{"id":60597,"date":"2022-12-13T12:28:23","date_gmt":"2022-12-13T18:28:23","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=60597"},"modified":"2023-07-21T19:25:26","modified_gmt":"2023-07-22T00:25:26","slug":"este-es-el-discurso-de-aceptacion-del-nobel-de-annie-ernaux","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/este-es-el-discurso-de-aceptacion-del-nobel-de-annie-ernaux\/","title":{"rendered":"Este es el discurso de aceptaci\u00f3n del Nobel de Annie Ernaux"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 13 de diciembre del 2022.- Este s\u00e1bado, la escritora francesa recibir\u00e1 el Premio Nobel de Literatura de manos de la Academia Sueca. Ernaux ya se encuentra en Estocolmo y, como es tradici\u00f3n, dio su discurso de aceptaci\u00f3n el que reproducimos de manera \u00edntegra. En \u00e9l, hizo referencia a algunos de sus libros m\u00e1s conocidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor d\u00f3nde empezar? Esta pregunta, me la he hecho decenas de veces ante la p\u00e1gina en blanco. Como si necesitara encontrar la frase, la \u00fanica, que me permita penetrar en la escritura del libro y despeje de golpe todas las dudas. Una especie de clave. Hoy, para afrontar una situaci\u00f3n que, ya pasado el estupor del acontecimiento \u2013\u201c\u00bfDe verdad me est\u00e1 sucediendo esto a m\u00ed?\u201d-, mi imaginaci\u00f3n me presenta con un pavor creciente, se apodera de m\u00ed la misma necesidad. Encontrar la frase que me dar\u00e1 la libertad y la firmeza de hablar sin temblar, en este lugar al que me invitan ustedes esta tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No necesito ir muy lejos a buscar esta frase. Surge. Con toda nitidez, con toda su violencia. Lapidaria. Irrefragable. La escrib\u00ed hace sesenta a\u00f1os en mi diario \u00edntimo. Escribir\u00e9 para vengar a mi raza. Era un eco del grito de Rimbaud: \u201cSoy de raza inferior por toda la eternidad\u201d. Ten\u00eda yo veintid\u00f3s a\u00f1os. Era estudiante de Literatura Francesa en una facultad de provincias, rodeada de muchachas y muchachos procedentes de la burgues\u00eda local.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensaba orgullosa e ingenuamente que escribir libros, hacerse escritor, al final de una estirpe de campesinos sin tierras, de obreros y peque\u00f1os comerciantes, de gentes despreciadas por sus modales, su acento, su incultura, bastar\u00eda para reparar la injusticia del nacimiento. Que una victoria individual borraba siglos de dominaci\u00f3n y de pobreza, con una ilusi\u00f3n que ya la escuela me hab\u00eda incentivado por mi alto rendimiento escolar. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda compensar mi \u00e9xito acad\u00e9mico las humillaciones y las ofensas sufridas? No me planteaba la pregunta. Ten\u00eda algunas excusas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que aprend\u00ed a leer, los libros eran mis compa\u00f1eros; la lectura, mi ocupaci\u00f3n natural fuera de la escuela. Aquel gusto lo cultivaba una madre que, a su vez, devoraba novelas en su tienda entre cliente y cliente, y que me prefer\u00eda leyendo m\u00e1s que cosiendo o tejiendo. La carest\u00eda de los libros, la suspici\u00f3n de que eran objeto en mi colegio religioso, me los hac\u00edan a\u00fan m\u00e1s deseables. Don Quijote, Los viajes de Gulliver, Jane Eyre, los cuentos de los hermanos Grimm y de Andersen, David Copperfield, Lo que el viento se llev\u00f3, m\u00e1s tarde Los miserables, Las uvas de la ira, La n\u00e1usea, El extranjero: era el azar, m\u00e1s que las prescripciones escolares, lo que determinaba mis lecturas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La elecci\u00f3n de cursar estudios literarios se debi\u00f3 a que quer\u00eda seguir con la literatura, convertida en un valor superior a todo lo dem\u00e1s, en un modo de vida, incluso, que me hac\u00eda proyectarme en una novela de Flaubert o de Virginia Woolf y vivirlas literalmente. Una especie de continente que yo opon\u00eda, inconscientemente, a mi medio social. Y no conceb\u00eda la escritura sino como posibilidad de transfigurar la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que dos o tres editores rechazaran mi primera novela -novela cuyo \u00fanico m\u00e9rito resid\u00eda en la b\u00fasqueda de una forma nueva- no fue lo que derrumb\u00f3 mi deseo y mi orgullo. Fueron situaciones de la vida en las que ser una mujer