{"id":44839,"date":"2022-01-28T10:43:13","date_gmt":"2022-01-28T16:43:13","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=44839"},"modified":"2023-07-21T18:58:11","modified_gmt":"2023-07-21T23:58:11","slug":"alejandra-pizarnik-una-vida-en-el-abismo-entre-la-genialidad-y-la-locura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/alejandra-pizarnik-una-vida-en-el-abismo-entre-la-genialidad-y-la-locura\/","title":{"rendered":"Alejandra Pizarnik, una vida en el abismo entre la genialidad y la locura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de su fallecimiento, Cristina Pi\u00f1a y Patricia Venti publican la emotiva biograf\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de una de las m\u00e1s emblem\u00e1ticas y enigm\u00e1ticas poetas del siglo XX<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marta Ailouti*<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 28 de enero, 2022.- \u201cVan cuatro meses que estoy internada en el Pirovano. Hace cuatro meses intent\u00e9 morir ingiriendo pastillas. Hace un mes, quise envenenarme con gas\u201d, confes\u00f3 una cruda y devastada Alejandra Pizarnik en octubre de 1971. No hubo un tercer intento. Cincuenta pastillas de Seconal s\u00f3dico, ese fue el precio a pagar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre sus \u00faltimos papeles de trabajo una inquietante frase: \u201cNo quiero ir nada m\u00e1s que hasta el fondo\u201d. Era la madrugada del 25 de septiembre de 1972 y todo se hab\u00eda terminado, \u201ca pesar de la vigilia atenta de quienes tanto la quer\u00edan\u201d, escriben sus bi\u00f3grafas Cristina Pi\u00f1a y Patricia Venti. Esa noche cuando, qui\u00e9n sabe si arrepentida, la poeta llam\u00f3, nadie contest\u00f3 al otro lado.<br>\u201calejandra, alejandra<br>debajo estoy yo<br>alejandra\u201d<br>Nacida en 1936 descendiente de una familia de inmigrantes de ra\u00edces rusas \u2014sus padres hab\u00edan llegado a Buenos Aires en 1934\u2014, en Alejandra Pizarnik. Biograf\u00eda de un mito (Lumen), Pi\u00f1a y Venti nos describen a una mujer extravagante y libre, singularmente inteligente y con un gran sentido del humor. Marcada profundamente por una tartamudez en el habla \u2013que m\u00e1s tarde transformar\u00e1 en una voz ronca, carism\u00e1tica y repleta de personalidad-, el asma, el acn\u00e9 y su acuciante sensaci\u00f3n de pesar algunos kilos de m\u00e1s hicieron que pasara la adolescencia \u201cmat\u00e1ndose de hambre\u201d y sometida a dietas milagro a base de anfetaminas.<br>\u201cQuienes la conocieron entonces y luego supieron de su adicci\u00f3n progresiva \u2014alguien record\u00f3 que siempre se refer\u00eda a los sucesivos departamentos que Alejandra tuvo en Par\u00eds y despu\u00e9s el de Montevideo como &#8216;La farmacia&#8217;, por el despliegue de psicof\u00e1rmacos, barbit\u00faricos y anfetaminas que desbordaban de su botiqu\u00edn\u2014 insistieron en que, sin duda, uno de los or\u00edgenes de la tendencia a \u201cempastillarse\u201d hasta llegar a la muerte est\u00e1 en esos remedios para adelgazar que no solo ella sino todas las \u201cgorditas\u201d de principios de los a\u00f1os cincuenta compraban en cualquier farmacia de barrio\u201d, cuentan las bi\u00f3grafas.<br>En busca de la palabra exacta<br>Con vocaci\u00f3n de escritora desde su infancia, Pizarnik se matricul\u00f3 en Filosof\u00eda, Periodismo y Letras, carreras que nunca termin\u00f3, y pas\u00f3 brevemente por el taller del pintor Juan Batlle Planas, hasta decidir dedicarse por completo a la escritura. Influenciada por las lecturas de Sartre, Proust, Gide, Claudel, Joyce, los surrealistas franceses y la vanguardia po\u00e9tica, de aquellos a\u00f1os data su primera novela, La tierra m\u00e1s ajena (1955), de la que la poeta siempre reneg\u00f3 por considerarla \u201cdemasiado torpe\u201d, hasta el punto de no querer mencionarla nunca cuando citaba el resto de obras.