{"id":62134,"date":"2023-01-31T11:04:30","date_gmt":"2023-01-31T17:04:30","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=62134"},"modified":"2023-01-31T11:05:09","modified_gmt":"2023-01-31T17:05:09","slug":"antigonas-del-sur-el-duelo-es-por-el-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/antigonas-del-sur-el-duelo-es-por-el-futuro\/","title":{"rendered":"Ant\u00edgonas del Sur: el duelo es por el futuro"},"content":{"rendered":"\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>\u00bfPor qu\u00e9 se han hecho tantas rescrituras de esta tragedia?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Reflexiones sobre las Ant\u00edgonas del Siglo XXI.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Moira Fradinger<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 31 de enero del 2023.- Pensar en la violencia del campo pol\u00edtico latinoamericano, pensar en la maternidad, pensar en habitar un cuerpo femenino o feminizado: cruzar estas variables y entonces, volver a interpretar la intensa reescritura de la leyenda y de la tragedia de Ant\u00edgona en Am\u00e9rica Latina, que compone un vasto corpus en constante crecimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He all\u00ed una posible estrategia de lectura para entender el tes\u00f3n latinoamericano: hay m\u00e1s de 30 reescrituras vern\u00e1culas impresas del mito y muchas m\u00e1s in\u00e9ditas. En mi investigaci\u00f3n ubico la primera versi\u00f3n continental en el albor de la independencia de Espa\u00f1a: 1824.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero a partir de 1950 Ant\u00edgona se reescribi\u00f3 tan intensamente en Am\u00e9rica Latina, que la famosa frase que el h\u00e9roe de la independencia cubana Jos\u00e9 Mart\u00ed escribiera en su texto \u201cNuestra Am\u00e9rica\u201d (<em>La Revista Ilustrada<\/em>. New York, 1\/1\/1891) -\u201cnuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra\u201d- podr\u00eda ser traducida en una versi\u00f3n del siglo veinte que estableciera <em>nuestra Ant\u00edgona es preferible a la Ant\u00edgona que no es nuestra<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1984 el cr\u00edtico literario Georges Steiner public\u00f3 un exhaustivo estudio sobre la suerte de Ant\u00edgona en Europa y concluy\u00f3 que dicha tragedia es la que m\u00e1s se ha reescrito en occidente de las pocas que conservamos de la antig\u00fcedad griega. [1]&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Steiner sugiere que la mayor cantidad de apropiaciones, traducciones, comentarios, reelaboraciones filos\u00f3ficas y pol\u00edticas de la tragedia se produce a partir de la revoluci\u00f3n francesa, es decir, cuando el pensamiento pol\u00edtico europeo se convirti\u00f3, \u00e9l mismo, tambi\u00e9n en pensamiento tr\u00e1gico. Hubo sorpresas para Steiner, en Europa no encontr\u00f3 grandes variaciones de temas, argumento, personajes, motivos, im\u00e1genes, con respecto al molde provisto por S\u00f3focles, qui\u00e9n convirtiera el mito en una tragedia alrededor de 441 AC.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las \u00fanicas dos veces que Steiner se aventur\u00f3 fuera de territorio europeo, encontr\u00f3 innovaciones: una politizada versi\u00f3n en Turqu\u00eda (Kemal Demirel, 1973) y una en Sud\u00e1frica en la cual el entierro es interminable (Athol Fugard, 1973).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Steiner sugiere que la mayor cantidad de apropiaciones, traducciones, comentarios, reelaboraciones filos\u00f3ficas y pol\u00edticas de la tragedia se produce a partir de la revoluci\u00f3n francesa, es decir, cuando el pensamiento pol\u00edtico europeo se convirti\u00f3, \u00e9l mismo, tambi\u00e9n en pensamiento tr\u00e1gico<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tebas&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mito de Ant\u00edgona es parte de la saga tebana de los Labd\u00e1cidas. Una vez Edipo muerto, sus hijos