{"id":74871,"date":"2023-12-04T10:52:48","date_gmt":"2023-12-04T16:52:48","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=74871"},"modified":"2023-12-04T10:52:48","modified_gmt":"2023-12-04T16:52:48","slug":"vida-y-lectura-el-infierno-de-los-jeremes-rojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/vida-y-lectura-el-infierno-de-los-jeremes-rojos\/","title":{"rendered":"Vida y lectura| El infierno de los jeremes rojos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Marcela Eternod Ar\u00e1mburu&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Aguascalientes, Ags. 04 de diciembre, 2023.-En 2005, Denise Affon\u00e7o public\u00f3 en Francia su testimonio, revisado 26 a\u00f1os despu\u00e9s, de las atrocidades que cometieron los Jemeres Rojos en Camboya. En tan solo cuatro a\u00f1os, entre 1975 y 1979, el radical y extremista grupo de los Jemeres Rojos que ascendi\u00f3 al poder y renombr\u00f3 Camboya como Kampuchea Democr\u00e1tica, logr\u00f3 acabar con la cuarta parte de la poblaci\u00f3n camboyana (se estima en al menos dos millones de personas) e instaurar un r\u00e9gimen de terror genocida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Realmente es inexplicable que, en 1975, cuando la informaci\u00f3n flu\u00eda r\u00e1pidamente, cuando la prensa internacional ten\u00eda a periodistas valientes e informados, cuando la sociedad de las naciones ten\u00eda fuerza, se guardara un c\u00f3mplice silencio sobre lo que ocurr\u00eda en Camboya. Total, un pa\u00eds tan lejano, tan peque\u00f1o y tan cerca del conflicto vietnamita qu\u00e9 importancia podr\u00eda tener para la mal llamada civilizaci\u00f3n occidental. Los hechos demuestran que los pa\u00edses del mundo prefirieran no enterarse de lo que pasaba en lugar de exigir que se hiciera algo por detener una brutal carnicer\u00eda y un genocidio absurdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Denise Affon\u00e7o, hija de un franc\u00e9s mestizo y de una madre vietnamita, naci\u00f3 en Camboya y fue una v\u00edctima, entre millones, de Pol Pot, de su locura, de su paranoia y de su arrebatada e indecible crueldad. Camboya se sumi\u00f3 a fuerza de sangre y fuego en su periodo m\u00e1s oscuro y retrocedi\u00f3 en meses lo que hab\u00eda avanzado en muchas d\u00e9cadas. \u201cEl infierno de los Jemeres Rojos\u201d cuenta la historia de lo que sucedi\u00f3 en Camboya durante esos cuatro a\u00f1os y de c\u00f3mo fue el exterminio de la poblaci\u00f3n en aras de erradicar cualquier vestigio del imperialismo, del colonialismo y del occidente para hacer resurgir a los jemeres puros, los campesinos, una sociedad sin clases, pero tambi\u00e9n sin orden, sin juicio y sin gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En enero de 1979 el ej\u00e9rcito vietnamita, en una ofensiva cuidadosa, liber\u00f3 Phnom Penh, la capital de Camboya. A finales de ese mismo mes una \u201cmoribunda, demacrada, m\u00e1s muerta que viva\u201d Denise Affon\u00e7o, logra escapar de la selva acompa\u00f1ada del \u00fanico hijo que le queda vivo, Jean-Jacques, y llegar a Siem Reap, donde recibe ayuda de un m\u00e9dico vietnamita. El resto de su familia, con excepci\u00f3n de su madre que se resguard\u00f3 en la frontera con Vietnam durante los a\u00f1os aciagos, estaba muerta. Sus amigos, colegas, amigas, vecinos, conocidos y compa\u00f1eros de penurias hab\u00edan fallecido; su esposo chino, entusiasta comunista, hab\u00eda sido eliminado y sus parientes aniquilados de distintas formas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y fue en Siem Reap que el Doctor Mu, un m\u00e9dico vietnamita compasivo que atendi\u00f3 a cientos de camboyanos moribundos, le pide a Denise Affon\u00e7o que escriba lo que vivi\u00f3 en esos cuatro a\u00f1os de horror que estuvo a merced de los Jemeres Rojos, con la idea de que su testimonio sirviera para enjuiciar a los l\u00edderes del terror. Denise escribir\u00eda su testimonio y testificar\u00eda en el juicio que en ausencia se le hizo a Pol Pot y a Ieng Sary en Phnom Penh y los conden\u00f3 a muerte en rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La autora se anim\u00f3 a escribir \u201cEl infierno de los Jemeres Rojos\u201d muchos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando tom\u00f3 conciencia de que muy pocas personas conoc\u00edan la historia de Kampuchea entre 1975 y 1979. El impacto de saber que, aun los especialistas en genocidios franceses desconoc\u00edan lo que ocurri\u00f3 en su pa\u00eds, fue lo que la impuls\u00f3 a escribir su historia, sabiendo lo doloroso que ser\u00eda hacerlo, pero consciente de que si no lo hac\u00eda los negacionistas ganar\u00edan y lo acontecido ser\u00eda olvidado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de Denise Affon\u00e7o, hay muchos protagonistas en esta historia. En primer lugar, los Jemeres Rojos que estaban divididos en pro vietnamitas, que compart\u00edan con Vietnam su lucha contra los norteamericanos; y por otro, los pro chinos que