},"modified":"2024-06-06T14:19:55","modified_gmt":"2024-06-06T20:19:55","slug":"esperanza-critica-y-educacion-otros-mundos-posibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/esperanza-critica-y-educacion-otros-mundos-posibles\/","title":{"rendered":"Esperanza cr\u00edtica y educaci\u00f3n: otros mundos posibles"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Foto: JonArno Lawson y Sydney Smith<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mar\u00eda Orozco \u00c1vila *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 6 de junio, 2024.- La esperanza cr\u00edtica es una herramienta para repensar (y quiz\u00e1 transformar) la educaci\u00f3n actual. Parte de una denuncia sobre la realidad educativa, que despu\u00e9s transita hacia imaginar (y so\u00f1ar) c\u00f3mo cambiar las cosas. Finalmente, recae en acciones puntuales que buscan transformar positivamente el entorno de las y los estudiantes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza es una emoci\u00f3n que se orienta hacia el futuro y que persigue la creaci\u00f3n de una realidad m\u00e1s justa, un deseo profundo de que las cosas sean diferentes y mejores<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Es, en suma, el querer satisfacer una b\u00fasqueda humana de completitud. La esperanza tambi\u00e9n se define como \u201cun estado del ser\u201d<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, una cualidad necesaria para transformar el sufrimiento de las y los estudiantes en acciones o como un proceso que puede llegar a ofrecer direcci\u00f3n para sobrellevar una crisis, cualquiera que esta sea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Freire argumenta que los seres humanos necesitamos la esperanza como el pez requiere agua limpia<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. Sobre todo en contextos educativos precarizados, esta permite a la comunidad vislumbrar posibilidades para desafiar el <em>status quo<\/em> y para crear espacio para la utop\u00eda y el cambio social. Adem\u00e1s de ayudarle a convertirse en un agente activo, listo para transformar la realidad dentro y fuera de las aulas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ontol\u00f3gicamente, \u201ceducaci\u00f3n y esperanza son co-constitutivas\u201d<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, ya que ambas llevan al ser humano hacia una b\u00fasqueda de completitud y de nuevas maneras de ser y estar en el mundo. Por ello, generalmente la esperanza se asocia con el trabajo de pedagogos cr\u00edticos, como Paulo Freire, Henry Giroux, David Halpin, o Darren Webb. El trabajo de Freire, sobre todo, ha sido fundamental para entender el valor de la esperanza en la educaci\u00f3n, y ha sido utilizado por educadores contempor\u00e1neos \u2013como Duncan-Andrade o Webb\u2013 para determinar el papel que juega en entornos educativos actuales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/esperanza-critica-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"625\" height=\"642\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/esperanza-critica-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-82540\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias al trabajo de dichos pedagogos, la esperanza se ha convertido en una herramienta muy valiosa para entender, cuestionar y, quiz\u00e1, transformar la educaci\u00f3n actual. Como hacen notar McAdam et al., las y los educadores \u201chan tratado de dar direcci\u00f3n a la esperanza al sugerir maneras en las que puede manifestarse en la pr\u00e1ctica\u201d<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, sobre todo en entornos precarizados. Sin embargo, la esperanza tambi\u00e9n puede dar direcci\u00f3n a las y los educadores al proporcionarles un proceso de cr\u00edtica que les lleve a mejorar sus centros de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es f\u00e1cil que la esperanza pierda su curso y que se convierta, m\u00e1s bien, en inmovilismo, inacci\u00f3n y miedo. Si las personas dejan de so\u00f1ar e imaginar, \u00e9sta puede convertirse, m\u00e1s bien, en desesperanza, ya que en ocasiones es dif\u00edcil ver m\u00e1s all\u00e1 de nuestra realidad inmediata, en especial si es de violencia, pobreza y marginaci\u00f3n. Si pensamos en las y los miles de ni\u00f1as y ni\u00f1os en situaci\u00f3n de rezago educativo debido a la pandemia de Covid-19; en la guerra soterrada de la que son una de las principales v\u00edctimas; en el presupuesto gubernamental raqu\u00edtico que se destina a la educaci\u00f3n cada sexenio\u2026 \u00bfC\u00f3mo no resignarse?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para que la esperanza se convierta en una fuerza de cambio para la comunidad educativa debe de poseer las siguientes caracter\u00edsticas. En primer lugar, debe de ser cr\u00edtica con respecto a la realidad del pa\u00eds, de las aulas, del sistema educativo y de la propia pr\u00e1ctica docente. No obstante, ser conscientes sobre las cosas o solo quejarse sobre ellas no es suficiente para superar una \u201csituaci\u00f3n de opresi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> o inequidad. En ese sentido, la esperanza debe transitar de la cr\u00edtica a la imaginaci\u00f3n y de esta a los sue\u00f1os sobre otras maneras de ser y estar en el mundo, que lleven a ni\u00f1as y ni\u00f1os a vivir m\u00e1s plenamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imaginar y so\u00f1ar diferentes \u00f3rdenes sociales es, entonces, la segunda caracter\u00edstica de la esperanza como fuerza transformadora en el entorno educativo. La esperanza es cr\u00edtica cuando nutre las posibilidades para el cambio dentro y fuera de la escuela y nos compromete con ideas sobre c\u00f3mo podr\u00edan ser mejor las cosas. Sin embargo, es imprescindible contar con un plan o \u201cdise\u00f1o\u201d claro que gu\u00ede a la comunidad educativa completa, pero sobre todo a las maestras&nbsp; los maestros en su pr\u00e1ctica diaria, hacia aquello que quieran transformar. De lo contrario, no les ser\u00e1 posible dirigir sus acciones hacia un objetivo puntual. O peor a\u00fan, la esperanza puede