Pol\u00ednices y Et\u00e9ocles se enfrentan en guerra disput\u00e1ndose el trono de Tebas. Una vez muertos los dos, el general Creonte, t\u00edo de los j\u00f3venes, proh\u00edbe bajo pena de muerte el entierro de Pol\u00ednices por haber atacado Tebas liderando el ej\u00e9rcito enemigo de los Argivos. All\u00ed hacen su entrada las hijas de Edipo, Ant\u00edgona e Ismena; en algunas versiones m\u00edticas las dos desobedecen la orden y sufren la misma muerte, mientras que en otras s\u00f3lo es Ant\u00edgona la que entierra al hermano y es condenada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras versiones se prohib\u00eda el entierro de todos los Argivos muertos; en algunas Creonte deb\u00eda dar un paso atr\u00e1s y anular su decreto convencido de su error; en otras Argia, esposa de Pol\u00ednices, ayudaba a Ant\u00edgona a llevar a cabo el entierro del hermano\/marido; en otras Ant\u00edgona sobreviv\u00eda e incluso llegaba a tener un hijo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3focles le imprimi\u00f3 al mito la forma de una tragedia con dos golpes de gracia. Por un lado, elimin\u00f3 el problema de todos los muertos Argivos y se enfoc\u00f3 en la prohibici\u00f3n absoluta del entierro de uno -el hermano Pol\u00ednices- en cualquier parte y para siempre (ins\u00f3lito en la \u00e9poca ya que incluso a los traidores se hubiera permitido el entierro fuera de la ciudad).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, tambi\u00e9n absolutiz\u00f3 la soledad de Ant\u00edgona, qui\u00e9n intenta el entierro sin ayuda y es condenada a morir virgen y sola -ya que rechaza el matrimonio y la posibilidad de la maternidad- enterrada viva en una cueva, y luego ahorcada colgada del nudo de su velo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La visi\u00f3n panor\u00e1mica del corpus de las Ant\u00edgonas latinoamericanas nos ofrece tantas sorpresas que a veces pierde sentido intentar buscar los rasgos de la antigua hermana griega en las hermanas latinoamericanas. La innovaci\u00f3n m\u00e1s intrigante, a mi juicio, es que casi todas las Ant\u00edgonas latinoamericanas son madres, o madres en potencia, o colectivos de madres, que gradualmente y hacia la llegada del siglo XXI se convierten en colectivos de mujeres, todos situados desde el comienzo e invariablemente en coyunturas claramente alusivas a episodios reales de la vida pol\u00edtica latinoamericana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pareciera que la tragedia nos ofrece una interpretaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica de la regi\u00f3n. Hasta me pregunto si no se podr\u00eda traducir la meditaci\u00f3n del corpus entero en que \u2018ser madre\u2019 desde la ca\u00edda de la colonia en el sur de Am\u00e9rica, equivale a ser la versi\u00f3n moderna en la vida real de la versi\u00f3n m\u00edtica de la antigua hero\u00edna Ant\u00edgona.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Casi todas las Ant\u00edgonas latinoamericanas son madres, o madres en potencia, o colectivos de madres, que gradualmente y hacia la llegada del siglo XXI se convierten en colectivos de mujeres<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que Ant\u00edgona en Am\u00e9rica Latina sea madre tiene efectos estructurales en cuanto a la construcci\u00f3n de significado en la tragedia<em>.<\/em>&nbsp;Una madre es por lo menos dos cuerpos en uno, un cuerpo biol\u00f3gico o metaf\u00f3rico que cambia de forma para hospedar al otro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Am\u00e9rica Latina, Ant\u00edgona act\u00faa porque es dos o m\u00e1s de dos, o m\u00e1s de una y menos que muchas. En este sentido es figura de lo m\u00faltiple, met\u00e1fora de la pol\u00edtica, no de los lazos familiares, tal y como se la ley\u00f3 siempre en Europa: una forma&nbsp;<em>relacional<\/em>&nbsp;de la pol\u00edtica que desaf\u00eda la l\u00f3gica de individuaci\u00f3n, de identidad, y por tanto de ciudadan\u00eda entendida en t\u00e9rminos de derechos individuales o de democracia formal, modelo que se impuso luego de las grandes revoluciones Atl\u00e1nticas del siglo XIX.