{"id":67308,"date":"2023-05-29T19:50:57","date_gmt":"2023-05-30T00:50:57","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=67308"},"modified":"2023-05-29T19:50:58","modified_gmt":"2023-05-30T00:50:58","slug":"practicamente-nos-esclavizo-mujeres-migrantes-agricolas-hacen-frente-a-injusticias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/practicamente-nos-esclavizo-mujeres-migrantes-agricolas-hacen-frente-a-injusticias\/","title":{"rendered":"\u201cPr\u00e1cticamente nos esclaviz\u00f3\u201d: mujeres migrantes agr\u00edcolas hacen frente a injusticias\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>17 de cada 100 personas que laboran en el campo son mujeres pero no est\u00e1n en el Programa de Trabajadores Agr\u00edcolas Temporales.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Informaci\u00f3n de la Encuesta Nacional Agropecuaria en M\u00e9xico.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Marcela Nochebuena*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 29 de mayo del 2023.- En M\u00e9xico, 17 de cada 100 personas que laboran en el campo son mujeres, seg\u00fan la Encuesta Nacional Agropecuaria 2019, del INEGI. En Estados Unidos, llegan a representar hasta el 32 por ciento, de acuerdo con el Centro de los Derechos del Migrante (CDM). Sin embargo, en los \u00faltimos seis a\u00f1os no han alcanzado ni el 3 por ciento de registro en el Programa de Trabajadores Agr\u00edcolas Temporales (PTAT) \u2014el \u00fanico que sobrevive y destinado solamente a migraci\u00f3n internacional\u2014, de acuerdo con informaci\u00f3n proporcionada v\u00eda transparencia por la Secretar\u00eda del Trabajo y Previsi\u00f3n Social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los datos espec\u00edficos se actualizar\u00e1n con el Censo Agropecuario 2022, que&nbsp; el Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda (INEGI) presentar\u00e1 el pr\u00f3ximo 31 de mayo, como los&nbsp;<strong>Resultados oportunos del Censo Agropecuario 2022.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para trabajar fuera del pa\u00eds, tambi\u00e9n son solo un 3 por ciento las que acceden a las visas de los programas temporales para trabajar en EU que tienen las mejores condiciones. Aun as\u00ed, cuando las circunstancias lo permiten, son ellas quienes sostienen el trabajo de cuidados, construyen comunidad en los lugares de destino e incluso han sido pioneras en denunciar las violencias y la discriminaci\u00f3n que enfrentan en el campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEse proceso de feminizaci\u00f3n de la agricultura es muy diferente, una porque las mujeres no trabajan sus propias tierras sino las de los agricultores que las contratan, y otra porque a pesar de que ellas lo hacen y les gusta ese acercamiento con el campo, hay un c\u00famulo de violencias laborales que incluso en alg\u00fan momento se normalizan\u201d, explica Leonor Tereso Ram\u00edrez, acad\u00e9mica de la Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa que trabaja con mujeres trabajadoras agr\u00edcolas en la sindicatura de Villa Ju\u00e1rez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la Encuesta Nacional Agropecuaria, el 46.1 % de las mujeres que trabajan en el campo lo hace de manera no remunerada, mientras que de cada 100 productores, solo 17 mujeres son responsables de manejo y toma de decisiones en unidades de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De acuerdo con la experiencia de Leonor, las mujeres que llegan a darse cuenta de la violencia no pueden hacer mucho frente a ella en contextos de precariedad laboral, que son mucho m\u00e1s complejos para quienes migran. Sin embargo, algunas han logrado levantar la voz incluso a nivel internacional.