{"id":39112,"date":"2021-08-09T15:35:00","date_gmt":"2021-08-09T21:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/?p=39112"},"modified":"2023-07-21T17:05:31","modified_gmt":"2023-07-21T22:05:31","slug":"47-anos-sin-rosario-castellanos-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redsemlac.com\/semmexico\/47-anos-sin-rosario-castellanos-1\/","title":{"rendered":"47 a\u00f1os sin Rosario Castellanos (1)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pasear con una mujer que sabe lat\u00edn<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elvira Hern\u00e1ndez Carballido<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SemM\u00e9xico, Pachuca, Hidalgo, 9 de agosto \u00bfHan observado la perfecci\u00f3n de los balcones del antiguo edificio de Mascarones? Su belleza es seductora, con raz\u00f3n representan la imagen del metro San Cosme y cuando uno decide bajarse ah\u00ed sabe que se topar\u00e1 con un edificio que ahora da asilo a voces en diferentes idiomas, pero que en antes de la mitad del siglo XX daba asilo a las voces filos\u00f3ficas y literatas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, el edifico de Mascarones fue durante un buen tiempo la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la UNAM. Ah\u00ed estudi\u00f3 una de las escritoras m\u00e1s importantes de nuestro pa\u00eds, Rosario Castellanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chayito hab\u00eda nacido en el Distrito Federal en 1925, pero de inmediato se la llevaron a vivir a su querida Chiapas, regres\u00f3 adolescente para estudiar. Por eso, hay tardes en que vengo a este antiguo edificio de Mascarones y me asom\u00f3 a cada uno de sus balcones para buscarla, para aspirar su aroma literario, para perseguir su esp\u00edritu de poeta eterna. Y por supuesto, la encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si recorren lentamente la Calle de Naranjo podr\u00e1n descubrir sus huellas literarias y reencontrarse con esa ni\u00f1a que desde peque\u00f1a tuvo una certeza como lo confes\u00f3 en uno de sus poemas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y fui educada para obedecer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y sufrir en silencio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mi madre en vez de leche.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Me dio sometimiento<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez alguna tarde de oto\u00f1o, mientras pisaba nost\u00e1lgica las hojas ca\u00eddas de los \u00e1rboles, evocaba ese hecho que, al parecer, marc\u00f3 profundamente su existencia: El nacimiento de un hermano, un ni\u00f1o que parec\u00eda tener privilegios simplemente por ser el var\u00f3n, pero muri\u00f3. Esa muerte fue muy lamentada por su madre y por su padre, el dolor fue tan grande que en un principio olvidaron a su hija, despu\u00e9s exageraron los cuidados. Ambas situaciones encerraron a Rosario en una absoluta soledad y total proteccionismo. Seguramente, mientras se recargaba en un frondoso \u00e1rbol de esta Alameda de San Cosme recordaba esas palabras maternas, esos argumentos paternales:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cNunca me dejaron hacer nada\u2026&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>No salgas\u2026&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>No te vayas a resfriar\u2026&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>No, te vas a caer\u2026&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>No, no, no\u2026&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00bfQu\u00e9 puede hacer alguien as\u00ed?&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Sentarse a escribir \u00bfNo?\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, ella comenz\u00f3 a refugiarse en la escritura. A los 16 a\u00f1os lleg\u00f3 a la Ciudad de M\u00e9xico pues hab\u00eda decidido estudiar en la entonces Escuela de Altos Estudios de Filosof\u00eda y Letras, en la UNAM.