{"id":46143,"date":"2022-02-23T10:23:56","date_gmt":"2022-02-23T16:23:56","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=46143"},"modified":"2023-07-21T18:59:40","modified_gmt":"2023-07-21T23:59:40","slug":"bellas-y-airosas-amparo-davila-inolvidable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/bellas-y-airosas-amparo-davila-inolvidable\/","title":{"rendered":"Bellas y airosas| AMPARO D\u00c1VILA, INOLVIDABLE"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Universidad Aut\u00f3noma del Estado de Hidalgo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Elvira Hern\u00e1ndez Carballido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Pachuca, Hidalgo, 23 de febrero, 2022.-  Detr\u00e1s de la ventana, unos ojos de gato se iluminaban con la luz de la luna. Brillosas pupilas que ya empezaban a mirar \u201cpregunt\u00e1ndose algo, pero nunca se sabr\u00e1 qu\u00e9. Mirada gatuna que desde ese instante permiti\u00f3 que la neblina se le aproximara solamente si se convert\u00eda en tinieblas. Su iris en vez de colorearse ten\u00eda leves ranuras de alcanc\u00edas para llenarlas de monedas m\u00e1gicas que echaban un volado con lo desconocido. Posiblemente, esa mirada reflejada en el cristal fulguraba ya un tono \u201cGriselda\u201d y por eso resultaba ser tan cambiante. Y esos ojos no pod\u00edan ser m\u00e1s que los ojos de una ni\u00f1a, esa peque\u00f1a que de mayor se convirti\u00f3 en la gran escritora mexicana de cuentos fant\u00e1sticos: Amparo D\u00e1vila.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma que nunca dej\u00f3 de rememorar con nostalgia su infancia. Seguramente por ello, en la sala de su casa conservaba en un lugar especial una foto de esa ni\u00f1a que fue, que nunca olvid\u00f3; siempre asomada a la ventana, vestida de blanco, una violeta en la mano y en la otra un osito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaron inviernos, se acurrucaron oto\u00f1os, se nublaron primaveras y quedaron detenidos los \u00faltimos veranos, la peque\u00f1a nacida el 21 de febrero de 1928 jam\u00e1s olvid\u00f3 lo que miraba detr\u00e1s de la ventana de su pueblo, lo que escuchaba en esas noches cuando resultaba imposible dormir, lo que cre\u00eda ver entre sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa mirada de gato supo guardar la magia de su poblado cautivo en una regi\u00f3n minera de Zacatecas. Esa tierra donde alguien meci\u00f3 con su poes\u00eda a la suave patria, donde alguien atrap\u00f3 im\u00e1genes carnavalescas, donde alguien musicaliz\u00f3 el <em>cucurrucuc\u00fa<\/em> de una paloma. Geograf\u00eda llena de magia, de minas que guardan ecos de plata, localidad noble y leal. S\u00ed, aqu\u00ed ten\u00eda que empezar la historia de una escritora como Ampara D\u00e1vila. Por eso, todo empez\u00f3 en Zacatecas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La muerte recorre Pinos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detr\u00e1s de su ventana, la tos y la calentura le advirtieron a la peque\u00f1a Amparo que era una ni\u00f1a enfermiza. Esa salud deteriorada la hizo cautiva en casa. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer una peque\u00f1a en un pueblito g\u00e9lido e imp\u00e1vido? Mirar, imaginar, mirar. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer una ni\u00f1a cuyos hermanitos hab\u00edan muerto y se hab\u00eda quedado sola? Imaginar, mirar, imaginar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pueblo donde naci\u00f3 parec\u00eda estar envuelto en un pasado de oro y plata, fundado en 1594 y bautizado como <em>Real de Nuestra Se\u00f1ora de la Pur\u00edsima Concepci\u00f3n de Cuzco y Descubrimiento de Minas que llaman de la Sierra de Pinos<\/em>, poco a poco se fue convirtiendo solamente en Pinos, un lugar que a principios de siglo XX se fue acostumbrado a ser un lugar donde la muerte transitaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El paseo de la Parca, a veces vestida de catrina, otras solamente cubierta de pies a cabeza con una t\u00fanica negra, se fue convirtiendo en algo inevitable para las calles del pueblo. Esa visita que tra\u00eda