supon\u00eda un pesado lastre con respecto a ser un hombre en una sociedad donde los roles estaban definidos seg\u00fan el sexo, la contracepci\u00f3n estaba prohibida y la interrupci\u00f3n del embarazo se consideraba un crimen. En pareja y con dos hijos, docente de profesi\u00f3n y con la intendencia familiar a mi cargo, me alejaba d\u00eda a d\u00eda, cada vez m\u00e1s, de la escritura y de mi promesa de vengar a mi \u201craza\u201d. No pod\u00eda leer la par\u00e1bola \u2018Ante la ley\u2019 en El proceso de Kafka sin ver en ello la figuraci\u00f3n de mi destino: morir sin franquear la puerta que estaba hecha solo para m\u00ed, el libro que solo yo podr\u00eda escribir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero eso supon\u00eda no contar con el azar privado e hist\u00f3rico. La muerte de mi padre a los tres d\u00edas de llegar yo de vacaciones a su casa, un puesto de profesora en un instituto donde el alumnado proviene de medios populares semejantes al m\u00edo, los movimientos mundiales de protesta: elementos, todos ellos, que me conduc\u00edan por v\u00edas imprevistas y sensibles al mundo de mis or\u00edgenes, a mi \u201craza\u201d, y que confer\u00edan a mi deseo de escribir un car\u00e1cter de urgencia secreta y absoluta. Esta vez, no se trataba de entregarme a aquel ilusorio \u201cescribir sobre nada\u201d de mis veinte a\u00f1os, sino de sumergirme en lo indecible de una memoria reprimida y de sacar a la luz la manera de existir de los m\u00edos. Escribir para entender las razones, dentro y fuera de m\u00ed, que me hab\u00edan alejado de mis or\u00edgenes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La elecci\u00f3n de una escritura determinada nunca es obvia. Pero quienes, migrantes, ya no hablan la lengua de sus padres y quienes, tr\u00e1nsfugas de clase social, no usan exactamente la misma, se piensan y se expresan con otras palabras, todos, se ven confrontados a obst\u00e1culos suplementarios. A un dilema. Efectivamente, sienten la dificultad, v\u00e9ase la imposibilidad de escribir en la lengua adquirida, dominante, que han aprendido a manejar y que admiran en sus obras literarias, todo lo relativo a su mundo de procedencia, a ese mundo originario hecho de sensaciones, de palabras que dicen la vida cotidiana, el trabajo, el lugar ocupado en la sociedad. Est\u00e1, por una parte, la lengua en la que han aprendido a nombrar las cosas, con su brutalidad, con sus silencios; por ejemplo, ese del cara a cara entre una madre y un hijo, en el bell\u00edsimo texto de Albert Camus Entre s\u00ed y no. Por otra parte, los modelos de las obras admiradas, interiorizadas, las que han abierto el universo primigenio y con respecto a las que se sienten deudores por su elevaci\u00f3n, que a menudo consideran como su verdadera patria. En la m\u00eda figuraban Flaubert, Proust, Virginia Woolf: en el momento de retomar la escritura, no me resultaron de ninguna ayuda. Necesitaba romper con el \u201cescribir bien\u201d, con la bella frase, esa misma que ense\u00f1aba a mis alumnos, para extirpar, exhibir y comprender el desgarro que me penetraba. Espont\u00e1neamente, emergi\u00f3 en m\u00ed el estruendo de una lengua que arrastraba consigo la ira y la irrisi\u00f3n, incluso la vulgaridad, una lengua del exceso, insurgente, a menudo utilizada por los humillados y los ofendidos, como la \u00fanica forma de responder a la memoria de los desprecios, de la verg\u00fcenza y de la verg\u00fcenza de la verg\u00fcenza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enseguida, tambi\u00e9n, me pareci\u00f3 evidente -hasta el extremo de no poder contemplar otro punto de partida- anclar el relato de mi desgarro social en la situaci\u00f3n que viv\u00ed cuando era estudiante, esa situaci\u00f3n indigna a la que el Estado franc\u00e9s condenaba siempre a las mujeres: el recurso al aborto clandestino entre las manos de una \u201chacedora de \u00e1ngeles\u201d, de una abortera. Y quise describir todo lo que le sucedi\u00f3 a mi cuerpo de chica, el descubrimiento del placer, la regla. As\u00ed, en ese primer libro, publicado en 1974, sin que fuera entonces consciente, se encontraba definida el \u00e1rea en la que ubicar\u00eda mi trabajo de escritura, un \u00e1rea a la vez social y feminista. Vengar a mi raza y vengar a mi sexo ser\u00edan una sola y misma cosa a partir de entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo no interrogarse sobre la