{"id":44117,"date":"2022-01-12T11:44:04","date_gmt":"2022-01-12T17:44:04","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=44117"},"modified":"2023-07-21T18:56:55","modified_gmt":"2023-07-21T23:56:55","slug":"bellas-y-airosas-mujer-de-anteojos-empanados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/bellas-y-airosas-mujer-de-anteojos-empanados\/","title":{"rendered":"Bellas y Airosas| Mujer de anteojos empa\u00f1ados"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Elvira Hern\u00e1ndez Carballido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Pachuca, Hidalgo, 12 de enero, 2022.- Otra vez las noticias presentan cifras, 30 mil contagiados en un d\u00eda, y yo me angustio porque poco a poco esos n\u00fameros tienen nombre, momentos compartidos, cari\u00f1o correspondido y un \u201cno te preocupes\u201d cuando mis amistades me avisan que dieron positivo a COVID-19. Declaran por suerte que tienen s\u00edntomas leves, su resignaci\u00f3n es admirable, su compromiso est\u00e1 latente porque aseguran que van a aislarse. Juran que quieren evitar que \u201cesto\u201d se siga regando. Pero \u201cesto\u201d, no se detiene. Avanza en cascada, como un remolino imparable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siento que las voces autorizadas minimizan los contagios de estos \u00faltimos d\u00edas. Los escucho decir que ya no es tan mortal, que pronto se convertir\u00e1 en una gripa m\u00e1s, que no lo reportes, que no te hagas la prueba, que mejor te encierres en casa. Pero, si critico esa actitud, siempre sale un valeroso que culpa de esto a la ciudadan\u00eda, que nadie m\u00e1s tiene la culpa que ella misma, por irse de vacaciones, por celebrar las fiestas decembrinas en familia. Que la gente es necia, sorda, irresponsable, descuidada, aferrada a regresar a una normalidad que ya no existe, que ya no regresar\u00e1. Porque s\u00ed, ya vivimos otra normalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed estoy yo, por ejemplo, que ahora cada ma\u00f1ana adem\u00e1s de confirmar que llevo las llaves, la credencial y mi bolsa ahora no debo olvidar ponerme el cubrebocas. Ya no me pinto los labios, para qu\u00e9, mi sonrisa de carm\u00edn no quiere manchar esa protecci\u00f3n que hasta el momento ha sido leal conmigo. Mis vellitos que dibujan un perfecto bozo de Frida protestan al estar ocultos, reclaman mucho m\u00e1s que cuando los depilo. Mis dientes rebeldes y desordenados siguen sonrientes, porque tiene la esperanza de que, pese a todo, la gente con la que llego a toparme atisba de alguna manera que detr\u00e1s de ese trapo protector hay una sonrisa elvirina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He dejado de usar aretes, est\u00e1n amontonados en mi alhajerito de barro negro, los de luna ya se confunden con los que tienen un estampado de eclipse, los plateados en forma de garza ya no tienen celos de los color puma, pero las arracadas oaxaque\u00f1as reclaman su lugar porque les encantaba mal aconsejarme bajito, susurrando traviesamente en mi o\u00eddo izquierdo o puritanamente en el derecho. Dej\u00e9 de usar cualquiera de esos zarcillos desde que se enredaban en los sujetadores del cubrebocas, imposibilitando quit\u00e1rmelo con facilidad, ator\u00e1ndose con perversa provocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora me entretengo clasificando el espesor de mis suspiros, los mismos que empa\u00f1an mis anteojos justo cuando reci\u00e9n salgo de casa, mientras me muevo en el auto, al subir y bajar las escaleras de mi universidad, cuando saludo a alguien que no alcanzo a reconocer. Me estoy acostumbrado a vivir entre mi neblina miope y el vaho de vista cansada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juego a identificar a la gente por su cubrebocas, si es alguien muy serio lucir\u00e1 un color oscuro, si se trata de una persona muy formal traer\u00e1 el logo de su empresa o las siglas de su instituci\u00f3n, si es festivo quiz\u00e1 luzca la m\u00e1scara de un luchador o un colorido bordado de Tenango, una persona con cierto fanatismo o lealtad puede traer la imagen de un gato adormilado o el escudo de su equipo favorito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar a mi trabajo, soy recibida puntualmente por el guardia de mi instituto que luce un oscuro cubrebocas que va cambiando su tonalidad porque mi hora de entrada es justo cuando el cielo se empieza a clarear. Y todo cambia de color, las nubes dan pincelazos rosados, las monta\u00f1as parecen esponjarse gloriosas y el sol t\u00edmidamente da los buenos d\u00edas. Por lo menos, ese paisaje sigue siendo el mismo cada ma\u00f1ana. Gozosa utilizo mis dedos para limpiar los cristales empa\u00f1ados de mis anteojos y admirar esa belleza natural matutina con gran emoci\u00f3n. &nbsp;L\u00e1stima que no pueda limpiar con tanta facilidad mi alma, tan empolvada desde que empez\u00f3 esta pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El buen guardi\u00e1n de mi instituto extiende generoso su frasco con gel y yo regreso a mis tiempos de infancia pues imagino que estoy recibiendo ese delicioso Chamoy que coloreaba de rojo intenso mi lengua y debo hacer un gran esfuerzo por no probar ese l\u00edquido pegajoso que amenaza con borrar