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tanto figura relacional, sea madre sola o se junte con otras en la escena, Ant\u00edgona es la imaginaci\u00f3n de&nbsp;<em>una comunidad<\/em>; en tanto es madre, ella es la comunidad&nbsp;<em>por venir;<\/em>&nbsp;en tanto es madre confrontada al entierro, es la comunidad que podr\u00eda llegar&nbsp;<em>y nunca llega<\/em>; la prometida, pero imposible salida de la colonia. Y en tanto representativa de la comunidad que nunca llega porque yace insepulta, a la madre que ya ha parido, se le asignar\u00e1 el rol de dar vida de nuevo a trav\u00e9s del entierro, de su vida eterna despu\u00e9s de muerta, o de su eterno retorno desde la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Ant\u00edgona-madre debe enterrar al futuro que yace muerto pero insepulto: la apropiaci\u00f3n de la tragedia en Am\u00e9rica Latina invierte la relaci\u00f3n generacional del duelo. Nos muestra un paradigma pol\u00edtico organizador de la neo-colonia: un paradigma filicida, ya que es la muerte del hijo o de la hija la que cataliza la acci\u00f3n pol\u00edtica de Ant\u00edgona, no la del hermano o la del padre. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Ant\u00edgonas-madre se rebelan ante la ominosa posibilidad de la eliminaci\u00f3n del futuro de la naci\u00f3n. Y en tanto ellas se van multiplicando en escena a lo largo del siglo XX, tambi\u00e9n lo hacen los cad\u00e1veres. Si no se trata de un hijo, se tratar\u00e1 de compa\u00f1eros pol\u00edticos, de una hermana, de un cuerpo arrojado a una fosa com\u00fan, o de los \u2018desaparecidos\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez los avezados lectores latinoamericanos me acompa\u00f1en en sentir una siniestra familiaridad al descubrir que la matriz inicial de la reescritura de Ant\u00edgona en Am\u00e9rica Latina es la ominosa tragedia&nbsp;<em>Argia,&nbsp;<\/em>que Juan Cruz Varela escribe en Buenos Aires en 1824, el contexto de las dos \u00faltimas batallas contra los espa\u00f1oles (Jun\u00edn y Ayacucho).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varela convierte a Argia, la esposa del muerto y madre de su hijo, en la hero\u00edna que entra a Tebas cuando Ant\u00edgona ya ha sido ejecutada. Pero Argia no es una madre cualquiera. Argia es&nbsp;<em>una madre a quien el poder<\/em>&nbsp;<em>colonial le secuestra al hijo<\/em>. \u00bfQu\u00e9 hubiera dicho Varela, cuya inspiraci\u00f3n para pensar a Ant\u00edgona fue la angustia de una madre que pierde a su hijo, del escenario pol\u00edtico del siglo XX?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al secuestrar a su hijo, Creonte le ofrece a Argia un trueque: si ella se casa con el tirano, el ni\u00f1o se salva. La mujer en Argia explota de odio; la madre se inclina: \u201c\u00a1Argia te insulta! La que suplica es una madre\u201d (160) \u201c\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 mi hijo?\u201d (251). [2] Argia rechaza a Creonte como mujer, y deber\u00e1 morir porque su rol es salvar as\u00ed a la naci\u00f3n. Como madre, aunque muerta, sobrevivir\u00e1 en el producto de su vientre rescatado por su padre Adrastos. Ella ha dado el hijo necesario para la patria liberada por el padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien Argia nos insta a pensar la relaci\u00f3n entre pol\u00edtica y maternidad que de aqu\u00ed en m\u00e1s articulan las Ant\u00edgonas de la regi\u00f3n, tambi\u00e9n es una matriz para pensar un deseo que despunta m\u00e1s all\u00e1 de salvar a su hijo. Porque Argia hab\u00eda llegado a Tebas con el ansia de conocer&nbsp;<em>a una mujer<\/em>, esa mujer que hab\u00eda enterrado a su marido y que ya ha muerto. No habiendo podido conocerla, conocer\u00e1 sin embargo su mismo destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si