{"id":79788,"date":"2024-04-06T12:05:23","date_gmt":"2024-04-06T18:05:23","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=79788"},"modified":"2024-04-06T12:05:28","modified_gmt":"2024-04-06T18:05:28","slug":"mujeres-organizadas-levantan-trinchera-contra-el-hambre-en-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/mujeres-organizadas-levantan-trinchera-contra-el-hambre-en-argentina\/","title":{"rendered":"Mujeres organizadas levantan trinchera contra el hambre en Argentina"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una mujer prepara alimentos en el comedor comunitario Gustavo Corti\u00f1as, en la Villa 31 de la capital argentina. Imagen: Angelina de los Santos \/ openDemocracy<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con muy pocos alimentos y bajo una campa\u00f1a de descr\u00e9dito lanzada por el gobierno, cocineras comunitarias y luchadoras sociales sostienen las llamadas \u2018ollas populares\u2019<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Buenos Aires hay &nbsp;49 villas con &nbsp;80 mil familias&nbsp;hacinadas, sin&nbsp; electricidad, agua, calefacci\u00f3n y saneamiento, donde 73 por ciento tienen&nbsp; jefa de familia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mujeres llevan d\u00e9cadas trabajando codo a codo para alimentar a sus comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Redacci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico\/openDemocracy, Buenos Aires, Argentina, 6 de abril, 2024.- \u201cMuchas familias vienen a los comedores, personas que no est\u00e1n trabajando y que antes no ven\u00edan. Hay ancianos, mujeres embarazadas y muchos chicos\u201d, dice Alicia Casimiro, que coordina un comedor comunitario en la Villa 31, un barrio hacinado en el centro de Buenos Aires,&nbsp; al lado del distrito m\u00e1s exclusivo de la capital argentina. \u201cLo \u00fanico que logramos hacer es un guiso sin la suficiente verdura\u201d, explica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A unos 31 kil\u00f3metros, Griselda Burgue\u00f1o dice: \u201cEl pan es cada vez menos; no alcanza\u201d. Ella coordina otro comedor, u olla popular, en Gregorio de Laferr\u00e8re, ciudad del municipio de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires. \u201cEst\u00e1bamos acostumbrados a llenar el t\u00e1per para que la familia tenga para comer al mediod\u00eda y noche, y ahora no lo podemos hacer porque si no las de atr\u00e1s quedan sin comer\u201d, detalla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casimiro y Burgue\u00f1o son luchadoras sociales. Y son tambi\u00e9n parte de un contingente de unas 140 000 mujeres que suman a sus rutinas y preocupaciones cotidianas la carga de pelear contra el hambre, cocinando a lo largo de todo el pa\u00eds para m\u00e1s de 10 millones de personas que van a las ollas en busca de un plato de comida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos meses, la carga se hace insoportable porque en Argentina, tradicional productora de alimentos, la comida escasea para cada vez m\u00e1s gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El gobierno de Javier Milei, el presidente libertario de extrema derecha que asumi\u00f3 el cargo en diciembre, suspendi\u00f3 la distribuci\u00f3n de pasta, arroz, yerba y otros alimentos no perecederos que entregaba a las ollas populares, citando la necesidad de hacer \u201cauditor\u00edas\u201d para frenar la presunta \u201cextorsi\u00f3n\u201d de grupos que administran una parte de los comedores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de las comunidades organizadas de las \u2018villas miseria\u2019 (como despectivamente se llamaban a estos barrios pobres y hacinados) y los piqueteros, movimientos de desocupados que protestan cortando calles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfPor qu\u00e9 el gobierno nos pone a las cocineras como enemigas?