{"id":3936,"date":"2018-05-03T15:42:06","date_gmt":"2018-05-03T15:42:06","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=3936"},"modified":"2023-07-21T14:31:08","modified_gmt":"2023-07-21T19:31:08","slug":"el-desasosiego-producto-de-una-guerra-inexplicable-y-absurda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/el-desasosiego-producto-de-una-guerra-inexplicable-y-absurda\/","title":{"rendered":"El desasosiego producto de una guerra inexplicable y absurda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2022 Las muertes y las ausencias del crimen organizado<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"> \u2022 Ella, con la viudez a cuestas, en la estad\u00edstica del horror<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/semmexico.com\/gallery-post.php?id=4713#\">Sara Lovera<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, 3 mayo 2018.- Si fuera poeta ir\u00eda de la mano con Fernando Pessoa, en su desasosiego, doli\u00e9ndome y vomitando en la aterradora vida. Acudir\u00eda a refugiarme en di\u00e1logo con los ojos de Rosario Castellanos por el mar de inmundicia en que se discrimina a los pueblos originarios, a sus hombres y mujeres; buscar\u00eda incesantemente a una nodriza, como la de ella, para refrescarme.<br>Pero no soy poeta. Sin embargo, estoy aturdida y me duele la piel. Me rebelo contra la humanidad que llevo a cuestas a pesar de todo y como Jaime Sabines siento que el diablo est\u00e1 en mi cabecera y se acomoda por las noches a los pies de mi cama.<br>Le\u00ed y rele\u00ed, \u00e9ste 3 de mayo, las palabras de Adriana Malvido con esa pluma que se le da, rescatando otras aristas de su profundo y cultural periodismo, sin callar un instante su desgarramiento. Haciendo homenaje a las y los periodistas que ponen en manos del destino su vida, y rescatan el dolor de madres, viudas y hermanas sufrientes en esta hora en que s\u00f3lo suman las p\u00e9rdidas.<br>Vi en la televisi\u00f3n a Frida Guerrera, la vi explicando su libro #NiUnaM\u00e1s, la vi azorada. Dice esta mujer que las familias que sufrieron la p\u00e9rdida de una mujer adulta, adolescente, ni\u00f1a y hasta beb\u00e9 se encuentran desesperadas, sin saber qu\u00e9 hacer o hacia qui\u00e9n dirigirse.&nbsp;<br>Hijas que, de pronto, ya no tienen a su madre, desamparadas. Sufren de la desesperanza\u2026no saben en qui\u00e9n confiar. Se suman a la incertidumbre por las ausencias. As\u00ed le cont\u00f3 al periodista de Milenio que perd\u00eda por instantes la compostura, no por las cifras de feminicidio que son atroces, sino c\u00f3mo ella decidi\u00f3 darles voz a las mujeres asesinadas, hacerlas visibles, dando abrazos, indign\u00e1ndose d\u00eda a d\u00eda.<br>Y me pregunto \u00bfC\u00f3mo enfrentar el poder silenciador de homicidios y desapariciones?<br>As\u00ed, ellas o ellos transcurren en el laberinto de la nada al que acudi\u00f3 desesperado Pessoa, en noches largu\u00edsimas, como adivinando que s\u00f3lo nos resta la tristeza y, sin embargo, nos puede salvar y salvar al mundo con el canto a la vida como nos propone Pablo Neruda.<br>C\u00f3mo ser testigo de la vida cotidiana y entrar en el bosque para conocerlo y hasta entonces escribir sobre el bosque como dec\u00eda Federico Garc\u00eda Lorca. A m\u00ed me aturde el bosque, donde entramos quienes somos oficiantes del periodismo. La realidad es m\u00e1s cruel que el sentimiento de un amante abandonado o la p\u00e9rdida infinita del ser m\u00e1s querido que se haya tenido en la vida.