consigo llanto y dolor ocurr\u00eda porque los poblados cercanos no ten\u00edan panteones, solamente Pinos ten\u00eda un cementerio. La gente ten\u00eda que caminar hasta ese lugar para enterrar a sus muertos, entrar a esa poblaci\u00f3n para acompa\u00f1arlos a su \u00faltima morada. Ese peregrinaje acompa\u00f1ado de flores y cruces, de murmullos que parecen rezar o sollozar, se convirti\u00f3 en una escena que la ni\u00f1a Amparo ve\u00eda pasar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, detr\u00e1s de su ventana, espiaba procesiones encabezadas por mujeres enlutadas, las mismas que un d\u00eda descubri\u00f3 en los textos de Agust\u00edn Y\u00e1\u00f1ez. Vio a viudas resignadas que lloraban en silencio. Mantis religiosas que aprendieron a morder sus lenguas. Quiz\u00e1 entre ellas iba alguna que no sab\u00eda ya c\u00f3mo se llamaba, porque \u00bfc\u00f3mo deben decirle a una madre que va a enterrar a su hijo? Locas cuyos gemidos jam\u00e1s alcanzaban consuelo. Mejillas convertidas en cascadas. Gemidos que hac\u00eda eco por todo el Pueblo de Pinos. \u00daltimos suspiros que van acompa\u00f1ando a la muerte y la ni\u00f1a Amparo estaba segura que se convert\u00edan en las r\u00e1fagas que soplaban al pasar por su ventana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde sus primeros a\u00f1os de vida, esa alma infantil empezaba a palpar que la muerte es un cuento que no termina, historias que quedan suspendidas como \u00e1rboles petrificados, bandadas de p\u00e1jaros que presienten que su destino final es un bosque, para enraizarse ah\u00ed, para no moverse m\u00e1s. Pese al temor, atisbaba con atenci\u00f3n a esas mujeres envueltas en rebozos negro con rayos de luna. Observaba bien que una de ellas iba sacudida por los sollozos y que tapaba con un pa\u00f1uelo su boca para no gritar. Que una ten\u00eda ojos de sapo, por eso, en vez de llorar, parec\u00eda croar, croar, croar, y asustada, la ni\u00f1a Amparo tapaba sus o\u00eddos, pero no olvidaba, guardaba cada imagen en su memoria, cada escena de dolor en su alma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una casa que cruj\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ni\u00f1a Amparo jam\u00e1s olvid\u00f3 cada sonido que su casa guardaba. Esa ventana que la asomaba a los peregrinajes de luto, a veces era mejor no abrirla. Cuando se atrev\u00eda a hacerlo \u201cel fr\u00edo amanecer le azota en la cara\u201d, haci\u00e9ndola temblar de pies cabeza. Adem\u00e1s, las bisagras parec\u00edan lanzar un alarido justo al momento de abrir o cerrar. No se diga de los ruidos que tambi\u00e9n produc\u00eda cada puerta. La de la cocina, al abrirla, sonaba como una cascada de nueces cayendo. La puerta del ba\u00f1o, tinas desbordadas que amenazaban con hundirlo todo. La de la biblioteca, ecos de voces de cada personaje encerrados en los libros. Quiz\u00e1 por eso, la puerta de su cuarto se quedaba abierta, algo pod\u00eda entrar y atacarla, quiz\u00e1 un hu\u00e9sped jam\u00e1s invitado, nunca bien recibido. Aunque era peor estar frente a una puerta cerrada, su silencio resultaba insoportable, porqu\u00e9, algo o alguien pod\u00eda estar del otro lado, que golpee con desesperaci\u00f3n, que quiera lanzarse contra ella, que la ara\u00f1e, que grite, que ya no haga ning\u00fan ruido. Un hu\u00e9sped indeseable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa casa, ning\u00fan mueble escapaba al encanto de crujir. As\u00ed, la silla, siempre estirada y tensa, parec\u00eda ideal para que se sentara en ella una se\u00f1orita que pod\u00eda llamarse Julia que ante las infamias le temblaban las manos y las piernas se le aflojaban. El sill\u00f3n de descanso manten\u00eda un silencio absoluto durante toda la ma\u00f1ana, pero por la noche romp\u00eda a llorar hasta el amanecer, como augurando su propio entierro. &nbsp;No hab\u00eda pasillo donde por un instante una sombra no pasara. En el rinc\u00f3n de la alacena aparec\u00edan y desaparec\u00edan bultos que nadie llev\u00f3. \u201cSe o\u00edan voces, quejidos, y un hombre con una pierna que soplaba sordamente al caminar, entre aullidos del