{"id":74287,"date":"2023-11-22T13:18:42","date_gmt":"2023-11-22T19:18:42","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=74287"},"modified":"2023-11-22T13:18:43","modified_gmt":"2023-11-22T19:18:43","slug":"bellas-y-airosas-la-mirada-de-una-nina-al-escenario-de-la-revolucion-mexicana-cartucho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/bellas-y-airosas-la-mirada-de-una-nina-al-escenario-de-la-revolucion-mexicana-cartucho\/","title":{"rendered":"Bellas y airosas| La mirada de una ni\u00f1a al escenario de la revoluci\u00f3n mexicana: Cartucho"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Elvira Hern\u00e1ndez Carballido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>SemM\u00e9xico, Pachuca, Hidalgo, 22 de noviembre, 2023.- Se fue a la revoluci\u00f3n porque los esbirros de don Porfirio D\u00edaz le hab\u00edan asesinado a su padre. Pudo haberse casado con uno de los m\u00e1s prominentes jefes villistas, pudo haber sido de las mujeres m\u00e1s famosas de la revoluci\u00f3n, pero Nacha Ceniceros se volvi\u00f3 tranquilamente a su hogar deshecho y se puso a rehacer los muros y tapar las claraboyas de donde hab\u00edan salido miles de balas contra los carrancistas asesinos\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Cartucho, <\/em>publicado en 1931, &nbsp;es un texto pionero sobre los acontecimientos revolucionarios de 1910 escrito por una mujer: Nellie Campobello (1900-1986), quien atestigu\u00f3 muchas escenas de lo acontecido en este gran movimiento. Una ni\u00f1a de diez a\u00f1os observa en silencio a h\u00e9roes y caudillos, cad\u00e1veres en los campos y rostros desconocidos con una mirada esperanzadora por cambiar al M\u00e9xico de esa \u00e9poca. Ya adulta compart\u00eda esas evocaciones, impactaba escucharla, por eso la convencieron de que deb\u00eda escribirlos, as\u00ed naci\u00f3 <em>Cartucho.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera parte de los relatos se titula \u201cHombres del norte\u201d y recupera a siete figuras masculinas, machos de la \u00e9poca, valientes por encargo patriarcal, seres humanos que delatan sus miedos y su fuerza, la forma en que les ense\u00f1aron a ser hombres:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-center\"><em><strong>Cartucho no dijo su nombre. No sab\u00eda coser ni pegar botones. Un d\u00eda llevaron sus camisas para la casa. Cartucho fue a dar las gracias. \u201cEl dinero hace a veces que la gente no sepa re\u00edr\u201d, dije yo jugando debajo de una mesa. Cartucho se quit\u00f3 un gran sombrero que tra\u00eda y con los ojos medio cerrados dijo: \u201cAdi\u00f3s\u201d. Cay\u00f3 simp\u00e1tico, \u00a1era un cartucho!...\r\nLlegaron unos d\u00edas en que se dijo que iban a llegar los carrancistas. Los villistas sal\u00edan a comprar cigarros y llevaban el 30-30 abrazado. Cartucho llegaba. Se sentaba en la ventana y clavaba sus ojos en la rendija de una laja lila. A Gloriecita le limpiaba los mocos y con sus pa\u00f1uelos le improvisaba zapetitas. Una tarde la agarr\u00f3 en brazos. Se fue calle arriba. De pronto se oyeron balazos. Cartucho, con Gloriecita en brazos, hac\u00eda fuego al Cerro de la Cruz desde la esquina de don Manuel. Hab\u00eda hecho varias descargas cuando se la quitaron. Despu\u00e9s de esto, el fuego se fue haciendo intenso. Cerraron las casas. Nadie supo de Cartucho. Se hab\u00eda quedado disparando su rifle en la esquina.<\/strong><\/em>\r<\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda parte, \u201cFusilados\u201d, como su nombre lo indica tiene como eje de cada narraci\u00f3n la manera en que varios personajes fueron ejecutados por las \u00f3rdenes de Villa o de otros generales. Las escenas descritas permiten palpar injusticias y decisiones que dejan huecos en el coraz\u00f3n, miedo latente, as\u00ed como la presencia constante de la muerte:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-center\"><strong><em>Hubo un combate de tres d\u00edas en Parral, se combat\u00eda mucho. \u201cTraen un muerto \u2014dijeron\u2014, el \u00fanico que hubo en el Cerro de la Iguana.\u201d En una camilla de ramas de \u00e1lamo, pas\u00f3 frente a mi casa; lo llevaban cuatro soldados. Me qued\u00e9 sin voz, con los ojos abiertos, abiertos, sufr\u00ed tanto, se lo llevaban, ten\u00eda unos balazos, vi su pantal\u00f3n, hoy s\u00ed era el de un muerto.