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Maritza denuncia discriminaci\u00f3n en el marco del T-MEC<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Maritza es la primera trabajadora agr\u00edcola que, junto con Adareli, presenta una queja en contra del gobierno de EU, en el marco del T-MEC, por la discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero en contra de las mujeres migrantes en programas de migraci\u00f3n laboral temporal. La inconformidad se origina en la negaci\u00f3n de trabajos, la asignaci\u00f3n de roles con salarios m\u00e1s bajos y la exposici\u00f3n a violencias en sus lugares de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Maritza, originaria de Veracruz, ha trabajado desde que ten\u00eda nueve a\u00f1os en diferentes empleos: ni\u00f1era, trabajadora del hogar, comerciante o cualquier otro que se presentara para obtener algo de dinero. El 27 de mayo de 2018 fue la primera vez que sali\u00f3 del pa\u00eds para trabajar en el campo de manera temporal en EU. Fue por sus amigas que hab\u00edan ido antes que contempl\u00f3 la posibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEra pesada la labor de trabajar en campo, pero como yo estaba acostumbrada porque tambi\u00e9n he trabajado en f\u00e1bricas\u2026 Al principio, no fue tan malo porque realmente donde vivo luego hago ese tipo de actividades, pero all\u00e1 iba consciente de que iba a ser como nos dijeron ah\u00ed: 10 veces m\u00e1s trabajo, pero tambi\u00e9n mejor remunerado, aunque despu\u00e9s me di cuenta que no era cierto\u201d, cuenta en entrevista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unos minutos despu\u00e9s, confiesa que la experiencia fue horrible desde el momento que pis\u00f3 los ranchos de Alabama y Florida. \u201cLlegamos, bajamos las maletas y nos dijeron \u2018s\u00fabanse al cami\u00f3n porque ya vamos a empezar a trabajar\u2019, todas emocionadas porque \u00edbamos a empezar a facturar, como dice Shakira, \u00edbamos a empezar a ganar dinero, pero hay algo como que se quebr\u00f3 en el momento en que, ya arriba del autob\u00fas para irnos al trabajo, se sube un se\u00f1or\u201d, recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el transporte, el hombre se present\u00f3 y les dijo que desde ese momento \u00e9l era su patr\u00f3n y el due\u00f1o de su vida y de todo lo que tuvieran. En ese punto, Maritza pens\u00f3 que hab\u00eda ido a trabajar pero no a que la hicieran sentir como esclava. \u201cPr\u00e1cticamente nos esclaviz\u00f3; en mi caso, por m\u00e1s de cinco meses\u201d, lamenta. Maritza cumpli\u00f3 casi seis all\u00e1, en los que el sue\u00f1o americano muy pronto se volvi\u00f3 pesadilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hab\u00eda equipo de protecci\u00f3n personal para andar en surcos encharcados pizcando calabaza, chile morr\u00f3n, tomate y pepino. Hab\u00eda compa\u00f1eras de ella que, con los pies lastimados, no pod\u00edan trabajar, y entonces tampoco les quer\u00edan dar de comer. Trabajaban no de sol a sol, aclara Maritza, sino muchas veces desde antes de que saliera, y regresaban apenas para dormir, a las 10:00 u 11:00 de la noche. A veces, cumpl\u00edan jornadas de hasta 12 o 15 horas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las camas donde dorm\u00edan tampoco estaban en buenas condiciones. Hab\u00eda un solo ba\u00f1o port\u00e1til, que lavaban pr\u00e1cticamente una vez al mes, adem\u00e1s de que solo pod\u00edan usarlo entre 12:00 y 1:00 de la tarde, la hora de la comida, nunca antes. Aunque a las 6:00 de la ma\u00f1ana ya estaban trabajando, les llevaban agua casi hasta las 10:00. La comida era mala pero no pod\u00edan dejarla, porque el empleador la cobraba a 4.26 d\u00f3lares la consumieran o no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas veces, ni siquiera les pagaban completo el sueldo, incluso una quinta parte de lo que realmente hab\u00edan ganado. Con frecuencia, no entend\u00edan los recibos por completo, por las abreviaturas y las palabras en ingl\u00e9s. Maritza ganaba entre 150 y 240 d\u00f3lares a la semana; trabajaba de lunes a domingo y frente a cualquier inclemencia del tiempo, incluso cuando les toc\u00f3 un hurac\u00e1n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de los problemas generalizados, Maritza recuerda que los salarios no eran iguales para hombres y mujeres. A ellas les pagaban la caja o la cubeta de calabaza a 60 centavos, pero a los hombres se les llegaba a dar hasta un d\u00f3lar. La intenci\u00f3n de la queja, explica, ha sido pelear para que se vigilen las condiciones de trabajo y el respeto a los derechos que los contratistas prometen en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque con miedo, est\u00e1 convencida de hay que atreverse a denunciar cuando hay maltrato y discriminaci\u00f3n. Estando all\u00e1, confiesa, tambi\u00e9n vivi\u00f3 acoso. \u201cLo \u00fanico que me faltaba era