<br>Sin embargo, fue entre 1960 y 1964 cuando la escritora emprendi\u00f3 un viaje a Par\u00eds que marc\u00f3 el resto de su vida. All\u00ed desarroll\u00f3 su carrera como traductora y lectora, pero tambi\u00e9n trabaj\u00f3 como camarera, empaquetadora y ni\u00f1era durante un tiempo. Absorta en su escritura y en su vida social, en la capital francesa entabl\u00f3 amistad con Julio Cort\u00e1zar, Rosa Chacel y Octavio Paz, entre otros muchos.<br>Fue el Nobel, precisamente, quien le consigui\u00f3 un puesto en la revista Cuadernos, adem\u00e1s de prologar su libro de poemas, \u00c1rbol de Diana, constataci\u00f3n de la madurez po\u00e9tica de la escritora y muestra del exhaustivo trabajo que Pizarnik iba a realizar en cada una de sus obras posteriores. Durante horas y horas hab\u00eda revisado aquel libro. \u201cCada poema es corregido cinco, seis veces. Hay que encontrar la palabra exacta, la expresi\u00f3n m\u00e1s adecuada. Huir del verso f\u00e1cil y reconciliarse con el idioma. En dos meses lo termina\u201d, escriben las autoras de esta biograf\u00eda, que han construido a trav\u00e9s de una prolija documentaci\u00f3n y unas cuantas entrevistas.<br>Una atm\u00f3sfera m\u00e1gica pero ag\u00f3nica<br>Y es que, aunque generalmente apasionada en todo lo que hac\u00eda, si por algo sinti\u00f3 una devoci\u00f3n particular Pizarnik fue por las palabras y la literatura. \u201cLos libros ser\u00e1n mis \u00fanicos hijos, los \u00fanicos que deseo, los \u00fanicos que me corresponde entregar para embellecer un poco la suciedad de este mundo\u201d, escribi\u00f3 en una ocasi\u00f3n. Tambi\u00e9n de su boca sali\u00f3 una especie de conjuro: \u201cLas mujeres feas nunca vamos a tener suerte en el amor\u201d.<br>Pizarnik, desde luego, no la tuvo. Precisamente de su etapa en Par\u00eds fue su breve y tr\u00e1gico romance con el poeta colombiano Jorge Gait\u00e1n Dur\u00e1n, truncado por el accidente del avi\u00f3n en el que viajaba este, en el que fallecieron adem\u00e1s otras 110 personas. Si bien a lo largo de su vida tuvo varias relaciones amorosas, con las personas que m\u00e1s quiso, Silvina Ocampo y Martha l. Moia, mantuvo unas relaciones tormentosas sin final feliz.<br>\u201cAlejandra pod\u00eda irradiar, hasta un nivel inigualable, una atm\u00f3sfera m\u00e1gica, donde las disonancias y esa especie de despiste general que la caracterizaban adquir\u00edan una comicidad maravillosa\u201d, cuentan sus bi\u00f3grafas sobre la poeta, una especie de \u201ccriatura ag\u00f3nica y metaf\u00edsicamente a la intemperie, fascinada por la muerte y al borde mismo de las experiencias l\u00edmites del ser\u201d que, al mismo tiempo, era \u201cuna muchacha casi salvaje en su corrosivo y encantador manejo del humor\u201d.<br>De una personalidad extravagante, resulta especialmente atractivo imaginarla con aquella debilidad que relatan por \u201clos papeles exquisitos de colores y texturas \u00fanicas, los l\u00e1pices, las lapiceras y las plumas de escribir, las delicatesen de librer\u00eda que se convertir\u00edan en un rasgo protot\u00edpico de sus cartas y tarjetas a los amigos\u201d hasta el punto de que como Olga Orozco afirm\u00f3 en una ocasi\u00f3n \u201cmedio en broma, medio en serio\u201d, se gast\u00f3 \u201cla prestigiosa Beca Guggenheim que gan\u00f3 en 1968 en papeles, cuadernitos, biromes y libretitas\u201d.<br>Un camino hacia el suicidio<br>Autora de libros de poemas como Los trabajos y las noches, Extracci\u00f3n de la piedra de locura, El infierno musical, entre julio y agosto de 1969 escribi\u00f3 el \u00fanico texto teatral de su producci\u00f3n, Los pose\u00eddos entre lilas, y cosech\u00f3 adem\u00e1s el trabajo en prosa con La condesa sangrienta \u2013\u201cla primera articulaci\u00f3n expl\u00edcita entre la fascinaci\u00f3n por la muerte \u2014presente en sus poemas\u2014 y la fascinaci\u00f3n por el sexo \u2014manifiesta, adem\u00e1s de su vida, en sus juegos verbales obscenos\u2014 que caracterizan a la autora\u201d-.