{"id":78649,"date":"2024-03-11T13:21:22","date_gmt":"2024-03-11T19:21:22","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=78649"},"modified":"2024-03-11T13:21:23","modified_gmt":"2024-03-11T19:21:23","slug":"vida-y-lectura-natalia-levi-tanzi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/vida-y-lectura-natalia-levi-tanzi\/","title":{"rendered":"Vida y Lectura | Natalia Levi Tanzi"},"content":{"rendered":"\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marcela Eternod Ar\u00e1mburu<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Aguascalientes, 11 de marzo, 2024.-Despu\u00e9s de cotidianamente leer las terribles noticias del mundo \u2014cercano o lejano\u2014, despu\u00e9s de conocer las opiniones expertas y de recorrer el campo de batalla digital donde la ignorancia se expresa con mucha m\u00e1s potencia que la verdad, es indispensable buscar un ant\u00eddoto, un remanso que encamine hacia la reflexi\u00f3n o que ilumine otras dimensiones del complejo acontecer. Cada vez que la realidad abruma con su crueldad e insensatez, se necesita un refugio donde se puedan serenar los sentimientos de desaliento y de impotencia que invaden a las personas. Ese refugio, para algunas, se encuentra en los libros. En esas palabras que integran una historia, que narran distintas realidades o imaginan tramas, mundos o disparates de mil otras maneras, decantadas por la subjetividad de quien escribe y que se convierten en una esfera protectora para quien se sumerge en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Natalia Levi Tanzi es una muy peculiar constructora de esas esferas. Conocida como Natalia Ginzburg, apellido de su primer marido, es una escritora italiana con poca difusi\u00f3n entre las y los lectores de habla hispana que, afortunadamente, est\u00e1 cobrando relevancia, gracias a la reedici\u00f3n de sus libros que est\u00e1n haciendo un par de editoriales espa\u00f1olas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2018, Rodrigo Hasb\u00fan public\u00f3 en \u201cLas palabras [Textos de ocasi\u00f3n]\u201d una breve y tropezada semblanza de Natalia Levi: \u201cLas grandes virtudes de Natalia Ginzburg\u201d, donde afirma que lo m\u00e1s impresionante es la aceptaci\u00f3n de la vida como \u00e9sta se presenta y su enorme capacidad para hacerse a un lado en sus libros para \u201cque ellos se mostraran como eran: impredecibles y vulnerables y misteriosos\u201d. Su voz desprejuiciada capaz de ver las cosas desde diferentes \u00e1ngulos y escribirlas con una \u201cinteligencia pura que se deshace de lo superfluo para hurgar en lo esencial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabe recordar que en 2016 se celebraron los cien a\u00f1os del nacimiento de esta autora (1916-1991) y que esto fue el detonante para rescatar su obra. Una obra caracterizada por hacer de lo cotidiano texto y contexto; desde lo \u00edntimo y personal su estilo permite establecer una comunicaci\u00f3n directa con quien la lee haci\u00e9ndole sentir que est\u00e1 en una de esas conversaciones significativas que hoy son tan escasas; y de las grandes tragedias que rodearon su vida un tel\u00f3n de fondo \u2014siempre presente\u2014 que no logr\u00f3 acabar ni con el amor, la amistad o la solidaridad, ni con su vocaci\u00f3n o su peculiar manera de enfrentar la adversidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y vaya si afront\u00f3 la adversidad. Ginzburg naci\u00f3 en los a\u00f1os de la Gran Guerra, vivi\u00f3 su infancia y juventud bajo el fascismo italiano (1922-1945) que, vale la pena recordar, en 1938 se declar\u00f3 totalmente antisemita, aunque desde principios de los a\u00f1os 30 iniciaron los ataques contra esa comunidad en Italia, despidiendo a los jud\u00edos de la esfera p\u00fablica, de las escuelas y universidades y de muchos empleos profesionales. Por ser hija y esposa de un jud\u00edo, fue reubicada, vigilada y censurada en esos a\u00f1os, es decir, vivi\u00f3 con distintos miedos hasta que finaliz\u00f3 la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo eso lo narra Ginzburg en \u201cL\u00e9xico familiar\u201d, donde la memoria, siempre ligada a la nostalgia, da cuenta del devenir de una familia antifascista y