viento, la m\u00fasica de fon\u00f3grafos y carcajadas de las prostitutas en el callej\u00f3n. As\u00ed pasaba la noche, as\u00ed pasaron muchas noches de mi infancia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asomada a la ventana, contando las noches en una casa llena de ruidos y sombras, quiz\u00e1 la ni\u00f1a Amparo encontr\u00f3 en los aromas de las flores la \u00fanica paz cautivadora, en las duras piedras un coraz\u00f3n m\u00e1s suave, en los perros la lealtad amorosa y en los gatos la magia eterna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue as\u00ed como, cuando se sent\u00eda bien y la tos no la atormentaba y la calentura no la anclaba a la cama, que sal\u00eda de casa para subir la monta\u00f1a de Pinos, acompa\u00f1ada de sus perros. \u00bfSe llamar\u00edan Mois\u00e9s y Gaspar? \u00bfLlevar\u00eda con ella fruta y queso para compartir? \u00bfJugar\u00eda con ellos a lanzarse cacerolas y reir\u00edan como locos? Y mientras ascend\u00eda con ellos, quiz\u00e1 su imaginaci\u00f3n infantil le permit\u00eda creer que \u201ciba llegando a la eternidad, a una eternidad de nieblas y silencios\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los gatos eran sus consentidos desde ese entonces. Por dormir con ellos, hered\u00f3 los ojos gatunos. Siempre fueron sus compa\u00f1eros inseparables, los abrazaba en esas noches de miedo, mitigaban su terror al despertar de otra pesadilla. Se hicieron due\u00f1os de sus sue\u00f1os y c\u00f3mplices de sus fantas\u00edas. Grises o negros, persas o siameses, azul ruso o siberiano, los am\u00f3, la adoraban. Dice una canci\u00f3n que los gatos no creen en los \u00e1ngeles y que prefieren las sonrisas tristes, que les gusta buscar estrellas, las tardes con lluvia y asomarse en los espejos. H\u00e9roes y villanos, aliados de las brujas, hipnotizadores de la mala suerte si son negros, viudos para enamorar a la luna, libres para regresar cuando extra\u00f1an. Desde entonces, Amparo hizo de los gatos sus fieles amigos y ellos fueron tan generosos que la acompa\u00f1aron cada noche para compartir miedos, para ronronear en su imaginaci\u00f3n, quiz\u00e1 hasta para escribir con ella cada uno de sus cuentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas fieles mascotas tambi\u00e9n observaban, con verdadera ternura, a esa peque\u00f1a deshojar flores, moler hojas de yedras y ortigas, revolver tallos y p\u00e9talos, vaciar todo en frascos que sellaba con verdadera devoci\u00f3n, esperanzada que al otro d\u00eda se transformar\u00eda esa mezcla en perfumes que guardaban la magia del cosmos. Y esa alquimia <em>amparo-l\u00fadica<\/em>&#8211;<em>maga-bruja<\/em> no resultaba, al otro d\u00eda, el olor guardado en esas botellitas era f\u00e9tido e insoportable. Sin embargo, cada vez que pod\u00eda regresaba a la monta\u00f1a, recolectaba sus flores fant\u00e1sticas y sus piedras misteriosas para intentarlo otra vez y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los demonios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esa ni\u00f1a asomada en la ventana, la que escuchaba ruidos por toda la casa, que inventaba su propio proceso de alquimia, de pronto se top\u00f3 con otro mundo que alguien compar\u00f3 con todos los para\u00edsos posibles: la biblioteca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue as\u00ed como en su hogar encontr\u00f3 otro hogar, uno lleno de historias y personajes, de voces impresas y portadas llamativas. Cuando se enfermaba o no ten\u00eda ganas de estar viendo a trav\u00e9s de la ventana, encontr\u00f3 que tambi\u00e9n pod\u00eda imaginar encerrada en ese lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya hab\u00eda aprendido sus primeras letras en una escuelita de Pinos y empezaba a interesarse en las palabras, ojeaba libros, palpaba cada p\u00e1gina. Escog\u00eda al azar y diferentes obras llegaban a sus manos. De pronto, una de ellas, quiz\u00e1 por su grosor, tal vez por la pasta de piel roja, no solamente la cautiv\u00f3, la impresion\u00f3 para siempre, fue <em>La Divina Comedia<\/em>, de Dante Alighieri. No tom\u00f3 la mano ni de Beatriz ni de Virgilio ni de