{"id":4080,"date":"2016-09-22T18:08:17","date_gmt":"2016-09-22T18:08:17","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=4080"},"modified":"2023-07-21T14:23:45","modified_gmt":"2023-07-21T19:23:45","slug":"una-mujer-de-trayectoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/una-mujer-de-trayectoria\/","title":{"rendered":"Una mujer de trayectoria"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Palabra de Ant\u00edgona<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"> Palabra de Ant\u00edgona<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/semmexico.com\/gallery-post.php?id=287#\">Sara Lovera<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sara Lovera<br><br><br><br>La vida cotidiana para las mujeres puede ser terrible.<br><br>Es mucho m\u00e1s llevadera cuando se sabe d\u00f3nde est\u00e1n los nudos<br><br>y c\u00f3mo deshacerlos. Adelina Zendejas<br><br><br><br>SemM\u00e9xico, 22 septiembre 2016.- En 1968 conoc\u00ed a una mujer que escrib\u00eda una columna llamada Ellas y la Vida en el diario El D\u00eda, donde yo comenc\u00e9 mi actividad profesional. Era una mujer hermosa, de unos 60 a\u00f1os, pelo cano y uno ojos vivos y sugerentes. Era comunista sin grupo o partido. Estaba segura que el mundo no podr\u00eda avanzar en el terreno de la democracia, si no estaban las mujeres. Se llamaba Adelina Zendejas.<br><br>Ella me ense\u00f1\u00f3 a mirar a las mujeres en la actividad period\u00edstica y me dio las primeras lecciones de igualdad. Su elocuencia y sabidur\u00eda marcaron durante los siguientes 25 a\u00f1os mi existencia intelectual.&nbsp;<br><br>A la vuelta de un a\u00f1o -la conoc\u00ed en noviembre- ya estaba yo delante de una m\u00e1quina de escribir, tom\u00e1ndole dictado para un libro, a\u00fan in\u00e9dito, sobre los Derechos de la Mujer Mexicana. Durante muchos meses le\u00ed sobre su escritorio una revista que se publicaba cada 15 d\u00edas y se llamaba Mujer. Fue ah\u00ed donde tom\u00e9 mis lecciones de hechos.<br><br>En esa \u00e9poca yo era una egresada del Movimiento Estudiantil de 1968. Aunque me hice militante cardenista a los 14 a\u00f1os, fui comunista cinco a\u00f1os antes del 68. El movimiento me convoc\u00f3 cuando ya estaba madura respecto de mi orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica. Ten\u00eda 18 a\u00f1os y el frenes\u00ed de la movilizaci\u00f3n nacional hizo, sin que tuviera conciencia de su significado y trascendencia, que transgrediera todas las normas establecidas para la vida, conducta, y las pautas esperadas para las mujeres. Incluso romp\u00ed con un romance que me hubiera llevado, como a millones de mexicanas, a casarme casi adolescente.<br><br>El movimiento, del que surgieron las dirigentes del nuevo feminismo mexicano, me dio muestras necesarias para distinguir entre la igualdad y la desigualdad, entre la justicia y la injusticia. En el 68 la juventud occidental rompi\u00f3 amarras y de ah\u00ed para adelante era claro que era mejor hacer el amor que la guerra; que pod\u00edamos compartir hombres y mujeres en las marchas, en las demandas. R\u00e1pidamente se me configur\u00f3 una clara visi\u00f3n de c\u00f3mo los problemas no eran individuales sino colectivos. Pero tambi\u00e9n que las chicas \u00e9ramos \u201cprotegidas\u201d por los chicos y estuvimos much\u00edsimas en la cocina del movimiento, y hubo muy pocas dirigentes. Yo fui una de ellas.<br><br><br><br>Estuve en el edificio Chihuahua de Tlaltelolco, aquella tarde sangrienta del 2 de octubre. Puede ver c\u00f3mo recibi\u00f3 una bala la periodista Oriana Fallaci y esa noche, encontr\u00e9 refugio en la casa de otra periodista, que tambi\u00e9n ser\u00eda, a\u00f1os despu\u00e9s, tambi\u00e9n mi mentora y amiga, Mar\u00eda Luisa, La China, Mendoza. Uno mes y medio despu\u00e9s empec\u00e9 a hacer periodismo.<br><br>Ten\u00eda esa inquietud indescifrable que te marca y te hace preguntarte, una y otra vez, \u00bfpor qu\u00e9 las libertades de los hombres son distintas a las libertades de las mujeres? y \u00bfpor qu\u00e9 la diferencia? En esas circunstancias se atraves\u00f3 en mi vida Adelina Zendejas.<br><br>En 1971 me hice feminista militante. Como reportera acompa\u00f1\u00e9 a las mujeres en sus primeras protestas por la muerte de muchas mujeres por aborto; disfrute del peque\u00f1o grupo fundamental para reflexionar tu adentro y descubr\u00ed que las mujeres tenemos una larga historia de rebeld\u00eda.&nbsp;<br><br>Lo que el feminismo me ha dado es una manera de ver y vivir la vida con gran gusto y algunos dolores.&nbsp;<br><br>Si alguien preguntara a qu\u00e9 corriente del feminismo me un\u00ed, fue a lo que ahora se conoce como el feminismo radical. Empec\u00e9 a mudar algunas costumbres, abr\u00ed los ojos y aprend\u00ed del valor del pensamiento cr\u00edtico, tambi\u00e9n constru\u00ed mi vida en pareja desde otro lugar y consegu\u00ed incluirme en la vida social y pol\u00edtica, desde ah\u00ed.