jud\u00eda, bajo el yugo de Mussolini donde ella vivi\u00f3 su infancia, su adolescencia y su juventud. En una casa donde manda el padre, matiza la madre y todos los dem\u00e1s se defienden como pueden. Recuerdos de amigos, personalidades pol\u00edticas y sociales, profesores prestigiados y un largo desfile de personajes que fueron cercanos a esa familia tumultuosa y que se describen con humor e inteligencia, ocupan p\u00e1ginas gozosas de leer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le sigue el desplazamiento forzoso de la familia reci\u00e9n creada por Natalia y Leone Ginzburg con sus tres hijos peque\u00f1os a Abruzos (En \u201cInvierno en Abruzos\u201d escrito previamente a \u201cL\u00e9xico familiar\u201d, la autora considera esa \u00e9poca como feliz, pero afirma que no se dio cuenta de ello hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s). Para pasar a escribir sobre la muerte de Leone en 1944, encarcelado por los nazis en Roma en las t\u00e9tricas c\u00e1rceles de Regina Coeli, con solo 35 a\u00f1os, y narrar el horror de su partida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cL\u00e9xico familiar\u201d da cuenta, tambi\u00e9n, de los muchos y notables amigos de Natalia: Cesare Pavese, Italo Calvino, Giulio Einaudi, entre otros. De sus incondicionales amigas de siempre, de sus vecinos, de su vida de viuda joven con tres v\u00e1stagos, de su intenso trabajo en la editorial Einaudi, donde escrib\u00eda, traduc\u00eda, editaba y recomendaba la publicaci\u00f3n de textos. De su necesidad de escribir porque esa era su vocaci\u00f3n, de sus obras de teatro, de su segundo marido, de los hijos que perdi\u00f3 y de lo que sucedi\u00f3 en su dram\u00e1tica y compleja vida, narrada con las palabras justas, no exenta de amor ni de calidez, pero consciente de las debilidades y defectos \u2013de ella y de los dem\u00e1s\u2014.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escritora cr\u00edtica, observadora y acuciosa; reflexiva, sincera y mesurada, es en esta novela donde entrelaza toda su vida. Una vida convulsionada por lo externo, pero fuerte, cohesionada e \u00edntima en el entorno laboral, familiar y cercano. Se trata de una novela intensa, grata, conmovedora, precisa y reflexiva, para deleite de quien la lee.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oriana Fallaci, otra italiana a la que hay que leer, no se dejaba cautivar por las personas a las que entrevistaba. Sin embargo, en algunas, muy pocas ocasiones, no pudo escapar del encanto con que algunas de ellas la impactaron. Este es el caso de Natalia Ginzburg que la cautiv\u00f3 con su timidez, con su voz, con su transparente sinceridad, su templanza y fortaleza frente a lo vivido; y con su enorme cultura; pero, por encima de todo, con su inteligencia y la exacta dimensi\u00f3n que le daba a lo \u00edntimo y a lo personal para configurar, matizados, los contextos brutales en los que vivi\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cL\u00e9xico familiar\u201d es una narraci\u00f3n extraordinaria, para la que \u201cLas peque\u00f1as virtudes\u201d, integrada por 11 textos escritos por Ginzburg entre 1944 y 1961, nos prepara y nos da pistas para entender su escritura, gestada en el silencio y la reflexi\u00f3n, analizada antes de convertirse en palabras y expresada con sencillez, veracidad y valent\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcela Eternod Ar\u00e1mburu SemM\u00e9xico, Aguascalientes, 11 de marzo, 2024.-Despu\u00e9s de cotidianamente leer las terribles noticias del mundo \u2014cercano o lejano\u2014, despu\u00e9s de conocer las opiniones expertas y de recorrer el campo de batalla digital donde la ignorancia se expresa con mucha m\u00e1s potencia que la verdad, es indispensable buscar un ant\u00eddoto, un remanso que encamine [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":38638,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[515,35],"tags":[],"class_list":["post-78649","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-marcela-eternod-aramburu","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78649"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78649\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}