miramos el corpus cronol\u00f3gicamente, las primeras Ant\u00edgonas son madres republicanas a las que se las obliga a decidir entre sus hijos biol\u00f3gicos y sus hijos \u201cnacionales\u201d. En esta incipiente des-biologizaci\u00f3n de la maternidad tal vez hubiera sido posible la inscripci\u00f3n de la mujer en tanto no definida exclusivamente en relaci\u00f3n a los hijos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero domina la escena el inter\u00e9s de la \u00e9lite masculina. En los comienzos de la reescritura de Ant\u00edgona en la regi\u00f3n no hab\u00eda otra salida: las Ant\u00edgonas nac\u00edan madres biol\u00f3gicas y mor\u00edan madres republicanas. T\u00edmidamente hacia mediados del siglo XX comienzan a aparecer los primeros colectivos de mujeres, relacionadas entre s\u00ed, o por lo menos en relaciones en las que los hombres son excusas para el verdadero enlace entre mujeres \u2013 tal y como en una sociedad patriarcal las mujeres son excusas del intercambio entre hombres.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deseo femenino simb\u00f3lico, de amistad, de conexi\u00f3n, de solidaridad, de compa\u00f1\u00eda, de amor, de soporte que se escenifica plenamente en el siglo XXI. De madres a hermanas solidarias: ese es uno de los arcos que recorre la reescritura de<em>&nbsp;Ant\u00edgona<\/em>&nbsp;en los dos \u00faltimos siglos en Am\u00e9rica Latina.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>La matriz inicial de la reescritura de Ant\u00edgona en Am\u00e9rica Latina es la ominosa tragedia&nbsp;Argia,&nbsp;que Juan Cruz Varela escribe en Buenos Aires en 1824, el contexto de las dos \u00faltimas batallas contra los espa\u00f1oles (Jun\u00edn y Ayacucho)<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la mitad del siglo XX la cuesti\u00f3n de la naci\u00f3n domina la imaginaci\u00f3n en la reescritura de Ant\u00edgona, pero en tanto los proyectos nacionales han fracasado. El argentino Leopoldo Marechal (1900-1970) escribe&nbsp;<em>Ant\u00edgona V\u00e9lez,<\/em>&nbsp;en Buenos Aires en 1951; y el haitiano F\u00e9lix Morisseau-Leroix (1912-1998) escribe&nbsp;<em>Antig\u00f2n an Kr\u00e9yol&nbsp;<\/em>en Hait\u00ed en 1953. En ambas, Ant\u00edgona es una madre nacional, pero madre de la naci\u00f3n excluida por los procesos postrevolucionarios del siglo XIX. En Argentina, ser\u00e1n los que David Vi\u00f1as llamara los \u2018primeros desaparecidos\u2019 argentinos, el indio y el gaucho, en el contexto de la conquista criolla de la Pampa [3]; y en Hait\u00ed los excluidos de la rep\u00fablica que adopt\u00f3 el franc\u00e9s y el catolicismo \u2013 nada menos que los que hablaban creole y practicaban Vodou-, es decir los guerreros africanos que libraron las batallas decisivas contra los franceses. La Ant\u00edgona V\u00e9lez toma coraje para salir a sepultar al hermano de noche en la pampa abierta diciendo: \u201cAnt\u00edgona buscar\u00e1 esta noche a su ni\u00f1o perdido. Han olvidado all\u00e1 que Ant\u00edgona V\u00e9lez fue la madre de sus hermanitos\u201d (p 27). [4]&nbsp;La Antig\u00f2n haitiana es deificada y se casa en el cielo, no dar\u00e1 vida terrenal sino vida eterna. [5]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madres solas y acompa\u00f1adas abundan en el siglo XX. Anoto dos ejemplos en los que despunta el colectivo de mujeres m\u00e1s claramente. En&nbsp;<em>La cabeza en la jaula (1963)<\/em>&nbsp;el argentino David Cureses (1935-2006) pone en escena a seis mujeres al tiempo que mezcla dos historias de las guerras de la independencia en Colombia: la del entierro prohibido de la cabeza del m\u00e1rtir Jos\u00e9 Antonio Gal\u00e1n, enjaulada a los ojos del p\u00fablico en la ciudad de Guaduas en 1782, y la de la legendaria Policarpa Salavatierra \u2013\u2018La Pola\u2019 \u2013 hero\u00edna contempor\u00e1nea de Sim\u00f3n Bol\u00edvar. \u201cLa Pola\u201d lidera la completa des-biologizaci\u00f3n de la maternidad, y desprivatizaci\u00f3n del amor, de este colectivo que indica ya lo que vendr\u00e1 en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. Cuando la madre tiene un momento de debilidad y suspira por \u201c\u00a1mi hijo!