<\/em><\/strong><\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todos los relatos la ingenuidad infantil conmueve y la mirada puntual en cada escena permite advertir que esa peque\u00f1a comprend\u00eda el significado de una lucha con armas, el sufrimiento, pero tambi\u00e9n la convicci\u00f3n que provocaba morir por un ideal. El fusilamiento del c\u00e9lebre general Felipe \u00c1ngeles, nacido en el estado de Hidalgo, delata que pod\u00eda reconocer a los hombres que no se traicionaban a s\u00ed mismos:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-center\"><em><strong>Ya lo hab\u00edan fusilado. Fui con Mam\u00e1 a verlo, no estaba dentro de la caja, ten\u00eda un traje negro y unos algodones en las orejas, los ojos bien cerrados, la cara como cansada de haber estado hablando los d\u00edas que dur\u00f3 el Consejo de Guerra -creo que fueron tres d\u00edas-. Pepita Chac\u00f3n estuvo platicando con Mam\u00e1, no le perd\u00ed palabra . Estuvo a verlo la noche anterior, estaba cenando pollo, le dio mucho gusto cuando la vio; se conoc\u00edan de a\u00f1os. Cuando vio el traje negro dejado en una silla, pregunt\u00f3: \"\u00bfQui\u00e9n mand\u00f3 esto? \" Alguien le dijo: \"La familia Revilla\". \"Para qu\u00e9 se molestan, ellos est\u00e1n muy mal, a m\u00ed me pueden enterrar con \u00e9ste\", y lo dec\u00eda lentamente tomando su caf\u00e9 . Que cuando se despidieron, le dijo: \"Oiga, Pepita, \u00bfy aquella se\u00f1ora que usted me present\u00f3 un d\u00eda en su casa?\" \"Se muri\u00f3, general, est\u00e1 en el cielo, all\u00e1 me la saluda\u201d. Pepita asegur\u00f3 a Mam\u00e1 que \u00c1ngeles, con una sonrisita caballerosa. contest\u00f3: \"S\u00ed, la saludar\u00e9 con mucho gusto\".<\/strong><\/em><\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, la tercera parte, \u201cEn el fuego\u201d, describe la manera en que poblaci\u00f3n empez\u00f3 a integrarse a esa rutina sangrienta, de cad\u00e1veres y amenazas, de triunfos y traiciones, mujeres como bot\u00edn de guerra, mujeres luchando por s\u00ed mismas y un pa\u00eds que las merezca:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Volvieron a la casa de Chonita a buscar su caldo y su taza de atole. Chonita les tra\u00eda todo, corr\u00eda, volaba; sab\u00eda que aquel hombre adornaba, por \u00faltima vez, la mesa de su fonda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-center\"><em><strong>- \u00bfCu\u00e1nto le debo? - le dijo t\u00edmidamente- Ya nos vamos, madrecita, porque vienen muchos changos. - Nada , hijo, nada. Vete, que Dios te bendiga. -Por all\u00ed se fueron -dec\u00eda, levantando su brazo prieto y calloso, Chonita, la madrecita de El\u00edas Acosta y de tantos otros. Las voces siguen preguntando: - \u00bfY G\u00e1ndara? \u00bfYel Chino Ortiz? -S\u00ed - contestan aquellas mujeres testigos de las tragedias-, s\u00ed, c\u00f3mo no, all\u00ed donde est\u00e1 esa piedra le tumbaron el sombrero y lo fueron a matar hasta all\u00e1, frente a aquella casa.<\/strong><\/em><\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Cartucho <\/em>permite encontrar en sus p\u00e1ginas desde la inocencia y la sabidur\u00eda infantil, hasta la sensibilidad madura y la solidaridad humana de su autora acerca de los momentos que marcaron a nuestro pa\u00eds en 1910, historias y personajes que no deben olvidarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la edici\u00f3n de Era, el pr\u00f3logo fue escrito por Jorge Aguilar Mora, quien adem\u00e1s de recuperar la vida y obra de la autora la pone a la altura de Juan Rulfo y de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. Se\u00f1ala que los relatos recuperan los momentos m\u00e1s dif\u00edciles que se vivieron en Chihuahua en el lapso de 1916-1920, donde la muerte y la injusticia, los fusilamientos y el llanto, las traiciones y los ideales se revolv\u00edan en en los mismos escenarios.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse has-text-align-center\"><em><strong>Nellie Campobello se aproxim\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s al acontecimiento pasajero, instant\u00e1neo. aparentemente insignificante, pero profundamente revelador. Ella no describi\u00f3 las batallas, ni las posiciones pol\u00edticas; no rescat\u00f3 los testimonios extensos de los guerreros. Ella fue a su memoria para perpetuar los instantes m\u00e1s olvidables, para o tros, y m\u00e1s intensos, para quieneslos vivieron. Ella escribi\u00f3 de lo sucedido en \"una tarde tranquila, borrada en la historia de la Revoluci\u00f3n\u201d; escribi\u00f3 de momentos literalmente originales de la historia y de personajes \u00fanicos\u2026Y su libro es una baraja desparramada en un azar, en un azar marcado, como las tarjetas de Mart\u00edn L\u00f3pez o como las cartas de \"El Siete\"\u2026<\/strong><\/em><\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se fue a la revoluci\u00f3n porque los esbirros de don Porfirio D\u00edaz le hab\u00edan asesinado a su padre&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":31337,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[201,202,35],"tags":[149,459],"class_list":["post-74287","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-bellas-y-airosas","category-elvira-hernandez-carballido","category-opinion","tag-mujeres","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74287"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74287\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31337"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}