vida sin hacerlo tambi\u00e9n sobre la escritura, sin preguntarse si esta reconforta o perturba las representaciones admitidas, interiorizadas sobre los seres y las cosas? \u00bfAcaso la escritura insurrecta, por su violencia y su escarnio, no reflejaba una actitud de dominada? Cuando el lector era un privilegiado cultural, conservaba la misma posici\u00f3n de desapego y de condescendencia con respecto al personaje del libro que en la vida real. De suerte que, en un principio, para prevenir esa mirada que, dirigida a mi padre cuya vida quer\u00eda yo contar, habr\u00eda sido insostenible y, as\u00ed lo sent\u00eda yo, una traici\u00f3n, adopt\u00e9, a partir de mi cuarto libro, una escritura objetiva, \u201cplana\u201d, en el sentido en que no utilizaba ni met\u00e1foras ni marcas emocionales La violencia ya no se exhib\u00eda, ven\u00eda de los hechos en s\u00ed y no de la escritura. Encontrar las palabras que contuvieran a la vez la realidad y la sensaci\u00f3n procurada por la realidad, iba a convertirse, y hasta hoy, en mi preocupaci\u00f3n constante al escribir, fuera cual fuera el objeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seguir diciendo \u201cyo\u201d me resultaba absolutamente necesario. La primera persona -esa por la cual, en la mayor\u00eda de las lenguas, existimos nosotros, en cuanto aprendemos a hablar, hasta la muerte- es considerada a menudo, en su uso literario, como narcisista porque remite al autor, porque no se trata de un \u201cyo\u201d representado como ficticio. Es bueno recordar que el \u201cyo\u201d, hasta entonces privilegio de los nobles que contaban elevados hechos de armas en sus Memorias, es en Francia una conquista democr\u00e1tica del siglo XVIII la afirmaci\u00f3n de la igualdad de los individuos y del derecho a ser sujeto de su propia historia, como reivindica Jean-Jacques Rousseau en su primer pre\u00e1mbulo a las Confesiones: \u201cY que no se objete que por ser un hombre del pueblo no tengo nada que decir que merezca la atenci\u00f3n de los lectores. [\u2026] Sea cual sea la oscuridad en que yo haya podido vivir, si he pensado m\u00e1s y mejor que los reyes, la historia de mi alma es m\u00e1s interesante que la de las suyas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es ese orgullo plebeyo lo que me motivaba (aunque, bien mirado\u2026), sino el deseo de servirme del \u201cyo\u201d -forma a la vez masculina y femenina- como herramienta exploratoria que capta las sensaciones, las que ha enterrado la memoria, las que el mundo que nos rodea no deja de procurarnos, por todas partes y todo el tiempo. Esa cosa previa a la sensaci\u00f3n se convirti\u00f3 para m\u00ed a la vez en gu\u00eda y en garant\u00eda de la autenticidad de mi b\u00fasqueda. Pero \u00bfcon qu\u00e9 fines? No pretendo contar la historia de mi vida ni desvelar sus secretos, sino descifrar una situaci\u00f3n vivida, un acontecimiento, una relaci\u00f3n amorosa, y revelar as\u00ed algo que solo la escritura puede hacer existir y transmitir, quiz\u00e1, a otras conciencias y otras memorias. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda decir que el amor, el dolor y el duelo, la verg\u00fcenza, no son universales? V\u00edctor Hugo escribi\u00f3: \u201cNinguno de nosotros tiene el honor de tener una vida propia\u201d. Pero como todas las cosas se viven, inexorablemente, de forma individual -\u201dme sucede a m\u00ed\u201d-, no pueden leerse de la misma manera salvo si el \u201cyo\u201d del libro se vuelve, en cierta forma, transparente, de suerte que el del lector o el de la lectora ocupen su lugar. Si ese Yo es, en suma, transpersonal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed conceb\u00ed mi compromiso a trav\u00e9s de la escritura, compromiso que no consiste en escribir \u201cpara\u201d una categor\u00eda de lectores, sino \u201cdesde\u201d mi experiencia de mujer y de migrante interior, desde mi memoria ya cada vez m\u00e1s vasta de los a\u00f1os recorridos, desde el presente, incesante proveedor de im\u00e1genes y palabras de los otros. Dicho compromiso como pignoraci\u00f3n de m\u00ed misma en la escritura se apoya en la creencia, convertida en certeza, de que un libro puede contribuir a cambiar la vida personal, a romper la soledad de las cosas soportadas y soterradas, a pensarse de manera distinta. Hacer que lo indecible salga a la luz es un asunto pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo vemos hoy