que me violaran o me mataran, porque a ese grado lleg\u00f3 este se\u00f1or, de llegar a amenazarme con nuestras familias aqu\u00ed en M\u00e9xico, con tal de que nosotras no dij\u00e9ramos nada. Era trabajo forzado, no nos pagaban, no nos daban de comer; de todo lo malo, imag\u00ednese lo peor\u201d, dice Maritza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de su vida, ha vivido situaciones que, luego de callar, han terminado repiti\u00e9ndose. En EU, un d\u00eda finalmente pens\u00f3: \u201cEsto no es normal\u201d. \u201cYo sab\u00eda que iba a una chinga y a una friega, pero que por lo menos me la iban a pagar en 800 d\u00f3lares a la semana\u2026 Hubo veces en que no pagaban; yo, a pesar de no haber tenido experiencia de lleno en el campo, me convert\u00ed en una de las mejores empacadoras y sembradoras\u201d, cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando tom\u00f3 la decisi\u00f3n de ir al trabajo temporal en EU, fue porque las oportunidades laborales en su entidad eran muy mal remuneradas. La posibilidad de hacer un trabajo pesado pero transitar de pesos mexicanos a d\u00f3lares fue una de sus principales motivaciones, pero la experiencia termin\u00f3 definitivamente con cualquier \u00e1nimo de volver. De regreso en Veracruz, ahora se dedica a su hogar y al comercio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLlegamos a renunciar tambi\u00e9n, para que nos regresaran a M\u00e9xico, y no nos acept\u00f3 la renuncia, nos dijo que no. Entonces, ya pr\u00e1cticamente a partir de ah\u00ed si ya estabas esclavizada, date por enterada que realmente est\u00e1s en esas condiciones. Cuando una amiga me dijo que ten\u00eda un n\u00famero (para denunciar), me acord\u00e9 que estando en Matamoros, un se\u00f1or me dio unos tr\u00edpticos y me dijo que llevara un diario de todo lo que viviera, y eso hice. Cuando me decido a hablar, con miedo, es porque ya no aguantaba la situaci\u00f3n\u201d, relata Maritza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque inicialmente esa llamada qued\u00f3 en un n\u00famero de folio, despu\u00e9s se convirti\u00f3 en la queja que a\u00fan est\u00e1 a la espera de alguna respuesta. El documento describe que a las mujeres no se les provee igualdad de oportunidades para solicitar visas de trabajo temporal H-2 y son generalmente excluidas de los programas H-2A y H-2B. Mientras que las mujeres representan el 32 por ciento del personal agr\u00edcola en EU, solo alcanzan un 3 por ciento de las visas H2A.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa exclusi\u00f3n y discriminaci\u00f3n son componentes estructurales de estos programas, arraigados en las preferencias de los empleadores, pr\u00e1cticas discriminatorias en el reclutamiento y contrataci\u00f3n desproporcional. Las pocas mujeres que son admitidas en los programas H-2 son con frecuencia admitidas \u00fanicamente al programa H-2B, que no cuenta con prestaciones de vivienda gratuita o servicios legales financiados con fondos federales\u201d, denuncia la queja.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrantes-2.png\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrantes-2-604x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-67310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sinaloa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin que parezca siquiera percibirlas, las moscas atestan sus pies descalzos. Inm\u00f3viles, como el resto de sus piernas, permanecen apoyados en unas sandalias de pl\u00e1stico. Hace casi tres meses que \u2018Carolina\u2019, a sus 27 a\u00f1os, no tiene movilidad en sus extremidades inferiores. Un d\u00eda, trabajando en el campo, la sorprendi\u00f3 un dolor en la cintura hasta que ya no pudo levantarse. Sin seguro social, su esposo y su pap\u00e1 siguen trabajando pr\u00e1cticamente para pagar las cuentas m\u00e9dicas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2018Carolina\u2019 y su familia nuclear viven en un cuarto de dos por dos metros, en el \u00faltimo rinc\u00f3n de la sindicatura de Villa Uni\u00f3n, Sinaloa \u2014a unos 40 minutos de Mazatl\u00e1n\u2014. Adentro solo hay un colch\u00f3n, utensilios de cocina y un par de arpillas con algunos productos del campo, m\u00e1s unas cuantas sillas. En un metro cuadrado m\u00e1s, sin techo, est\u00e1 el ba\u00f1o. \u2018Carolina\u2019 