Dante. Tampoco se sinti\u00f3 asediada por una loba, por el le\u00f3n o por el leopardo. No se abrieron las puertas del infierno, ni renunci\u00f3 a todos los cielos o se detuvo en el purgatorio. Lo que atrap\u00f3 todo su ser fueron las im\u00e1genes del libro, los grabados de Gustave Dore penetraron su alma, sacudieron sus sentidos. Conoci\u00f3 el rostro de los demonios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pudo cerrar el libro de un tajo, desviar la mirada horrorizada, soltar el texto y dejarlo caer al piso, empujarlo con la punta de su zapatito blanco hasta el fondo de un mueble\u2026 No, sus ojos de gato quedaron fijos, su mirada relacion\u00f3 esos grabados con sus miedos, esas tierras desoladas con las procesiones de la muerte, esos infiernos con cada pesadilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No pudo quitar la vista de esas p\u00e1ginas con abismos negros, temores grises, d\u00e9biles luces blancas. \u00bfAs\u00ed se pagar\u00e1n los pecados? \u00bfDe esa manera penar\u00e1n las almas? \u00bfTan lejos parece estar el cielo y tan cerca el infierno? Laberintos de arrepentimientos tard\u00edos, espirales de dolor eterno. Demonios que parecen \u201cratones aplastados, murci\u00e9lagos, gatos estrangulados, mujeres hist\u00e9ricas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vidas desdichadas convertidas en un infierno. El espejo donde no queremos vernos. Escenarios donde \u201cuna naturalidad que a veces sin darnos cuenta estamos habitando el sobresalto, la angustia, la desesperaci\u00f3n, especialmente el terror. Un terror que es doblemente monstruoso porque estos seres simples, bondadosos a veces, tiernos, c\u00e1ndidos, son en \u00faltimo momento personajes diab\u00f3licos, pobladores infernales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ni\u00f1a Amparo descubri\u00f3 la fuerza de la imaginaci\u00f3n en cada imagen contemplado por sus ojos de gato. Sus pesadillas se nutrieron con esas im\u00e1genes, tambi\u00e9n que en los libros exist\u00eda la posibilidad de encontrar muchos cielos y todos los infiernos. Que ah\u00ed se guardaban palabras, que ah\u00ed se contaban historias. Quiz\u00e1 en ese momento la escritura ya empez\u00f3 a ser \u201cuna necesidad para una misma\u201d ++. Posiblemente desde ese instante \u201cescribir se manifest\u00f3 como una necesidad natural y una forma de expresi\u00f3n ineludible.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y todo empez\u00f3 en Zacatecas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez, desde el 18 de abril de 2020 en el pueblo de Pinos esa ni\u00f1a que miraba detr\u00e1s de la ventana de su casa pueda tomar del brazo a una de las mujeres enlutadas. Quiz\u00e1 visite el cementerio para agradecer la generosidad de recibir a tantos muertos de los poblados vecinos. Atrape la neblina, sople sus palabras a trav\u00e9s de las r\u00e1fagas de ese viento zacatecano. A lo mejor puede seguir el taconeo de ese hombre de pata de palo que recorr\u00eda su vieja casa, vista de blanco como las mujeres que iluminaban como luna llena los pasillos de ese hogar. Ser\u00e1 muy triste saber que no hay purgatorio, pero s\u00ed demonios con tridentes que ojal\u00e1 tengan ganas de compartir sus historias. Posiblemente las calles empedradas en pronunciado declive y estrechos callejones se empiecen a llenar de gatos que ya no saben a quien dictarle sus historias. Las prostitutas de la esquina guardar\u00e1n silencio porque creen que alguien repite su nombre cunado el viento sopla fuerte, aires que prometen convertirse en torbellinos cuando le recuerden a cada habitante de Pinos que \u201cnadie puede huir nunca de su destino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed, entre celdas y entierros, hu\u00e9spedes y \u00e1rboles petrificados, m\u00fasica concreta o tiempo destrozado, la ni\u00f1a Amparo ha regresado a su pueblo, porque ah\u00ed, en Zacatecas, empez\u00f3 esta historia. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Detr\u00e1s de la ventana, unos ojos de gato se iluminaban con la luz de la luna. 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