\u201d Pola le recuerda: \u201cera el hijo de todas las madres\u201d (36).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la esposa agoniza por su esposo, Pola le advierte: \u201cJos\u00e9 Antonio nos pertenece a todas\u201d (38). Cuando una duda, todas le recuerdan a&nbsp;<em>las otras&nbsp;<\/em>mujeres por las que hay que luchar: \u201cdebes hacerlo por todas las mujeres americanas que sufren [\u2026] \u00a1piensa en la v\u00edrgenes sacrificadas a los apetitos de los godos, a ellas vengar\u00e1s!\u201d (78-81). [6] Y en&nbsp;<em>La Ley de Cre\u00f3n (1982)&nbsp;<\/em>de la mexicana Olga Harmony (1928-), se trata de Cristina, la ni\u00f1a rica de la hacienda atacada durante la revoluci\u00f3n de 1910, que solo quiere juntarse con las mujeres del pueblo que est\u00e1n luchando por justicia a la entrada de la hacienda. \u00bfA qu\u00e9 apela Cristina para tratar de formar parte de ese colectivo de mujeres? A la maternidad: \u201csomos mujeres, debemos tener algo en com\u00fan; alg\u00fan d\u00eda yo parir\u00e9 y el dolor ser\u00e1 el mismo\u201d (21). [7]&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y si Ant\u00edgona no es madre, aparecer\u00e1 un gesto maternal en reemplazo. Pongo por ejemplo&nbsp;<em>La joven Ant\u00edgona se va a la guerra,<\/em>&nbsp;en la que el mexicano Jos\u00e9 Fuentes Mares (1918-1986) imaginara en 1968 a una guerrillera soltera que no puede cumplir la misi\u00f3n que le han otorgado de poner una bomba en un tren al ver la sonrisa del ni\u00f1o que viaja en un vag\u00f3n. [8] \u00bfQu\u00e9 ha pasado aqu\u00ed, m\u00e1s que imaginar nuevamente a Ant\u00edgona reaccionando como madre?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Las Ant\u00edgonas nac\u00edan madres biol\u00f3gicas y mor\u00edan madres republicanas<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los ochenta el continente se pobl\u00f3 de Ant\u00edgonas en la vida real: madres que al buscar a sus hijos desaparecidos socializaron la maternidad para integrar movimientos sociales con demandas radicales. La imaginaci\u00f3n maternal de las Ant\u00edgonas en escena sufre un cambio: el estatus del cad\u00e1ver es el de un desaparecido. Y como Ant\u00edgona es siempre madre, debe dar vida a ese cad\u00e1ver, por lo que, aunque m\u00e1s no sea pol\u00edticamente, el cad\u00e1ver aparecer\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tanto se rebela, Ant\u00edgona indica la verdadera&nbsp;<em>imposibilidad pol\u00edtica<\/em>&nbsp;de la desaparici\u00f3n total de un cad\u00e1ver: por eso ella ya sobrevive. Debe mantenerse viva. Lo dice la&nbsp;<em>Ant\u00edgona Furiosa<\/em>&nbsp;que Griselda Gambaro escribe en 1986. Ant\u00edgona volver\u00e1 siempre, tal y como las Madres de la Plaza de Mayo circulan en Buenos Aires sin cesar en busca de sus hijos: \u201cQuerr\u00e9 enterrar a Polinices siempre. Aunque nazca 1000 veces, y aunque \u00e9l muera 1000 veces\u201d (217). [9]&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella busca al desaparecido, pero tambi\u00e9n es la desaparecida, que siempre aparecer\u00e1: \u201cno se me contar\u00e1 ni entre los muertos ni entre los vivos; desaparecer\u00e9 del mundo en vida\u201d (211). Desde su cueva mortal, Ant\u00edgona tiene \u2018peticiones de vida\u2019 dirigidas a la muerte (209). Las peticiones de vida, como es sabido, son el slogan de las Madres en la vida real: peticiones pol\u00edticas de cambio radical.