hac\u00edan constantes incursiones en la extensa zona de Camboya que hace frontera con Vietnam y que, en su af\u00e1n de controlar las provincias fronterizas, llegaban frecuentemente, a violentar pueblos, aldeas y peque\u00f1as ciudades vietnamitas que conviv\u00edan y comerciaban con sus vecinos camboyanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, a lo largo de todo el libro est\u00e1 el hambre. \u201cTener hambre permanentemente y ver morir a tu hija de ocho a\u00f1os a fuego lento, sin poder darle nada, es un suplicio intolerable\u201d dice Affon\u00e7o. Lo \u00fanico que se necesitaba era un m\u00edsero taz\u00f3n de arroz, pero era imposible acceder a \u00e9l y la ni\u00f1a, ya con nueve a\u00f1os, mor\u00eda de inanici\u00f3n, mientras que la madre mor\u00eda de angustia y desesperaci\u00f3n. La realidad era que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n prisionera y esclava de los Jemeres Rojos, mor\u00eda a causa del agotamiento por los trabajos forzados, las enfermedades que no curaba ni atend\u00eda nadie y el hambre permanente porque el pa\u00eds ten\u00eda que exportar ingentes cantidades de arroz para que el gobierno del terror pudiera comprar armas que le permitieran controlar todos los campos de producci\u00f3n y llevar a cabo la construcci\u00f3n de presas y diques para regar los cada vez m\u00e1s extensos campos de arroz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arroz que no pod\u00edan comer quienes lo produc\u00edan en condiciones de esclavitud y que se racionaba con precisi\u00f3n. De hecho, robar arroz, cocer arroz en forma particular o escamotear u ocultar algunas espigas era un delito fuertemente castigado con m\u00e1s, mucho m\u00e1s trabajo. Hervir \u201carroz era un delito severamente castigado: si lo pon\u00edamos en una olla, es que los pose\u00edamos y si lo pose\u00edamos era porque lo hab\u00edamos robado.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, el hambre se vuelve un importante protagonista en esta historia. Atrapar un escorpi\u00f3n, una tar\u00e1ntula, un ciempi\u00e9s, una cucaracha o cualquier otro insecto que pudiera ser llevado a la boca era un fest\u00edn; encontrar termitas y atraparlas con la lengua, aunque se acabara con la cara hinchada, era una especie de fortuna que llevaba a la gratitud inmediata, cuando solo se recib\u00eda un aguado cuchar\u00f3n de atole de arroz, hervido en un agua inmunda, dos veces por d\u00eda. Disputarles las sobras de las sobras a los pocos perros o a los cerdos que se alimentaban de ello, con el riesgo de ser mordidos por ellos, era un indicador de c\u00f3mo el hambre lograba que se perdiera la dignidad y el orgullo. Los grandes festines, en esos aciagos d\u00edas, eran las ratas, los ratones y las espinacas acu\u00e1ticas que si bien amortiguaban el hambre provocaban graves problemas intestinales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro gran protagonista es \u201cAngkar\u201d, la infalible, omnipotente, demandante, exigente e invisible voluntad que todo controlaba, el peque\u00f1o grupo de personas inidentificables que transmit\u00eda la voluntad de Pol Pot, quien decid\u00eda todo lo que se ten\u00eda que hacer. Qui\u00e9n viv\u00eda, qui\u00e9n mor\u00eda, qui\u00e9n trabajaba en que campo, que se ten\u00eda que hacer en determinado tiempo y qu\u00e9 hacer en casos de incumplimientos de cuotas y plazos. Era Angkar quien ten\u00eda que reeducar a todas esas personas corrompidas por occidente (maestros, estudiantes, m\u00e9dicos, abogados, ingenieros, artesanos, mec\u00e1nicos, funcionarios, comerciantes, transportistas, militares y un largo etc\u00e9tera) para transformarlos en nobles y fuertes campesinos, en productores de arroz y en pilares de la Patria, sin emitir la m\u00e1s m\u00ednima queja, sin mostrar un solo sentimiento y sin cuestionar absolutamente nada porque el precio a pagar, de hacerlo, era sencillamente la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl infierno de los Jemeres Rojos\u201d es un libro espantoso que hay que leer para tener siempre presente que la crueldad no tiene l\u00edmites y que es necesaria la valent\u00eda, acompa\u00f1ada de compasi\u00f3n y empat\u00eda, para poder enfrentar la locura y la crueldad con una m\u00ednima pincelada de humanidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2005, Denise Affon\u00e7o public\u00f3 en Francia su testimonio, revisado 26 a\u00f1os despu\u00e9s, de las atrocidades que cometieron los Jemeres Rojos en Camboya. <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":38638,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[515,35,514],"tags":[749,149,459],"class_list":["post-74871","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-marcela-eternod-aramburu","category-opinion","category-vida-y-lectura","tag-literatura","tag-mujeres","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74871"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74871\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}