bebe un poco de t\u00e9 y caldo en silencio, y espera con resignaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por el cuarto, un arrendatario que vive en Mazatl\u00e1n les cobra 2 mil 500 pesos al mes. La cuenta del doctor particular, que no dio un diagn\u00f3stico certero ni mejor\u00f3 el estado de \u2018Carolina\u2019, lleg\u00f3 a m\u00e1s de 8 mil pesos. Tambi\u00e9n hay que pagarle 100 pesos diarios a un polic\u00eda de tr\u00e1nsito para llegar al sitio donde su esposo y su pap\u00e1 encuentran a un empleador diferente cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrnates-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"497\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrnates-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-67311\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Malas condiciones en campo agr\u00edcola de Guasave, Sinaloa, causan muertes y enfermedades en hijos de jornaleros<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la regi\u00f3n sur de Sinaloa, a diferencia de otras sindicaturas cercanas a Culiac\u00e1n, como Villa Ju\u00e1rez y El Dorado, as\u00ed es la din\u00e1mica para trabajar en el campo: de entrada por salida, cada d\u00eda \u201ccachar\u201d la mejor oferta entre los empleadores que se congregan muy temprano en el estacionamiento de un supermercado a la entrada del poblado, con la \u00fanica expectativa de llenar seis o siete arpillas \u2014a 25 pesos cada una\u2014. Si les va bien, ganan 200 pesos por la jornada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEstamos trabajando y estamos comprando medicamentos; es mucho dinero, se ha gastado mucho. Aqu\u00ed casi cada quien trabaja por su cuenta nada m\u00e1s\u2026 los tres o cuatro meses que estemos aqu\u00ed, nada m\u00e1s un d\u00eda con un empleador y otro d\u00eda con otro\u201d, dice \u2018Arturo\u2019, esposo de \u2018Carolina\u2019, cuyos nombres han sido cambiados porque prefirieron dar su testimonio bajo anonimato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de un rato, ella se anima a participar brevemente en la conversaci\u00f3n. Desde los 16 a\u00f1os conoci\u00f3 el trabajo en el campo migrando junto con su familia. Ahora que enferm\u00f3, lo que m\u00e1s le duele son los pies y todav\u00eda no puede levantarse sola; su esposo y su pap\u00e1 le ayudan. No tiene mucha fuerza e incluso siente calambres cuando quiere pararse. Cuenta que un d\u00eda, despu\u00e9s de llegar del campo, ya no pudo caminar bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su pap\u00e1 relata que incluso han tenido que pedir dinero prestado, y eso solo para pagar las cuentas. A sus 62 a\u00f1os, ha trabajado desde los 15 en el campo. Vive en una casa a pocos metros de distancia, donde habitan cuatro adultos y tres ni\u00f1os, por la que pagan 3 mil 500 pesos mensuales. Igual que \u2018Carolina\u2019 y \u2018Arturo\u2019, adem\u00e1s hay que pagar los servicios y la \u201ccuota\u201d del polic\u00eda de tr\u00e1nsito. Un lunes, mientras casi anochece, su esposa cocina solo con le\u00f1a al aire libre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa es la \u201cmejor\u201d vida que la familia fue a buscar a Sinaloa cuando decidi\u00f3 migrar desde Lindavista, municipio de Tlapa, en la monta\u00f1a guerrerense, porque \u201call\u00e1 no hay nada qu\u00e9 hacer\u201d, dice \u2018Arturo\u2019. La migraci\u00f3n desde las comunidades de Guerrero es familiar \u2014cada temporada o algunas veces de manera definitiva, viajan padres, madres e hijos juntos\u2014, pero el papel de las mujeres ha permanecido invisible por d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrantes-3.png\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrantes-3-845x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-67312\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrantes-4.