\u201d, cuestiona Mar\u00eda Claudia Albornoz, dirigenta de La Poderosa, uno de los movimientos villeros m\u00e1s grandes de Argentina que funciona en asambleas barriales desde 2004 y gestiona 158 comedores en todo el pa\u00eds, tambi\u00e9n el de la Villa 31. \u201cLa organizaci\u00f3n comunitaria es lo que nos permite vivir en las villas\u201d, afirma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNos encantar\u00eda que cada uno tenga un plato de comida en su casa y esa contenci\u00f3n de familia que uno necesita para salir adelante y superarse\u201d, dice Casimiro, tambi\u00e9n integrante de La Poderosa. \u201cPero la realidad es esta\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Tradici\u00f3n villera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Villa 31, tiene su origen en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 30 del siglo pasado cuando inmigrantes y obreros provenientes de Paraguay, Bolivia y del norte de Argentina se instalaron en la zona para aprovechar la cercan\u00eda del puerto de Buenos Aires y las oportunidades laborales que ofrec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego del asesinato en 1974 del sacerdote cat\u00f3lico Carlos M\u00fagica, quien impuls\u00f3 el movimiento de curas villeros para el trabajo pastoral y social en el barrio, la villa fue renombrada en su honor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1025\" height=\"683\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79796\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vista de la Villa 31 o barrio M\u00fagica en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 30, cuando se la conoc\u00eda como Villa Desocupaci\u00f3n. Imagen: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy tiene m\u00e1s de 40 000 habitantes y ocupa 46 hect\u00e1reas entre la zona portuaria, las v\u00edas ferroviarias, la estaci\u00f3n central de trenes y la terminal de autobuses Retiro, de un lado, y Recoleta, uno de los&nbsp;barrios m\u00e1s caros de la ciudad, del otro. Por arriba la atraviesa una&nbsp;autopista enrejada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed no entran taxis y colectivos \u2013 ni ambulancias sin custodia policial \u2013, tampoco personas extra\u00f1as no acompa\u00f1adas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre viviendas de ladrillos huecos y chapas, taperas y pasajes estrechos sin veredas se despliega un tendido el\u00e9ctrico ca\u00f3tico. Hay capillas, escuelas, plazas y canchitas de f\u00fatbol con rejas. Aqu\u00ed y all\u00e1, personas grises se re\u00fanen, pese al calor, alrededor del fuego encendido en alg\u00fan tanque de lata y se balancean al ritmo de la cumbia villera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en lo que podr\u00eda ser el mism\u00edsimo margen de la vida, florece la mirada c\u00f3mplice, agotada pero servicial de las 11 cocineras del comedor \u2018Gustavo Corti\u00f1as\u2019 \u2013 el nombre es un homenaje a un joven militante desaparecido en la \u00faltima dictadura militar \u2013 que sirven los \u00faltimos platos del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trabajan entre seis y ocho horas diarias cocinando, sirviendo, limpiando y administrando los alimentos. Ahora tambi\u00e9n venden hielo en busca de m\u00e1s recursos para un n\u00famero de comensales en aumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2016 se organizaron ante la necesidad de alimentarse y convirtieron el esfuerzo individual en provecho colectivo. \u201cLas vecinas no ten\u00edan con qui\u00e9n dejar a sus hijos para trabajar o no consegu\u00edan trabajo. Entonces, viendo la necesidad propia y la de las dem\u00e1s, se arma una comunidad\u201d, explica Casimiro, madre de ocho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed lograron alquilar una peque\u00f1a vivienda con una sala amplia al frente y cocina detr\u00e1s, para instalar el comedor. \u201cVimos que un plato de comida te ayuda a economizar un poco m\u00e1s los gastos\u201d, asegura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de trabajar para la comunidad, se ocupan de los cuidados y del trabajo dom\u00e9stico en sus casas y algunas tambi\u00e9n tienen empleos informales, por lo que se autodenominan \u201ctrabajadoras de la triple jornada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mediados de 2023 La Poderosa present\u00f3 un proyecto de ley, hasta ahora no debatido en el legislativo Congreso Nacional, para que las cocineras comunitarias reciban un salario m\u00ednimo, cobertura m\u00e9dica, vacaciones, licencia por maternidad y aguinaldo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ollas sirven asimismo de espacio de contenci\u00f3n para vecinas y vecinos que acuden en busca de apoyo, y como \u201cuna l\u00ednea de defensa\u201d ante el narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPor m\u00e1s que el padre y la madre salgan a trabajar, no llegan a alimentar a la familia. Y, como salen, no tienen tiempo para darle atenci\u00f3n a los