<br>No hay nada que apacig\u00fce las tremendas profundidades del pozo de la crueldad, que conocimos durante d\u00e9cadas, como el Holocausto nazi: No hay forma de no sentir que se cae en el precipicio.<br>Mientras van y vienen las declaraciones, las reuniones de palacio. Los ofrecimientos.<br>Pens\u00e9 que estaba en otro planeta. Es la maldad que me asust\u00f3 desde la infancia. Con personajes populares contra los que me revel\u00e9 cuando me hice feminista y me expliqu\u00e9 simplemente: \u201ces el patriarcado el que invent\u00f3 la maldad para oprimirnos\u201d.<br>Pero la pesadilla se encarna. De la misma manera que se tortura a una mujer durante una violaci\u00f3n individual o tumultuaria, en un escenario de suplicio que se cre\u00eda de los tiempos de la inquisici\u00f3n o el fascismo. En un terreno oculto como sucede con el apresamiento de las mujeres acusadas de aborto, con otro nombre, de esos textos enga\u00f1osos que existen en nuestros c\u00f3digos penales. Es lo mismo, me estremezco.<br>Y s\u00ed. La desgracia se encarna. Hace 5 a\u00f1os me toc\u00f3 de cerca. A \u00e9l lo conoc\u00ed, lo entrevist\u00e9. Tuve querencia a su madre, t\u00eda pol\u00edtica. A ella la recordaba entre la bruma del tiempo. Me recibi\u00f3 en su casa de ese lugar de cielo azul infinito techo del pac\u00edfico tranquilo y azulverde, de olas perezosas e inquietantes. Estoy feliz me dijo. Su casa est\u00e1 id\u00e9ntica, no ha movido ni una figurilla de porcelana que tiene entre retratos familiares en la marquesina de su chimenea; est\u00e1n en pie la cantina, las sillas de bamb\u00fa brillantes; los cojines blancos y el piso de madera lustrosa.<br>\u201cYo estoy aqu\u00ed, como siempre, esperando que vuelva\u201d, mientras el clima nos arrancaba el sudor de esa ciudad extremosa, de esa costa gigante que contiene hierro para la siderurgia y que les arranca a los obreros diariamente la tibieza de sus manos, la fortaleza de sus cuerpos, la salud de sus pulmones.<br>Cuando la conoc\u00ed, hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os, su piel aduraznada y sus ojos vivaces, cre\u00eda no reconocerla. Pero, ah\u00ed estaba, de su perfil nada ha desaparecido, ni por el tiempo, ni por el clima, ni por la p\u00e9rdida. \u201cle dieron un balazo en la cabeza, no lo torturaron\u201d, describe. Le ten\u00edan respeto. \u201cNo lo quise ver, porque de \u00e9l lo que tengo es su vitalidad y su entereza\u201d.<br>La ciudad asaltada hace tiempo; donde se vive en medio de escenas cotidianas de horror y se respira insultante la muerte a la vuelta de la esquina; pero no cesan las calderas de la elaboraci\u00f3n de acero y el rumor de los barcos del puerto, los que te despiertan en la madrugada; en sus calles la gente vive, toma, baila y apenas voltea, de d\u00eda y de noche, cuando pasan los convoyes de la marina y el ej\u00e9rcito, aunque esa gente tiembla por dentro, porque nunca se sabe a d\u00f3nde van, a quien buscan, y que suceder\u00e1, en un instante atropellado.<br>Y ah\u00ed vive. Sola, sin quererse ir. Durante m\u00e1s de 40 a\u00f1os, como maestra de p\u00e1rvulos, vivi\u00f3 encantada, llena de la inocencia infantil y su vida se fue llenando. \u00c9l, ejecutivo, sobradamente satisfecho, guapo. Viajaba, a veces muchos d\u00edas. \u201cAs\u00ed creo que sucede ahora, lo espero con la mesa puesta, el trajinar de la casa y los perros guardianes\u201d.