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"536\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrantes-4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-67313\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde 2016, el Centro de los Derechos del Migrante, a partir de la documentaci\u00f3n de a\u00f1os de discriminaci\u00f3n hacia mujeres migrantes en programas de trabajo temporal \u2014que se extiende a todas las industrias y tipos de visa\u2014, hab\u00eda presentado una queja en el marco del TLCAN. Por mucho tiempo no hubo respuesta, sino hasta un d\u00eda antes de que entrara en vigor el T-MEC, y era solo un reporte que afirmaba que el gobierno estadounidense contaba con medidas para protegerlas de la discriminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese fue el impulso para presentar la queja que hoy sigue vigente. A diferencia del tratado anterior, ahora el tema laboral est\u00e1 incorporado dentro del T-MEC, y se menciona expl\u00edcitamente la protecci\u00f3n de personas trabajadoras migrantes y los derechos de las mujeres. Su importancia radica en que es un antecedente para establecer que el tema se est\u00e1 tratando con la seriedad con la que ambos gobiernos han prometido que se va a tratar, explica Evy Pe\u00f1a, directora de campa\u00f1as del CDM.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los hijos sepultados en el campo que no se cuentan<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De vuelta en el campo mexicano, adem\u00e1s de las mismas y peores condiciones y carencias que viven en EU, las trabajadoras agr\u00edcolas se enfrentan tambi\u00e9n a la posibilidad de que sus hijos mueran por enfermedad o accidente. Los recientes casos de 11 menores de edad hospitalizados y siete fallecidos en la sindicatura de Juan Jos\u00e9 R\u00edos, en Guasave, son solo la cara m\u00e1s visible de un fen\u00f3meno que con frecuencia queda oculto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Villa Uni\u00f3n, Mazatl\u00e1n, los propios trabajadores han sabido de cuatro ni\u00f1os que fallecieron de enfermedades respiratorias o gastrointestinales, que solo se identifican por el v\u00f3mito y la diarrea. Uno de ellos es el nieto de \u2018Arturo\u2019. Un d\u00eda ya no pudo respirar bien. Seg\u00fan cuenta su abuelo, lo atendieron primero en Villa Uni\u00f3n y despu\u00e9s lo llevaron a Mazatl\u00e1n; m\u00e1s tarde, incluso a Culiac\u00e1n. \u201cNo pudieron hacer nada\u201d, lamenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2018Arturo\u2019 lo llev\u00f3 de regreso a Villa Uni\u00f3n \u2014cuando no ten\u00eda dinero ni para trasladarlo\u2014, solo para enfrentar el problema de encontrar un lugar para enterrarlo y poder asumir el costo. Llevarlo de regreso a Guerrero era un gasto a\u00fan m\u00e1s alto. Por menos de un metro, pag\u00f3 cerca de 3 mil pesos para enterrarlo en Sinaloa, a unos kil\u00f3metros del cuarto que renta con \u2018Carolina\u2019 temporalmente. El beb\u00e9 de siete meses falleci\u00f3 en febrero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPor la enfermedad y porque lo operaron, le pusieron la manguera aqu\u00ed \u2014se\u00f1ala su cuello\u2014 y le dieron una inyecci\u00f3n de 24 horas para revivirlo; no pudieron y ah\u00ed se fue\u201d, dice \u2018Arturo\u2019. Es el segundo beb\u00e9 que se le muere a su hijo de 21 a\u00f1os: el a\u00f1o pasado, otro de apenas un mes falleci\u00f3, por enfermedad, en un campo en R\u00edo Florido, Zacatecas, a donde tambi\u00e9n han ido a trabajar temporalmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A finales de abril de este a\u00f1o, en la zona de El Dorado, a unos 30 minutos de Culiac\u00e1n, en las viviendas que est\u00e1n en el interior de uno de los campos, una ni\u00f1a enferm\u00f3 y falleci\u00f3 m\u00e1s tarde en el hospital. En ese mismo lugar, varios menores de edad han padecido diarrea y v\u00f3mito \u2014representantes de la empresa y trabajadores asumen que se trata de un rotavirus\u2014, mientras que otra permanece hospitalizada. Ah\u00ed al menos hay seguro social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otros casos, aunque los ni\u00f1os supuestamente ya no trabajan, mueren en las conocidas como \u201ccuarter\u00edas\u201d, conjuntos de peque\u00f1os cuartos de dos por dos metros; en cada cuarto, una familia completa. La mayor\u00eda tiene apenas un colch\u00f3n, algunos utensilios de cocina con una peque\u00f1a parrilla y, a veces, una televisi\u00f3n. De Guasave al Dorado y a Villa Uni\u00f3n, el problema es que est\u00e1n ubicadas fuera de los campos y pertenecen a particulares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrantes-5.