con la revuelta de esas mujeres que han encontrado las palabras para acabar con el poder masculino y se han alzado, como en Ir\u00e1n, contra su forma m\u00e1s arcaica. Escribiendo en un pa\u00eds democr\u00e1tico, sigo pregunt\u00e1ndome, sin embargo, por el lugar que ocupan las mujeres en el \u00e1mbito literario. Su legitimidad para producir obras a\u00fan no est\u00e1 ganada. Hay hombres en el mundo, incluso en los c\u00edrculos intelectuales occidentales, para quienes los libros escritos por mujeres simplemente no existen, nunca los citan. El reconocimiento de mi obra por la Academia Sueca es una se\u00f1al de esperanza para todas las escritoras. En el acto de sacar a la luz lo \u201cindecible social\u201d, esa interiorizaci\u00f3n de las relaciones de dominaci\u00f3n de clase y\/o raza, de sexo tambi\u00e9n, que solo sienten quienes son objeto de ella, reside la posibilidad de la emancipaci\u00f3n individual pero tambi\u00e9n colectiva. Descifrar el mundo real despoj\u00e1ndolo de las visiones y valores que el lenguaje, cualquier lenguaje, porta es perturbar el orden instituido, socavar sus jerarqu\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no confundo esta acci\u00f3n pol\u00edtica de la escritura literaria, sujeta a la recepci\u00f3n del lector o la lectora, con las posiciones que me siento obligada a adoptar en relaci\u00f3n con los acontecimientos, los conflictos y las ideas. Crec\u00ed con la generaci\u00f3n de la posguerra, en la que se daba por sentado que los escritores e intelectuales deb\u00edan tomar partido en la pol\u00edtica francesa e implicarse en las luchas sociales. Nadie puede decir hoy si las cosas habr\u00edan sido diferentes sin sus palabras y su compromiso. En el mundo actual, donde la multiplicidad de fuentes de informaci\u00f3n y la r\u00e1pida sustituci\u00f3n de unas im\u00e1genes por otras acostumbran a una especie de indiferencia, concentrarse en el propio arte es una tentaci\u00f3n. Pero, al mismo tiempo, est\u00e1 ascendiendo en Europa -enmascarada por la violencia de una guerra imperialista emprendida por el dictador a la cabeza de Rusia- una ideolog\u00eda de repliegue y de cerraz\u00f3n, que se extiende y gana continuamente terreno en pa\u00edses hasta ahora democr\u00e1ticos. Basada en la exclusi\u00f3n de extranjeros\/as y migrantes, el abandono de los econ\u00f3micamente d\u00e9biles, la vigilancia del cuerpo de las mujeres, me impone, como a todos aquellos para quienes el valor de un ser humano es el mismo, siempre y en todas partes, un deber de vigilancia extrema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al concederme la m\u00e1s alta distinci\u00f3n literaria existente, una gran luz ilumina mi trabajo de escritura y de investigaci\u00f3n personal, realizado en la soledad y la duda. No me deslumbra. No considero la concesi\u00f3n del Premio Nobel como una victoria individual. No es orgullo ni modestia pensar que se trata, en cierto modo, de una victoria colectiva. Comparto el orgullo con quienes, de un modo u otro, desean m\u00e1s libertad, igualdad y dignidad para todos los seres humanos, independientemente de su sexo y su g\u00e9nero, de su piel y su cultura. Con quienes piensan en las generaciones venideras, en la salvaguarda de una Tierra que la codicia de unos pocos sigue haciendo cada vez menos habitable para el conjunto de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a la promesa que hice a los veinte a\u00f1os de vengar a mi raza, no sabr\u00eda decir si la he cumplido. De ella, de mis antepasados, hombres y mujeres esforzados en tareas que les hicieron morir pronto, recib\u00ed la fuerza y la rabia suficientes para tener el deseo y la ambici\u00f3n de hacerle un sitio en la literatura, en ese conjunto de voces m\u00faltiples que, muy pronto, me acompa\u00f1aron permiti\u00e9ndome el acceso a otros mundos y a otros pensamientos, incluido el de rebelarme contra ella y querer modificarla. Para inscribir mi voz de mujer y de tr\u00e1nsfuga social en lo que se presenta siempre como un lugar de emancipaci\u00f3n, la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Traducci\u00f3n de Lydia V\u00e1zquez Jim\u00e9nez, traductora de Annie Ernaux en Cabaret Voltaire.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este s\u00e1bado, la escritora francesa recibir\u00e1 el Premio Nobel de Literatura de manos de la Academia Sueca. 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