&nbsp;&nbsp;Fue compa\u00f1era de Dolores Castro, Margarita Michelena, de Jorge Ibarg\u00fcengoitia y Emilio Carballido. Juntos discut\u00edan y juntos se motivaban. Seguramente esta privilegiada generaci\u00f3n comparti\u00f3 palabras, emociones, suspiros, espejos y confesiones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre imagino ese patio central de los Naranjos del edifico Mascarones el d\u00eda que ella obtuvo el grado de maestr\u00eda en Filosof\u00eda, justo a la mitad del siglo XX. Se titul\u00f3 con la tesis&nbsp;<em>Sobre cultura femenina<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos a\u00f1os antes de su examen profesional, Rosario Castellanos ya hab\u00eda publicado su primer libro de poemas,&nbsp;<em>Trayectoria del polvo<\/em>.&nbsp;&nbsp;Tambi\u00e9n hab\u00eda parecido&nbsp;<em>Apuntes para una declaraci\u00f3n de fe<\/em>.&nbsp;&nbsp;Luego surgi\u00f3 su obra narrativa:&nbsp;<em>Bal\u00fan Can\u00e1n<\/em>&nbsp;(1957, novela), Ciudad<em>&nbsp;Real<\/em>&nbsp;(1960, cuentos),&nbsp;<em>Oficio de Tinieblas<\/em>&nbsp;(1962, novela). Quiz\u00e1 algunas tardes regresaba a este viejo edificio de Mascarones a buscarse y a enfrentarse a ella misma. Ir\u00f3nica y directa se recargaba en uno de los recovecos de esa Fachada del siglo XVIII, una de las mejores del pa\u00eds, y se burla de s\u00ed misma, hasta en el momento que decidi\u00f3 casarse:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cTanta actividad me dio mala espina. \u00bfHisteria? Hab\u00eda llegado a los 32 a\u00f1os sin m\u00e1s que unas frustradas y melanc\u00f3licas experiencias sentimentales.&nbsp;&nbsp;(Entonces) me quit\u00e9 los mo\u00f1os, me puse lentes de contacto, me compr\u00e9 una colecci\u00f3n de vestidos nuevos. En fin, tom\u00e9 todas las providencias que toman los animales cuando se trata de perpetuar la especie.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su vida y sus decisiones se asemejan a las cari\u00e1tides que adornan este edificio de Mascarones, as\u00ed a los 32 a\u00f1os se cas\u00f3, a los 36 fue madre de Gabriel, su hijo \u00fanico. Escribi\u00f3 en ese lapso&nbsp;<em>Los convidados de agosto<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>\u00c1lbum de familia<\/em>. En 1973 public\u00f3&nbsp;<em>Mujer que sabe lat\u00edn,<\/em>&nbsp;libro conformado por varios ensayos y en donde realiz\u00f3 una reflexi\u00f3n profunda sobre la condici\u00f3n femenina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cu\u00e1nto extra\u00f1ar\u00eda Rosario Castellanos ese inolvidable edificio de Mascarones cuando en 1971 se fue a Israel como embajadora.&nbsp;&nbsp;Y regres\u00f3 dormida a su M\u00e9xico lindo y querido el 7 de agosto de 1974, cuando muri\u00f3 por culpa de una l\u00e1mpara como llorara Sabines en su poema \u201cRecado a Rosario\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Hu\u00e9rfana y sola como en las novelas,<br>presumiendo de tigre, ratoncito,<br>no dej\u00e1ndote ver por tu sonrisa,<br>poni\u00e9ndote corazas transparentes,<br>colchas de terciopelo y de palabras<br>sobre tu desnudez estremecida.<br>\u00a1C\u00f3mo te quiero, Chayo, c\u00f3mo duele<br>pensar que traen tu cuerpo! \u2014as\u00ed se dice\u2014<br>(\u00bfD\u00f3nde dejaron tu alma? \u00bfNo es posible<br>rasparla de la l\u00e1mpara, recogerla del piso<br>con una escoba? \u00bfQu\u00e9, no tiene escobas la Embajada?)<br><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pasear con una mujer que sabe lat\u00edn Elvira Hern\u00e1ndez Carballido SemM\u00e9xico, Pachuca, Hidalgo, 9 de agosto \u00bfHan observado la perfecci\u00f3n de los balcones del antiguo edificio de Mascarones? 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