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"536\" src=\"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/migrantes-5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-67314\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Autoridades del trabajo en Culiac\u00e1n han admitido que la falta de regulaci\u00f3n y el vac\u00edo de responsabilidad son un problema para evitar el fallecimiento de ni\u00f1os. Hasta ahora, tampoco estas tienen atribuciones para tomar medidas en esos lugares de vivienda. Dicen tener la expectativa puesta en que un posible acuerdo previsto para los pr\u00f3ximos meses entre los gobiernos de Guerrero y Sinaloa pueda cambiar los marcos regulatorios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un lunes a finales de marzo, en Tlapa, coraz\u00f3n de la monta\u00f1a guerrerense, Paulino Rodr\u00edguez Reyes habla sobre su labor de atenci\u00f3n y acompa\u00f1amiento a la poblaci\u00f3n jornalera agr\u00edcola que migra de un estado a otro, y a otros pa\u00edses, en el Centro de Derechos Humanos Tlachinollan. Acaba de colgar una llamada con \u2018Arturo\u2019. Adelanta la historia del fallecimiento de su nieto y la imposibilidad de trasladarlo para sepultarlo en Tlapa, que \u00e9l confirmar\u00eda despu\u00e9s de viva voz en Sinaloa.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro ni\u00f1o \u2014dice\u2014 falleci\u00f3 tambi\u00e9n apenas un d\u00eda antes de la conversaci\u00f3n. En suma, de enero a marzo, Tlachinollan registr\u00f3 tres muertes infantiles. \u201cSobre todo ha estado sucediendo en esas zonas agr\u00edcolas, donde la familia llega a un lugar donde no hay guarder\u00eda, albergue para las ni\u00f1as y ni\u00f1os, tienen que rentar las casas particulares en malas condiciones, y tienen que llevar a sus hijas y a sus hijos a los surcos porque no hay d\u00f3nde dejarlos; esa es una de las situaciones que hemos documentado que es constante\u201d, se\u00f1ala.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace un a\u00f1o, la organizaci\u00f3n tambi\u00e9n registr\u00f3 varios casos por homicidio en zonas agr\u00edcolas \u2014principalmente donde se paga al d\u00eda, con diferentes empleadores\u2014 de Baja California, Chihuahua, Zacatecas y Michoac\u00e1n, donde adem\u00e1s opera el crimen organizado. El Estado deber\u00eda garantizar los derechos laborales y la seguridad, subraya Paulino; cuando no lo hace, los due\u00f1os de las empresas abusan y explotan a las familias jornaleras, y ofertan condiciones que, ya estando en el terreno, resultan distintas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada habla m\u00e1s de la impunidad de a\u00f1os en el fallecimiento de menores de edad que la historia de don Cruz y Agustina, originarios de Ayotzinapa, municipio de Tlapa. Ahora de 68 y 61 a\u00f1os, respectivamente, trabajaron por m\u00e1s de 20 en el campo. Hoy viven de manera definitiva en una casa de dos niveles en su comunidad de origen. Est\u00e1n sentados uno a cada lado de la ventana en el segundo piso; Agustina teje sombreros de paja, mientras don Cruz recuerda de manera pausada la historia que marc\u00f3 a su familia 16 a\u00f1os atr\u00e1s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando empezaron a migrar a Sinaloa, su hijo Silvestre apenas gateaba; ahora tiene 23 a\u00f1os. Comenzaron en el corte de tomate, pepino y chile morr\u00f3n, principalmente. El 6 de enero de 2007, llevaban tambi\u00e9n a su hijo David, de nueve a\u00f1os. Andaba con ellos recolectando jitomate en los surcos, porque en ese tiempo, \u201csi aguantaban el balde, le entraban al trabajo\u201d. Tropez\u00f3 y el chofer de un tractor lo atropell\u00f3 y falleci\u00f3 ah\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio, la soluci\u00f3n de la empresa fue que la pareja regresara a sepultar a su hijo en su comunidad de origen, incluso los llevaron. Les ofrecieron regresar una vez que levantaran la cruz. Estuvieron poco m\u00e1s de una semana en Ayotzinapa despidi\u00e9ndose del ni\u00f1o, fueron de nuevo a Sinaloa y la empresa los volvi\u00f3 a regresar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, aun con miedo, decidieron demandar. Por un tiempo, don Cruz sigui\u00f3 migrando, pero en otra empresa, la de \u201clos chinos\u201d, como se le conoce a Buen A\u00f1o. Aquella donde ocurri\u00f3 el accidente nunca reconoci\u00f3 los errores del chofer. Con el tiempo, don Cruz y Agustina llegaron a tener siete