<br><br>Se dir\u00e1 que son cosas generales. Lo son, pero eso signific\u00f3 para mi armarme el d\u00eda a d\u00eda, no digo que con un compromiso, pero s\u00ed con un horizonte esperanzador. Me ubiqu\u00e9 en una esquina del periodismo que implic\u00f3 la doble jornada laboral: hacer noticias comunes, como los hombres y hacer noticias sobre la vida, el devenir y las acciones de las mujeres, de las feministas.<br><br>Mi labor, \u201cespecial\u201d no fue obstaculizada en el diario donde empec\u00e9 a trabajar, al contrario, mi mirada feminista me dio un lugar muy pronto. Empec\u00e9 a hacer cr\u00f3nicas y noticias sobre lo que suced\u00eda a la poblaci\u00f3n femenina muy r\u00e1pidamente; ello me permiti\u00f3 ver todos los entramados de la vida de las mujeres que despu\u00e9s tendr\u00edan un nombre: la discriminaci\u00f3n.<br><br>Tuve el privilegio fant\u00e1stico de mirar, c\u00f3mo se fue construyendo el movimiento feminista de los a\u00f1os setenta en M\u00e9xico, hasta la fecha. Se dir\u00eda que estuve en el lugar preciso, a la hora se\u00f1alada y en el sendero correcto. Eso no se pude planear, se dio.<br><br>Me arm\u00e9 de valor para enfrentar mi propia vida. Lo primero y m\u00e1s trascendente que hice fue casarme s\u00f3lo por el civil. Luego a educar a mis hijos en igualdad, con algunos aciertos, y remontando dificultades. Durante 32 a\u00f1os viv\u00ed con un compa\u00f1ero que hizo todos los esfuerzos por seguirme y comprenderme.<br><br><br><br><br><br><br><br>El feminismo me ha dado, a lo largo de 44 a\u00f1os, miles de oportunidades. Valorar mi actividad, entender las cuestiones del amor y la sexualidad sin culpas, entender a otras mujeres atadas a lo que imaginan su destino, pero sobre todo a decir, a hablar y escribir sobre todos los contornos de la opresi\u00f3n femenina. Lo he hecho desde el periodismo, pero tambi\u00e9n consegu\u00ed, un d\u00eda, comprender muchos conceptos y muchas teor\u00edas y caminos del feminismo.<br><br>Debo decir que ser feminista no es f\u00e1cil en una sociedad como la mexicana, donde la figura de la madre tradicional es intocable, pero contradictoria; donde el charro mexicano se atraviesa en muchas formas, donde las mujeres son consideradas como adicionales, disminuidas y desechables.<br><br>En mi campo, no obstante, consegu\u00ed siempre un espacio en las m\u00faltiples empresas period\u00edsticas en las que he trabajado, tal vez porque estaba convencida, o por qu\u00e9 hall\u00e9 qui\u00e9n me escuchara y admitiera. As\u00ed fue como en 1987, en el diario de mayor influencia pol\u00edtica de la \u00e9poca, pude emprender la edici\u00f3n de DobleJornada dirigirla durante 11 a\u00f1os. Desde esa plataforma inaugur\u00e9, en M\u00e9xico, la primera agencia de noticias que diera cuenta de las noticias del feminismo, la que dirig\u00ed 15 a\u00f1os.<br><br>Mi opci\u00f3n feminista tambi\u00e9n me ha dado por tanto muchos dolores. Reconocer que el proceso de transformaci\u00f3n de las relaciones entre hombres y mujeres, es tremendamente lento. Conocer, reconocer y comprobar que la violencia contra las mujeres se vive en grandes segmentos de las sociedades como algo natural, que no sirven leyes, declaraciones ni discursos para reivindicar y liberar a las mujeres, y sobre todo darte cuenta que tu hacer es casi nada para cambiar estas cosas, porque lo que hacemos no modifica como esperar\u00edamos, este enorme constructo del patriarcado que nos acosa.<br><br>Vivir como feminista, en cambio, me abri\u00f3 mil ventanas, mil puertas. Mi pensamiento se ha ido educando en democracia. No siempre lo logro, pero muchas veces he pensado que estos aires de libertad con que me asomo a la vejez, no existir\u00edan si yo no me hubiera hecho feminista.<br><br>Adem\u00e1s el feminismo, su pr\u00e1ctica, el convencimiento de que era mi \u00fanico camino, me ha dado cientos de oportunidades, incluso las que me han llevado por el mundo, las que me han conducido a una de las proezas humanas m\u00e1s sensacionales: la amistad de muchas mujeres y algunos hombres extraordinarios.<br><br>El feminismo tambi\u00e9n me ha obligado suavemente a educarme, a leer y escribir, durante m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas de vida profesional como periodista y me ha hecho comprender que a\u00fan estamos lejos, pero no tanto, de conseguir sociedades m\u00e1s equilibradas y decentes.<br><br><br><br>El feminismo es mi referente y lo ser\u00e1 para todo lo que me falte por hacer. Soy feliz, con todo y mis rabietas, mi indignaci\u00f3n que crece con el sistema violento e injusto en que vivimos, a pesar de las crisis econ\u00f3micas y pol\u00edticas en que vive mi pa\u00eds. Siempre pienso que las mujeres con nuestro feminismo llegaremos m\u00e1s pronto y m\u00e1s lejos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palabra de Ant\u00edgona Palabra de Ant\u00edgona Sara Lovera Sara Lovera La vida cotidiana para las mujeres puede ser terrible. Es mucho m\u00e1s llevadera cuando se sabe d\u00f3nde est\u00e1n los nudos y c\u00f3mo deshacerlos. 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