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u00bfQu\u00e9 otra cosa, sino un cambio radical, podr\u00eda pasar si se encontrara a todos, si se enterrara a todos, si todos volvieran a tener su nombre, en vez del estatuto de NN? &nbsp;La&nbsp;<em>Ant\u00edgona<\/em>&nbsp;que opera de bisagra entre el siglo XX y el XXI, escrita en el 2000 por Jos\u00e9 Watanabe (1946-2007) y el grupo teatral Yuyachkani en honor a las madres que buscan a sus desaparecidos del conflicto armado entre Sendero Luminoso y otros grupos y las Fuerzas Armadas nacionales, tambi\u00e9n pone a la hermana heroica en la l\u00ednea de la desbiologizaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ant\u00edgona convierte a la hermandad en una demanda universal cuando susurra sobre el cad\u00e1ver: \u2018Hermano m\u00edo, no ya pariente m\u00edo, sino muerto de todos\u2019 (22). [10] El cad\u00e1ver no es de ella, es de la naci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si&nbsp;<em>todos<\/em>&nbsp;los peruanos salieran a repetir el acto y la oraci\u00f3n de Ant\u00edgona, es decir, enterraran a los 40.000 cad\u00e1veres del conflicto armado que son \u2018muertos de todos\u2019 porque no han sido reclamados? [11]<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>A manera de coda: en el siglo XXI Ant\u00edgonas somos todas<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del 2000 al 2015 he registrado el incre\u00edble n\u00famero de 25 reescrituras de Ant\u00edgona, casi todas todav\u00eda in\u00e9ditas. Lo llamativo es que no s\u00f3lo se han multiplicado exponencialmente las Ant\u00edgonas, sino que tambi\u00e9n Ant\u00edgona misma se multiplica en el escenario: ya casi no aparece siendo la \u00fanica hero\u00edna, sino que es una m\u00e1s en el colectivo de mujeres cuyo hero\u00edsmo particular pareciera residir simplemente en&nbsp;<em>ser mujeres<\/em>&nbsp;y \u00a1sobrevivir en el intento!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El siglo se abre con un t\u00edtulo que lo resume todo,&nbsp;<em>Ant\u00edgonaS: Linaje de hembras&nbsp;<\/em>del argentino Jorge Huertas (2001). [12] La \u2018S\u2019 may\u00fascula enfatiza el plural: las mujeres en escena son seis, la que enterr\u00f3 al hermano es una m\u00e1s en un linaje de mujeres unidas por el destino com\u00fan de la violencia patriarcal sobre los cuerpos femeninos<em>.&nbsp;<\/em>Como dice el coro, \u201cNosotras, Ant\u00edgonas, novias de la mugre, madres del hedor, las manchadas, las sucias, las b\u00e1rbaras. Yo s\u00e9 c\u00f3mo se llama mi herida: hembras, yeguas, putas, locas, brujas, siempre&nbsp;<em>Ant\u00edgonas<\/em>, de padres porte\u00f1os malparidos\u201d (62).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el drama que escribe la mexicana Perla de la Rosa en el 2004,&nbsp;<em>Las voces que incendian el desierto,<\/em>&nbsp;se escenifica el feminicidio de la Ciudad Ju\u00e1rez, en la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos, con tres pares de hermanas. El cad\u00e1ver que buscan Ant\u00edgona e Ismena es el de la hermana Polinice, trabajadora de las maquilas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en el pr\u00f3logo, la Mujer 1 que espera el cami\u00f3n de regreso a su casa luego de trabajar el segundo turno en la f\u00e1brica, encapsula el presente en una frase: \u201csoy una mujer en esta ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Desde hace a\u00f1os enfrentamos la guerra. Ser mujer aqu\u00ed es estar en peligro\u201d (187). [13] Ant\u00edgona habla de \u201cgenocidio\u201d, hay 200 cuerpos en la morgue sin identificaci\u00f3n listos para ser \u201ctirados\u201d al desierto (199). Ant\u00edgonas son todas las mujeres que trabajan bajo el neoliberalismo de las fronteras de hoy, todas las desaparecidas que la pol\u00edtica convierte en trabajadoras descartables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En los ochenta el continente se pobl\u00f3 de Ant\u00edgonas en la vida real: madres que al buscar a sus hijos desaparecidos socializaron la maternidad para integrar movimientos sociales con demandas radicales.