<br>Mientras, habl\u00e1bamos de la familia, del tiempo, del barrio, y de pronto sac\u00f3 tres copas y tomamos vino blanco helado. Mi acompa\u00f1ante, una querida amiga escuchaba en silencio total. Ella, me dice que no le ha hecho caso a su soledad y no quiere pensar ni en la ausencia de esta viudez impuesta que lleva a cuestas, ni en el pasado ni en el futuro. No tiene el m\u00e1s breve asomo de enojo, ni piensa en vengar esa muerte absurda y lastimera. Se toca cada segundo la cabeza y habla de su hija, de su nieta, de su hijo y sus tres nietos que viven a cientos de kil\u00f3metros de ese puerto que lleva el nombre de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas.<br>No ha tirado la ropa de \u00e9l que se fue, ni se ha deshecho de sus libros de ese hombre con el que teji\u00f3 quimeras durante 42 a\u00f1os. \u201c\u00c9l habl\u00f3 con ellos, los enfrent\u00f3, no se dobl\u00f3, ayud\u00f3 a los ejidatarios due\u00f1os originarios del hierro; en la empresa fue de todo, administrador, gerente, director de planeaci\u00f3n, componedor de las huelgas que se daban cada a\u00f1o, de las ventas, coordin\u00f3 la llegada de nuevas tecnolog\u00edas de refinaci\u00f3n, trabaj\u00f3, nunca pas\u00f3 por su cabeza jubilarse y volver a la ciudad chilanga donde naci\u00f3.<br>De su padre, este hombre, hered\u00f3 la enjundia, el amor a M\u00e9xico y a la autonom\u00eda nacional. El respeto al cardenismo ido. Confront\u00f3 al sindicato, uno combativo y actuante. Mir\u00f3 todas las ma\u00f1anas los cerros y las palmeras.<br>Ella est\u00e1 en la estad\u00edstica de las viudas del horror. D\u00edas antes de que lo asesinaran y lo tiraran en un camino oscuro y desolado, ella recuerda: \u201c\u00e9l sab\u00eda, me quer\u00eda proteger, estaba con una rara inquietud, iba a buscarme para cualquier cosa, pensaba en mi seguridad\u201d. Cuenta que era muy sano, a sus m\u00e1s de 60 a\u00f1os. Juntos vieron pasar la larga historia de un pueblo que se volvi\u00f3 uno de los puertos m\u00e1s estrat\u00e9gicos para el comercio exterior mexicano. Juntos vieron muy pronto partir a su hijo e hija, vivieron alejados del resto de la familia, pero en las fiestas en esa casa amplia y agradable, recib\u00edan a todas y todos quienes quisieran visitarlos.<br>Hoy, jubilada, en su quinto a\u00f1o de viudez no hace sino esperar su regreso. Se dice feliz, porque \u00e9l est\u00e1 ah\u00ed. No tiene rabia, pero si una tristeza larga, un desasosiego profundo, una gran desesperanza s\u00f3lo apuntalada por el recuerdo y una perspectiva sin sentido. Esa que le dej\u00f3 el crimen organizado, en un Michoac\u00e1n desgarrado hace ya m\u00e1s de 15 a\u00f1os, tocado por una guerra inexplicable, insoportable que ha sembrado ausencias cotidianas.&nbsp;<br>Una mujer que en el abrazo, ese del que habla Adriana Malvido, y que el maestro Manuel A. Ruiz, poeta zapoteco, de Ixhuat\u00e1n, Oaxaca, escribi\u00f3 sobre procesos de reconstrucci\u00f3n luego del devastador terremoto de 2017: \u201cLos abrazos son indispensables para retomar fuerzas: cuando unos brazos rodean tu cuerpo el esp\u00edritu vuelve a su lugar (\u2026) Los abrazos siempre sanan, renuevan, reconducen la historia\u201d.<br>saraloveralopez@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2022 Las muertes y las ausencias del crimen organizado \u2022 Ella, con la viudez a cuestas, en la estad\u00edstica del horror Sara Lovera SemM\u00e9xico, 3 mayo 2018.- Si fuera poeta ir\u00eda de la mano con Fernando Pessoa, en su desasosiego, doli\u00e9ndome y vomitando en la aterradora vida. 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