distorsionarse\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Duncan-Andrade, Freire y Webb<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> advierten que la esperanza tambi\u00e9n puede distorsionarse y volverse <em>na\u00efve<\/em>, sobre todo si pensamos que el futuro ser\u00e1 mejor solo porque s\u00ed; esta es una manera f\u00e1cil de \u201ceximirnos\u201d de las consecuencias de nuestros actos y de depositar en los hombres y mujeres del futuro -o m\u00e1s espec\u00edficamente, en las ni\u00f1as y ni\u00f1os del ma\u00f1ana- la responsabilidad de cambiar las cosas. Por ello, la esperanza requiere que se lleve a cabo ese plan o dise\u00f1o. Es decir, siempre se materializa en acciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, el \u00faltimo elemento indispensable para que la esperanza sea cr\u00edtica es que debe de recaer en acciones concretas de las personas que conforman la comunidad educativa. En otras palabras, \u00e9sta parte de identificar y denunciar una problem\u00e1tica \u2013por ejemplo, la falta de conectividad en su escuela\u2013 a vislumbrar ideas sobre c\u00f3mo las cosas podr\u00edan ser distintas \u2013\u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si las y los estudiantes tuvieran acceso a internet en el aula?, \u00bfde qu\u00e9 manera impactar\u00eda esto positivamente en su aprendizaje?, \u00bfqu\u00e9 se necesita para que esto se convierta en una realidad?, \u00bfqu\u00e9 acciones se pueden llevar a cabo desde la escuela para hacerlo posible?- a ejecutar algunas de dichas acciones. La utop\u00eda es un proceso en construcci\u00f3n, siempre abierto e iterativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pedagogo estadounidense Duncan-Andrade extiende esta noci\u00f3n de la esperanza y argumenta que las y los educadores pueden dotar a sus estudiantes de comunidades en contextos de marginaci\u00f3n con recursos para salir de la opresi\u00f3n. Este docente se refiere simb\u00f3licamente a la labor de educar como aquella que permite \u201ccultivar rosas en el concreto\u201d<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Cuando los estudiantes viven en contextos muy complicados, puede resultar dif\u00edcil vislumbrar posibilidades para el cambio. Por ello, las maestras y los maestros pueden dotarles con recursos que les permitan ver \u201clas grietas en el concreto\u201d o aquellas oportunidades que pueden utilizarse para transformar la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la realidad es insoportable, la esperanza, la utop\u00eda y los sue\u00f1os son un imperativo para vislumbrar opciones diferentes a lo conocido, sobre todo en contextos de precariedad. Educaci\u00f3n y esperanza, de la mano, pueden convertirse en herramientas para cultivar flores en el asfalto, navegar en mares embravecidos y, por qu\u00e9 no, construir otros mundos posibles.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/maria-orozco.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"400\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/maria-orozco.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-82538\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mar\u00eda Orozco \u00c1vila. <\/strong>Integrante de MUxED, es especialista en literatura infantil. Egresada de la maestr\u00eda en Literatura Infantil y Alfabetismos (University of Glasgow), como becaria Chevening, dirige el proyecto Pirinola, que busca crear espacios de reflexi\u00f3n, an\u00e1lisis y capacitaci\u00f3n en torno a la literatura infantil y juvenil. La esperanza cr\u00edtica se ha convertido en su herramienta para habitar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>FB: Mar\u00eda Orozco \u00c1vila<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>LinkedIn: Mar\u00eda Orozco \u00c1vila<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Duncan-Andrade, J.M.R<\/strong>. (2009), \u2018Notas para los educadores: la esperanza que se requiere cuando se cultivan rosas en el concreto\/ Note to Educators: Hope Required When Growing Roses in Concrete\u2019, <em>Harvard Educational Review<\/em>, vol. 79, no. 2, pp. 181-194.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Freire, P. <\/strong>(1992) <em>La pedagog\u00eda de la esperanza: revisitando la pedagog\u00eda del oprimido\/ Pedagogy of Hope: Reliving Pedagogy of the Oppressed\/<\/em>, Bloomsbury Academic, London.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>McAdam, J.E., Ghaida, S.A., Arizpe, E., Hirsu, L. &amp; Motawy, Y.<\/strong> (2020), \u2018La literatura infantil en contextos cr\u00edticos de desplazamiento: explorando el valor de la esperanza\/ Children\u2019s Literature in Critical Contexts of Displacement: Exploring the Value of Hope\u2019, <em>Education Sciences<\/em>, vol. 10, no. 12, pp. 383.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Webb, D. <\/strong>(2007), \u2018Los modos de la esperanza\/ Modes of hoping\u2019, <em>History of the Human Sciences<\/em>, vol. 20, no. 3, pp. 65-83.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Webb, D.<\/strong> (2010), \u2018Paulo Freire y \u201cla necesidad de la esperanza en la educaci\u00f3n\u201d\/ Paulo Freire and \u2018the need for a kind of education in hope\u2019\u2019, Cambridge, <em>Journal of Education<\/em>, vol. 40, no. 4, pp. 327-339.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Freire, 1994; Webb, 2007 y 2010; Duncan-Andrade, 2009; y McAdam et al., 2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Webb, 2007, 67.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Freire, ibid, 2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> McAdam et al., ibid, 2<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> \u00cddem.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Freire, ibid, 24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Duncan-Andrade, 2009; Webb, 2007 y 2010; y Freire, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Duncan-Andrade, ibid, 186.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La esperanza cr\u00edtica es una herramienta para repensar (y quiz\u00e1 transformar) la educaci\u00f3n actual. 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