las l\u00edneas de la vida y evitar que siga adivinando mi destino dibujado en la palma de mi mano para torcerlo cada vez que pueda. Luego viene la cl\u00e1sica toma de temperatura. Me conmuevo al ver que el m\u00e9dico corre para revisar de un lado a los que llegamos a pie y por otro a quienes llegan en coche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada agujera m\u00e1s el coraz\u00f3n de pollo que una escuela sin alumnos y sin alumnas. Nadie corre, ni bromea, no hay murmullos ni risas. A mi paso se abren pasillos solitarios, hasta los fantasmas ya se fueron. Confirmo la depresi\u00f3n de nuestro checador que resuena tan d\u00e9bil pues ya no palpa decenas de credenciales desliz\u00e1ndose presurosas para cumplir con el horario, para jurar \u201cs\u00ed vine, llegu\u00e9 tarde, pero aqu\u00ed estoy\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada quien debe aislarse en su cub\u00edculo, s\u00e9 que en cada uno de esos espacios est\u00e1n colegas con quienes ya no puedo abrazarme ni saludar de beso. Es necesario contener las ganas del apapacho y resignarnos al choque de los nudillos de los dedos. La cl\u00e1sica disculpa por no saludar con el entusiasmo de antes, sentirse indiferente y hasta grosera pues no se olvida todo lo que puede decirse con un abrazo, con un apret\u00f3n de manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo muy pocas visitas y si vienen tengo que recibirlas enmascarada. Ahora nos chuleamos los cubrebocas, re\u00edmos solidarios si usamos anteojos y advertimos la manera en que se van empa\u00f1ando. A veces debemos gritarnos o repetir varias veces el comentario porque esa protecci\u00f3n impide la salida clara de nuestra voz. Toser y asustarnos. Preferir tragarnos el estornudo para que nadie nos haga la se\u00f1al de la cruz. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tener ahora en el cub\u00edculo el santo gel a la mano, desinfectante en aerosol, un colchoncito de cubrebocas por cualquier cosa, toallitas limpiadoras que garantizan contener cien por ciento de alcohol. Usar con culpa el spray que jura matar el 99.9 de virus y bacterias luego de recibir una visita porque crees que la est\u00e1s despreciando, descalificando o etiquetando como posibles amenazas de contagio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Regresar a casa y volver a empapar las manos de gel. Quitarse de inmediato los zapatos de calle y ponerse los confiables que no han osado a pisar terrenos desconocidos. Cambiarse de prendas y arrojarlas de inmediato al cesto de la ropa sucia, crey\u00e9ndose una de esas leprosas que rogaba ser curada y salvada como en la \u00f3pera rock de \u201cJesucristo Superestrella\u201d. Ba\u00f1arse, por segunda vez en el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las charlas o los cursos por zoom, bromear, espiar la casa del otro, de la otra. Rogar para que a lo largo del d\u00eda cualquier mensaje que llegue al celular contenga una buena noticia, que nadie informe otra vez y otra vez que dio positivo a COVID-19. Pero la piedad es indiferente porque ayer, hoy, y quiz\u00e1 ma\u00f1ana presientes que puedes otra vez llegar a leer: \u201cHola. Hermoso d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solamente para compartir que di positivo a COVID-19, pero con leves s\u00edntomas. Eso s\u00ed, aislado para no regar \u201cesto\u201d. Cu\u00eddate.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed han pasado estos primeros d\u00edas del 2022, tres, seis, diez casos de gente conocida, cercana, querida, con rostro, vida y cari\u00f1o correspondido que no han escapado a esa enfermedad. Repetir con temor el cl\u00e1sico: Cu\u00eddate. Y rezar cuando hac\u00eda tiempo se te hab\u00eda olvidado hacerlo. Rogarle a la virgen de tu fe, maldecir la p\u00e9sima pol\u00edtica p\u00fablica de salud, preguntarte qu\u00e9 se puede hacer para detener esto: \u00bfEncerrarnos otra vez? \u00bfLa vacunaci\u00f3n es suficiente?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfAprenderemos a vivir con esto? Pero, aunque no quiera, estamos viviendo con \u201cesto\u201d. Nuestra normalidad de ayer se esfum\u00f3, vivimos ya de otra manera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no quiero tirarme a la tragedia y trato de mantener latente la esperanza. Avanzo, aunque s\u00e9 que lo hago con mis lentes empa\u00f1ados. Que mi rutina ya es otra en estos tiempos de COVID-10 en el primer mes del 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otra vez las noticias presentan cifras, 30 mil contagiados en un d\u00eda, y yo me angustio porque poco a poco esos n\u00fameros tienen nombre<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":31337,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[693,201,202,35],"tags":[459],"class_list":["post-44117","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-693","category-bellas-y-airosas","category-elvira-hernandez-carballido","category-opinion","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44117","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44117"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44117\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31337"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}