hijos\u201d, dice Casimiro, que conoce profundamente la villa en la que ha vivido 33 de sus 49 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cY por la misma preocupaci\u00f3n a veces (tanto padres como hijos) se ponen a consumir o a vender para otro, para que entre una moneda m\u00e1s a la casa. Para poder llevar un plato de comida uno agarra lo que haya\u201d, aduce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La capital argentina alberga 49 villas en las que viven unas 80 mil familias&nbsp;hacinadas, sin acceso regular a electricidad, agua, calefacci\u00f3n y saneamiento; 73 % de ellas tienen de jefa de familia a una mujer. Como en muchos de los&nbsp; 6 mil 500 barrios populares&nbsp;que hay en todo el pa\u00eds, las mujeres llevan d\u00e9cadas trabajando codo a codo para alimentar a sus comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cAc\u00e1 todo genera violencia\u201d, dice la cocinera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando caen lluvias torrenciales, como en marzo, el agua sobrepasa las rodillas, moja colchones, roperos y electrodom\u00e9sticos, y deja a la gente sin luz por varios d\u00edas \u2013 el temor a electrocutarse usando una instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica irregular y empapada puede m\u00e1s que la necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la huella de a\u00f1os de inundaciones no se va con el sol: cloacas explotadas por falta de infraestructura para abastecer a una poblaci\u00f3n creciente, calles llenas de barro y bichos. \u201cVivir con olor a humedad en todas partes no es vida\u201d, dice Casimiro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1025\" height=\"683\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79795\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A diario, las cocineras del comedor Gustavo Corti\u00f1as reciben cientos de t\u00e1peres que llenar\u00e1n con comida y repartir\u00e1n al mediod\u00eda. Imagen: Cortes\u00eda de La Poderosa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias al trabajo meticuloso y constante de las villeras, La Poderosa organiza donaciones de ropa, electrodom\u00e9sticos y mobiliario. Tambi\u00e9n brinda asistencia a personas que sufren violencia de g\u00e9nero, talleres de oficios y educaci\u00f3n popular en los barrios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, amplifica la voz cultural de las villas en una revista mensual&nbsp;que, entre otros fines, busca contrarrestar el estigma de las villas, vistas como lugares donde solo hay droga, delincuencia y miseria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa situaci\u00f3n de pobreza es tan desesperante, la violencia callejera es tan tremenda que no se puede vivir, pero si no estuvi\u00e9ramos organizadas nuestros barrios estar\u00edan en peor condici\u00f3n de la que est\u00e1n\u201d, reflexiona Albornoz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El lujo de alimentarse<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parada en el centro de la villa, Casimiro se\u00f1ala a unas 30 personas que se acercan a la olla a preguntar si sobr\u00f3 algo de comida. \u201cAntes de la pandemia de covid-19 prepar\u00e1bamos unas 120 raciones al d\u00eda; durante la pandemia llegamos a dar 500, y ahora estamos en m\u00e1s de 420 raciones, todo depende de si nos alcanza la mercader\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un men\u00fa habitual incluir\u00eda mate cocido y tortas fritas para comenzar el d\u00eda. Para el almuerzo, un guiso de arroz o fideos con calabaza, cebolla y, cuando hay, salsa de tomate, alitas o menudos de pollo. O apenas piment\u00f3n con mucha agua, siempre mucha agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De merienda t\u00e9 con leche y pastelitos. Pero, ante el corte de suministros, muchas ollas y merenderos cerraron sus puertas o redujeron la frecuencia y cantidad de comida ofrecida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1025\" height=\"683\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-04.