hijos, y cada vez era m\u00e1s dif\u00edcil llevarlos a todos a la temporada agr\u00edcola. Tampoco hab\u00eda con qui\u00e9n dejarlos, as\u00ed que ella decidi\u00f3 quedarse en su comunidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A sus gemelos m\u00e1s peque\u00f1os, de 14 a\u00f1os, prefiri\u00f3 meterlos a la escuela para darles otras posibilidades lejos del campo. \u201cAhorita no saben qu\u00e9 es el trabajo a d\u00f3nde van los jornaleros, no saben porque no han ido. Ellos no saben c\u00f3mo se trabaja all\u00e1, c\u00f3mo est\u00e1 all\u00e1 en Sinaloa, c\u00f3mo se sufre o qu\u00e9 es lo que hacen en el campo. Ellos no saben, nunca han ido, est\u00e1n estudiando\u201d, dice Agustina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resto de sus hijos sigue yendo a Guanajuato y Sinaloa, por temporadas o de manera m\u00e1s definitiva. \u201cYo quisiera que no fueran, pero la cosa es que aqu\u00ed no hay trabajo; uno tiene hijos y para salir adelante tiene que ir a trabajar porque aqu\u00ed no hay. Ellos todav\u00eda tienen valor, y ganas, y est\u00e1n bien sanos\u201d, dice Agustina. A ella y a su esposo, adem\u00e1s, ya no los aceptar\u00edan por la edad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Ayotzinapa, siembran para su propia familia, pero no ganan nada. En tiempos m\u00e1s secos, Agustina teje los sombreros, pero advierte que no salen dos docenas por d\u00eda, sino una o dos unidades. En su casa viven mejor. Uno de los aspectos que m\u00e1s recuerdan del campo es el hacinamiento de las familias en las viviendas. De la demanda, nunca supieron nada m\u00e1s. La empresa primero ofreci\u00f3 dinero, pero lo que ellos quer\u00edan era el reconocimiento y la sanci\u00f3n de los hechos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agustina le dice ahora a sus hijos gemelos: \u201cUstedes estudien, porque no creas que vas a ir all\u00e1 (al campo) y no vas a trabajar, all\u00e1 vas a sufrir porque desde temprano, a las 4:00 de la ma\u00f1ana, te tienes que levantar, y a estas horas no tienes tu salida, hasta las 7:00, 8:00 de la noche apenas, sol a sol. Ahora para que vayas y vengas, ya es noche; all\u00e1 tienes que trabajar para que tengas, all\u00e1 se sufre m\u00e1s, ustedes sabr\u00e1n\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Margarita Nemesio, del Centro de Estudios en Cooperaci\u00f3n Internacional y Gesti\u00f3n P\u00fablica (CECIG), esas historias de vida marcan, pero tambi\u00e9n reflejan la fuerza de las mujeres al tomar decisiones como la de Agustina: \u201cAhora ellos son los que toman la batuta, de alguna manera moderada, en su comunidad\u2026 Es muy importante c\u00f3mo se construye el tejido a partir de esas decisiones, pero tambi\u00e9n de vivencias que les han hecho enfrentar cosas que a veces son impensables, y que marcan, sobre todo cuando la justicia nunca les lleg\u00f3\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mujeres que viven dificultades y violencias en el campo, cargando adem\u00e1s con las tareas de cuidado y la b\u00fasqueda de justicia, lo hacen en un contexto general en el que los programas sociales destinados a este sector benefician a pocos trabajadores agr\u00edcolas \u2014y a muchas menos cuando se trata de ellas\u2014, las autoridades no verifican las condiciones laborales de las empresas y el abandono de sus comunidades de origen se perpet\u00faa desde hace d\u00e9cadas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><em>*Originalmente publicado en La Verdad de Ju\u00e1rez. Los reportajes de esta serie se realizaron en alianza con la Iniciativa Periplo de Fundaci\u00f3n Avina.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>17 de cada 100 personas que laboran en el campo son mujeres pero no est\u00e1n en el Programa de Trabajadores Agr\u00edcolas Temporales.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":67309,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[54],"tags":[],"class_list":["post-67308","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-mujeres"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67308","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67308"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67308\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/67309"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}