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el 2009 Alberto Mu\u00f1oz pone cuatro Ant\u00edgonas en escena en Buenos Aires; en el 2011 Sylvia Torlucci y Teresa Sarrail transforman a la Ant\u00edgona Furiosa de Gambaro en tres actrices de diferentes edades y multiplican las madres: ahora aparecen las abuelas de Mayo y las madres que luchan contra la trata de mujeres y contra la droga. En el 2012 la uruguaya Marianella Morena y el alem\u00e1n Volker L\u00f6sh, multiplican a Ant\u00edgona en Montevideo: su&nbsp;<em>Ant\u00edgona Oriental<\/em>&nbsp;pone a dialogar a 19 sobrevivientes de la dictadura uruguaya con una actriz profesional que hace de Ant\u00edgona. Ismene nos pide recordar el nombre de Ant\u00edgona porque \u201cella habla por todas\u201d, y Ant\u00edgona advierte que \u201ccuando nadie nos robe nuestra historia tambi\u00e9n se sabr\u00e1 que hubo mujeres heroicas que no tuvieron fotos, que no tuvieron prensa\u201d [14].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el 2005 y 2006 respectivamente, los colombianos del teatro La Candelaria Carlos Zatiz\u00e1bal y Patricia Ariza pusieron en escena&nbsp;<em>Ant\u00edgona y actriz<\/em>&nbsp;(2005) y&nbsp;<em>Ant\u00edgona<\/em>&nbsp;(2006). [15] Ambas obras homenajean a las heroicas mujeres campesinas que buscan a los \u2018desaparecidos\u2019 del conflicto armado m\u00e1s largo del continente. El subt\u00edtulo de la primera obra de Zatiz\u00e1bal, \u201cMon\u00f3logo para dos actrices\u201d, captura la igualdad y la diferencia entre las mujeres y Ant\u00edgona. Dos campesinas cuentan la historia de todas: pero tal vez si incluyen la historia&nbsp;<em>de la otra<\/em>&nbsp;muchacha, la de Ant\u00edgona, el p\u00fablico las escuchar\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la obra de Ariza, los personajes se multiplican en escena: Ant\u00edgona es actuada por tres actrices; Ismena por dos; las Erineas son tres. En la \u00faltima versi\u00f3n de Satiz\u00e1bal (una creaci\u00f3n colectiva) hay 10 mujeres de las que solo 4 son profesionales:&nbsp;<em>Ant\u00edgona: Tribunal de Mujeres&nbsp;<\/em>(2013) cuenta las historias reales de las sobrevivientes del conflicto armado que buscan a sus desaparecidos. Hacia el final, la violencia sobre el cuerpo femenino cobra dimensi\u00f3n: un hombre enmascarado descuartiza a una mu\u00f1eca en escena y la pone en una caja de vidrio. Al fondo una actriz imita el desmembramiento de la mu\u00f1eca. Terminado el descuartizamiento, otra actriz aparece mostrando la caja de vidrio con la mu\u00f1eca desmembrada y ensangrentada al p\u00fablico. Luego aparece otra con otra caja igual. Las dos cuentan la verdadera historia de la persecusi\u00f3n del colectivo de abogados de derechos humanos Jos\u00e9 Alvear Restrepo. En un momento una de ellas dice: \u201ca los hombres los humillaron p\u00fablicamente\u201d; la otra aclara un detalle sobre la presidenta del colectivo, Soraya Guti\u00e9rrez apuntando a la mu\u00f1eca: \u201ca Soraya, como mujer, le enviaron esta mu\u00f1eca, \u00bfpor qu\u00e9?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Ant\u00edgonas del siglo XXI somos todas. Somos las mujeres sin fotos confrontando la tormenta de todos los d\u00edas. Si en el siglo XX el cuerpo de Pol\u00ednices era el del hijo que todas deben enterrar, en el siglo XXI el coraje de Ant\u00edgona es el coraje de todas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas las Ant\u00edgonas sobrevivientes de la violencia de este mundo est\u00e1n en escena dici\u00e9ndonos: \u00bfHabr\u00e1n llegado finalmente los intercambios entre mujeres, los di\u00e1logos entre mujeres, los dolores de las mujeres, que ya no son los dolores por el parto de la naci\u00f3n, o por la muerte del hijo, sino los que nos llevan a la gran revuelta de mujeres en el espacio p\u00fablico para terminar con la violencia que nos toca a todas? Pensemos en las plataformas callejeras de los \u00faltimos a\u00f1os y sus masivas manifestaciones a lo largo y ancho del continente americano en contra de la violencia contra los cuerpos feminizados. Dentro y fuera del teatro las Ant\u00edgonas nos invitan a ocupar el \u00e1gora donde discutir c\u00f3mo hacer para dejar el duelo por el futuro, y hacerlo posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Notas:<br>[1] S\u00f3lo nos quedan algunas de las que ecribieron S\u00f3focles (7), Eur\u00edpides (18) y Esquilo (7). V\u00e9ase Georges Steiner: Antigones: How the Antigone Legend Has Endured in Western Literature, Art, and Thought. New Haven, Yale University Press: 1984.