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79794\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una cocinera de la Villa 21-24 de la ciudad de Buenos Aires prepara tortas fritas. Imagen: Cortes\u00eda de La Poderosa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Argentina registr\u00f3 en febrero la inflaci\u00f3n en alimentos m\u00e1s alta del mundo, con los precios de los productos agroalimentarios multiplic\u00e1ndose por 3,4. Los alimentos tienen precios equivalentes a los de Espa\u00f1a&nbsp;y Estados Unidos, mientras los salario argentinos&nbsp;son cinco veces m\u00e1s bajos, y un trabajador registrado con un sueldo promedio es pobre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en otros pa\u00edses latinoamericanos, la inseguridad alimentaria es mayor en mujeres que en hombres, pero Argentina tiene en este terreno la mayor&nbsp;brecha de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con una inflaci\u00f3n anual&nbsp;de 254 %, la&nbsp;econom\u00eda desregulada&nbsp;y un gobierno que repite&nbsp;\u201c no hay plata\u201d&nbsp;\u2013 recordando el lema&nbsp;\u201cThere is no alternative\u201d&nbsp;(no hay alternativa) de la ex primera ministra brit\u00e1nica Margaret Thatcher \u2013, los ingresos y la calidad de vida&nbsp;se deterioran&nbsp;a diario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo hay ingreso en pesos que aguante\u201d, dice la economista Candelaria Botto, directora de la asociaci\u00f3n civil interdisciplinaria Econom\u00eda Feminista, que busca visibilizar las desigualdades de g\u00e9nero en el mundo del trabajo y el mercado. \u201cLa situaci\u00f3n de emergencia es muy grande, sobre todo en los barrios populares\u201d, subraya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La inseguridad econ\u00f3mica tambi\u00e9n se refleja en la dr\u00e1stica reducci\u00f3n del consumo de medicamentos. Entre diciembre de 2023 y comienzos de marzo, los precios&nbsp;aumentaron 100 por ciento , y se registr\u00f3 una ca\u00edda descomunal en las ventas y el acceso a tratamientos m\u00e9dicos. En ning\u00fan pa\u00eds del mundo las medicinas subieron tanto en tan poco tiempo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-05.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1025\" height=\"683\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-05.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79793\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cocinera del movimiento villero La Poderosa. Imagen: Cortes\u00eda de La Poderosa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pobreza alcanza a 57 por ciento&nbsp;de los 46 millones de habitantes, siete millones de ellos son ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes. La indigencia afecta al 15 por ciento &nbsp;de la poblaci\u00f3n, con 2,4 millones de menores en esta situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cVenimos insistiendo en hablar de violencia econ\u00f3mica, porque el gobierno est\u00e1 aplicando de forma sistem\u00e1tica violencia y terror econ\u00f3mico sobre la poblaci\u00f3n\u201d, dice a openDemocracy la investigadora Luc\u00eda Cavallero, de la Universidad de Buenos Aires e integrante de Ni Una Menos, un movimiento que lucha contra la violencia de g\u00e9nero y en particular los feminicidios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Comer para organizarse<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Poderosa y m\u00faltiples organizaciones sociales, civiles y religiosas que sostienen unas 44 000 ollas populares del pa\u00eds, recib\u00edan peri\u00f3dicamente alimentos secos del gobierno nacional, m\u00e1s donaciones de carne y verduras de empresas, vecinas y vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En algunos casos, los comedores tambi\u00e9n recib\u00edan donaciones de gobiernos provinciales e incluso dinero del estado o fondos de programas internacionales de Naciones Unidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese dinero, m\u00e1s lo recaudado en actividades como bingos o reciclaje de cart\u00f3n y vidrio, permit\u00eda pagar el alquiler de los locales donde funcionan los comedores, el gas o la le\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nuevo gobierno fundamenta sus dr\u00e1sticos recortes&nbsp;en que exist\u00eda un uso \u201cdiscrecional y extorsivo\u201d de los recursos y alimentos por parte de agrupaciones que manejan las ollas, y asegura que m\u00e1s de la mitad&nbsp;de los 44 mil &nbsp;comedores registrados no funcionan. En cuanto a las denuncias p\u00fablicas de dirigentes sociales por falta de alimentos, las autoridades contestan que son expresi\u00f3n de \u201cla disputa por el reparto sin control ni rendici\u00f3n de esa comida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Albornoz, de La Poderosa, contest\u00f3 estas acusaciones