<br>Asidua desde antes de ese primer viaje a Par\u00eds a practicar terapia con el psicoanalista Le\u00f3n Ostrov, al que le dedic\u00f3 su poema El despertar \u2014\u201cse\u00f1or \/ la jaula se ha vuelto p\u00e1jaro \/ y se ha volado \/ y mi coraz\u00f3n est\u00e1 loco \/ porque a\u00falla a la muerte \/ y sonr\u00ede detr\u00e1s del viento \/ a mis delirios\u201d\u2014, hay quienes opinan que su declive mental lleg\u00f3 tras la muerte de su padre en 1966, aunque ya un a\u00f1o antes hab\u00eda empezado unas sesiones con el doctor Pichon Rivi\u00e8re, \u201cuna relaci\u00f3n terap\u00e9utica absolutamente ambivalente y tan destructiva como positiva\u201d.<br>Tras un fugaz viaje a Par\u00eds que le dej\u00f3 una sensaci\u00f3n m\u00e1s bien amarga, \u201cAlejandra inici\u00f3 un lento proceso de clausura progresiva que tendr\u00eda una primera culminaci\u00f3n en 1970, con el primer intento de suicidio\u201d, comentan Venti y Pi\u00f1a. Ya de finales de su vida es este fragmento que recuperan las autoras sobre el estado nervioso de la poeta:<br>\u201cSeg\u00fan cuenta Antonio L\u00f3pez Crespo, una noche a Alejandra le pareci\u00f3 que las molestias \u2014de sus vecinos de arriba\u2014 eran demasiado intolerables, por lo que subi\u00f3 a golpearles la puerta y, cuando al verla no la dejaron pasar, puso la bota para tratar de vencer su resistencia, pero no pudo entrar. Entonces baj\u00f3 a buscar una plancha a su departamento y con ella golpe\u00f3 en tal forma la puerta que le hizo un agujero. Ante esto, el estupefacto y aterrorizado matrimonio mayor llam\u00f3 a la polic\u00eda, que cuando lleg\u00f3, se la llev\u00f3 a la seccional\u201d.<br>Un final sin palabras<br>Esta profunda angustia le llev\u00f3 a seguir aumentando el consumo de anfetaminas, en b\u00fasqueda de esa excitaci\u00f3n l\u00facida para escribir, y de pastillas para dormir, en esa especie de espiral t\u00f3xica que no hizo m\u00e1s que agravar sus desequilibrios mentales y depresivos. \u201cAs\u00ed, los amigos una noche pod\u00edan escucharla hablar incansablemente, seductora, divertida, l\u00facida y genial, y al d\u00eda siguiente percibir que hab\u00eda ca\u00eddo en un pozo de donde nada ni nadie parec\u00eda poder sacarla. Una criatura agotada y rota que se aferraba llena de miedo a los dem\u00e1s\u201d.<br>Hasta que lleg\u00f3 el 25 de septiembre de 1972 y tras Pizarnik no quedaron palabras. \u201cNo \/ las palabras \/ no hacen el amor \/ si digo agua \u00bfbeber\u00e9? \/si digo pan \u00bfcomer\u00e9?\u201d. Dicen que, tras su muerte, su \u00edntimo amigo L\u00f3pez Crespo, a quien la poeta hab\u00eda estado llamando aquella fat\u00eddica noche y hab\u00eda dejado alg\u00fan mensaje implorando su ayuda, estuvo varios d\u00edas sin poder hablar.<br>\u201cComo no hubo palabras que respondieran a los llamados telef\u00f3nicos de Olga al d\u00eda siguiente, a la una, a la dos, a las cinco, hasta que Olga supuso que Alejandra hab\u00eda cambiado de planes y opt\u00f3 por irse al cine con Valerio y despu\u00e9s a comer. Y tampoco las hubo para su amiga Ana Becciu, que deb\u00eda pasar a buscar unos libros esa tarde y que, cansada de tocar el timbre, recurri\u00f3 al portero para que le abriera y se los dejara retirar. Despu\u00e9s las hubo menos a\u00fan: apenas el cuerpo de Alejandra todav\u00eda con un h\u00e1lito m\u00ednimo de vida y el caos: un taxi, un hospital, una morgue, los llamados y llantos y silencios que siguieron despu\u00e9s\u201d.<br>\u201cen esta noche en este mundo<br>extraordinario silencio el de esta noche<br>lo que pasa con el alma es que no se ve<br>lo que pasa con la mente es que no se ve<br>lo que pasa con el esp\u00edritu es que no se veque equivale a mentir<br>\u00bfde d\u00f3nde viene esta conspiraci\u00f3n de invisibilidades?<br>ninguna palabra es visible\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Texto publicado originalmente el 23 de enero en el Diario El Espa\u00f1ol, secci\u00f3n cultural<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de su fallecimiento, Cristina Pi\u00f1a y Patricia Venti publican la emotiva biograf\u00eda Se trata de una de las m\u00e1s emblem\u00e1ticas y enigm\u00e1ticas poetas del siglo XX Marta Ailouti* SemM\u00e9xico, Cd. de M\u00e9xico, 28 de enero, 2022.- \u201cVan cuatro meses que estoy internada en el Pirovano. 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