<br><br>[2] Cito de: Juan Cruz Varela (1915). Tragedias. Biblioteca Argentina, Director Ricardo Rojas. Buenos Aires, Librer\u00eda de la Facultad, de Juan Rold\u00e1n.<br><br>[3] V\u00e9ase David Vi\u00f1as (2003) Indios, ej\u00e9rcito y frontera. Buenos Aires: Santiago Arcos editora.<br><br>[4] Ant\u00edgona V\u00e9lez y Las tres caras de Venus. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1970<br><br>[5] Mi comentario se basa en mi traducci\u00f3n del texto original en Creole haitiano: Antig\u00f2n en Krey\u00f2l. Nendeln: Kraus (Reprint, 1970).<br><br>[6] Me baso en la edici\u00f3n La cabeza en la jaula (1987) Buenos Aires: Palabra Gr\u00e1fica y Editora S. A..<br><br>[7] El texto La ley de Cre\u00f3n se public\u00f3 en Tramoya, enero-marzo 2001, no. 66, p. 5-45<br><br>[8] Jos\u00e9 Fuentes Mares (1969) La joven Ant\u00edgona va a la guerra. Editorial Jus, M\u00e9xico D. F.<br><br>[9] Utilizo la edici\u00f3n en Gambaro, Teatro 3. Buenos Aires: Ediciones de La Flor: 1991: 191-217<br><br>[10] Utilizo la primera edici\u00f3n, Lima: Yuyachkani and COMISEDH, 2000.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">[11] V\u00e9ase el informe completo de la Comisi\u00f3n de la Verdad y Reconciliaci\u00f3n: http:\/\/www.cverdad.org.pe\/; y un resumen en ingl\u00e9s en: http:\/\/www.perusupportgroup.org.uk\/files\/fckUserFiles\/file\/TRC_booklet.pdf.<br><br>[12] Huertas, Jorge (2002). Ant\u00edgonaS: Linaje de Hembras. Buenos Aires: Editorial Biblios. He comentado la obra en \u201cAn Argentine Tradition\u201d en Foley and Mee eds. (2011) Antigone on the Contemporary World Stage, Oxford: Oxford UP:84-88.<br><br>[13] El texto se public\u00f3 en Cinco dramaturgos Chihuahuenses. Ediciones M\u00e9xico, Municipio de Ju\u00e1rez, Chihuahua, 2005: 187-228.<br><br>[14] Cito del gui\u00f3n que me facilit\u00f3 Marianella Morena para mi art\u00edculo \u201cTragedy shakes hands with Testimony: Uruguay\u2019s Survivors Act in Morena\u2019s and L\u00f6sch\u2019s Ant\u00edgona Oriental\u201d Fall 2014 PMLA.<br><br>[15] Ant\u00edgona: Tribunal de Mujeres tiene una p\u00e1gina en Facebook, y tambi\u00e9n un enlace en youtube: https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=OPR5UC17At0. Carlos Zatiz\u00e1bal public\u00f3 su \u201cAnt\u00edgona y actriz\u201d en Revista Colombiana de las Artes Esc\u00e9nicas Vol. 2 No. 2 julio \u2013 diciembre de 2008. pp. 63 \u2013 70; Patricia Ariza public\u00f3 su \u201cAnt\u00edgona\u201d en el volumen 4 de Obras del Teatro La Candelaria. Bogot\u00e1: Ediciones Teatro La Candelaria, 2008: 213-262. Analizo las \u00faltimas dos obras en \u201cMaking Women Visible: Multiple Antigones on the Colombian twenty-first century stage\u201d en The Oxford Handbook of Greek Drama in the Americas, ed. by Justine McConnell, Oxford University Press: 2015: Chapter 32: 556-575<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">*Publicado por Tribunal de Mujeres. C. Zatizabal&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 se han hecho tantas rescrituras de esta tragedia?<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":62138,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[54],"tags":[],"class_list":["post-62134","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-mujeres"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62134","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62134"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62134\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62138"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}