en una&nbsp;entrevista radial: \u201cLes har\u00eda un dibujito del recorrido de la mercader\u00eda a ver si entienden\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El extinto Ministerio de Desarrollo Social, eliminado por el gobierno de Milei, \u201ccompraba las partidas (de alimentos) y las entregaba con un camioncito a los comedores registrados\u201d, explic\u00f3 Albornos. \u201cNosotras baj\u00e1bamos la mercader\u00eda del cami\u00f3n, la guard\u00e1bamos y nos serv\u00eda para uno o dos meses, seg\u00fan la cantidad de viandas que entreg\u00e1ramos. La figura del intermediario no existe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cTomas\u201d y resistencia piquetera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gabriela De la Rosa, del movimiento piquetero Polo Obrero, afiliado al trotskista Partido Obrero, afirma que \u201clas mujeres son las primeras que se organizan cuando hay una crisis\u2026 y por lo tanto son las que m\u00e1s copan las organizaciones en las barriadas populares\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, no han dejado de hacerlo en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en particular desde la&nbsp;crisis econ\u00f3mica y social que estall\u00f3 en 2001&nbsp;\u2013 cuando Argentina se declar\u00f3 en cese de pagos. Entonces, las piqueteras se organizaron para llevar alimentos a los barrios m\u00e1s vulnerados. Ahora administran unas 3000 cocinas comunitarias y brindan talleres de oficios en todo el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La necesidad y la ausencia del estado hizo que decenas de vecinos se organizaran y montaran ollas en 70 puntos de La Matanza, cuenta Lili\u00e1n Rojas, dirigenta del Polo Obrero en la provincia de Buenos Aires y precandidata trotskista a concejal por La Matanza en 2023. \u201cA nosotros el hambre no nos va a matar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el comedor Villa Uni\u00f3n de Gregorio de Laferr\u00e8re una treintena de personas sirven a 250 familias unas 1.000 porciones que se acaban en menos de 40 minutos. Cada vez es frecuente que la comida no alcance siquiera para alimentar a las propias cocineras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-06.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-06-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79792\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Griselda Burgue\u00f1o muestra mensajes de WhatsApp que anuncian falta de comida en un comedor del Polo Obrero en Villa Uni\u00f3n. Imagen: Angelina de los Santos\/openDemocracy<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cerca de all\u00ed, tambi\u00e9n en Villa Uni\u00f3n, unas 600 familias piqueteras se instalaron en terrenos p\u00fablicos bald\u00edos en los que hasta 2017 solo hab\u00eda campo, basura y escombros; los \u201ctomaron\u201d, puntualiza Rojas. En esos terrenos ocupados funcionan tres ollas, cada una con su nombre: Sector 3, Nueva Uni\u00f3n y R\u00edo Cuarto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cTenemos tanta experiencia con el hambre y la miseria que nos revolvemos con lo que hay, con lo baratito. Sabemos construir una cacerola popular y salir a pedir comida. As\u00ed funcionamos y as\u00ed seguiremos. Ese es nuestro m\u00e9todo, la organizaci\u00f3n\u201d, dice Rojas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Richard Marelo, habitante de la toma y encargado de la olla Sector 3, explica: \u201cLos vecinos colaboramos para comprar cables, poner postes, abrir las calles\u201d. Viven en constante disputa con las autoridades locales, que quieren erradicar el asentamiento. \u201cAhora la polic\u00eda ya ni siquiera nos deja que vengan los camiones a hacer los pozos\u201d para las c\u00e1maras s\u00e9pticas y para extraer el agua, lamenta Marelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin mujeres, las familias no podr\u00edan ocupar los terrenos, seg\u00fan Rojas. \u201cSon lo principal para aguantar la toma, donde no hay nada, a medida que aumenta la represi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los comedores son la clave.\u201d Nosotros trajimos desde un principio la cacerola para que todas las personas que fueran a tomar esa tierra pudieran comer con sus hijos\u201d, explica la militante en un entorno desolador.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-07.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-07-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79791\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cocina a le\u00f1a del comedor del Sector 3, en la toma de Villa Uni\u00f3n. Imagen: Angelina de los Santos\/openDemocracy<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ranchos de lona, madera, cart\u00f3n, chapa, goma y bloques con aberturas tapadas o cerradas con l\u00e1minas de metal u otro material disponible, pisos de tierra, o en su mejor versi\u00f3n, de cemento; baldes que sirven para lavar los trastos; parrilla, le\u00f1a y fuego para cocinar cuando no hay gas; mesas, sillas, estanter\u00edas y alacenas improvisadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los robos son constantes. \u201cEl hambre hace que nos roben tomas de luz, bombas de agua y las verduras de la huerta. No podemos tener porque nos roban hasta los zapallos\u201d, comenta.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-08.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-08-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79790\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Militante del Polo Obrero lava utensilios de cocina en el comedor Nueva Uni\u00f3n en la toma en Villa Uni\u00f3n. Imagen: Angelina de los Santos\/openDemocracy<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a la hostilidad, el trabajo colectivo alimenta a decenas de miles. \u201cEmpezamos debajo de una carpa, mand\u00e1bamos todo al fuego. No ten\u00edamos nada, solo hambre y miseria\u201d, dice Mar\u00eda Z\u00e1rateu, de 37 a\u00f1os, en la olla Nueva Uni\u00f3n, donde miden la cantidad de arroz a cocinar en asaderas mientras los ni\u00f1os hacen fila con un t\u00e1per abrazado al pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDe a poco fuimos consiguiendo el gas, la cocina, y hace cinco a\u00f1os estamos cocinando para 200 familias todos los d\u00edas\u201d, agrega.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la olla de R\u00edo Cuarto, Antonia C\u00e1ceres, de 34 a\u00f1os, cuenta que est\u00e1n usando el poco dinero que tienen en sus bolsillos para comprar alimentos. \u201cCada vez necesitamos m\u00e1s ayuda y el gobierno sigue sin bajar un kilo\u201d, dice. Aqu\u00ed sirven a unas 50 familias. Su compa\u00f1era Roc\u00edo Fern\u00e1ndez, de 23 a\u00f1os, dice que acuden muchos jubilados y cada vez m\u00e1s chicos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-10.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1025\" height=\"683\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/hambre-argentina-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79789\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cocineras de La Poderosa en una protesta en la plaza del Congreso argentino, en pleno centro de Buenos Aires. Imagen: Cortes\u00eda de La Poderosa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLas mujeres estamos sosteniendo los barrios de una manera muy dif\u00edcil\u201d, dice Albornoz, de La Poderosa. \u201cEstamos muy pero muy cansadas, venimos de procesos de much\u00edsimo agotamiento, pero as\u00ed y todo podemos organizarnos\u201d, concluye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Este&nbsp;<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/www.opendemocracy.net\/es\/5050-es\/mujeres-argentina-crisis-alimentaria-comedores-populares-cocineras-milei\/\"><strong><em>art\u00edculo<\/em><\/strong><\/a><strong><em>&nbsp;se public\u00f3 originalmente en&nbsp;<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/www.opendemocracy.net\/es\/?utm_source=navbar-onsite\"><strong><em>openDemocracy<\/em><\/strong><\/a><strong><em>.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con muy pocos alimentos y bajo una campa\u00f1a de descr\u00e9dito lanzada por el gobierno, cocineras comunitarias y luchadoras sociales sostienen las llamadas \u2018ollas populares\u2019<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":79797,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[53,63],"tags":[],"class_list":["post-79788","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-internacional","category-reportajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79788","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79788"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79788\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/79797"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79788"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}